Hola, hoy voy a hacer un post dedicado a mi abuelo , palabras mias.
Y Gracias por muchisimas cosas mas. Aveces nos enojamos con nuestros abuelos y no valoramos lo que tenemos, nuestros abuelos nos cuidan, nos quieren, y dentro de todo si ellos no viviriamos. Les dejo una poesia que encontre.
Gracias Abuelo/a por secarme las lagrimas.
Gracias abuelo/a por darme lo mejor de vos

Gracias abuelo/a por enseñarme cosas y seguir enseñandome

Gracias abuelo/a por enseñarme a valorar y disfrutar la vida

Gracias abuelo/a por enseñarme lo que es amor.
Gracias abuelo/a por hacer de mi vida, una vida feliz
Gracias abuelo/a por divertirme, por hacerme cag¨¨ de risa
Gracias abuelo/a por cuidarme

Gracias abuelo/a por darme lo mejor de vos

Gracias abuelo/a por enseñarme cosas y seguir enseñandome

Gracias abuelo/a por enseñarme a valorar y disfrutar la vida

Gracias abuelo/a por enseñarme lo que es amor.
Gracias abuelo/a por hacer de mi vida, una vida feliz
Gracias abuelo/a por divertirme, por hacerme cag¨¨ de risa
Gracias abuelo/a por cuidarme

Y Gracias por muchisimas cosas mas. Aveces nos enojamos con nuestros abuelos y no valoramos lo que tenemos, nuestros abuelos nos cuidan, nos quieren, y dentro de todo si ellos no viviriamos. Les dejo una poesia que encontre.
Pintas de blanco los cabellos,
y de arrugas los cuerpos,
pero hay sabiduría en tus años,
la producida por alegría, tristeza o por los daños.
Por los momentos más felices,
o por aquellos que han dejado cicatrices,
por el dolor acumulado o los errores cometidos,
por haber hecho hermano al enemigo
o por haber perdido al mejor amigo.
Sabiduría que brota en tus palabras,
en forma de consejos o regaños,
advertencias que deben ser tomadas en cuenta
y no a la ligera.
Tercera edad, que pausas el caminar,
haces lento el hablar,
y poco a poco dismunuyes las fuerzas,
también haces que aprendamos a escuchar.
Por eso abuelita y abuelito,
(si, me refiero a ustedes, los que leen este poema
que he escrito inspirado en su vida)
no te preocupes si te vas quedando sin dientes,
sigues siento el valiente que siempre admiraré;
No te preocupes el ya no caminar aprisa,
así nos tardamos más en llegar a nuestro destino,
y podrás contarme mas historias, de cuando eras niño,
de aquellos tiempos mejores que recuerdas con lágrimas.
No te preocupes si hablas despacito,
que escucharte por mucho tiempo necesito,
que para vivir lo que has vivido
no sé si la vida me alcance.
No te preocupes, no estas solito,
tienes muchos nietos, aunque no conozcas sus nombres,
son todos aquellos que esperan que de allá arriba
les permitan llegar a esa bendita Tercera edad.
y de arrugas los cuerpos,
pero hay sabiduría en tus años,
la producida por alegría, tristeza o por los daños.
Por los momentos más felices,
o por aquellos que han dejado cicatrices,
por el dolor acumulado o los errores cometidos,
por haber hecho hermano al enemigo
o por haber perdido al mejor amigo.
Sabiduría que brota en tus palabras,
en forma de consejos o regaños,
advertencias que deben ser tomadas en cuenta
y no a la ligera.
Tercera edad, que pausas el caminar,
haces lento el hablar,
y poco a poco dismunuyes las fuerzas,
también haces que aprendamos a escuchar.
Por eso abuelita y abuelito,
(si, me refiero a ustedes, los que leen este poema
que he escrito inspirado en su vida)
no te preocupes si te vas quedando sin dientes,
sigues siento el valiente que siempre admiraré;
No te preocupes el ya no caminar aprisa,
así nos tardamos más en llegar a nuestro destino,
y podrás contarme mas historias, de cuando eras niño,
de aquellos tiempos mejores que recuerdas con lágrimas.
No te preocupes si hablas despacito,
que escucharte por mucho tiempo necesito,
que para vivir lo que has vivido
no sé si la vida me alcance.
No te preocupes, no estas solito,
tienes muchos nietos, aunque no conozcas sus nombres,
son todos aquellos que esperan que de allá arriba
les permitan llegar a esa bendita Tercera edad.