El río viene gritando su libertad
El río viene bajando bravo desde las tres cuencas al norte. Las megarepresas construidas sobre el discurso desarrollista de los ‘70, que afirmaba podrían controlar las inundaciones, están liberando sus compuertas para no colapsar. El río viene bajando bravo y orgulloso, como buscando paso, redescubriendo sus venas y arterias, renovando sus colores nacientes en los arco iris. Y viene invadiendo, minuto a minuto el valle de inundación, conformando sus dos primaveras de aguas muy altas, como ahora y de las bajas que todo viste de fiesta multicolor por los sedimentos y nutrientes inimaginables.
Por Jorge Oscar Daneri
El río viene bravo buscando su territorio, su lugar y sus rincones negados, ocupados, violados, besando el paisaje de su Delta, acariciando el contorno seductor de los albardones.
Pero además viene enojado, herido, dolido y entonces va a golpear en los endicamientos arrogantes que los constructores depredadores y simplificadores de las diversidades, se han atrevido a levantar en su seno mismo. Llega más libre que nunca, más honrado y amado, conocedores sus pueblos de las cobardes gestiones corruptas, como en Yacyretá durante el menemismo o los intentos privatizadores de su mundo.
En estos tiempos el río está acompañado de miles de seres que lo han revalorizado y abrazado.
"El Paraná no se toca", el Paraná se ama, el Paraná se lo dice libre en la Constitución provincial incumplida y que llama a la protección de la diversidad biológica y cultural de sus sistemas de humedales y ecosistemas asociados. Ni más ni menos.
Lo que estos gobiernos provinciales demoran en concretar, será la madre tierra, desde el río bravo, el Paraná Paraguay vivo, que buscará sin contemplaciones sus lugares, represados, arrogantemente violados, soberbiamente simplificados para soja y agrotóxicos prohibidos en el Delta más gigante y hermoso de esta geografía encantada y tan dañada.
El río viene bravo me dice un pescador amigo, ¿por qué? porque debemos escuchar el agua chapotear de otras maneras, mirar los cardúmenes en sus ritmos danzantes, contemplar las aves en sus vuelos grupales, mirar el M?Biguá guaraní con sus alas abiertas y nerviosas y escuchar los pájaros con tonadas de fiestas.
Los pescadores saben de la retirada hacia la costa, pero también saben que el río libre los libera de esos nuevos terratenientes que dicen venir con el progreso a las tierras improductivas, donde siempre sus abuelos les enseñaron que todo el año, y toda la vida, es la primavera de los reinos de vida.
El río viene bravo, para honrar las dos primaveras que Juan de Dios Muñoz nos enseñara para su liberación serena, para una construcción social hecha ley en las profundidades del alma de los baqueanos, los maestros y los poetas.
El río viene gritando su libertad y como antes y ahora, siempre diciendo, ríos libres, para pueblos libres.
El río viene bajando bravo desde las tres cuencas al norte. Las megarepresas construidas sobre el discurso desarrollista de los ‘70, que afirmaba podrían controlar las inundaciones, están liberando sus compuertas para no colapsar. El río viene bajando bravo y orgulloso, como buscando paso, redescubriendo sus venas y arterias, renovando sus colores nacientes en los arco iris. Y viene invadiendo, minuto a minuto el valle de inundación, conformando sus dos primaveras de aguas muy altas, como ahora y de las bajas que todo viste de fiesta multicolor por los sedimentos y nutrientes inimaginables.
Por Jorge Oscar Daneri
El río viene bravo buscando su territorio, su lugar y sus rincones negados, ocupados, violados, besando el paisaje de su Delta, acariciando el contorno seductor de los albardones.
Pero además viene enojado, herido, dolido y entonces va a golpear en los endicamientos arrogantes que los constructores depredadores y simplificadores de las diversidades, se han atrevido a levantar en su seno mismo. Llega más libre que nunca, más honrado y amado, conocedores sus pueblos de las cobardes gestiones corruptas, como en Yacyretá durante el menemismo o los intentos privatizadores de su mundo.
En estos tiempos el río está acompañado de miles de seres que lo han revalorizado y abrazado.
"El Paraná no se toca", el Paraná se ama, el Paraná se lo dice libre en la Constitución provincial incumplida y que llama a la protección de la diversidad biológica y cultural de sus sistemas de humedales y ecosistemas asociados. Ni más ni menos.
Lo que estos gobiernos provinciales demoran en concretar, será la madre tierra, desde el río bravo, el Paraná Paraguay vivo, que buscará sin contemplaciones sus lugares, represados, arrogantemente violados, soberbiamente simplificados para soja y agrotóxicos prohibidos en el Delta más gigante y hermoso de esta geografía encantada y tan dañada.
El río viene bravo me dice un pescador amigo, ¿por qué? porque debemos escuchar el agua chapotear de otras maneras, mirar los cardúmenes en sus ritmos danzantes, contemplar las aves en sus vuelos grupales, mirar el M?Biguá guaraní con sus alas abiertas y nerviosas y escuchar los pájaros con tonadas de fiestas.
Los pescadores saben de la retirada hacia la costa, pero también saben que el río libre los libera de esos nuevos terratenientes que dicen venir con el progreso a las tierras improductivas, donde siempre sus abuelos les enseñaron que todo el año, y toda la vida, es la primavera de los reinos de vida.
El río viene bravo, para honrar las dos primaveras que Juan de Dios Muñoz nos enseñara para su liberación serena, para una construcción social hecha ley en las profundidades del alma de los baqueanos, los maestros y los poetas.
El río viene gritando su libertad y como antes y ahora, siempre diciendo, ríos libres, para pueblos libres.