DEJA CARGAR EL POST

Lo difícil que fue dar a luz
Siempre se aseguran de darle mucha importancia al tiempo que estuvieron en labor de parto y lo increíblemente doloroso que fue.
Todos los pañales que cambiaron
¡Ugh! Cambiaron muchísimos pañales, incluyendo una comilona o dos a un lado de la carretera sin toallas húmedas.
La manera en que tuvieron que cambiar su carro deportivo de marca por un automóvil familiar
Cada vez que pasan frente a un carro deportivo de lujo, nos recuerdan el el sacrificio que hicieron por nosotros.
Todos los desvelos que les costamos
A veces cuando les decimos que estamos cansados, nos responden, “¡Te garantizo que ni siquiera estás cerca de lo cansado que yo estuve cuando eras un bebé, siempre llorando y sin poder dormir durante toda una noche!”
Las veces que les rompimos algo suyo.
Computadoras, celulares, guitarras, jarrones, televisores, esculturas… que les rompimos, y que se encargan de recordarnoslo siempre que pueden
Cuando nos llevaron a Disneylandia o a cualquier parque de atracciones
Se aseguran de mencionar las horas que pasaron haciendo cola para conocer a Mickey y los globos de 11 dólares que nos compraron.
Cómo estuvieron sentados hasta que terminó la función en vivo de Plaza Sésamo
La gente que fue a la guerra suele pasar el resto de sus vidas hablando del trauma que vivieron. No estoy diciendo que esto sea exactamente lo mismo, pero…
Cada uno de los regalos que nos dieron
Ahora que somos mayores sin duda sabemos que Santa Claus realmente no nos trajo todos esos regalos, pero de todas maneras se encargan de recordarlo claramente. Esto vale el doble para ese muñeco que nos gustaba mucho. Esa cosa era imposible de encontrar.
Todo el tiempo que pasaron manejando
Nos llevaron al colegio, entrenamientos, juegos, recitales, fiestas —literalmente miles de horas en el carro. Si piensan lo van a dejar pasar sin mencionarlo, están extremadamente equivocados.
Cada una de las veces que nos llevaron a Mcdonalds.
Comieron hamburguesas pegajosas en una sala ruidosa con todo de familias y niños por todas partes. ¡Puedes apostar que vamos a escuchar sobre esas aventuras!
La manera en que su relación de pareja cambió por culpa nosotros.
Cuando pasan los años, después de haber bebido un poco de más en un día de comida familiar, nos recriminan diciendo : “Solíamos hacer el amor en el sala cuando éramos recién casados, pero eso se terminó después de que ustedes llegaron chicos”.
Las veces que nos orinamos en los pantalones cuando estábamos en la calle
Nos recuerdan cómo se convirtieron en nuestros salvadores cuando nos limpiaron , como nos consiguieron ropa limpia y nos salvaron de pasar aún más vergüenza. Eso nos hizo merecedor de su reconocimiento ad infinitum.
Las cosas vergonzosas que dijimos en público
Nosotros los avergonzamos una vez , ellos nos avergüenzan el resto de nuestras vidas. Suena injusto.
Los acontecimientos que se perdieron por nuestra culpa
Nos dicen: “Pude haber ido a la reunión de OutKast en Coachella de no haber sido por tu partido de la liga menor”. Es decir, probablemente no hubieran ido aunque no hubiese habido partido, ¡pero habrían podido ir y eso es lo que cuenta!
Los baños con nuestros hermanos
Podemos apostar que nos recordarán esto cuando nos peleamos con nuestros hermanos
Nuestros vergonzosos enamoramientos
Cuando hacemos que nos escuchen, hablando constantemente de los chicos y chicas con las nos ilusionábamos , ¿y qué obtuviste a cambio? Nada. Nada… hasta que tengamos edad suficiente como para molestarlos y reírnos todos con esto.
Las cosas adorables que solíamos decirles
Cuando actuamos de manera que ellos hacen que se sientan como un grano en el culo , nos pueden recordar que solíamos decirles: “¡Eres la mejor mamá/el mejor papá del mundo entero!”
Los cuentos que nos leían antes de dormir
Los mismos cuentos noche tras noche. Puede que eso no les haga merecedor de una medalla, ¿pero quizás sí se ganaron el derecho de contarle a todos nuestros amigos del colegio cuando venían a casa? Puedes apostar que lo harán.
Cualquier mala influencia de la que nos apartaron.
De repente nos dirán cosas como: “¿Recuerdas a tu amigo ese del cole? Te dije que no era nada bueno, ¡y gracias a Dios que escuchaste! ¡Su sentencia puede ser desde 20 años hasta cadena perpetua! “
Todos tus dramas de adolescente
Cómo que si no van a recordarnos las veces que les gritamos “¡Te odio!” y cerraron la puerta con un golpe tan fuerte que las bisagras se cayeron. ¡Por supuesto que sí!
Todo lo que se preocuparon por nosotros
Les hicimos vivir un infierno cuando no les llamábamos ni escribíamos durante horas. Ahora es su turno para sacarlo a relucir una y otra vez.
Cada berrinche ridículo que hicimos en público
Siempre que hacíamos berrinches de niños, nuestros padres se encargaran de sacarlos a relucir.
Todas las fiestas de té
Al pasar los años, nos recordaran como pasaron 45 minutos , en una fiesta imaginaria que nos inventamos para llamar la atención.
Lo enfurruñados que nos poníamos en los viajes
Nosotros prácticamente arruinamos su viaje a Londres por nuestras constantes rabietas, por lo que según ellos es justo que se burlen de nosotros por el resto de nuestras vida cada vez que mencionamos “Londres”.
¿Realmente necesitan recordarnos todas estas cosas? ¡No! Pero hay algo de lo que querrán asegurarte que nosotros sepamos:
¡Cuánto nos quieren!
Nosotros ya lo sabemos, pero nunca nos lo dirán suficientes veces.