Antes que nada quiero aclarar que si bien estos relatos tienen títulos independientes, son hechos reales de los cuales fui partícipe, algunos, por lo que pude saber hablando con mis compañeros, muy comunes en varias comisarías. Los policías más viejos contaban historias de atrocidades que "supuestamente" (y recalco supuestamente porque no se si hubo alguna investigación al respecto ya que yo entré hace 15 años a la fuerza) se cometieron durante la dictadura, lo que yo entiendo como torturas, muertes, etc. Espero que los disfruten, a mi me dio mucho miedo vivir estos momentos, y el motivo de estos relatos es transmitirles a ustedes aunque sea un poco de ese temor. Enjoy!!!
También quiero agregar que estos relatos fueron inspirados por este post http://www.taringa.net/posts/paranormal/17290887/Les-han-pasado-cosas-paranormales.html del usuario @whisbell - Venezuela debido a un comentario que hice, a raíz del cual varios usuarios mediante respuesta al comentario o MP, me pidieron que relate estos hechos.
Por último y para no entretenerlos más, entrando a Mi Perfil están los tres primeros relatos de esta serie:
La Celda "A"
Si hay algo que no me gusta de la comisaría donde actualmente trabajo, es que tiene las celdas transitorias, es decir, los calabozos donde se alojan a las personas arrestadas que aún no definen su situación de libertad, al lado de la Oficina de Guardia, lo que hace que el trabajo en dicha oficina se torne muy molesto cuando estas celdas están atestadas de gente, o cuando hay adentro algún borracho molesto que grita todo el tiempo que lo dejen salir.
Este espacio está compuesto de una especie de antesala con un banco para los menos peligrosos, y a posterior tres celdas denominadas A, B y C, cada una con su puerta de seguridad, donde se colocan a los más peligrosos, y cuando hay muchos arrestados, se usan para dividir a los masculinos mayores de los menores, reservando la tercera para las mujeres. Dentro de este espacio la luz es escasa, ya que por su disposición no entra el sol, y tiene un tubo fluorescente para iluminar las tres celdas. Cuando se quema este tubo, pueden pasar semanas antes de que se cambie.
Hace dos o tres años tuvimos en el centro de Rosario una invasión de mujeres punguistas, la mayoría provenientes de Tucumán y Santiago del Estero, que se habían convertido en una plaga. La superioridad había tomado la decisión de trasladarlas a la comisaría en averiguación de posible captura (en Santa Fe está avalada esta práctica por el Art. 10 bis de la Ley Orgánica Policial, aunque actualmente está suspendida por un recurso de amparo de un legislador K). La demora puede durar hasta seis horas corridas, lo que ocasionaba que durante todo el día las celdas transitorias permanezcan llenas de mujeres, algunas con sus hijos, y que sus conversaciones estridentes, gritos pidiendo para ir al baño y carcajadas, se escucharan inclusive desde las oficinas ubicadas al frente de la comisaría.

Lo extraño ocurrió un día en que me dirigía desde mi oficina hasta la guardia, para lo cual tengo que salir al patio, pasando por dos ventanas de estas celdas, antes de entrar nuevamente. Al pasar por al lado de la segunda ventana, escuché un cuchicheo proveniente desde el interior, no le presté atención, pero al ingresar a la guardia, de puro curioso, le pregunté a la Sargento que estaba en ese puesto, si tenía alguien demorado. Me sorprendió que me dijera que no, ya que estaba totalmente seguro de lo que había escuchado. Le dije si estaba segura de que no había nadie, y me contestó "ESTOY ACÁ DESDE LAS OCHO DE LA MAÑANA, CUANDO TOMÉ LA GUARDIA NO HABÍA NADIE, Y HASTA AHORA NO TRAJERON NADA". Cuando terminó de decir "NADA", se escucharon bien claros tres golpes en la pared trasera de la guardia. Esta pared linda con la celda A. Inmediatamente entré a fijarme quién estaba, me asomé a la ventana de la puerta de la celda, y efectivamente, no había nadie. En ese momento la luz del fluorescente parpadeó y se apagó. Me dio un escalofrío. El aire pareció volverse denso, casi irrespirable. Salí del transitorio simulando que no pasaba nada, y le dije a la Sargento que avise a logística que se había quemado el tubo fluorescente. Luego, olvidando para qué había venido a la guardia, me fui de regreso a mi oficina.
Ese mismo día, unas horas más tarde, el transitorio estaba abarrotado de mujeres punguistas. Como también teníamos un par de arrestados masculinos, colocamos a las mujeres en la celda A, que es la más grande, ya que eran casi veinte en total. Cuando no había pasado ni media hora, comenzamos a escuchar los gritos de varias de estas mujeres, que pedían que las saquemos de allí. En principio no les prestamos atención, porque es común que se quieran ir, sobre todo cuando no pudieron trabajar en todo el día y se termina el horario comercial, que es cuando más víctimas tienen a su alcance. Pero los gritos se hicieron más insistentes, inclusive se escuchaban desesperadas. Comenzaron a patear entre todas la puerta de la celda, hasta que la arrancaron de sus bisagras. Enseguida llegamos todos los que estábamos disponibles para controlar la situación, pero para nuestra sorpresa ninguna intentó escapar, simplemente salían de la celda y se quedaban en la antesala del transitorio. Muchas de ellas lloraban. Aparté a una de ellas, a quien conozco desde hace años, cuando comenzó a punguear, y le pregunté qué había pasado. Me contestó que en esa celda había "una sombra". "UN FANTASMA?" le dije medio en burla. Me respondió "NO, UNA SOMBRA NEGRA. YO CREO EN ESAS COSAS, Y SE MUCHO TAMBIÉN. SE QUE LAS SOMBRAS BLANCAS SON ESPÍRITUS BUENOS Y NO HACEN NADA, PERO ESTA SOMBRA ERA NEGRA, ES UN ESPÍRITU MALO. ESTABA AHÍ Y SE MOVÍA POR LA PARED. A VECES PARECÍA QUE SALÍA DE LA PARED, PERO ENSEGUIDA VOLVÍA". Pensé que me estaba tomando el pelo, hicimos rápido los trámites para que se fueran todas, y no comenté con nadie lo que esta chica me había dicho.
El día que sucedió lo que voy a contar a continuación y que nos dejó marcados a todos los de aquella guardia, comenzó como cualquier otro día. Era un domingo, por lo tanto no habría pungas en el centro, y con suerte la guardia sería tranquila. Apenas llegué a la comisaría, la Sargento que había tomado la guardia minutos antes, me dijo que tenía que hablar conmigo. No digo que la noté asustada, pero si bastante nerviosa. Me preguntó si me acordaba lo que había pasado "el otro día", inmediatamente supe de qué se trataba, le respondí que si, y me dijo "RECIÉN CUANDO TOMÉ LA GUARDIA, ME PUSE A LIMPIAR LOS TRANSITORIOS APROVECHANDO QUE ESTABAN VACÍOS, Y MIENTRAS SACABA EL AGUA CON EL SECADOR DE PISOS, SENTÍ COMO UNA CORRIENTE DE AIRE FRIO, Y UNOS PASOS DETRÁS MIOS, NO ME QUISE DAR VUELTA, PORQUE SABÍA QUE NO PODÍA HABER NADIE. LOS PASOS SALIERON DE LA CELDA A, PASARON POR DETRÁS MIO, EN UN MOMENTO PENSÉ QUE ALGO ME IBA A TOCAR, PERO LUEGO SE ALEJARON HACIA LA PUERTA DE LA GUARDIA, Y DEJÉ DE ESCUCHARLOS". A medida que me lo iba contando se iba poniendo más nerviosa y había comenzado a temblar, entonces para calmarla le dije que no se hiciera problema, que seguro que no había sido nada, y que en todo caso, si lo que fuere que haya sido salió por la puerta de la guardia, ya se había ido y no estaba más. Se tranquilizó un poco y volvimos a la rutina laboral.
Un par de horas más tarde, volví a la guardia, y nuevamente escuché un cuchicheo a través de la ventana del transitorio. Al entrar a la guardia le pregunté a la Sargento si había traído a alguien arrestado, y me respondió que no. Decidí no decir nada, pero inmediatamente detrás mio ingresó un compañero que también venía desde las oficinas, y ni bien entró preguntó "TRAJERON A ALGUIEN ARRESTADO?". Al responderle que no, dijo "AH, PORQUE ME PARECIÓ ESCUCHAR QUE HABLABAN CUANDO PASÉ POR LA VENTANA DEL TRANSITORIO". Nos miramos con la Sargento, pero ninguno de los dos dijo nada.
Como a las seis de la tarde, un grupo de motorizada trajo arrestado a un muchacho de unos veinte años, que era, por así decirlo, habitué de la comisaría. Vivía solo con su padre, y cuando se pasaba de drogas, lo golpeaba o intentaba agredirlo. El padre llamaba al 911 y terminaba todo en la seccional. Al estar las otras dos celdas ocupadas, y como este muchacho estaba muy drogado, molesto y violento, lo metimos en la celda A para que esté solo y no lastime a nadie. Demás está decir que desde el momento en que entró, comenzó a gritar y golpear la puerta para que lo dejemos salir. Seguimos haciendo nuestro trabajo, y pasadas unas cuatro o cinco horas, me di cuenta que ya no se escuchaban más sus gritos. Pensando que se había recuperado o se había calmado, decidí terminar el trámite para que se fuera en libertad. Entré a la antesala del transitorio, y cuando vi la reja de la puerta de la celda A, vi un nudo de tela atado a uno de sus barrotes, me asomé por la ventana, viendo que de este nudo, colgaba hacia abajo el chico arrestado. Estaba sentado en el suelo, con la tela atada a su cuello bien tirante. Inmediatamente grité pidiendo ayuda, y en ese momento el fluorescente se apagó, dejando todo a oscuras. Abrí la puerta, y ayudado por los haces de luz de las linternas de mis compañeros que iban llegando, desaté el nudo, liberé el cuello, tendí en el piso al muchacho, y comencé las maniobras de RCP, ayudado por uno de mis camaradas. Sabía que iba a ser en vano, ya que el cuerpo tenía livideces, lo que significaba que llevaba muerto el tiempo suficiente como para que sea imposible la resucitación. Dimos por terminadas las maniobras, y pedimos al servicio de emergencias una ambulancia para que se constate el óbito. Los demás salieron de la celda, quedando la Sargento en la puerta y yo adentro con el cadáver. Todavía estaba arrodillado, cuando de repente se encendió la luz del tubo fluorescente, y la Sargento gritó "NO!". La miré, y vi que tenía su vista clavada en el interior de la celda, a mis espaldas. Me di vuelta rápido con el corazón latiéndome a mil por hora, retrocediendo unos pasos hasta tropezar con el cuerpo, y pude ver como una sombra se alejaba hacia el rincón de la celda, fundiéndose con las demás sombras de la pared...
Bueno, eso fue todo para esta cuarta parte, espero que les haya gustado y que lo recomienden. Se que dije que iba a ser la última, pero todavía tengo material para más relatos, así que vamos a ver que es lo que sale. Les comento que quiero empezar una serie de relatos basados en vivencias de otras personas, les quiero dar forma para relatarlos en primera persona, así que los interesados pueden mandarme sus casos por MP, yo les voy a avisar cuando vayan saliendo.., y nuevamente les juro que lo que conté fue totalmente verídico...