Conmoción en el Chaco:
vecinos del sur de Resistencia afirman haber visto un desocupado
Una vecina, todavía presa del terror,
señala el lugar en el que apareció el sujeto sin empleo.
vecinos del sur de Resistencia afirman haber visto un desocupado
Una vecina, todavía presa del terror,
señala el lugar en el que apareció el sujeto sin empleo.
Una verdadera psicosis se desató en el Chaco al conocerse la noticia sobre la supuesta aparición de un desocupado en la zona sur del Gran Resistencia, área metropolitana en la que el Indec midió recientemente un nivel cero de desempleo.
La estadística oficial, que a nivel internacional ubica al Chaco en una situación laboral sólo equiparada por el Principado de Mónaco, generó un clima de enorme satisfacción en la provincia, ahora convertido en una atmósfera de preocupación y pánico. Tanto, que canales de TV y radios interrumpieron sus programaciones para dar la noticia sobre la presunta presencia de un desempleado en la ciudad.
Hasta ahora, todo se cimenta en los testimonios de algunos vecinos de los barrios Güirales e Hipólito Yrigoyen. Según ellos, el sábado por la tarde un hombre de aspecto muy descuidado pasó por el costado de una canchita de fútbol arrastrando un carro repleto de cartones y botellas de plástico. "¡Ey, jefe, ¿trabajando en fin de semana?", le preguntó un viejo docente que miraba un partido entre chicos de la zona. "Trabajando las pelotas, si yo no tengo laburo", fue la cortante respuesta del sujeto.
La aguardentosa voz del desconocido y la calma que bañaba esas horas sabatinas hicieron que todos quienes observaban el encuentro futbolero escucharan la contestación. Un instante de desconcierto paralizó a los hombres y mujeres presentes, tras lo cual todos reaccionaron alzando en brazos a sus niños y alejándose desesperadamente del lugar, entre gritos y alaridos de estupor.
Intenso rastrillaje
De inmediato estallaron las redes sociales con la historia, y los medios no tardaron en confirmar que el episodio era real. Sin embargo, nadie podía precisar qué habia sido del supuesto desocupado, quien, aparentemente, luego de la conmoción vecinal se alejó del sitio con el mismo paso cansino con el que había llegado.
En una conferencia de prensa realizada por la noche, cuando las versiones y contraversiones saturaban sitios web y celulares, el señor gobernador de todos los chaqueños, Jorge Hilton Capitanich, dirigió un mensaje a la población en el que pidió tranquilidad y colaboración.
"Estamos intentando constatar los términos de la presunta detección de una persona de situación laboral no positiva en la zona sur de Resistencia. Pido a los chaqueños calma, cautela y serenidad. Hemos desplegado un amplio operativo para esclarecer los hechos referenciados en el menor segmento temporal posible", expresó el primer y segundo mandatario.
A su lado, el ministro de Gobierno, Juan Manuel Pedrini, detalló que tomando como centro la canchita de fútbol del barrio Güiraldes y en un radio de 80 cuadras se realiza "un intenso operativo de rastrillaje que involucra a 1.600 policías", aprovechando la ocasión para pedir disculpas "por las afectaciones de las libertades civiles que pudieran producirse en la búsqueda emprendida".
Quejas y denuncias
Pedrini se refería así a las denuncias formuladas por varias organizaciones de derechos humanos que afirmaron que en algunas villas se produjeron violentos allanamientos sin orden judicial alguna para verificar si en ciertas viviendas se encontraba o no el sujeto avistado en el Güiraldes. En uno de esos procedimientos, un jubilado habría recibido 74 impactos de balas de goma disparados con itakas. "Fueron muchos menos que eso", relativizó Pedrini.
La psicosis ciudadana tampoco ayuda, porque con el correr de las horas la descripción del hipotético desempleado fue variando de modo ostensible. Al principio, los vecinos hablaban de un hombre de unos 45 a 50 años, de aproximadamente 40 kilos, estatura mediana, aspecto débil, cabellos negros cortos, ojos oscuros y ropas grises cubiertas de polvo. A la noche los relatos ya mencionaban a un sujeto de unos 37 años, musculoso, de 1.90 metro, cabello azul largo, ojos rojos, tatuajes de calaveras en los párpados, ropa negra de neoprene, que llevaba estrellas ninja colgando del cuello y que al sonreír mostraba dientes teñidos de sangre.
El gobierno, en lo que la oposición considera una maniobra de ocultamiento de la gravedad de la situación, dijo que frente a esas descripciones no se descarta que en realidad el episodio de la canchita haya sido producto de una sugestión colectiva. "Es probable que la gente en realidad haya visto un lobisón, pero piense que era un desocupado. Son cosas que suceden con más frecuencia de lo que se piensa", planteó Pedrini
"Esto no nos lleva a la necesidad de ningún tipo de rectificación. Nosotros reiteramos: en el Chaco no hay desocupación. Pensar lo contrario sería como sostener que el Indec es capaz de mentir, y sabemos que ese organismo jamás, jamás, jamás lo haría", dijo Capitanicn en su mensaje a la población.
En la rueda de medios también intervino el ministro de Salud, Francisco Baquero, para brindar una extensa explicación sobre la posibilidad de que el hecho haya ocurrido tal como lo relatan los vecinos, pero sin que el supuesto desocupado lo haya sido en verdad. "A veces el lóbulo derecho del cerebro se bloquea por un exceso de consumo de chizitos, y la persona, aunque tiene un empleo muy bien remunerado, cree que está sin trabajo. Y en la zona sur de Resistencia, llamativamente, encontramos tres supermercados y un quiosco que venden chizitos", mencionó.
Aun así, y por precaución, la cartera sanitaria ordenó llevar adelante un operativo de fumigación y descacharrado. Baquero también consideró posible "que se trate de un caso de desocupación no autóctono, sino importado. Por eso reiteramos la recomendación a nuestros comprovincianos de que intenten no viajar a países limítrofes o a provincias como Santa Fe, Córdoba, Mendoza o San Luis, que al estar en una situación de gran atraso económico y social, sin el nivel de desarrollo del Chaco, tienen desocupados".
Al cierre de esta edición, el panorama en los barrios del sur era tenso y desolador, con sus calles prácticamente vacías y una impresionante presencia de efectivos de la policía provincial, la Federal, Gendarmería y militantes oficialistas que patrullaban la zona con antorchas.
Ampliaremos.