Los germinados o brotes tienen muchas propiedades terapéuticas, según la semilla germinada, y también tienen muchísimas posibilidades a nivel culinario. Los germinados son todo un mundo aparte que muchas personas han descubierto para disfrute de su salud.
Los germinados son brotes llenos de vitalidad. Su excepcional cantidad de nutrientes los hace indispensables en una dieta sana, además de aportar su sabor a numerosos platos.
Cualidades de los germinados
* Si diéramos un valor nutritivo hipotético de 100 a los granos y semillas, nos encontraríamos que:
Si molemos el grano, ese valor se reduce de 100 a 10.
Si hacemos germinar esos mismos granos, el valor nutritivo nos aumenta de 100 a 1.000, e incluso a 10.000.
* La germinación representa pues la técnica más efectiva para aportar a nuestro organismo energía vital concentrada. Los procesos industriales de refinamiento de los alimentos ocasionan carencias en los mismos, que, a la larga, pueden acabar afectando a nuestro organismo; la adición de los germinados a nuestra dieta puede prevenir estas ausencias. Así como las plantas verdes regeneran el aire que nos rodea, los germinados sanean nuestro cuerpo por dentro.
* Los germinados son un concentrado de sustancias generadoras de salud, sustancias que la vida elabora de forma mucho más perfecta que un complejo laboratorio. Y son los alimentos menos contaminados que se puedan encontrar. Si un grano germina, es que tiene calidad suficiente para hacerlo, porque a cierto nivel de degeneración, las plantas dejan de ser capaces de reproducirse.
* Personas con problemas digestivos, y enfermos convalecientes, que no pueden alimentarse con los demás alimentos crudos, pueden, sin embargo, comer germinados. Su riqueza enzimática facilita la absorción por el organismo, y no ocasiona leucocitosis postpandrial (aumento de la cantidad de leucocitos en la sangre).
* El consumo de germinados no genera ácido úrico. Pueden tomarlos tranquilamente las personas que padezcan gota. Los germinados contienen mucha vitamina C y, por lo tanto, una persona que no esté acostumbrada a consumirlos y cuya dieta no sea rica en fruta fresca puede sentir efectos estimulantes.
* Por esta razón, el consumo de germinados proporciona más vitalidad, y hace que desaparezcan el cansancio y los problemas digestivos.
* Gracias a su contenido en vitamina E, se ha demostrado experimentalmente que añadiendo germinados de avena a la ración diaria del ganado su fertilidad aumenta espectacularmente en ambos sexos.
* Los germinados son el alimento idóneo para cualquier persona. No hay limitaciones de edad; son tan adecuados para los niños como para los ancianos.
* Los germinados son útiles ante múltiples dolencias. Los distintos germinados se han demostrado útiles como reguladores intestinales, antianémicos, revitalizantes, en casos de descalcificación y estados carenciales. Son depuradores del organismo, potenciadores de la producción de leche materna, reguladores del sistema endocrino y del metabolismo en general, incrementan el tono muscular, disminuyen el meteorismo... y tienen probados efectos rejuvenecedores.
Uso en la cocina de los germinados
* Aunque los germinados más conocidos son los de soja verde, podemos germinar gran variedad de semillas, que enriquecerán nuestros menús.
* Pueden formar parte de diferentes platos: ensaladas, bocadillos, tortillas, verduras, cereales...
* Evitaremos cocciones prolongadas para evitar la pérdida de sus cualidades, agregando los germinados instantes antes de ser servirlos.
* La mejor forma de aprovechar el valor nutritivo de las legumbres es comerlas germinadas crudas. Pero si queremos cocinar judías secas, se pueden hacer germinar levemente con anterioridad: serán más digestivas, nutritivas y cocerán más rápidamente.
* Una forma muy original de recurrir a las especias es tomar germinados de berro, rábano, mostaza, cebolla o fenogreco. Aportarán un toque delicioso.
* Si mezclamos varios tipos de germinados, no sólo descubriremos nuevos sabores sino también una nueva estética, complementándose también nutricionalmente. Sugerimos mezclar germinados de alfalfa con germinados de col y lenteja. O compensar el sabor picante de los de rábano, cebolla, puerro o mostaza combinándolos con germinados de cereales o legumbres. La zanahoria germinada combinada muy bien con la alfalfa, la col o la soja verde.
* Si bien la mayoría de las semillas se pueden consumir tal cual, las personas de estómago delicado pueden escaldar previamente (1 - 2 minutos), los germinados de legumbres, dado su contenido en antinutrientes, que la germinación no elimina completamente. Por la misma razón, las semillas que no germinen deben desecharse.
* Hay que tener en cuenta que las semillas de solanáceas (tomate, pimiento, berenjena, patata, etc.) resultan tóxicas, y no son válidas para germinar.
El proceso de la germinación
La germinación es una intensa actividad metabólica.
En ella tienen lugar varias reacciones químicas, entre las cuales destaca la síntesis de enzimas.
Los cambios químicos que ocurren en la semilla al germinar activan una fábrica enzimática poderosa, que no se supera nunca en cualquier estadio posterior de crecimiento.
Esta rica concentración enzimática actúa sobre el metabolismo humano al consumirlos, conduciendo a una regeneración del torrente sanguíneo y de los procesos digestivos.
Los germinados más populares
Existen varios tipos de germinados, pero no siempre resulta fácil hallar variedad en el mercado. Los de judía mungo (mal llamada soja verde) y alfalfa son los más comunes y pueden adquirirse sin problemas. Sin embargo, para obtener los de lenteja, garbanzo, trigo, etc. deben comprarse las semillas y germinarlas en casa.
* Trigo: la mejor forma de comer el grano entero. Ricos en vitaminas y sales minerales.
* Lenteja: además de proteínas, aportan hierro, cinc, manganeso y vitaminas.
* Cebolla: el picante de la cebolla, más sutil. Una forma subliminal de aliñar ensaladas.
* Alfalfa: probablemente los más nutritivos y populares entre todos los germinados.
* Garbanzo: muy energéticos, aportan proteínas, fósforo, calcio y hierro.
* Judía mungo: los más ricos en proteínas después de la soja y muy fáciles de digerir.
Como brotar
Se puede brotar cualquier semilla o grano, aunque algunas sean mas sabrosas que otras. es importante conseguir semillas que no hallan sido tratadas quimicamente ya que es probable que no broten,tampoco lo harán las semillas que estén rotas.
* Primero , hay que lavar las semillas y dejarlas en remojo el tiempo recomendado en en el cuadro de geminados, preferiblemente en agua filtrada o mineral.
* Luego escurrimos el agua y dejamos las semillas en algún recipiente con agujeros, tela de algodon o colador.
* Lavamos los brotes 2 o 3 veces al dia durante 3 a 5 dias .hay que asegurarse que los brotes estén lo suficiente y continuamente escurridos ya que mucha agua y poco aire podria producir un proceso anaerobico que hecharia a perder las semillas.
* El tiempo que tardan las semillas en brotar podria variar según la temperatura y la humedad.Los brotes jovenes son mas tiernos y pueden ser refrigerados por varios dias.
alimentacion viva
Nos hemos distanciado tanto de la Naturaleza y de su contexto que frecuentemente nos sentimos abandonados. Corremos de un lado para otro, como que dirigidos por control remoto y acabamos siendo presos de una red de mentiras y de miedo. La opinión pública, mal informada y crédula ya ni sabe en lo que realmente consiste la alimentación natural. Por otro lado se deja influenciar por informaciones emanadas de la publicidad y acaba comprado cualquier cosa. No fuimos hechos para consumir alimentos sofisticados, “enriquecidos con…”, sin valor nutritivo, con mucha azúcar, gordura animal, sal y aditivos químicos.
A pesar de que disponemos de alimentos saludables en gran escala, frecuentemente damos preferencia a los alimentos errados.
Además de los alimentos tratados con productos químicos y radioactivos, la industria alimenticia ahora incorpora los alimentos genéticamente modificados. Se provocan reacciones en cadena de síntomas y enfermedades por medio de la alimentación errada y así la industria farmacéutica sigue facturando millones.
Cuando llegamos a la edad de 65 años, ingerimos cerca de 50 toneladas de alimentos y bebidas pero… ¿qué tipo de alimentos?.La manera más eficaz de reducir el consumo de productos químicos, es renunciando al consumo de carne, pescado, pollo, lácteos, y huevos. El siguiente paso sería adicionar productos orgánicos.
Vivimos sobre los encantos de la ilusión, inclusive , nos alimentamos de ella…..¿o será que usted cree que el refrigerante es alimento?...o que las sopas en polvo los son?.
La ilusión fundamental es pensar que las cosas que se venden por ahí empaquetadas, envasadas, etc., son alimentos, cosas son cosas, pero tanto usted, como yo somos seres humanos, es decir, seres orgánicos, por lo que necesitamos alimentos orgánicos con vida, para vivir.
Si a una planta, la plantamos en el cemento, en lugar de tierra, la regamos con refrigerantes, en lugar de agua, le ponemos luz artificial, en lugar de sol….será que va a subsistir?, eso es lo que hacemos con nosotros.
En las últimas décadas la cualidad de la salud pública en general disminuyó de forma alarmante. Enfermedades de la civilización moderna, prácticamente inexistentes cien años atrás, están hoy en expansión. A su vez, el índice de enfermedades decurrentes de la alimentación es cada vez mayor, diarreas, vómitos, partos prematuros, abortos, infecciones, sangre en la orina, problemas cardíacos y neurológicos, artritis, enfermedades renales y del tracto digestivo, etc.
Se gastan sumas astronómicas en nombre de la ciencia y la tecnología para recuperar la salud perdida, asistimos a la proliferación de instituciones y laboratorios sin que se haya encontrado una solución. Innumerables personas tienen que convivir con sus males físicos y dolores, y su vida depende de los medicamentos. Pero la cura definitiva sólo es posible si se eliminan las causas de las enfermedades.
Muchos estudios científicos ya demostraron que la salud de los vegetarianos es mucho mejor que la de personas que consumen productos de origen animal.
Lo mismo ocurre con el cáncer, ya se ha comprobado que su incidencia es mayor cuando el consumo de carne y gorduras animales es alto.El cuerpo humano, así como el aparato digestivo fue hecho para ingerir alimentos crudos y la persona que vuelva a adoptar esa alimentación estará libre de enfermedades.
Cuando el ser humano ingiere alimentos cocidos, puede ser comparado a un motor a gasolina que está siendo alimentado con el combustible errado. Además de que se interrumpen los procesos de cura naturales.
La Alimentación Viva mantiene nuestros cuerpos limpios y activos. Proporcionando mayor equilibrio mental y emocional, intensificando la propia luz.
Si usted está preparado para aceptar que la salud se inicia en la cabeza y participar de la evolución de forma positiva, colocando la amistad, los valores éticos, espirituales e ideas en primer lugar, la alimentación viva, ciertamente, dará frutos y en pocos meses usted disfrutará de la salud de sus sueños.
Curar enfermedades y mantenerse saludables por medio de la Alimentación Viva no es ninguna novedad.
Podemos llegar a los 120 años de edad o más, en plena salud y productividad. El hombre primitivo ya utilizaba la Alimentación Viva antes de descubrir el fuego. Todavía hoy, hay pueblos nativos que se alimentan así, lo que resulta, en que rara vez se enferman y tienen gran longevidad, (como por ejemplo, los Hunzas, al norte de Pakistán o los indios Tahuamara en el noroeste mexicano).
Es un hecho comprobado que la Alimentación Viva es el mejor camino para llegar a una constitución física resistente. Recordando que la salud comienza en la cabeza, y que el cuerpo es regido por la mente, nuestra constitución física y salud, dependen de lo que pensamos.
La alimentación viva es una manera simple y eficaz de influenciar positivamente todos los aspectos de la vida, lo que incluye también el hábito de tener pensamientos saludables y positivos “somos lo que comemos”. Comiendo naturalmente, pensaremos de forma natural. Ingiriendo productos artificiales y químicos y carne, nuestros pensamientos se volverán artificiales y agresivos, alejados de la Naturaleza.
¿Entonces…Qué es Alimentación Viva?
Es el nombre dado a los alimentos que generan o refuerzan la vida, avalados según la energía vital que poseen. La vitalidad es el objeto en cuestión. Es un conjunto de alimentos elaborados de forma tal que facilitan la digestión sin pasar por el fuego o por el frío.
Se constituye exclusivamente de vegetales crudos, frutas frescas y secas, alimentos y bebidas fermentadas y deshidratadas, granos y semillas germinadas, como por ejemplo, trigo, cebada, avena, lino, lentejas, arvejas, etc. El secreto de la alimentación viva es que todas las comidas tienen que ser necesariamente acompañadas de germinados. De esto viene su fuerza y la convierte en una alimentación infinitamente superior, supliendo todas las necesidades de minerales y vitaminas (inclusive la B6 Y B12).
Otras observaciones sobre el acto de alimentarse: comer como forma de cuidar el cuerpo, reorganizar el ecosistema y también como un acto social. Esto es diferente de los hábitos culturales que son primeramente actos sociales, orientados por el placer, es decir, condicionamientos influenciados por el ambiente, por la forma en que fueron introducidos, cargados de afectos, situaciones económicas, facilidades de acceso, etc.
Dentro de la idea de organizar el ecosistema del cuerpo. La organización del terreno, implica el favorecer el crecimiento de microorganismo, llamados “útiles” (probióticos), que serán responsables por la disminución de la flora patógena. Esa organización se realiza a través de procedimientos que promueven la limpieza o desintoxicación
La historia de la Alimentación Viva, se remonta a tiempos muy antiguos. En algunos relatos de Herodotus se menciona que algunos griegos han vivido 200 años, alimentándose principalmente de comida viva.
Otro grupo que ha gozado de gran longevidad fueron los Esenios. Pitágoras estudió con ellos, aprendió sobre los alimentos vivos y luego llevó este conocimiento a Grecia, donde más tarde Platón y Sócrates se enriquecieron con sus estudios.
Hipócrates, el padre de la Medicina, es ampliamente conocido por su frase “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Su medicina propiciaba la exclusiva utilización de los agentes naturales como la alimentación cruda, el agua, el ayuno, y los ejercicios.
El *** Bircher-Benner (1897) también comenzó a utilizar las virtudes de la Alimentación Viva en su clínica.
Él sostenía que la única manera de que el Hombre logre hacer desaparecer las enfermedades “incurables”, es haciéndose consciente de las leyes naturales de la vida.
El gran físico, Max Gerson, conoció el poder de curación de la Alimentación Viva, primero curando su propia migraña, luego curando el lupus y aplicándola en todo tipo de enfermedades y desordenes mentales. Comprobando así que este tipo de alimentación reconstruye la salud física y la capacidad el organismo de regenerarse a sí mismo.
El profesor Hans Eppinger (1879-1946), notó que una alimentación viva eleva el potencial microeléctrico en todo el cuerpo, incrementa la capacidad selectiva de las células, promoviendo el potencial eléctrico entre los tejidos y los capilares celulares, además de mejorar la excreción de toxinas, así como la absorción de nutrientes. Lo que deriva en la capacidad de extender la vida, mejorar la calidad de salud, y tener abundante vitalidad.
En los años ´80, las informaciones básicas y fundamentales sobre alimentación viva, son encontradas en los trabajos de Ann Wigmore, quien organizó y popularizó el conocimiento que hoy constituye un movimiento ecológico, basado en el estilo de vida de la alimentación viva. Ella misma, luego de haberse curado de un cáncer, es un ejemplo de que la dieta de alimentos vivos puede proveer al cuerpo de todo lo necesario para una óptima salud, armonía y vitalidad. Además de establecer las condiciones para que el cuerpo se cure a si mismo a través de una dieta viva rica en enzimas. La Dr. Wigmore, afirma que sólo existe una única enfermedad, la malnutrición, manifestándose de diversas maneras en el cuerpo. La nutrición más elevada y científicamente superior es la que proviene directamente de la naturaleza, sin ser alterada por ningún proceso.
La Vida sólo proviene de la vida, es decir, de Alimentos Vivos.
La germinación hace que las semillas de cereales y leguminosas aumenten su valor nutricional y gracias a su escaso valor calórico, se convierten en el aliado ideal para una dieta saludable. Aprenda a prepararlos en casa.
Cuando un grano de cualquier cereal o leguminosa cuenta con el agua, oxígeno y calor suficientes germina. Una vez germinados son más nutritivos y fáciles de digerir. Las semillas así tratadas se incluyen en la dieta porque permiten vivir más años y hacerlo con buena salud.
El proceso de germinación es muy sencillo. Tras dejar los granos a remojo durante una noche, y escurrir y cambiar este agua en repetidas ocasiones, aparecen unos brotes. Con ellos también aparecen o se incrementan las propiedades nutritivas del producto.
En un momento en que ya ha quedado clara la relación entre algunas enfermedades como la hipertensión, la arteroesclerosis o la diabetes con los malos hábitos alimenticios, cada vez son más conocidos y aceptados los alimentos germinados tradicionales de otras culturas, como la soja, típica en Extremo Oriente; las judías y guisantes, de la India; el trigo, de Oriente Medio; o las bebidas de cereales, como la malta elaborada a partir de cebada germinada.
Los granos de cereales y leguminosas son alimentos "concentrados" y, debido a su bajo contenido en agua y su riqueza en hidratos de carbono complejos -como el almidón- y proteínas, no deben consumirse crudos. Para que al organismo le resulte más fácil su asimilación se comen cocidos o asados. Con ello, se realiza una especie de “predigestión” que nuestro organismo no podría realizar por sí sólo. Los germinados, en cambio, es como si ya hubieran alcanzado ese estado.
Bomba nutricional
En su valor nutritivo se parecen a las frutas y verduras, ya que, al igual que éstas, contienen gran cantidad de vitaminas -en especial A, B, C, E y K-, minerales, enzimas y clorofila. El germinado de trigo, por ejemplo, contiene hasta seis veces más vitamina B que la semilla, y en la soja la vitamina C no aparece hasta que no se ha producido la germinación.
También resultan muy atractivos si se mira su contenido en azúcares simples, que aportan energía y se asimilan fácilmente. El contenido en aminoácidos también se incrementa entre un 10% y un 30%, y lo mismo sucede con el hierro asimilable. Esta composición, hace que resulten idóneos para estimular los procesos digestivos. Su consumo se recomienda en casos de anemia y para personas con el estómago delicado, que pueden comer legumbres cocinadas, pero sí sus germinados.
Con las calorías justas
Además, son alimentos que engordan muy poco porque aportan muy pocas calorías. Las grasas y almidones de las semillas se transforman en carbohidratos simples, proteínas, vitaminas y minerales -especiamente fósforo-. Los brotes de soja, por ejemplo, sólo tienen 30 calorías por cada 100 gramos.
La otra gran ventaja de estos alimentos es que se pueden producir en casa. Se almacenan y transportan fácilmente sin estropearse, no requieren mucho trabajo ni dedicación y tampoco son caros. El cultivo de germinados en nuestra propia casa nos permite asegurarnos que los alimentos que consumimos estén libres de pesticidas e insecticidas.
Los germinados se pueden consumir de diferentes maneras. Algunos tienen mejor sabor cuando han sido cocinados, como sucede con la soja, cuyas proteínas son así aún más fáciles de asimilar. Con ellos se pueden preparar tortillas, sopas de verduras, purés, ensaladas, guarniciones para las carnes o pescados. Incluso se puede añadir al relleno de un sandwich, como ingrediente en las salsas de tomate, o como novedad en un plato de arroz.
¿Qué es la germinación?
Proceso natural de obtención de alimentos muy extendido en todo el mundo, la germinación hace que las semillas de cereales y leguminosas aumenten su valor nutricional. Cuando un grano cuenta con el agua, el oxígeno y el calor necesario, germina para formar un nuevo ser vivo, una planta que a su vez producirá nuevas semillas. Cualquier semilla de leguminosa o grano de cereal puede ser germinado; los más apreciados por su textura y por el buen sabor de sus brotes son los obtenidos de legumbres (soja verde, judía mungo, alfalfa), cereales (trigo, cebada) y de berro, rábano, calabaza, girasol, lino y sésamo.
Germinar una semilla en nuestra propia casa Aunque se encuentran productos germinados en establecimientos de alimentación biológica y herbodietética, podemos elaborarlos en nuestra propia casa, si seguimos estos pasos:
Seleccionar semillas apropiadas para ser consumidas germinadas, en buenas condiciones higiénicas y de conservación.
Ponerlas a remojo en un frasco de vidrio (nunca de metal) tapado con una tela fina. La cantidad de agua: tres o cuatro veces superior al volumen de semillas.
Dejar reposar las semillas durante 12 horas en un lugar oscuro y cálido.
Desechar el agua y lavar las semillas con agua tibia. Enjuagarlas y cambiar el agua dos o tres veces al día hasta que se vean los brotes (tardan de dos a cinco días). Las semillas no germinadas se han de tirar.
Alternativa a la cocción de cereales y leguminosas
Los granos de cereales y las leguminosas son alimentos concentrados y, debido a su bajo contenido de agua y su riqueza en hidratos de carbono complejos (almidón) y proteínas, no pueden consumirse crudos. Se cuecen en agua o se asan para facilitar su asimilación por el organismo. Se trata, por tanto, de una especie de predigestión que nuestro organismo por sí solo no puede realizar. En cambio, los germinados se asemejan en su valor nutritivo a frutas y verduras por su contenido de agua y su riqueza en vitaminas y minerales, enzimas y clorofila. Están ya predigeridos y se asimilan muy bien por nuestro organismo. Por su composición, estimulan los procesos digestivos, regeneran la flora intestinal y son ricos en antioxidantes (vitamina C y beta carotenos) y en ciertos minerales.
Aportan muy pocas calorías, por lo que resultan de utilidad en regímenes para controlar el peso (los brotes de soja, por ejemplo, aportan tan solo 30 calorías por cada 100 gramos). Su consumo se recomienda en casos de anemia (por su riqueza en clorofila, que posee efectos antianémicos, según algunos estudios) y también para personas con el estómago delicado (las hay que no toleran legumbres cocinadas pero que sí sus germinados). Además, resultan sencillos de preparar, se comen tal cual, crudos en ensalada, salteados, en tortillas o formando parte de diversos platos cocinados, en cuyo caso se recomienda añadirlos al final para que no pierdan sus propiedades.
Durante años la gastronomía ha sido guiada a satisfacer los gustos y exigencias que durante generaciones fueron definiendo las reglas del "Arte del Buen Comer". En la actualidad, con el desarrollo del conocimiento científico sobre las influencias de la nutrición balanceada para mantener la salud humana, comienzan ha surgir nuevos modelos de alimentación que persiguen elevar la calidad de la vida dentro de un equilibrio con el entorno natural.
Siguiendo los preceptos de la gastronomía tradicional todo parece indicar que, hasta nuestros días, la mayoría de las personas han preferido alimentarse fundamentalmente a partir de asados servidos de forma abundante y guarnecidos con discretas cantidades de verdura, cereales y viandas para luego realizar digestiones lentas preferentemente en estado de reposo. Por suerte, en estos tiempos, ha comenzado a surgir una nueva preocupación a escala planetaria para conocer detalles sobre la calidad de los alimentos que aparecen en nuestras mesas, así como las reglas para realizar una buena asimilación de sus nutrientes.
Sí bien es cierto que en los últimos decenios hubo un rápido desarrollo para las cadenas de producción de alimentos rápidos, conocidas como "Fast-Food ". Un creciente sector de la opinión pública ha comenzado a reconocer a estos productos, por sus dudosos valores alimenticios, como "alimentos chatarra". Estos criterios han coincidido con el punto de vista de muchos especialistas en materia de nutrición quienes advierten de un empobrecimiento de la riqueza de la dieta humana en los finales de este siglo.La opinión de los expertos se ve avalada por un creciente número de enfermedades asociadas fundamentalmente al modo de comer: hipertensión arterial, diabetes, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, ateroesclerosis y otras tantas, aparecen entre las principales causas de muerte en los países donde aparentemente están resueltos los problemas de la alimentación. Es por eso que el interés por una alimentación sana, sustentada en el consumo de productos frescos, adquiere cada vez un mayor número de seguidores en todas partes del mundo.
Las ensaladas naturales, las frutas de estación, los jugos puros, las comidas con bajo contenido de grasas, azúcares y sal, están marcando las pautas de una alimentación más acorde con las leyes de la vida natural tanto para los hombres como para el planeta en que vivimos. Y es en este contexto donde los brotes comienzan a ser reconocidos como uno de los alimentos más importantes por sus elevados valores curativos y nutritivos.
Desde hace milenios los asiáticos recomendaban el consumo preferente de brotes para lograr vivir más de 100 años. Y no se trataba de vivir muchos años sino de hacerlo con calidad y libre de enfermedades. Los brotes pueden aportar al organismo, además de las enzimas que se activan en el momento del desarrollo de la nueva plántula, parte de la energía vital intrínseca al nuevo organismo vivo.
Mas que cualquier otro tipo de alimento, los germinados vienen a simbolizar el momento del cambio en nuestros hábitos alimentarios. Desde hace más de 25 años, han comenzado a invadir los bares de ensaladas en los servicios de alimentos rápidos y son fáciles de encontrar en los mercados de los países industrializados. Para los países con menos recursos económicos; su consumo presupone además de una extraordinaria fuente de nutrientes de primera calidad, un ahorro importante de energía en la esfera doméstica ya que evitan los gastos de combustible que, durante incontables horas, se necesitan para ablandar los frijoles de los potajes y purés. Pero, es necesario conocer que, a pesar de lo sabrosos que resultan estos tradicionales platos para el paladar, al someter los frijoles y granos a temperaturas altas, muchos de sus nutrientes se desnaturalizan y no logran aportar ni remotamente las cantidades presentes en los mismos granos pero consumidos como germinados.
Quiere que lo mimen. Usted puede hacerlo. Sólo necesita disposición, orientación y notará el cambio. No lo piense más.Sí, es hora de empezar a dar los pasos para su bienestar físico y, ¿por qué no, económico?En estos tiempos de crisis laboral, definitivamente que descubrirá una oportunidad escondida allí.
Los germinados son brotes llenos de vitalidad. Su excepcional cantidad de nutrientes los hace indispensables en una dieta sana, además de aportar su sabor a numerosos platos.
Cualidades de los germinados
* Si diéramos un valor nutritivo hipotético de 100 a los granos y semillas, nos encontraríamos que:
Si molemos el grano, ese valor se reduce de 100 a 10.
Si hacemos germinar esos mismos granos, el valor nutritivo nos aumenta de 100 a 1.000, e incluso a 10.000.
* La germinación representa pues la técnica más efectiva para aportar a nuestro organismo energía vital concentrada. Los procesos industriales de refinamiento de los alimentos ocasionan carencias en los mismos, que, a la larga, pueden acabar afectando a nuestro organismo; la adición de los germinados a nuestra dieta puede prevenir estas ausencias. Así como las plantas verdes regeneran el aire que nos rodea, los germinados sanean nuestro cuerpo por dentro.
* Los germinados son un concentrado de sustancias generadoras de salud, sustancias que la vida elabora de forma mucho más perfecta que un complejo laboratorio. Y son los alimentos menos contaminados que se puedan encontrar. Si un grano germina, es que tiene calidad suficiente para hacerlo, porque a cierto nivel de degeneración, las plantas dejan de ser capaces de reproducirse.
* Personas con problemas digestivos, y enfermos convalecientes, que no pueden alimentarse con los demás alimentos crudos, pueden, sin embargo, comer germinados. Su riqueza enzimática facilita la absorción por el organismo, y no ocasiona leucocitosis postpandrial (aumento de la cantidad de leucocitos en la sangre).
* El consumo de germinados no genera ácido úrico. Pueden tomarlos tranquilamente las personas que padezcan gota. Los germinados contienen mucha vitamina C y, por lo tanto, una persona que no esté acostumbrada a consumirlos y cuya dieta no sea rica en fruta fresca puede sentir efectos estimulantes.
* Por esta razón, el consumo de germinados proporciona más vitalidad, y hace que desaparezcan el cansancio y los problemas digestivos.
* Gracias a su contenido en vitamina E, se ha demostrado experimentalmente que añadiendo germinados de avena a la ración diaria del ganado su fertilidad aumenta espectacularmente en ambos sexos.
* Los germinados son el alimento idóneo para cualquier persona. No hay limitaciones de edad; son tan adecuados para los niños como para los ancianos.
* Los germinados son útiles ante múltiples dolencias. Los distintos germinados se han demostrado útiles como reguladores intestinales, antianémicos, revitalizantes, en casos de descalcificación y estados carenciales. Son depuradores del organismo, potenciadores de la producción de leche materna, reguladores del sistema endocrino y del metabolismo en general, incrementan el tono muscular, disminuyen el meteorismo... y tienen probados efectos rejuvenecedores.
Uso en la cocina de los germinados
* Aunque los germinados más conocidos son los de soja verde, podemos germinar gran variedad de semillas, que enriquecerán nuestros menús.
* Pueden formar parte de diferentes platos: ensaladas, bocadillos, tortillas, verduras, cereales...
* Evitaremos cocciones prolongadas para evitar la pérdida de sus cualidades, agregando los germinados instantes antes de ser servirlos.
* La mejor forma de aprovechar el valor nutritivo de las legumbres es comerlas germinadas crudas. Pero si queremos cocinar judías secas, se pueden hacer germinar levemente con anterioridad: serán más digestivas, nutritivas y cocerán más rápidamente.
* Una forma muy original de recurrir a las especias es tomar germinados de berro, rábano, mostaza, cebolla o fenogreco. Aportarán un toque delicioso.
* Si mezclamos varios tipos de germinados, no sólo descubriremos nuevos sabores sino también una nueva estética, complementándose también nutricionalmente. Sugerimos mezclar germinados de alfalfa con germinados de col y lenteja. O compensar el sabor picante de los de rábano, cebolla, puerro o mostaza combinándolos con germinados de cereales o legumbres. La zanahoria germinada combinada muy bien con la alfalfa, la col o la soja verde.
* Si bien la mayoría de las semillas se pueden consumir tal cual, las personas de estómago delicado pueden escaldar previamente (1 - 2 minutos), los germinados de legumbres, dado su contenido en antinutrientes, que la germinación no elimina completamente. Por la misma razón, las semillas que no germinen deben desecharse.
* Hay que tener en cuenta que las semillas de solanáceas (tomate, pimiento, berenjena, patata, etc.) resultan tóxicas, y no son válidas para germinar.
El proceso de la germinación
La germinación es una intensa actividad metabólica.
En ella tienen lugar varias reacciones químicas, entre las cuales destaca la síntesis de enzimas.
Los cambios químicos que ocurren en la semilla al germinar activan una fábrica enzimática poderosa, que no se supera nunca en cualquier estadio posterior de crecimiento.
Esta rica concentración enzimática actúa sobre el metabolismo humano al consumirlos, conduciendo a una regeneración del torrente sanguíneo y de los procesos digestivos.
Los germinados más populares
Existen varios tipos de germinados, pero no siempre resulta fácil hallar variedad en el mercado. Los de judía mungo (mal llamada soja verde) y alfalfa son los más comunes y pueden adquirirse sin problemas. Sin embargo, para obtener los de lenteja, garbanzo, trigo, etc. deben comprarse las semillas y germinarlas en casa.
* Trigo: la mejor forma de comer el grano entero. Ricos en vitaminas y sales minerales.
* Lenteja: además de proteínas, aportan hierro, cinc, manganeso y vitaminas.
* Cebolla: el picante de la cebolla, más sutil. Una forma subliminal de aliñar ensaladas.
* Alfalfa: probablemente los más nutritivos y populares entre todos los germinados.
* Garbanzo: muy energéticos, aportan proteínas, fósforo, calcio y hierro.
* Judía mungo: los más ricos en proteínas después de la soja y muy fáciles de digerir.
Como brotar
Se puede brotar cualquier semilla o grano, aunque algunas sean mas sabrosas que otras. es importante conseguir semillas que no hallan sido tratadas quimicamente ya que es probable que no broten,tampoco lo harán las semillas que estén rotas.
* Primero , hay que lavar las semillas y dejarlas en remojo el tiempo recomendado en en el cuadro de geminados, preferiblemente en agua filtrada o mineral.
* Luego escurrimos el agua y dejamos las semillas en algún recipiente con agujeros, tela de algodon o colador.
* Lavamos los brotes 2 o 3 veces al dia durante 3 a 5 dias .hay que asegurarse que los brotes estén lo suficiente y continuamente escurridos ya que mucha agua y poco aire podria producir un proceso anaerobico que hecharia a perder las semillas.
* El tiempo que tardan las semillas en brotar podria variar según la temperatura y la humedad.Los brotes jovenes son mas tiernos y pueden ser refrigerados por varios dias.
alimentacion viva
Nos hemos distanciado tanto de la Naturaleza y de su contexto que frecuentemente nos sentimos abandonados. Corremos de un lado para otro, como que dirigidos por control remoto y acabamos siendo presos de una red de mentiras y de miedo. La opinión pública, mal informada y crédula ya ni sabe en lo que realmente consiste la alimentación natural. Por otro lado se deja influenciar por informaciones emanadas de la publicidad y acaba comprado cualquier cosa. No fuimos hechos para consumir alimentos sofisticados, “enriquecidos con…”, sin valor nutritivo, con mucha azúcar, gordura animal, sal y aditivos químicos.
A pesar de que disponemos de alimentos saludables en gran escala, frecuentemente damos preferencia a los alimentos errados.
Además de los alimentos tratados con productos químicos y radioactivos, la industria alimenticia ahora incorpora los alimentos genéticamente modificados. Se provocan reacciones en cadena de síntomas y enfermedades por medio de la alimentación errada y así la industria farmacéutica sigue facturando millones.
Cuando llegamos a la edad de 65 años, ingerimos cerca de 50 toneladas de alimentos y bebidas pero… ¿qué tipo de alimentos?.La manera más eficaz de reducir el consumo de productos químicos, es renunciando al consumo de carne, pescado, pollo, lácteos, y huevos. El siguiente paso sería adicionar productos orgánicos.
Vivimos sobre los encantos de la ilusión, inclusive , nos alimentamos de ella…..¿o será que usted cree que el refrigerante es alimento?...o que las sopas en polvo los son?.
La ilusión fundamental es pensar que las cosas que se venden por ahí empaquetadas, envasadas, etc., son alimentos, cosas son cosas, pero tanto usted, como yo somos seres humanos, es decir, seres orgánicos, por lo que necesitamos alimentos orgánicos con vida, para vivir.
Si a una planta, la plantamos en el cemento, en lugar de tierra, la regamos con refrigerantes, en lugar de agua, le ponemos luz artificial, en lugar de sol….será que va a subsistir?, eso es lo que hacemos con nosotros.
En las últimas décadas la cualidad de la salud pública en general disminuyó de forma alarmante. Enfermedades de la civilización moderna, prácticamente inexistentes cien años atrás, están hoy en expansión. A su vez, el índice de enfermedades decurrentes de la alimentación es cada vez mayor, diarreas, vómitos, partos prematuros, abortos, infecciones, sangre en la orina, problemas cardíacos y neurológicos, artritis, enfermedades renales y del tracto digestivo, etc.
Se gastan sumas astronómicas en nombre de la ciencia y la tecnología para recuperar la salud perdida, asistimos a la proliferación de instituciones y laboratorios sin que se haya encontrado una solución. Innumerables personas tienen que convivir con sus males físicos y dolores, y su vida depende de los medicamentos. Pero la cura definitiva sólo es posible si se eliminan las causas de las enfermedades.
Muchos estudios científicos ya demostraron que la salud de los vegetarianos es mucho mejor que la de personas que consumen productos de origen animal.
Lo mismo ocurre con el cáncer, ya se ha comprobado que su incidencia es mayor cuando el consumo de carne y gorduras animales es alto.El cuerpo humano, así como el aparato digestivo fue hecho para ingerir alimentos crudos y la persona que vuelva a adoptar esa alimentación estará libre de enfermedades.
Cuando el ser humano ingiere alimentos cocidos, puede ser comparado a un motor a gasolina que está siendo alimentado con el combustible errado. Además de que se interrumpen los procesos de cura naturales.
La Alimentación Viva mantiene nuestros cuerpos limpios y activos. Proporcionando mayor equilibrio mental y emocional, intensificando la propia luz.
Si usted está preparado para aceptar que la salud se inicia en la cabeza y participar de la evolución de forma positiva, colocando la amistad, los valores éticos, espirituales e ideas en primer lugar, la alimentación viva, ciertamente, dará frutos y en pocos meses usted disfrutará de la salud de sus sueños.
Curar enfermedades y mantenerse saludables por medio de la Alimentación Viva no es ninguna novedad.
Podemos llegar a los 120 años de edad o más, en plena salud y productividad. El hombre primitivo ya utilizaba la Alimentación Viva antes de descubrir el fuego. Todavía hoy, hay pueblos nativos que se alimentan así, lo que resulta, en que rara vez se enferman y tienen gran longevidad, (como por ejemplo, los Hunzas, al norte de Pakistán o los indios Tahuamara en el noroeste mexicano).
Es un hecho comprobado que la Alimentación Viva es el mejor camino para llegar a una constitución física resistente. Recordando que la salud comienza en la cabeza, y que el cuerpo es regido por la mente, nuestra constitución física y salud, dependen de lo que pensamos.
La alimentación viva es una manera simple y eficaz de influenciar positivamente todos los aspectos de la vida, lo que incluye también el hábito de tener pensamientos saludables y positivos “somos lo que comemos”. Comiendo naturalmente, pensaremos de forma natural. Ingiriendo productos artificiales y químicos y carne, nuestros pensamientos se volverán artificiales y agresivos, alejados de la Naturaleza.
¿Entonces…Qué es Alimentación Viva?
Es el nombre dado a los alimentos que generan o refuerzan la vida, avalados según la energía vital que poseen. La vitalidad es el objeto en cuestión. Es un conjunto de alimentos elaborados de forma tal que facilitan la digestión sin pasar por el fuego o por el frío.
Se constituye exclusivamente de vegetales crudos, frutas frescas y secas, alimentos y bebidas fermentadas y deshidratadas, granos y semillas germinadas, como por ejemplo, trigo, cebada, avena, lino, lentejas, arvejas, etc. El secreto de la alimentación viva es que todas las comidas tienen que ser necesariamente acompañadas de germinados. De esto viene su fuerza y la convierte en una alimentación infinitamente superior, supliendo todas las necesidades de minerales y vitaminas (inclusive la B6 Y B12).
Otras observaciones sobre el acto de alimentarse: comer como forma de cuidar el cuerpo, reorganizar el ecosistema y también como un acto social. Esto es diferente de los hábitos culturales que son primeramente actos sociales, orientados por el placer, es decir, condicionamientos influenciados por el ambiente, por la forma en que fueron introducidos, cargados de afectos, situaciones económicas, facilidades de acceso, etc.
Dentro de la idea de organizar el ecosistema del cuerpo. La organización del terreno, implica el favorecer el crecimiento de microorganismo, llamados “útiles” (probióticos), que serán responsables por la disminución de la flora patógena. Esa organización se realiza a través de procedimientos que promueven la limpieza o desintoxicación
La historia de la Alimentación Viva, se remonta a tiempos muy antiguos. En algunos relatos de Herodotus se menciona que algunos griegos han vivido 200 años, alimentándose principalmente de comida viva.
Otro grupo que ha gozado de gran longevidad fueron los Esenios. Pitágoras estudió con ellos, aprendió sobre los alimentos vivos y luego llevó este conocimiento a Grecia, donde más tarde Platón y Sócrates se enriquecieron con sus estudios.
Hipócrates, el padre de la Medicina, es ampliamente conocido por su frase “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Su medicina propiciaba la exclusiva utilización de los agentes naturales como la alimentación cruda, el agua, el ayuno, y los ejercicios.
El *** Bircher-Benner (1897) también comenzó a utilizar las virtudes de la Alimentación Viva en su clínica.
Él sostenía que la única manera de que el Hombre logre hacer desaparecer las enfermedades “incurables”, es haciéndose consciente de las leyes naturales de la vida.
El gran físico, Max Gerson, conoció el poder de curación de la Alimentación Viva, primero curando su propia migraña, luego curando el lupus y aplicándola en todo tipo de enfermedades y desordenes mentales. Comprobando así que este tipo de alimentación reconstruye la salud física y la capacidad el organismo de regenerarse a sí mismo.
El profesor Hans Eppinger (1879-1946), notó que una alimentación viva eleva el potencial microeléctrico en todo el cuerpo, incrementa la capacidad selectiva de las células, promoviendo el potencial eléctrico entre los tejidos y los capilares celulares, además de mejorar la excreción de toxinas, así como la absorción de nutrientes. Lo que deriva en la capacidad de extender la vida, mejorar la calidad de salud, y tener abundante vitalidad.
En los años ´80, las informaciones básicas y fundamentales sobre alimentación viva, son encontradas en los trabajos de Ann Wigmore, quien organizó y popularizó el conocimiento que hoy constituye un movimiento ecológico, basado en el estilo de vida de la alimentación viva. Ella misma, luego de haberse curado de un cáncer, es un ejemplo de que la dieta de alimentos vivos puede proveer al cuerpo de todo lo necesario para una óptima salud, armonía y vitalidad. Además de establecer las condiciones para que el cuerpo se cure a si mismo a través de una dieta viva rica en enzimas. La Dr. Wigmore, afirma que sólo existe una única enfermedad, la malnutrición, manifestándose de diversas maneras en el cuerpo. La nutrición más elevada y científicamente superior es la que proviene directamente de la naturaleza, sin ser alterada por ningún proceso.
La Vida sólo proviene de la vida, es decir, de Alimentos Vivos.
La germinación hace que las semillas de cereales y leguminosas aumenten su valor nutricional y gracias a su escaso valor calórico, se convierten en el aliado ideal para una dieta saludable. Aprenda a prepararlos en casa.
Cuando un grano de cualquier cereal o leguminosa cuenta con el agua, oxígeno y calor suficientes germina. Una vez germinados son más nutritivos y fáciles de digerir. Las semillas así tratadas se incluyen en la dieta porque permiten vivir más años y hacerlo con buena salud.
El proceso de germinación es muy sencillo. Tras dejar los granos a remojo durante una noche, y escurrir y cambiar este agua en repetidas ocasiones, aparecen unos brotes. Con ellos también aparecen o se incrementan las propiedades nutritivas del producto.
En un momento en que ya ha quedado clara la relación entre algunas enfermedades como la hipertensión, la arteroesclerosis o la diabetes con los malos hábitos alimenticios, cada vez son más conocidos y aceptados los alimentos germinados tradicionales de otras culturas, como la soja, típica en Extremo Oriente; las judías y guisantes, de la India; el trigo, de Oriente Medio; o las bebidas de cereales, como la malta elaborada a partir de cebada germinada.
Los granos de cereales y leguminosas son alimentos "concentrados" y, debido a su bajo contenido en agua y su riqueza en hidratos de carbono complejos -como el almidón- y proteínas, no deben consumirse crudos. Para que al organismo le resulte más fácil su asimilación se comen cocidos o asados. Con ello, se realiza una especie de “predigestión” que nuestro organismo no podría realizar por sí sólo. Los germinados, en cambio, es como si ya hubieran alcanzado ese estado.
Bomba nutricional
En su valor nutritivo se parecen a las frutas y verduras, ya que, al igual que éstas, contienen gran cantidad de vitaminas -en especial A, B, C, E y K-, minerales, enzimas y clorofila. El germinado de trigo, por ejemplo, contiene hasta seis veces más vitamina B que la semilla, y en la soja la vitamina C no aparece hasta que no se ha producido la germinación.
También resultan muy atractivos si se mira su contenido en azúcares simples, que aportan energía y se asimilan fácilmente. El contenido en aminoácidos también se incrementa entre un 10% y un 30%, y lo mismo sucede con el hierro asimilable. Esta composición, hace que resulten idóneos para estimular los procesos digestivos. Su consumo se recomienda en casos de anemia y para personas con el estómago delicado, que pueden comer legumbres cocinadas, pero sí sus germinados.
Con las calorías justas
Además, son alimentos que engordan muy poco porque aportan muy pocas calorías. Las grasas y almidones de las semillas se transforman en carbohidratos simples, proteínas, vitaminas y minerales -especiamente fósforo-. Los brotes de soja, por ejemplo, sólo tienen 30 calorías por cada 100 gramos.
La otra gran ventaja de estos alimentos es que se pueden producir en casa. Se almacenan y transportan fácilmente sin estropearse, no requieren mucho trabajo ni dedicación y tampoco son caros. El cultivo de germinados en nuestra propia casa nos permite asegurarnos que los alimentos que consumimos estén libres de pesticidas e insecticidas.
Los germinados se pueden consumir de diferentes maneras. Algunos tienen mejor sabor cuando han sido cocinados, como sucede con la soja, cuyas proteínas son así aún más fáciles de asimilar. Con ellos se pueden preparar tortillas, sopas de verduras, purés, ensaladas, guarniciones para las carnes o pescados. Incluso se puede añadir al relleno de un sandwich, como ingrediente en las salsas de tomate, o como novedad en un plato de arroz.
¿Qué es la germinación?
Proceso natural de obtención de alimentos muy extendido en todo el mundo, la germinación hace que las semillas de cereales y leguminosas aumenten su valor nutricional. Cuando un grano cuenta con el agua, el oxígeno y el calor necesario, germina para formar un nuevo ser vivo, una planta que a su vez producirá nuevas semillas. Cualquier semilla de leguminosa o grano de cereal puede ser germinado; los más apreciados por su textura y por el buen sabor de sus brotes son los obtenidos de legumbres (soja verde, judía mungo, alfalfa), cereales (trigo, cebada) y de berro, rábano, calabaza, girasol, lino y sésamo.
Germinar una semilla en nuestra propia casa Aunque se encuentran productos germinados en establecimientos de alimentación biológica y herbodietética, podemos elaborarlos en nuestra propia casa, si seguimos estos pasos:
Seleccionar semillas apropiadas para ser consumidas germinadas, en buenas condiciones higiénicas y de conservación.
Ponerlas a remojo en un frasco de vidrio (nunca de metal) tapado con una tela fina. La cantidad de agua: tres o cuatro veces superior al volumen de semillas.
Dejar reposar las semillas durante 12 horas en un lugar oscuro y cálido.
Desechar el agua y lavar las semillas con agua tibia. Enjuagarlas y cambiar el agua dos o tres veces al día hasta que se vean los brotes (tardan de dos a cinco días). Las semillas no germinadas se han de tirar.
Alternativa a la cocción de cereales y leguminosas
Los granos de cereales y las leguminosas son alimentos concentrados y, debido a su bajo contenido de agua y su riqueza en hidratos de carbono complejos (almidón) y proteínas, no pueden consumirse crudos. Se cuecen en agua o se asan para facilitar su asimilación por el organismo. Se trata, por tanto, de una especie de predigestión que nuestro organismo por sí solo no puede realizar. En cambio, los germinados se asemejan en su valor nutritivo a frutas y verduras por su contenido de agua y su riqueza en vitaminas y minerales, enzimas y clorofila. Están ya predigeridos y se asimilan muy bien por nuestro organismo. Por su composición, estimulan los procesos digestivos, regeneran la flora intestinal y son ricos en antioxidantes (vitamina C y beta carotenos) y en ciertos minerales.
Aportan muy pocas calorías, por lo que resultan de utilidad en regímenes para controlar el peso (los brotes de soja, por ejemplo, aportan tan solo 30 calorías por cada 100 gramos). Su consumo se recomienda en casos de anemia (por su riqueza en clorofila, que posee efectos antianémicos, según algunos estudios) y también para personas con el estómago delicado (las hay que no toleran legumbres cocinadas pero que sí sus germinados). Además, resultan sencillos de preparar, se comen tal cual, crudos en ensalada, salteados, en tortillas o formando parte de diversos platos cocinados, en cuyo caso se recomienda añadirlos al final para que no pierdan sus propiedades.
Durante años la gastronomía ha sido guiada a satisfacer los gustos y exigencias que durante generaciones fueron definiendo las reglas del "Arte del Buen Comer". En la actualidad, con el desarrollo del conocimiento científico sobre las influencias de la nutrición balanceada para mantener la salud humana, comienzan ha surgir nuevos modelos de alimentación que persiguen elevar la calidad de la vida dentro de un equilibrio con el entorno natural.
Siguiendo los preceptos de la gastronomía tradicional todo parece indicar que, hasta nuestros días, la mayoría de las personas han preferido alimentarse fundamentalmente a partir de asados servidos de forma abundante y guarnecidos con discretas cantidades de verdura, cereales y viandas para luego realizar digestiones lentas preferentemente en estado de reposo. Por suerte, en estos tiempos, ha comenzado a surgir una nueva preocupación a escala planetaria para conocer detalles sobre la calidad de los alimentos que aparecen en nuestras mesas, así como las reglas para realizar una buena asimilación de sus nutrientes.
Sí bien es cierto que en los últimos decenios hubo un rápido desarrollo para las cadenas de producción de alimentos rápidos, conocidas como "Fast-Food ". Un creciente sector de la opinión pública ha comenzado a reconocer a estos productos, por sus dudosos valores alimenticios, como "alimentos chatarra". Estos criterios han coincidido con el punto de vista de muchos especialistas en materia de nutrición quienes advierten de un empobrecimiento de la riqueza de la dieta humana en los finales de este siglo.La opinión de los expertos se ve avalada por un creciente número de enfermedades asociadas fundamentalmente al modo de comer: hipertensión arterial, diabetes, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, ateroesclerosis y otras tantas, aparecen entre las principales causas de muerte en los países donde aparentemente están resueltos los problemas de la alimentación. Es por eso que el interés por una alimentación sana, sustentada en el consumo de productos frescos, adquiere cada vez un mayor número de seguidores en todas partes del mundo.
Las ensaladas naturales, las frutas de estación, los jugos puros, las comidas con bajo contenido de grasas, azúcares y sal, están marcando las pautas de una alimentación más acorde con las leyes de la vida natural tanto para los hombres como para el planeta en que vivimos. Y es en este contexto donde los brotes comienzan a ser reconocidos como uno de los alimentos más importantes por sus elevados valores curativos y nutritivos.
Desde hace milenios los asiáticos recomendaban el consumo preferente de brotes para lograr vivir más de 100 años. Y no se trataba de vivir muchos años sino de hacerlo con calidad y libre de enfermedades. Los brotes pueden aportar al organismo, además de las enzimas que se activan en el momento del desarrollo de la nueva plántula, parte de la energía vital intrínseca al nuevo organismo vivo.
Mas que cualquier otro tipo de alimento, los germinados vienen a simbolizar el momento del cambio en nuestros hábitos alimentarios. Desde hace más de 25 años, han comenzado a invadir los bares de ensaladas en los servicios de alimentos rápidos y son fáciles de encontrar en los mercados de los países industrializados. Para los países con menos recursos económicos; su consumo presupone además de una extraordinaria fuente de nutrientes de primera calidad, un ahorro importante de energía en la esfera doméstica ya que evitan los gastos de combustible que, durante incontables horas, se necesitan para ablandar los frijoles de los potajes y purés. Pero, es necesario conocer que, a pesar de lo sabrosos que resultan estos tradicionales platos para el paladar, al someter los frijoles y granos a temperaturas altas, muchos de sus nutrientes se desnaturalizan y no logran aportar ni remotamente las cantidades presentes en los mismos granos pero consumidos como germinados.
Quiere que lo mimen. Usted puede hacerlo. Sólo necesita disposición, orientación y notará el cambio. No lo piense más.Sí, es hora de empezar a dar los pasos para su bienestar físico y, ¿por qué no, económico?En estos tiempos de crisis laboral, definitivamente que descubrirá una oportunidad escondida allí.