El Volkswagen XL1 es el tercer prototipo creado por la marca alemana siguiendo las directrices del Dr.Ferdinand Piëch expresadas hace una década para la fabricación en serie de un automóvil con un consumo inferior a 1 litro cada cien kilómetros perfectamente adaptado al uso diario.
El XL1 ofrece ahora dos plazas en paralelo en lugar de en tandem y un maletero de 120 litros, prácticamente con las dimensiones de un VW Polo a excepción de la altura (1,15 metros contra 1,46m). Logra su máxima de consumo gracias a un peso más que contenido, 795 kilos, una aerodinámica casi perfecta con un Cx de 0,159 gracias al carenado de las ruedas posteriores y eliminación de retrovisores y un sistema de propulsión hibrido compuesto por un motor TDI de 800 cc, dos cilindros con 48 CV y un motor eléctrico de 27 CV, que sumados proporcionan una autonomía de casi 500 kilómetros (una décima parte de nula contaminación) con una velocidad máxima de 160 km/h y una aceleración 0-100 de 12,7 segundos.
El primer paso para la fabricación del XL1 empieza con la llegada desde Austria del monocasco fabricado en plásticos ligeros reforzados con fibra de carbono o CFRP que pesa 89 kilos. En este nivel se construye la carrocería sin puertas ni cubiertas en lo que se denomina «estructura bruta modular». Primero se tratan las superficies del monocasco para suavizar superficies y cerrar juntas.
En esta estación, todos los componentes se ponen en la posición constructiva predefinida mediante dispositivos especiales. Este procedimiento es necesario para cumplir con las estrictas tolerancias de fabricación. Las superficies del monocasco mismo se tratan previamente en las distintas zonas del interior y del exterior.
A diferencia de los elementos de chapa soldada, este pre tratamiento es necesario para cerrar las junturas y para suavizar las superficies y proceder al pegado de los componentes individuales en CFRP como es el caso del techo. Con el pegamento se nivelan los distintos grosores de los materiales laminados del techo. Luego se pega y atornilla la cubeta del maletero, así como los componentes estructurales como travesaños traseros, parte final trasera y parte lateral delantera y trasera. El proceso de unión necesita de tiempos de tres a cuatro horas a una temperatura cercana a los 20ºC.
El tablero de instrumentación es de fibra de madera de 1,4mm de grosor procediéndose después a montar los componentes individuales sobre el mismo. El siguiente paso es colocar la luna delantera de 3,2mm de grosor y se vuelven a montar las puertas abatibles y el capó frontal. Se sitúan después las llantas en magnesio dotadas de los neumáticos de baja fricción en dimensiones especiales: 115/80 R15 delante y 145/55/R16 detrás. Después de la integración de los elevalunas (manuales) se pegan las ventanas laterales. Luego se colocan las cámaras de marcha atrás y los espejos retrovisores digitales.
Ya está todo listo para que el Volkswagen XL1 ruede en el próximo Salón de Ginebra.