InicioParanormal10 historias de terror muy buenas
Bienvenidos este es un post de historias de terror que algunas estan muy buenas

El perro poseído

Mi nombre es Ernesto, soy un cura, de una vieja iglesia, donde vivimos varios frailes, monjas y yo, que soy el Cura Mayor. Hace tiempo, un hombre me trajo un perro lazarillo. La historia es así:

Era por la mañana, salí a regar nuestras plantas y darle de comer a las gallinas, pues en la iglesia tenemos un corral. Un ombre de altura media, cabello medio larguillo y marrón se acercó, iba en un burro y con varias bolsas, pero lo que mas me extrañó fue que llevaba una jaula, lo primero que pensé era que quería venderme mas gallinas, pero en vez de esto, llevaba un perro.

¿Pero no le da vergüenza llevar un pobre perro en una jaula en vez de
llevarlo amarrado? le dije al mercader.
Mire, yo solo quiero ofrecerselo, es un perro muy raro, y ha tenido
varios dueños, así que para terminar se lo traje a usted.
Y, ¿para qué quiero yo un perro? Ya tengo gallinas y plantas de las que
ocuparme.
Sí, pero yo se lo ruego, Padre.

Está bien, pero si el perro me da problemas, le escribiré una carta.

Vale.

El hombre sacó un papelillo y anotó la dirección a la que debía mandarla.
Dicho esto, el hombre se alejó dejando allí al animal.
A la mañana siguiente, fui a echarle de comer al perro, pero al acercarme a él, el crucifijo que llevaba colgado de mi cuellotambién se le acercó, y el perro se puso a ladrarle. Pensé que era un poco raro, pero no le dí importancia. Los siguientes tres días pasó lo mismo, y al cuarto acerqué mas el crucifijo al perro y este salió corriendo y ladrando. Escribí una carta al mercader en la que decía:

Querido Mercader:
El perro es un poco extraño, cada vez que le acerco mi crucifijo sale corriendo y ladrando. Le agradecería que viniera cuanto antes posible.

Así lo hizo, el mercader aparecío al día siguiente.
Me explicó todo:

La verdad es que el perro es un poco raro, porque tenía un dueño, invidente, al cruzar la carretera, el perro se despistó y el hombre fue arrollado por un coche, e incluso el perro se comió partes del cuerpo del dueño. La segunda dueña, invidente tambien, se calló por las escaleras, y la última, estaba esperando al metro, el perro hizo un mal movimiento y la chica calló en la via y fue descuartizada.

Al día siguiente, estuve convencido de que debía matar a ese perro, así que le eché veneno en la comida.
Se la sí, y el perro oliendola dijo:

¡Ja ja ja! Me has pillado eh? la comio y salio del corral ladrando y caminando muuy tranquilo




Sigo escuchándolas

Era el dia de mi cumpleaños, 18 años ya, me saqué el carnet de conducir, y mi padre me regaló un cohe. No era de última moda, pero estaba bien. Había un concierto de un grupo que nos encantaba a mis amiga y a mí, que se celebraba en un pueblo cercano, al que podriamos ir en coche tardando una media hora. Mis amigas, Lucía, Paula y Elena no querían ir, pues yo no tenía mucha experiencia al volante, pero al final las convencí. A la ida todo fue genial. Fuimos por una carretera por la que pasaban una media normal de coches, con la radio escuchando las canciones de este grupo.
El concierto fue estupendo, lo pasamos muy bien. El problema lo tuvimos a la vuelta. Esta vez volvíamos por una carretera solitaria, en medio del campo, eramos las únicas en varios kilómetros.
De repente, vi un conejo en la carretera, tuve que esquivarlo...

Chocamos con un árbol...yo salí despedida por el cristal, a Lucía se le clavó una rama por el cuello, Paula tenia un golpe en la cabeza y se había desangrado, Elena tenía dos cristales clavados en el estómago, y antes de morir me dijo:

Te acordarás de nosotras, Esther.

Después de eso, me desmayé. Y ahora estoy aquí, en un hospital, en coma.
Mis familiares me hablan, yo los escucho, pero yo no puedo hablarles a ellos. Llevo así 5 años, y lo peor de esto, es que a veces oigo los lamentos de mis amigas, y las veo, me dicen:

Esther, ven con nosotras...deja este mundo, ya no te pertenece.

Las veo, a Lucía con la rama en la garganta, a Paula con sangre por todo el cuerpo, y a Elena con los cristales clavados cubierta de sangre

El bosque de las agujas

De niño nunca me permitieron acercarme al bosque porque es muy peligroso, no importa que tan osado fuera la persona era muy difícil salir, si lo hacías morías a la semana de haber salido, si tenias suerte ya no regresabas.

Nadie podía entrar, algunos lo hacían a escondidas, ya que siempre que uno anunciaba lo persuadían por todos los medios, pero la sed de aventuras y descubrir algo nuevo era mas que los regaños de una madre, del cura y de los amigos.

Si alguien lo hacia se le preparaba un funeral decente, y no había cuerpo a menos que regresara y la persona siempre terminaba picoteada de casi todo su cuerpo menos de la cara, de ahí el nombre del bosque de agujas.

Todos los que volvían tenían amnesia y nunca se sabía que les había pasado y nadie podía relatar lo que les sucedía, la verdad se la llevaban a la tumba y por todos los medios nunca podían recordar.

Los viejos decían que era una bruja, otros que veneno en el aire, que había insectos venenosos, muchas teorías y sin embargo algo los hacia olvidar, solo recordaban todo antes de entrar, de ahí en adelante todo estaba en blanco.

Todas las mañanas miraba por mi ventana, me recargaba en el marco y lo veía brillar, un bosque hermoso pero muy peligroso. Siempre me pregunte porque entraban, que era lo que había dentro que era tan peligroso, ahora conozco la respuesta.

Han pasado ya dos años desde que alguien quiso entrar, ya todo es normal pero se vive con miedo a entrar, yo solo le tengo respeto, pero la curiosidad me mata, se que si entro ya nada será igual y moriré.

Es un suicidio, siempre decían eso, cualquier persona que quiera ir debe estar mal de la cabeza, deja de pensar en tonteras, mejor dedícate a tu trabajo o a estudiar, siempre tenían miedo, además no se permitía que nadie fuera.

Llego un momento en que mi vida ya no dio para mas, era vacía y monótona, si no acudía al bosque yo mismo me iba a suicidar en la casa, nadie de mis amigos sabe de mis intenciones y no lo sabrán hasta el amanecer.

Si me voy a suicidar no quiero morir sin saber antes que hay ahí. No tengo miedo, lamento que mucha gente sufra por mi muerte, de todas formas me hubiera suicidado tarde o temprano.

Les pido disculpas por mi prematura partida de este mundo, no quiero que me hagan un funeral, ni una tumba, solo quiero que me recuerden tal y como fui, no me lloren, ni se depriman, algún día estaremos todos juntos.

Es una linda noche para morir, con la oscuridad cubriéndome salí de casa y camine un buen tramo hasta llegar afuera de la ciudad, los letreros de advertencia me indicaban el camino, ya solo seria cuestión de poco tiempo para llegar.

Desde aquí puedo ver mi casa, mi ventana y mi cuarto, el lugar de donde podría verme a mi mismo si estuviera en dos lugares a la vez, me saludaría y me despediría de mi y de este mundo, pero eso es imposible.

Solo un pasó más y a partir de aquí ya no hay marcha atrás, esta noche he de morir de la forma que siempre soñé, mi sueño se hará realidad sin importar que me mate a mi mismo y sacrifique mi vida en un solo sueño.

Un sueño que para el resto es insignificante, estúpido y sin sentido, un anhelo que mata cumpleaños, navidades y años nuevos, pide mucho y no sabes que obtienes nada a cambio, lo que pase después es desconocido.

En la mañana encontrarán las cartas que deje a mis padres, a mis hermanos, a mis amigos, a todas las personas que son queridas para mi y para quienes soy importante, ya no hay retorno.

He cruzado

Sucedió en navidad

Si, sucedió todo entonces... en la Navidad del año 1995. En aquellos días mi abuela paterna se encontraba próxima a la muerte, de manera que en el hospital decidieron darle el alta y enviarla a casa, a su casa, a morir. Yo nunca había sentido tan próxima la muerte, nunca la había visto tan de cerca... a tal punto, que no supe reconocerla pese a tenerla delante. Efectivamente, la última vez q vi a mi abuela con vida fue en la noche del día 23 de diciembre y ,pese a su estado, me acosté firmemente convencido de que no se iba a ir aún. Me equivoqué. A la mañana siguiente mi padre me despertó para decirme que había fallecido. Era el día 24, el día de Nochebuena.

Quizás, para entender mejor todo, deba hablaros un poco de ella. Mi abuela era una mujer dificil, por decirlo de una manera suave. Fue de esas personas que con una sola mirada te dejaba helado, media sus palabras, era fría como el hielo y calculadora en extremo. Solo la conocí 12 años de mi vida, pero la recuerdo perfectamente. Y aunque pueda sonar mal, no fueron muchos los que lamentaron su marcha.

A las 5 de la tarde del día siguiente a su muerte, el día de Navidad, le dimos sepultura en el panteón familiar. Era una tarde fría, y lluviosa, del todo desapacible... muy acorde con su caracter . Pese a ser como fue, recuerdo que había una gran cantidad de gente, una afluencia en la que no creo que mediase el afecto y sí,quizás, el constatar que efectivamente se había ido. Era una mujer muy fuerte, de esas personas que parece que nunca morirán, y pese a la edad que tenía creo que sorprendió a muchos su desparición. Días después parecía que aún permanecia con nosotros.

En efecto, en los días sucesivos parecía que ella lo impregnaba todo, era una sensación rara que nos embargaba a todos sus familiares; aunque reconozco que puede explicarse por lo reciente del suceso. Su casa, en la que falleció, está junto a la nuestra, en la misma finca. Es una casa grande, con más de cien años, de dos plantas, con habitaciones enormes, paredes empapeladas y muebles antiguos. Para que os hagais una idea, la decoración tiene un aire victoriano, bastante recargado. Con su ida me sentí libre de jugar cerca de su casa... ya no podía reñirme como tantas veces había hecho por jugar allí.

Un día, ya os digo que pocos después del funeral, al pasar junto a una de las ventanas... la vi. Fue algo fugaz, de eso que ves por el rabillo del ojo. Me detuve en seco y retrocedí hasta la ventana y no había nada. Lo dejé correr, pensé que había sido una mala pasada de mi imaginación. Pero al día siguiente sucedió lo mismo... la vi de nuevo, igual, en la misma posición. Al igual que hiciera la víspera volví sobre mis pasos hacia la ventana, y allí estaba. Sentada en una silla, vestida de negro, con la misma ropa que se la amortajó, y mirándome fijamente. Fue todo muy rápido, yo me largué corriendo de allí, fui a mi casa y se lo conté a mi madre. Pacientemente me escuchó y me dijo que eran tonterías y que me callara, que a mi padre no le iba a hacer gracia oir historias así sobre su madre, y más cuando no hacía ni una semana que había muerto.

La estancia en la que la vi es el comedor de la casa. Allí se había trasladado su cuarto, cuando por su estado le era ya imposible subir al piso de arriba donde estan las habitaciones; y allí fue donde abandonó este mundo. Ahora sé, que mientras yo dormía, ella agonizaba y lo hacía sin poder hablar, porque en sus últimos momentos había perdido tal facultad. Me han contado que parecía que estaba inconsciente, no respondía a ningún estímulo. Tan solo agarraba con fuerza las sábanas y mantenía la mirada fija en un punto concreto del techo del comedor... sé que es raro, pero a los presentes les parecía como si ella estubiera viendo algo allí. Tan solo reaccionó cuando llegó el sacerdote a darle los úmtimos sacramentos, ella sola y después de varias horas de inmovilidad, se santiguó... pero sin apartar la mirada de aquel punto.

Han pasado quince años, y la casa sigue exactamente igual, aunque más deteriorada por el paso del tiempo; un tiempo que parece se hubiera detenido entre aquellas paredes. No se ha movido absolutamente nada. Incluso su cama permanece en el comedor. Es raro, lo sé, y si lo dijese yo solo podría ser mi imaginación; pero la realidad es que distintas personas que han entrado en la casa, después de muchos años sin hacerlo, coinciden en que parece que aun estubiera ella allí. La frase más repetida es q "huele a ella, a su colonia". No sé; quizás quienes el día de su funeral casi no podían creer que se hubiera ido no estaban tan equivocados; quizás ella, algo de ella, permanece aún en la casa


Santyrialises, el demonio de la mina


Oculto y negado en la doctrina cristiana y católica. Santyrialises es un ángel caído al igual que lucifer después de la gran guerra en el cielo. Santyrialises estaba obsesionado en ser igual a Lucifer antes (por la belleza que tenia Lucifer)y después de la guerra en el cielo.

Cuando Lucifer se dio cuenta de esto, este lo tomo como una gran ofensa, y condenó a Santyrialises por el resto de la eternidad vagar en la codicia y ambición de la humanidad (en ese tiempo era cuando los españoles ya colonizaron América; el oro, el estaño y la plata eran los mas buscados y anhelados por los españoles en ese tiempo).

En las minas de Potosí, Santyrialises entristecido y enfurecido quedo en un estado de depresión y sus poderes sobrenaturales se debilitaron. Un aymara, ex chaman de su tribu estaba por casualidad en la minas de Potosí; se escondió en una cueva para evitar ser encontrado y esclavizado por los españoles.

Oscuridad y miedo rodeaba al aymara, de pronto sintió la presencia de algo o alguien, un gran escalofrió atravesó por su cuerpo; de repente escucho fuerte y gruesa voz, era un idioma extraño para el aymara y puedo observar que frente de él había una silueta demoníaca.

De repente Santyrialises empezó a posesionar y torturar al aymara causándole un intenso e insoportable dolor, en ese momento el aymara pudo entrar en la mente del demonio, enseguida se entero de quien era el y vio un detalle que lo ayudo mucho, que los poderes del demonio están debilitados, con rapidez el aymara conjuró y lanzó un hechizo contra Santyrialises, entonces el demonio dio un fuerte grito que casi derrumbo la cueva, poco a poco se estuvo convirtiendo en una imagen de piedra y diamantes, el aymara escapó de cueva y huyó de Potosí, se dio cuenta que Santyrialises le produjo una enfermedad terminable, suponiendo que solo tenia unas cuantas semanas, decidió volver con los suyos y trasmitió a sus aprendices de lo que vivió en aquella cueva.

Se dice que las personas que entran a esa región no regresan, solo se conoce que hubo solo un sobreviviente.

Este contó que solo pudo ver que había una estatua de un diablo hecho de piedra, diamantes que tenia 2 rubís grandes como ojos; cuando apartó la vista de la estatua, De repente su vista se nublo hasta volverse negro, pudo ver en imágenes mentales el mismísimo apocalipsis, todo paso muy rápido y que al final de toda esa tortura mental vio el 666 en números grandes cubiertos de sangre, nos dijo que no sabia que hacer para salvar su vida, y dice que se le ocurrió rezar a todo lo que pudo y recobro la vista, corrió, corrió, con todas sus fuerzas y vio la salida de la cueva dejando atrás a sus amigos de excursión... después de la declaración de sobreviviente, 2 días después se le encontró a este sujeto ahorcado en su baño de su casa.

Quisimos investigar mas, pero no tenemos los medios para descubrir este nuevo y gran misterio.

Pequeño ser


Era de noche, me encontraba dormido cuando desperté por un extraño ruido proveniente de afuera, mire por la ventana pensando que había sido mi perro, pero el se encontraba durmiendo.

Me di la vuelta y me acosté, me estaba quedando dormido cuando volví a escuchar el mismo ruido, pero esta vez provenía de mi misma pieza, doy la vuelta para ver que era… en ese momento veo un pequeño ser sentado al lado de mi silla jugando con unas extrañas luces, lo que me asustó de eso fue que el pequeño ser tenia su cara deformada como si la tuviera quemada, sus ojos eran pequeños y de color amarrillo, tenia una diabólica sonrisa como sacada de una película de terror. Se encontraba vestido con una ropa de color café oscuro.

Yo no lo podía creer… ¿que era eso? Me preguntaba, el ser empezó a mover las esferas de luces mas rápido alrededor de su cuerpo… me observaba detenidamente, quise gritar pero no podía…algo me lo impedía, como si me apretaran fuerte el cuello.

El ser me miraba fijamente como esperando una reacción de mi, traté de moverme pero era inútil, seguía acostado en mi cama… logré juntar fuerzas para gritar y cuando lo logré la criatura me miró, se notaba molesta por mi reacción… se levantó con la mirada fija en mi, se dio la vuelta y corrió atravesando el muro pero dejando sus esferas de luces atrás que luego de dar varias vueltas atravesaron mi techo. Cuando justo en ese momento llegan mis padres y me preguntaron por que había gritado, sabia que no me creerían, solo les dije que fue una horrible pesadilla

Invocar al demonio


Todo sucedió una noche de otoño en la Ciudad de Berlín. Me encontraba en la pequeña ciudad de Dahlem que queda al sureste del centro de Berlín. Era una noche común y corriente como las otras. Como de costumbre termine con mis tareas de la universidad a altas horas de la madrugada. Después de haberlas hecho me fui a dormir, pero antes de dormir se me ocurrió hacer una estupidez muy grande y a la que hasta ahora no le encuentro una respuesta del porque lo hice. Estuve echado en cama con la mirada hacia el blanco angelical del techo de mi habitación. Al comienzo me resultaba difícil hacerlo pero después lo pronuncie. Pronuncie todos los nombres del ángel negro. "Satán, Lucifer, Demonio", lo estuve haciendo muchas horas siempre con la mirada hacia el blanco angelical del techo de mi dormitorio diciendo " Preséntate ante mi, quiero hacer un pacto contigo, a cambio de mi alma" " solo te pido una cosa, luego tendrás mi alma " hasta que por fin, después de más de tres horas, porque se podía ver la débil luz del alba, no dije palabra alguna esperando que algo o alguien apareciera en frente mío o en mi cuarto. Luego de haberle invocado o llamado decidí encender todas las luces de mi dormitorio, encendí velas, focos. Encontré una esquina vacía al fondo de mi departamento y ahí me quede sentado con una sabana ocultándome de lo que podía ocurrir en ese momento. Fueron dos semanas completas que no pude dormir, es más no dormir ni un instante. Las luces de mi departamento se quedaron encendidas. Ya terminando y comenzando el mes de diciembre decidí mudarme a la casa de mi padre al centro de Berlín. Ahora tengo fuerzas para contar lo que intente hacer y pues pienso que él me esta observando y en cualquier momento no adecuado se me presentará.
Solo fue estupidez??
Amen.
Andrés

Fantasmas o espiritus

Si lo cuento no se me cree, se que algunas personas creen que estoy loca por que les digo que los esiritus siempre me siguen, pero desde que algo extraordinario me paso y varias personas de mi familia fueron testigos de ese suceso, me creen al decirles que veo cosas raras con forma humanoide, me creen que cuando noto presencia cuando estoy en un lugar en el que alguien fue asesinado y sueño con su muerte, me creen que escucho voces de alguien que sufre, cuando siento lo que tiene vida y lo que ya no, también cuando les digo que se como es el mal y como es el bien.

Lo que ocurrio fue lo siguiente:

Yo nunca he tenido un domicilio fijo, y constantemente me mudo a varas casas en mi misma ciudad: Salamanca Gto., lugar de uno de los templos más antiguos y con una historia impresionante puesto que emparedaron a mucha gente dentro de su monasterio y crearon túneles debajo de toda la ciudad, en fin.
Desde pequeña yo veía cosas que los demás no, como mujeres en vestidos blancos y ya viejos, niñas que me hablaban, e incluso logre conocer a mi bisabuelo, que murio 20 años antes de que naciera.

Un día me mude a una casa de la cual aún no conozco su historia ni me gustaría saberla; desde que entre la senti muy fría y lugubre, pero no le di importancia hasta que me quede sola en ella, se escuchaba que alguien caminaba dando pisotones sobre un baldosa suelta en la cocina, entonces mis perritas se enloquecieron y empezaron a ladrar desesperadamente a una pared del jardín, creí que era una lagartija o algo así y me fui a dormir. Pero en la noche alguien estaba en mi cuarto, pero no era solo una persona, sino tres, dos infantes y mi abuelita, si mi abuelita, la cual me acarició el pelo y luego los pies, los dos infantes solo observaban la ventana.

Por alguna razón sali corriedo al cuarto de mis padres y me tire al suelo, pero alguien me estaba dando unos suaves golpecitos en la espalda, pero yo no quise mirar atrás, el miedo me aturdía.

Un grito en la noche

Lo que voy a contar me sucedió en el año 2.006 cuando me trasladé a Madrid a estudiar Medicina en su universidad. Estaba buscando un piso de alquiler barato por la zona céntrica, y cuando ya lo daba por algo imposible encontré la oferta de alquiler de una habitación, en pleno centro. No tenía pensado alquilar sólo una habitación, y aunque el casero era un cincuentón desagradable el precio era tan bajo que decidí aceptar hasta que encontrara algo mejor.

Me instalé a los dos días y tras pasar una semana en aquel lugar, decidí que me marcharía lo antes posible. Como sospechaba, el casero era una persona detestable, con la que intentaba hablar solo lo imprescindible, y si podía evitar encontrármelo, mejor. Sin embargo, el no era el principal motivo. Había algo en aquella casa que me inquietaba.

Era una extraña sensación que flotaba en el ambiente, y que me ponía los pelos de punta. En mi habitación, la temperatura siempre era más baja que en el resto de la casa, y por las noches me invadía una sensación de frío que me impedía dormir bien.

Todo crujía en aquel viejo caserón, y durante mis noches de insomnio podía escuchar el más mínimo sonido que hicieran los vecinos, el ruido lejano del ascensor, o el goteo de las cañerías. Me levantaba cansado y con ojeras, y apenas si podía estudiar por las mañanas de lo agotado que quedaba.

Una noche me acosté tarde después de haber pasado varias horas estudiando, y como de costumbre, no pude dormir. Me entretuve escuchando el soniquete de un lejano programa de televisión, que algún vecino tenía puesto. En aquel momento creí escuchar una respiración entrecortada, y asustado dejé de respirar de golpe. Esperé un segundo...dos segundos...tres segundos...debía haber sido mi imaginación…y entonces, la escuché de nuevo.

Era muy débil, casi un suspiro, y provenía del hueco de la cama que quedaba a mi izquierda. Me quedé paralizado como una piedra, escuchando aquella respiración entrecortada a menos de diez centímetros de mí. Tenía los ojos cerrados con fuerza, y el corazón latiéndome tan rápido que pensé que iba a darme un infarto. Una ráfaga gélida me recorrió el cuerpo entero, y me puse a temblar de forma incontrolada.

Aquello no podía estar pasándome, no debía ser real y sin embargo estaba ocurriendo. Aunque el pánico me dominaba logré convencerme de que se trataba de una pesadilla causada por el insomnio, y que no había nadie a mi lado. Intenté moverme, pero estaba tan aterrorizando que tuve que hacer un esfuerzo para girar la cabeza poco a poco hacia mi izquierda, y sentí como la corriente gélida me helaba la cara. Aunque el miedo me estaba corroyendo por dentro, conté hasta diez, abrí los ojos de golpe y…

Grité… grité con toda mi alma hasta desgarrarme las cuerdas bocales y hacer que mis alaridos resonaran por todo el bloque. Cuando el casero irrumpió en mi habitación yo aún estaba gritando en estado de shock. No podía quitarme de la cabeza lo que había visto… aquella mujer que me observaba con un gesto de terror indescriptible, y una mirada triste, tan triste…

El casero me hizo callar a guantadas, y logré controlarme un poco. Me extraño mucho que el casero no me pidiera explicaciones por tantos gritos; se limitó a echarme la bronca por armar ruido y se marchó otra vez a su habitación. No estoy muy seguro, pero juraría que lo noté nervioso, quizás demasiado nervioso.

A la mañana siguiente, yo aún seguía impactado por lo ocurrido por la noche, y me encontré al salir de la casa a Dolores, la única vecina del bloque que conocía, que me preguntó que tal me encontraba. Le respondí que bien, y estuvimos hablando un rato acerca del casero. Por lo visto, no le caía bien a nadie del bloque. Tenía fama de ser un maleducado y un violento, y al poco de estar hablando salió el tema de su mujer.

La pobre Carmen, la de palizas que tuvo que aguantar de ese cerdo antes de dejarnos….Comentó Dolores

¿Como murió?.

La encontraron muerta en la habitación en la que duermes tú ahora. Dijeron que se había suicidado, pero a mi no me engañan. Estoy segura de que la mató su marido, y se las apañó para que pareciera un suicidio.

Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y subí corriendo a la casa a recoger mis cosas. No pensaba pasar allí ni un solo día más. Cuando ya lo tenía todo listo para irme, revolviendo entre los cajones encontré una vieja foto bastante descolorida. Por la parte posterior de la foto, podía leerse en una letra bastante mala:
Viaje de Carmen a Segovia, enero de 1.987

Se me heló la sangre al verla. Era ella, no cabía duda. La mujer que había visto cuando abrí los ojos, frente a mí, con su terrorífico gesto de terror, y su tristeza abrumadora. Guardé la foto en su cajón y huí de aquel lugar corriendo todo lo rápido que pude. Por temor a que me tomaran por loco no le conté lo que me había sucedido a nadie, y nunca más volví a saber de aquel casero, ni de su difunta mujer.

Tras esta experiencia tuve varias crisis de insomnio, no podía dormir y estuve estar en terapia psicológica algunos meses. Ahora que han pasado casi dos años desde que pasó esto ya lo veo como algo lejano, que parece no haber ocurrido nunca. Sin embargo, en algunas noches frías de invierno aún me parece ver en sueños los ojos muertos de aquella mujer, y escuchar su respiración entrecortada al otro lado de la cama



Al día siguiente decidí visitar la tumba de mis abuelitos, que están sepultados en la iglesia de San Agustín, al entrar sentí frustración y muchos sentimientos negativos como dolor, sufrimiento, pena, enojo, odio, etc., solo sali corriendo pero aunque reze a dios (por que soy católico) me siguen pasando estas cosas.


Tunel_maldito


Mis abuelos son de Japón pero hace tiempo vinieron a costa rica por negocios de mi abuelo, creo que ya hasta olvidaron como hablar ese bello idioma, pero lo que no olvidan son los mitos urbanos que tienen allá.
Siempre me ha atraído mucho los cuentos de fantasmas y siempre le pedía a mi abuela que me contara historias de miedo, mi abuela con mirada amarga siempre lo hacia (a pesar de que no quería).
Me contó diferentes mitos, uno en particular me llamaba la atención, se trataba de un túnel que unía 2 partes de la ciudad de Okinawa, esta ciudad siempre ha estado envuelta con el misticismo de el shintoismo o creencia en los espíritus, el tramo del túnel antes mencionado es de 200 metros, caminando puede ser cruzado como en 5 min. Me contaba, que hace años un bus escolar que venia de regreso con los niños a la salida del colegio tuvo un aparatoso choque, en este choque un aprendiz de piloto de carreras frustrado se encontró de frente con el bus, mientras este intentaba pasar al coche que tenia al frente, eran como las 4:15 p.m., no hace falta contarles que los niños y el chofer del bus murieron por el impacto.
Tiempo después del accidente y ya olvidado el asunto, una pareja dio el primer vestigio del mito urbano, cuentan que al ingresar al túnel como a las 4:00 p.m. el auto avanzaba y avanzaba pero sin embargo no lograban salir del túnel, cuando lograron salir del túnel eran las 4:30 p.m., nadie se explica porque tardaron tanto en cruzarlo, pero ella me dijo algo en comparación, en Japón tienen el mismo mito que los gringos con el piso numero 13, ningún edificio lo tiene por ser considerado de mala suerte, allí pasa lo mismo pero con el numero 4 ya que 4 en japonés se dice shi y muerte se dice ishii, esa fue la explicación de mi abuela, que por morir en la hora maldita, dejaron su marca en el túnel.

con leer el titulo de cada uno de los relatos sabrán cual leer y cual no para que lean todos pongan a favoritos o sigan el post si quieren mas historias avisan
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