La obsesión por la felicidad: una cárcel
"Vuestro dolor es la ruptura de la celda que encierra vuestra comprensión.
Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se muestre al sol, así debéis vosotros conocer el dolor.
Y, si pudierais mantener vuestro corazón maravillado ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no os pareciera menos prodigioso que vuestra alegría.
Y aceptaríais las estaciones de vuestro corazón así como habéis aceptado siempre las estaciones que pasan sobre vuestros campos.
Y esperaríais con serenidad a través de los inviernos de vuestra pena.
Mucho de vuestro dolor es elegido por vosotros mismos. Es la porción amarga con la que el médico que hay dentro de vosotros cura vuestro ser enfermo.
Por tanto, confiad en el médico, y bebed el remedio en silencio y tranquilidad;
Porque su mano, aunque dura y pesada, guiada está por la tierna mano del Invisible.
Y el vaso con que brinda, aunque queme vuestros labios, ha sido moldeado de la arcilla que el Alfarero ha humedecido con sus propias lágrimas sagradas."
Ser feliz es algo que todos anhelan. Hoy en día sin ir más lejos, se proclama como dogma el buscar y perseguir un estado de felicidad casi constante. Es precisamente esta búsqueda, la que puede llegar a obsesionarnos y a llevarnos al sufrimiento, y claro, si nos obsesionamos con ser felices, ¿Dónde queda entonces la felicidad?
En la búsqueda de convertirse en una 'mejor persona' (idea creada por el miedo al rechazo), en tener un autoestima más alta, mejores habilidades sociales, etc... se llega al punto en el que no se conoce lo que es estar contento, puede inclusive conducir a la depresión y a la infelicidad. Y es que la obsesión con querer estar siempre bien, siempre contentos, siempre con el autoestima por las nubes, hace justamente que experimentemos todo lo contrario.
Estar siempre feliz no es posible y obsesionarse por estarlo no es bueno para nadie. Parece contradictorio, ¿cierto? Cuando tenemos momentos felices todo va bien, nada molesta. Y allí está el problema, que nada parece inmutar: las energías se renuevan, el sueño y las ganas de dormir se esfuman, nos sentimos poderosos y poderosas, muy alegres, con facilidad para reír a carcajadas. Ahora, imaginemos ese estado de felicidad, estar tan contento de forma constate, todos los días y a todas horas. Seamos más realistas, no habrá buen sueño por la excitación que sentimos, las relaciones se verán afectadas porque, socialmente no siempre es correcto mostrarse feliz en algunas situaciones, tendremos menos percepción del peligro, ya que, el entusiasmo suele hacer pensar que se puede con absolutamente todo.
Los libros de autoayuda, los psicólogos y bueno, todo el mundo en general, anuncia que intentemos ser felices con técnicas, frases, estrategias, consejos… Pero se ha olvidado poner una advertencia a todos esos consejos que leemos, que escuchamos: podemos obsesionarnos con la búsqueda de la felicidad.
Mi intención no es sumergir en pesimismo a nadie, sino que se asuma que por muchos ejercicios que hagamos, por muy buenos hábitos de vida que llevemos o por muy buenas que sean nuestras habilidades sociales; van a existir momentos malos y vamos a conocer la tristeza, tendremos que afrontar esos momentos y eso puede generar una gran frustración. Hay que aprender a aceptarlo, obligarnos a ser felices va a terminar conduciendo hacia lo más temido.
Así como lo bueno y lo malo la felicidad es un estado subjetivo a la moral del ser humano, es algo muy personal y cada quién la percibe de una forma. La felicidad, no es estar siempre contento, no es estar siempre alegre sonriendo, no es un estado de iluminación o un éxtasis permanente. Pienso que la felicidad es poder hacer lo que quiero cuando queremos, poder compartir experiencias y momentos con la gente que amamos (tanto subjetivamente buenos como subjetivamente malos)
La felicidad no se puede mantener permanentemente a lo largo del tiempo, porque no siempre vamos a poder hacer lo que queramos cuando queramos, y no siempre vamos a poder conseguir lo que nos apetezca. Y si alguien invirtiera todo el esfuerzo y dinero en intentar que fuese al contrario en vez de aceptar que no siempre va a ser feliz, probablemente aquella sea una de las personas más infelices y confundidas del mundo.
Fin del post.