¿Qué es lo que te atrae de un casado?
Vivís con culpa, te juzga medio mundo y, como si fuera poco, tenés que estar escondiendo tu amor. Pero por algo te enganchaste, claro.
Las mujeres podemos resolver racionalmente cualquier situación. Entonces, ¿por qué perdemos tan fácilmente la cabeza por esos hombres que parecen tenerlo todo... incluido un anillo de casamiento? Claro, ya sabemos que el amor es ciego, pero hasta cierto punto. La gran desventaja de estas relaciones es que implican vivir con culpa, siempre disimulando y, esencialmente, manteniendo nuestras vidas en espera hasta que él decida si quiere construir algo “serio” con nosotras (algo que, dicho sea de paso, en la mayoría de los casos no ocurre). Con esta situación a cuestas, derramamos océanos de lágrimas y nos quejamos infinitas veces de la injusta y despareja relación que sostenemos... sin retirarnos del asunto. Todo lo contrario: apenas pasa ese momento, nos volvemos a poner la máscara de satisfacción y vamos detrás de esos ratos de alegría que vivimos con él.
Por supuesto que, hoy en día, ser la amante de un hombre con anillo no es lo mismo que décadas atrás. Ya nadie vive este tipo de historias con las mejillas encendidas de vergüenza, sino todo lo contrario: las relaciones “ilegales” son tan usuales y abiertas que hay muchos libros escritos para ayudar a otras mujeres a llevar adelante su “amantazgo”.Si querés tener este tipo de relación, actuá como un hombre. No vas a salir lastimada si lo usás a él de la misma manera en que él te usa a vos.
Obvio, no es un gran descubrimiento decir que una relación con un varón “ocupado” es un pasaporte directo a la angustia. Y, sin embargo, muchas de nosotras nos metemos en esos líos una y mil veces. ¿Por qué a veces es tan difícil resistirse a un casado? Cosmo te ayuda a decodificar esta atracción fatal.
La fruta prohibida
¿Te acordás de esa amiguita de la escuela primaria que sólo quería jugar con tus cosas, especialmente cuando vos estabas divirtiéndote con ellas? Bueno, quizá esa nena creció convencida de que los hombres son como esos juguetes tan atractivos... siempre y cuando no sean de ella. Suena simple, pero el sex appeal del hombre casado muchas veces gira en torno del eterno dilema de querer lo que no puede ser tuyo.Hay un planteo lacaniano que advierte que ‘el deseo es siempre el deseo del otro’.Esto significa que, para ser deseado por nosotras, un objeto debe ser deseado también por terceras personas. Dicho más fácilmente: hay mujeres que están con un hombre no tanto por el valor intrínseco de ese varón, sino principalmente porque les interesa entrar en una disputa o competencia con otra mujer.
Claro que, si estás viviendo la historia desde adentro, no es tan fácil darte cuenta de que estás metida en una dinámica puramente competitiva. Lo cierto es que a muchas mujeres les cuesta ver el atractivo de un hombre “disponible”. ¿Por qué? Justamente: porque está al alcance de la mano y no deben disputárselo con nadie. Así de claro.
Fobia al compromiso
Un hombre que tiene una amante está sobrecomprometido. Imaginate que, además de la cantidad de responsabilidades que tiene con su esposa y con su vida familiar, también tiene una mujer extra. Claro que, a la hora de verlo o de estar con él, ella no cuenta con tantas ventajas como la oficial. Pero, contra todo lo que puedas suponer, hay muchas mujeres que encuentran en estas relaciones light una excusa perfecta para no quedar enganchadas en una pareja seria. No, no están confundidas ni mucho menos; simplemente, son fóbicas al compromiso. Según el psiquiatra Gail Saltz, autor del libro Anatomy of a secret life: the psicology of living a lie (Anatomía de una vida secreta: la psicología de vivir una mentira), “si elegís a alguien claramente no disponible, jamás tendrás que enfrentar un compromiso real o luchar contra sus riesgos y vulnerabilidades”.
De acuerdo con el doctor Saltz, este tipo de historias sólo admite una cantidad limitada de intimidad emocional. Las relaciones que fracasaron en el pasado, los conflictos no resueltos con los padres, la poca habilidad para comunicarse y la falta de amigos son algunas de las razones que, según este especialista, llevan a temer la intimidad emocional.
Turismo de aventura
Somos chicas acostumbradas a los desafíos, la aventura y el esfuerzo para lograr aquello que deseamos. Por eso, suena bastante lógico que haya algunas un poco más osadas que encuentran en los hombres casados una forma de enfrentar la monotonía que implican ciertas convenciones sociales.Una mujer que busca los desafíos pensará que si sale con un casado estará dándole una patada al status quo, ya que se trata de algo fuera de la norma.Una relación convencional es vista por ella como algo demasiado tonto, por eso busca la excitación de una que le parezca extraordinaria. Además, es muy probable que sea justamente la turbulencia de la situación −la falta de estabilidad y los constantes cimbronazos− la que la mantiene viva y la hace tan entretenida para algunas chicas.
Segura de sí misma... ¿Quién?
Buscar que un hombre casado mejore la imagen que tenés sobre vos misma es una señal de poca autoconfianza. Claro que es algo que sucede a menudo. Muchas mujeres se convierten en amantes no tanto porque encuentren atractivo al varón en cuestión: lo que más les interesa es averiguar cuán atractivas las hace sentir el hecho de que alguien que ya tiene un compromiso las encuentre irresistibles. El proceso de pensamiento sería el siguiente: “Tiene una esposa, pero no puede evitar estar conmigo” (eso, en el caso de que tu ego esté alto); o bien: “Al menos alguien me encuentra atractiva” (en el caso de que tu ego no llegue al zócalo). Hay muchos factores que contribuyen a la baja autoestima. Quizá pasaste una infancia sintiéndote fea, una adolescencia con pocos novios, una adultez amarga porque tus relaciones terminaron mal...
Para muchas mujeres el imperativo social de tener un hombre cerca es tan importante que terminan buscando cubrir la “cuota varonil” con cualquiera, incluso con un casado. Aun cuando él, honestamente, no esté dispuesto a dar nada por ellas.En general, los hombres tienen con sus amantes una relación profundamente cobarde y funcional.Ante el primer problema escapan, no se hacen cargo. Con sus mujeres se justifican con expresiones del orden de ‘ fue más fuerte que yo, no pude controlarme, pero el amor de mi vida sos vos’. Para un varón, la infidelidad tiene un peso distinto que para la mujer.
Si estás de capa caída con tu autoestima, no es muy buena idea que intentes levantarla con un casado. Y es que, cuando una relación no funciona, vuelve a arrancar la espiral de pensamientos negativos. Lo primero que podés llegar a pensar es “Valgo tan poco que ni siquiera me busca para divertirse”, y ése quizá sea el paso previo a buscar otro hombre enganchado con otra... pero que te haga sentir otra vez irresistible.
El falso poder
Ser “la otra” es la forma más sencilla de sentirte poderosa. Entrás en el territorio de otra mujer y tomás lo que le pertenece: su hombre. Además, creés tener la llave maestra de la relación. Ante la primera señal de discusión, podés simplemente decir “¿Qué autoridad tenés para hacerme un reclamo? El que tiene un compromiso sos vos”.A diferencia de cualquier otra relación de pareja, estar con un hombre casado les da a las mujeres el convencimiento de que pueden irse cuando quieran.
Aunque esta sensación de poder casi siempre es falsa.Muchas entran en triángulos amorosos suponiendo que podrán soportarlos, pero terminan angustiadas y sin capacidad de controlar nada. El manejo de los tiempos, los encuentros y las emociones queda en manos de un hombre que no las ama, y eso puede llegar a ser my doloroso.
Hay un número de razones por las que las mujeres encuentran a los casados irresistibles... y el hombre en sí mismo raramente es una de ellas. ¿La conclusión? En estas relaciones triangulares, siempre queda la sensación de que “el pasto es más verde en el jardín del vecino”. Lo mejor, si esto te está pasando, es que juntes fuerzas para apreciar lo que tenés y para entender que tu propio jardín puede ser el más lindo del barrio.
All You Need is Love?
Es hora de asumirlo: la culpa no es de los boleros que canta Luis Miguel ni de las telenovelas que mirábamos de chicas. Pero lo cierto es que algunas mujeres son excesivamente vulnerables a los asuntos del corazón.Algunas se desesperan por tener una pareja y esto, de algún modo, asusta a los solteros, porque creen que ellas se mueven demasiado rápido. Ahí es cuando los casados se vuelven una opción atractiva.El problema es que, muchas veces, ellas creen fervientemente que pueden cambiar al hombre y a su estado civil sólo con amor. Lamentablemente, ellos no les dan la razón.
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