Antes de morir, el filósofo británico Jeremy Bentham escribió un testamento en el que dio instrucciones para que varias partes de su cuerpo fueran preservadas y puestas en exhibición. El buen amigo de Jeremy, el doctor Southwood Smith, fue al que dejaron encargado de la tarea.
Es así como en 1832, después de la muerte de Bentham, su esqueleto fue preservado por el Dr. Smith y usando heno como relleno, puso los restos del fallecido en un traje que siempre usaba cuando estaba vivo. Luego sentó a Jeremy en su silla favorita y lo metió a una cabina de cristal.
Todo iba acorde a lo planeado hasta que Smith utilizó un método indígena maorí para momificar la cabeza y el proceso falló, la cabeza se deterioró y perdió toda su expresión.
Debido a que el resultado final era muy perturbador se decidió usar una cabeza de cera en su lugar, pero por algún tiempo la cabeza original se podía encontrar entre sus pies dentro de la cabina de cristal.
En 1850, Jeremy Bentham fue adquirido por El University College de Londres donde puede ser encontrado el día de hoy. Por un tiempo la cabeza disecada siguió siendo exhibida junto a los pies de Jeremy y después fue puesta en una caja de madera para una mejor protección. Sin embargo, más adelante fue guardada bajo llave cuando estudiantes de otra universidad se la robaron y la usaron como pelota en una práctica de futbol.
En la actualidad, aunque la cabeza momificada no está disponible al público, el resto de
Jeremy Bentham sigue en exhibición.