SINDROME DE LA CASA ENFERMA
¿Puede enfermar una casa y con ella sus habitantes? SI.
Se sabe que en Japón, el 30% de los niños y el 10% de los adultos enferman con sintomas de alergias atribuidas al 'síndrome de la casa enferma', un cuadro médico complejo que combina procesos alérgicos, dolores de cabeza y garganta, deficiencias visuales y fatiga, en el que influyenlos productos químicos que se emplean en la construcción de casas y otros factores como la mala ventilación, el polvo y la humedad.
También en Japón se creo el proyecto "Chemi-less", cofinanciado por el gobierno japonés y la Universidad de Chiba -dirigido por su Escuela de Medicina-, que pretende profundizar en el "síndrome de la casa enferma", ya que se sabe aún muy poco sobre él.
Al parecer algunos constructores descubrieron que incorporando cenizas volcánicas y tiza, dos materiales que reducen la humedad y absorben las bacterias, puede limitarse los efectos de este mal aún poco estudiado.
El síndrome nada tiene que ver con la Lipoatrofia semicircular, o enfermedad de los edificios con excesiva tecnología, que ha afectado sobre todo en españa, a diferentes complejos de oficinas.
Ventilación y limpieza
Las condiciones de confort para los humanos de hogares modernos son las mismas que favorecen el desarrollo de ácaros del polvo y otros microorganismos, que en parte son responsables de este mal.
Cuando una casa se contamina o desarrollan problemas de ventilación, sus inquilinos enferman de asma, rinitis, neumonitis, o, simplemente, se sienten mal. En su aparición incluyen la mala calidad de los materiales y la rapidez con los que son construidos los edificios.
Habitualmente una casa de mamposteria tradicional requiere un año para su completo secado y asentamiento. Debido a que los morteros utilizados (revoques) sufren de una reacción quimica denominada "exotermica" liberan calor generando, mayormente en locales vidriados, lo que se llama "punto de rocio", configurando así un clima de húmedad tibia que favorece el desarrollo de hongos, en parte también responsables de algunas de las patologias alergicas más comunes.
ANECDOTA:
Hace siete años, el Museo de Arte Moderno de Estocolmo, diseñado por Rafael Moneo y terminado en 1998, protagonizó un caso sonado de 'síndrome de casa enferma' tres años después de su inauguración. El museo sueco tuvo que ser cerrado durante 18 meses y limpiado, con un costo adicional de 6 millones de euros –es importante saber que su construcción costó 48 millones–, una vez que los empleados comenzaron a sufrir dolores de cabeza, asma o sangrado a través de la nariz.
Los hongos que provocaban el problema sólo pudieron ser detectados con perros y los técnicos de desinfección tuvieron que rastrillar el edificio centimetro a centimetro.
Los responsables del centro eximieron al arquitecto de cualquier responsabilidad y aludieron a la confluencia de diversos factores, entre ellos, las premura con que se habia efectuado la obra en determinadas fechas.
El polvo con el que convivimos en nuestras casas es una combinación de fibras de moqueta y alfombras, textiles, arenilla fina, escamas dérmicas humanas, restos de alimentos y productos químicos (UN ASCO). En él se aloja una heterogénea variedad de micro y macroorganismos como insectos, artrópodos, animales domésticos, algas u hongos.
En general, que este ecosistema invisible no desemboque en este 'síndrome de la casa enferma' es cuestión de ventilación y limpieza para prevenirlo.
El problema viene cuando una mala construcción o unos materiales defectuosos o de baja calidad convierten a un edificio en propenso a contraerlo.
Ahora motiva este comentario el que en ciertas ocasiones el alérgico y concretamente el afecto de procesos respiratorios por alergia a los ácaros, empeora mucho al estar en casa a pesar de sus medidas frente a los ácaros.
Generalmente estas casas “están enfermas”; de un modo principal su aire está viciado: es un aire doméstico demasiado remansado y saturado de compuestos químicos algunos de los cuales son tóxicos. Esta mala calidad del aire, si se está un tiempo prolongado en el mismo, puede producir tos, nauseas, dolor de cabeza, irritación de ojos, nariz y garganta, dificultad respiratoria, mal estar general, irritabilidad y alguna vez picazon de variada localización presentadose muchas veces en formas de ecsemas.
Las causas de este aire viciado, principal responsable de la “casa enferma” hay que buscarlas en las sustancias que habitualmente se emplean, de forma muy diversa, en el hogar. Esta situación es más importante en invierno y cuando hace frío pues la falta de ventilación contribuye a mantener una situación que no es favorable.
¿Que causas tiene precisamente esta situación ?. Son diversas y variadas, aunque las principales proceden de algunos sistemas de calefacción, chimeneas y estufas por ejemplo, y de los productos de limpieza además del humo del tabaco (que dicho sea de paso sus particulas persisten durante un mes completo). En algunos tipos de calefacción, se forman productos como el monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno; de los productos de limpieza proceden compuestos volátiles presentes en limpiadores, barnices, pinturas, revestimientos de maderas, aglomerados, ciertos plásticos, etc. También contribuyen a esta mala situación sustancias biológicas como bacterias y mohos a los que el calor húmedo favorece su desarrollo.
La “casa enferma” es un mal sitio para muchos y basta que prolonguen más de lo habitual su estancia en la misma para que se presenten síntomas desagradables. Puede parecer paradójico que las sustancias responsables estén más frecuentemente, en casas con buen aislamiento térmico. Generalmente, se olvida en ellas la necesidad de renovación del aire y en el interior de estas casas hay niveles de sustancias no deseables que en el exterior llamarían la atención.
A veces la solución es fácil: basta con suficiente ventilación y el uso de materiales no contaminantes. Otras veces, el proceso requiere procedimientos más específicos, que el alergista aconsejará y que también tienden a lo mismo: renovar el aire de las viviendas.
Con esto, sencillamente, la “casa enferma” puede dejar de serlo beneficiándose de ello sus habitantes
¿Puede enfermar una casa y con ella sus habitantes? SI.
Se sabe que en Japón, el 30% de los niños y el 10% de los adultos enferman con sintomas de alergias atribuidas al 'síndrome de la casa enferma', un cuadro médico complejo que combina procesos alérgicos, dolores de cabeza y garganta, deficiencias visuales y fatiga, en el que influyenlos productos químicos que se emplean en la construcción de casas y otros factores como la mala ventilación, el polvo y la humedad.
También en Japón se creo el proyecto "Chemi-less", cofinanciado por el gobierno japonés y la Universidad de Chiba -dirigido por su Escuela de Medicina-, que pretende profundizar en el "síndrome de la casa enferma", ya que se sabe aún muy poco sobre él.
Al parecer algunos constructores descubrieron que incorporando cenizas volcánicas y tiza, dos materiales que reducen la humedad y absorben las bacterias, puede limitarse los efectos de este mal aún poco estudiado.
El síndrome nada tiene que ver con la Lipoatrofia semicircular, o enfermedad de los edificios con excesiva tecnología, que ha afectado sobre todo en españa, a diferentes complejos de oficinas.
Ventilación y limpieza
Las condiciones de confort para los humanos de hogares modernos son las mismas que favorecen el desarrollo de ácaros del polvo y otros microorganismos, que en parte son responsables de este mal.
Cuando una casa se contamina o desarrollan problemas de ventilación, sus inquilinos enferman de asma, rinitis, neumonitis, o, simplemente, se sienten mal. En su aparición incluyen la mala calidad de los materiales y la rapidez con los que son construidos los edificios.
Habitualmente una casa de mamposteria tradicional requiere un año para su completo secado y asentamiento. Debido a que los morteros utilizados (revoques) sufren de una reacción quimica denominada "exotermica" liberan calor generando, mayormente en locales vidriados, lo que se llama "punto de rocio", configurando así un clima de húmedad tibia que favorece el desarrollo de hongos, en parte también responsables de algunas de las patologias alergicas más comunes.
ANECDOTA:
Hace siete años, el Museo de Arte Moderno de Estocolmo, diseñado por Rafael Moneo y terminado en 1998, protagonizó un caso sonado de 'síndrome de casa enferma' tres años después de su inauguración. El museo sueco tuvo que ser cerrado durante 18 meses y limpiado, con un costo adicional de 6 millones de euros –es importante saber que su construcción costó 48 millones–, una vez que los empleados comenzaron a sufrir dolores de cabeza, asma o sangrado a través de la nariz.
Los hongos que provocaban el problema sólo pudieron ser detectados con perros y los técnicos de desinfección tuvieron que rastrillar el edificio centimetro a centimetro.
Los responsables del centro eximieron al arquitecto de cualquier responsabilidad y aludieron a la confluencia de diversos factores, entre ellos, las premura con que se habia efectuado la obra en determinadas fechas.
El polvo con el que convivimos en nuestras casas es una combinación de fibras de moqueta y alfombras, textiles, arenilla fina, escamas dérmicas humanas, restos de alimentos y productos químicos (UN ASCO). En él se aloja una heterogénea variedad de micro y macroorganismos como insectos, artrópodos, animales domésticos, algas u hongos.
En general, que este ecosistema invisible no desemboque en este 'síndrome de la casa enferma' es cuestión de ventilación y limpieza para prevenirlo.
El problema viene cuando una mala construcción o unos materiales defectuosos o de baja calidad convierten a un edificio en propenso a contraerlo.
Ahora motiva este comentario el que en ciertas ocasiones el alérgico y concretamente el afecto de procesos respiratorios por alergia a los ácaros, empeora mucho al estar en casa a pesar de sus medidas frente a los ácaros.
Generalmente estas casas “están enfermas”; de un modo principal su aire está viciado: es un aire doméstico demasiado remansado y saturado de compuestos químicos algunos de los cuales son tóxicos. Esta mala calidad del aire, si se está un tiempo prolongado en el mismo, puede producir tos, nauseas, dolor de cabeza, irritación de ojos, nariz y garganta, dificultad respiratoria, mal estar general, irritabilidad y alguna vez picazon de variada localización presentadose muchas veces en formas de ecsemas.
Las causas de este aire viciado, principal responsable de la “casa enferma” hay que buscarlas en las sustancias que habitualmente se emplean, de forma muy diversa, en el hogar. Esta situación es más importante en invierno y cuando hace frío pues la falta de ventilación contribuye a mantener una situación que no es favorable.
¿Que causas tiene precisamente esta situación ?. Son diversas y variadas, aunque las principales proceden de algunos sistemas de calefacción, chimeneas y estufas por ejemplo, y de los productos de limpieza además del humo del tabaco (que dicho sea de paso sus particulas persisten durante un mes completo). En algunos tipos de calefacción, se forman productos como el monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno; de los productos de limpieza proceden compuestos volátiles presentes en limpiadores, barnices, pinturas, revestimientos de maderas, aglomerados, ciertos plásticos, etc. También contribuyen a esta mala situación sustancias biológicas como bacterias y mohos a los que el calor húmedo favorece su desarrollo.
La “casa enferma” es un mal sitio para muchos y basta que prolonguen más de lo habitual su estancia en la misma para que se presenten síntomas desagradables. Puede parecer paradójico que las sustancias responsables estén más frecuentemente, en casas con buen aislamiento térmico. Generalmente, se olvida en ellas la necesidad de renovación del aire y en el interior de estas casas hay niveles de sustancias no deseables que en el exterior llamarían la atención.
A veces la solución es fácil: basta con suficiente ventilación y el uso de materiales no contaminantes. Otras veces, el proceso requiere procedimientos más específicos, que el alergista aconsejará y que también tienden a lo mismo: renovar el aire de las viviendas.
Con esto, sencillamente, la “casa enferma” puede dejar de serlo beneficiándose de ello sus habitantes