Todavia no es tu turno
Me levante esa noche, eran entre las 2 y 2:30 de la mañana, todo parecia normal, solo que abajo en la sala se escuchaba un sonido extraño, sali de mi habitacion y camine lentamente por el pasillo hasta llegar a la escalera, baje hasta la mitad de esta y me asome, vi a esa persona, era un hombre muy flaco, se le notaba alarmantemente la columna vertebral, tenia garras muy largas y afiladas, me di cuenta de que estaba destrozando algo, era mi perro. Subi muy asustado, me dirigi a la habitacion de mi madre y le dije: "Se esta comiendo a mi perrito", ella me miro, me abrazo y me dijo que solo habia sido una pesadilla, que regresara a la cama.
Me devolvi por el pasillo totalmente oscuro y por el cual casi no se podia ver nada, llegue de nuevo a la escalera, pero esta vez armado de valor decidi bajar; estaba ese hombre alli todavia comiendose a mi perrito, me le acerque lentamente, le toque el hombro y cuando volteo le pregunte: "¿Porque te comes a mi perrito?", el me miro con sus ojos totalmente negros y con una voz grave y muy ronca me respondio: "No te preocupes, sube a tu habitacion y espera, todavia no es tu turno".