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“La tierra de mis sueños” (Relato Propio)

Offtopic12/16/2012
Bueno no se que más poner así que los dejo con esta brutalidad

Apropiado dijo:Barra Barata, no me alcanza para más



“La tierra de mis sueños” (Relato Propio)


Hace ya unos once, doce años, más o menos cuando palpé aquellas tierras, hasta ese entonces, desconocidas para mí. Aquellas inmensas dunas, esos campos verdes en el invierno y dorados en verano, esos arroyos escondidos en el fondo de un bosque de pinos centinelas, allá abajo en el fondo de una quebrada. Sentía que mi mundo se remitía única y exclusivamente a esos parajes, a los que tenía acceso con un simple paseo dominical. Era yo sólo un niño. Con cada visita a esos lugares echaba a andar mi imaginación, veía ciudades ocultas entre los árboles, gente que vivía en el máximo ensueño posible, caminos poblados y llenos de vida, hombres y mujeres cruzando las inmensas dunas para hallarse a sí mismos, y yo como un héroe dentro de esos lugares tangibles e intangibles. O también de villano, o incluso de un simple observador de las mil y un historias que cuando pequeño inventaba. Mi mente, implícitamente, se hizo amo y señor de los espacios silvestres y salvé, de una u otra forma, a esa tierra de una existencia indiferente, sin pena ni gloria.

Así crecí. Con miles de historias, aventuras, desventuras y mundos ficticios esperándome en silencio, a unos minutos de mi casa. El silencio y majestuosidad de los arenales, el misterio y la invitación a reflexionar de los bosques de pino, El relajo y el esparcimiento de los altos eucaliptos, la libertad de los trigales y campos, el encuentro y la sencillez de las quebradas. Todos esos espacios tenían (y tienen) un valor emocional inabarcable, incapaz de ser medido cuantitativamente. Aquella tierra que me vio, desde lejos, crecer, hacer amigos, jugar, esparcirme, que vio como hallé la felicidad en los brazos de quien más quería. También me confortó en mis peores momentos, cuando todos me dejaron de lado, cuando no había más remedio que la fatalidad: ahí estaban las historias y los momentos para consolarme. Nos estábamos el uno al otro, un lazo cósmico.

Pero pasó el tiempo, y aquellas tierras mágicas y especiales se fueron derrumbando, como mi niñez. Los enormes campos de arena se han vuelto cualquier cosa, menos arenales. Los bosques de pino quedaron reducidos a una pila de troncos arrumbada a un costado del camino, los arroyos ya no cantan, los bosques de eucaliptos no están alegres y de vez en cuando lloran fuego y cenizas. Los trigales ya no son lo mismo. Las quebradas callan las infinitas brutalidades que ocurrieron dentro de ellas. Mis historias, mi mundo de ensueño sucumbió ante el paso del tiempo.

Suelo vagar por esas tierras, tratando de recuperar algún vestigio de aquella vida anterior, de aquellos poblados imaginarios que surgían entre los árboles, entre las quebradas y en medio de los trigales. Poco y nada queda, más un bebedero que aún sigue intacto de cuando lo vi. Los pinos ya no están, los arenales no existen, los trigales ahora son un seudo campo de tiro. Me paro junto a un eucalipto solitario, al borde del camino. El mar se ve a lo lejos, como nunca lo había visto. Se siente el viento en mi cara. Me dice algo. Me dice que las tierras nunca olvidarán las historias, que pese a todo, seguirán allí, que los recuerdos perdurarán. Me dice que le queda poco tiempo a las tierras para ser parte de una selva de hormigón y asfalto. Que después de aquellos no habrá retorno, pero que recuerde sus parajes tal y como los conocí, imponentes, implacables. Que no los olvide, porque ellos no lo harán. Que habrá un lugar donde todas las historias tomarán forma una vez más: en los sueños, porque los sueños no sucumben al tiempo, son inmortales. Que me dan las gracias por salvarlos de la indiferencia.

Camino por los trigales, dorados, altos, como los que he visto siempre. Eso me alegra. Me alegra que siempre tendré un recuerdo agradable de mi niñez, cuando la naturaleza se volvía el escenario de miles de historias que no plasman en un libro, que no se cuentan en un relato, que sólo se viven con la imaginación de niño, que son un sueño que jamás desaparecerá, que jamás cambiará, que jamás morirá.


Apropiado dijo:Barra Barata, no me alcanza para más



Bueno eso es todo por hoy, nos vemos
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