Cada vez con mayor frecuencia, los ideales de belleza tradicionales son desafiados por personas que abrazan la diferencia y se enorgullecen de las particularidades de sus cuerpos. Tal es el caso de Sara Geurts una modelo con una rara enfermedad quien no teme mostrarse al mundo.
De ascendencia coreana y nacida en la ciudad de Los Ángeles, Sara fue diagnosticada con el síndrome de Ehlers-Danlos, una rara condición de la piel, a los 10 años. Hoy de 26, Sara se ha convertido en la prueba viva del valor de la autoaceptación y la confianza en sí mismo, según información Telemundo.com
El camino, sin embargo, no ha sido sencillo. Aunque durante su infancia Sara notaba su condición, su entorno familiar no creía que sucediera algo malo en particular con ella.
El síndrome de Ehlers-Danos es un conjunto de trastornos genéticos que afectan la piel, debilitando el tejido conectivo y decreciendo la producción de colágeno, la proteína encargada de mantener unidos los tejidos del organismo.
Las personas que padecen el síndrome presenten hiperlaxitud (mayor flexibilidad) en las articulaciones, fragilidad de los tejidos e hiperextensibilidad de la piel, que hace que se estire fácilmente pero no regrese a su estado original.
“Mi piel colgante era mi más grande inseguridad. Mientras más crecía, mayor conflicto me provocaba, mientras que la mayoría de la gente asumía que mi piel era consecuencia de una variación en mi peso”, explica Sara.
“Se me mantenía al margen cuando intentaba aprender sobre como sería mi vida con esta enfermedad. Me diagnosticaron a los 10 años, pero yo me di cuenta desde los 7”, señala en una publicación en The Mighty, sitio enfocado en crear conciencia sobre condiciones como la de Sara.
El no saber cómo funcionaba su enfermedad y la falta de consciencia sobre el problema mantenían a Sara en la ignorancia y, por tanto, en una permanente inseguridad consigo.
Esta falta de confianza -que duró más de una década- creaba una barrera de inseguridad que la llevó a terminar relaciones sentimentales y le impedía convivir con el resto de las personas.
“Después de observarme a mi misma, me di cuenta que esta inseguridad afectaba mi vida social y personal. Noté que odiar ciertas partes de mi cuerpo me predisponía a un estado mental dañino”, indica Sara en su publicación.
“Me prometí que de ahora en adelante iba a ser honesta conmigo. Iba a amar mi cuerpo, a amar mi enfermedad y, más importante, amarme a mi misma”.
Fue entonces que, con la ayuda de familiares y amigos, Sara decidió crear conciencia sobre su enfermedad y para ello emprendió su aventura en el mundo del modelaje. También decidió llevar su lucha a otro frente de acción: las redes sociales.