Cuba y los pretextos imperialistas (2 artículos en relación)
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CUBA : Fabricar pretextos
La Revolución Cubana ha sido objeto de cientos de campañas de desinformación, generalmente orquestadas por el gobierno norteamericano, con la complicidad de aliados europeos y el concurso de las poderosas fuerzas e intereses que controlan los emporios mediáticos, pero no han podido desviar a los cubanos de sus ideales de independencia y socialismo, ni confundir a los pueblos del planeta que, pese a todo, descubren con su sabiduría e instinto dónde está la verdad. Son campañas sin límites políticos ni éticos que chocan con la fuerza moral de Cuba y solo manchan a sus autores.
La más reciente, que provino de sus “multipremiados” informantes, se desinfló en 72 horas. Los políticos mentirosos, los medios de prensa que calumniaron por interés político y los periodistas que reportaron un hecho que no existió, sin intentar una mínima confirmación, no debieran tener impunidad. Por lo menos, deberían confesar el error y pedir excusas a la familia cuyo duelo no respetaron.
Curiosamente, todos ellos callan ante el millón de muertos civiles en Iraq y Afganistán a los que definen como “daños colaterales” y ante las ejecuciones extrajudiciales con aviones no tripulados en países soberanos.
Guardan prudente silencio ante el uso de la tortura, apañan la existencia de cárceles norteamericanas secretas en Europa, impiden la investigación de los crímenes cometidos en Abu Ghraib y la Base Naval de Guantánamo, que se usurpa a Cuba, y de los vuelos secretos de la CIA con personas secuestradas en otros Estados.
Tampoco se conmueven ante la forma brutal en que los gobiernos en Europa descargan en los más pobres y en los inmigrantes las consecuencias de la crisis económica. Miran a otro lado, cuando se reprime con inusitada violencia a desempleados o estudiantes en esas sociedades opulentas.
Sin embargo, andan a la caza de pretextos para denigrar a Cuba. Y a falta de estos, los fabrican.
Con toda desvergüenza, pujaron por convertir una pancreatitis en un asesinato político; una justificada detención policial de menos de tres horas por alteración del orden, sin el menor uso de la fuerza, en una golpiza mortal; una persona con antecedentes delictivos, sancionada a dos años de privación de libertad por delito común, en un disidente político, víctima de larga condena.
El pueblo comparte la protesta de la familia cuyo dolor se ofende y la indignación de los médicos a quienes prácticamente se acusa de complicidad en un homicidio. El mundo conoce sobrados ejemplos de la vocación humanística de nuestros médicos, quienes no han escatimado energías y a riesgo de sus propias vidas han prestado y prestan sus servicios en todos los continentes.
El legislador David Rivera, célebre por corrupción electoral y por sus campañas extremistas para eliminar el derecho de los cubanos emigrados a viajar a su país, que hace solo unas semanas acusó al presidente Carter de ser “un agente cubano”, afirmó bajo juramento en el Congreso de los Estados Unidos que el fallecido “cayó asesinado a golpes y bastonazos en el céntrico Parque Vidal de Villa Clara, el domingo pasado”.
Ni siquiera se molestó en verificar que hasta los peor intencionados reconocen que estuvo en el parque, antes y después de la breve detención, el jueves 5 de mayo, y no el domingo, cuando ya estaba hospitalizado. No sorprende que mienta, pero sí que lo haga tan torpemente.
Un tal Salafranca, europarlamentario del Partido Popular, de muchos méritos anticubanos y proyanquis, quien dice que los informes sobre los vuelos secretos de la CIA no aportan datos adicionales y se tapa los ojos para abstenerse sobre cualquier condena, aseguró en el Parlamento Europeo que la persona “falleció luego de su detención y golpiza por parte de la policía cubana”.
El País, de la España del Grupo Prisa y las confabulaciones del PP, publicó un despacho con el título “Muere un disidente cubano tras recibir una paliza de la policía”. ABC, históricamente al servicio de las peores causas, reseñó “Muere opositor cubano tras una paliza de la policía castrista”. No les interesa confirmar la veracidad de los supuestos hechos y ni siquiera se molestan en disimular el contubernio con títulos diferentes.
Insólitamente, hasta el propio Presidente Barack Obama, en Miami y ante una pregunta de la bien tendenciosa cadena Univisión, aunque dijo que faltaban por precisar detalles, se pronunció también sobre los sucesos del Parque Vidal que nunca ocurrieron.
Es curioso que Obama, siempre tan ocupado, pueda retener en su memoria el caso de una persona detenida en un parque cubano al que pudo regresar un rato después. Sin embargo, no ha dicho nada y posiblemente ni recuerde el rostro angustiado o el relato de la niña iraquí Samar Hassan, publicado en el diario The New York Times, el pasado 7 de mayo, mientras narraba la terrible experiencia del asesinato de sus padres por una patrulla norteamericana, cuando regresaban del hospital tras curar las heridas de su hermanito.
Pero, en el caso de Cuba, la peor falta no son las burdas mentiras que día a día se fabrican y reproducen. Lo que es imperdonable es que se censuren las grandes verdades y la historia de un pueblo heroico y bloqueado , que ha sido capaz de alcanzar lo que para la gran mayoría de la Humanidad es todavía un sueño.
En el pasado, se ha tratado de aislar a Cuba o de provocar desórdenes internos para provocar una intervención norteamericana. ¿Qué se pretende con estas campañas? ¿Solo denigrar o algo peor? ¿Será que a los que mueven los hilos y a sus asalariados internos les encantaría invocar la “protección de civiles” para bombardear La Habana?
Nuestro pueblo no se dejará confundir por los contrarrevolucionarios internos que buscan el pretexto mediático para promover un conflicto con Estados Unidos y sabrá responder con serenidad y firmeza ante las acciones de estos mercenarios.
Los argumentos de la Revolución Cubana no se fabrican como las mentiras de nuestros enemigos, se construyen con la dignidad y la entereza de nuestro pueblo que aprendió que la verdad es el arma más limpia de los hombres.
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El Editorial de Granma – Unas Preguntas Claves para Cuba y sus Verdaderos Amigos
by Arnold August
Leí con mucho interés y entusiasmo el Editorial de Granma de 15 de mayo del 2011, Fabricar Pretextos. He estado siguiendo con considerable preocupación las últimas provocaciones desde Madrid, Miami y Washington. Día 1 de abril del 2011, Aznar, con sus raíces en lo peor de la tradición de Franco, se quejaba según Euro Press que “no vale jugar a una cosa en Libia y a la contraria en Cuba…para proteger vidas.” Los enemigos de Cuba nunca han descansado en sus actividades sucias contra este pueblo. Pero a partir de ese momento han comenzado una nueva serie de acciones igualmente agresivas, y como siempre difamadoras, como por ejemplo el programa "Háblalo Sin Miedo" establecido por los blogueros mercenarios en los EEUU y Cuba crear en un momento determinado la impresión de que hay “disturbios” y que "los cubanos" claman por la ayuda de Washington y sus aliados.
También está el programa de "activismo cívico" desarrollado por los mercenarios desde Madrid, Miami y Cuba. Unos de sus representantes han visitado a Washington hace muy poco tiempo con el objetivo de solicitar apoyo. El objetivo de este programa es creer “incidentes” en Cuba. Muy implicados en esto están los "disidentes" que salieron de prisión y sus colaboradores.
¿Quién se puede creer que en Cuba haya "disidentes" o mercenarios pacíficos?
En primero lugar, la violación de las leyes cubanas tiene como objetivo, como ellos mismos han declarado abiertamente en más de una ocasión, usando sus propias palabras, el "cambio de régimen" en Cuba: esto no tiene nada que ver con el pacifismo. En segundo lugar, la participación de casi todas las tendencias de esa llamada “oposición” de una manera u otra en esta actividad de “activismo cívico”, demuestra que hay una nueva etapa de provocación que tiene una característica violenta peligrosa. Por lo tanto, Granma tiene todo la razón cuando pregunta lo siguiente:
“En el pasado, se ha tratado de aislar a Cuba o de provocar desórdenes internos para provocar una intervención norteamericana. ¿Qué se pretende con estas campañas? ¿Solo denigrar o algo peor? ¿Será que a los que mueven los hilos y a sus asalariados internos les encantaría invocar la "protección de civiles" para bombardear La Habana?”
Con 52 años de experiencia y de lucha heroica, Cuba sabe responder con serenidad y firmeza ante las acciones de mercenarios. De la misma manera, las personas honestas en todo el planeta apoyan el derecho de auto determinación de Cuba, un derecho que se tiene que aplicar como a cualquier otro país en el mundo, aunque disguste a los amos del imperio.
Estas preguntas del periódico Granma, que son clave para su país, lo son también para el mundo: no puede haber vacilaciones con respecto a la defensa de Cuba en este enfrentamiento con las fuerzas del imperio.
Las personas y los gobiernos que se mueven realmente movidos por el espíritu del respeto y la justicia internacional en todos los continentes, insisten en que Washington y sus aliados respeten la soberanía de Cuba.
¡Una vez más, como siempre, hoy tampoco dejaremos a Cuba sola!