La actriz Emma Watson ha ganado cierto prestigio entre la intelectualidad angloparlante, gracias a sus reiteradas intervenciones públicas, en las cuales debate, pone a discusión u ofrece su opinión sobre temas relacionados con la política, las mujeres y el destino de la humanidad. Emma, además, se ha convertido en una célebre entrevistadora. Por eso, ha llegado a la escritora Margaret Atwood.
Recientemente, ambas sostuvieron una charla muy importante en la que definieron qué significa ser mujer y qué implicaciones tiene el asumir el feminismo como una forma de vida.
Basándose en el bestseller de Margaret, The Handmaid’s Tale, una novela que gravita sobre el problema de la feminidad, Emma interpeló a la autora sobre lo que supone para ella ser una mujer feminista.
Margaret, como ya es costumbre en esta escritora, dio una respuesta contundente que no solo define su postura ante la creciente ola de feminismos, sino lo que podría ser una de las corrientes más importantes de este pensamiento.
"Las mujeres también son seres humanos, esa es mi creencia fundacional, así que no están exentas de las emociones que tienen los seres humanos. Amor, odio, celos, competitividad, cooperación, lealtad, traición, con las mujeres también viven todo el paquete (…) No me lo tomes a mal, no es que me aburra que siempre me preguntes si soy feminista pero creo que muchos de los que preguntan no saben qué quieren decir con esa palabra; si las personas no pueden decirme lo que significan, entonces realmente no tienen una idea en sus cabezas de lo que están hablando. Entonces, ¿queremos decir derechos legales iguales? ¿Queremos decir que las mujeres son mejores que los hombres? ¿Queremos decir que todos los hombres deben ser expulsados de un acantilado? ¿Qué queremos decir? Porque esa palabra ha significado todas esas cosas diferentes".
Para rematar su respuesta, la escritora tomó como ejemplo a Theresa May, Primer Ministro del Reino Unido. "Las mujeres siempre tiene razón? Por favor, dame un respiro: no. Theresa May es una mujer, por el amor a Dios".
Así, Margaret ofreció una verdad sobre el feminismo: ser mujer y feminista no implica estar siempre de acuerdo con lo que otras mujeres aseguran, piensan y postulan; significa, sobre todo, el derecho a defender una vida plena.