Bienvenidos
Buenas acá les traigo la historia de Gaucho
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Todo empezó cuando un peón rural se enfermó y lo trajeron para el Hospital.
Su único amigo y, tal vez, familiar era el perro, su amigo fiel, que lo acompañaba en todos los quehaceres rurales.
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Estuvo siempre a su lado, lo ayudó a arrear los ganados. Viendo que a su amo lo llevaron, corrió tras él, venciendo miedos y distancias, cruzó campos, bordeó arroyos y no le importó si le pasaba algo.
Cuando llegó, su amo se debatía entre la vida y la muerte.
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Muchas veces quisieron correrlo, pero su amor era muy grande.
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Siempre estuvo debajo de la cama hasta que un día de frío invierno muere su amo. "El Gaucho" pareció enloquecer, aullaba, lamía la mano de su amo y, viendo que él continuaba inmóvil, aullaba.
Cuando llevaron su amo al cementerio él fue detrás, siguiendo como lo hacen las personas cuando pierden un familiar querido.
Estuvo varios días sin comer junto a la tumba de su amo aullando y sufriendo por el amor que sentía por su amo. Recorría toda la ciudad y toda la gente que lo conocía hablaba de él y lo respetaban, donde quiera que el fuere lo recibían y le daban de comer.
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Todo Durazno supo de este perro. Varios trataron de apoderarse de él, dándole comida pero él nunca aceptó. Comía y así como comía se iba, y su rumbo era uno solo, el cementerio.
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Pero la vida a él también se le termina, es hallado en las proximidades de la Plaza Sainz en el Barrio Varona ya sin vida, dejando para Durazno una rica historia de amigo fiel.
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El pueblo de Durazno le ha rendido su merecido homenaje labrando un monumento en bronce para que jamás sea olvidado, el que se encuentra al frente del cementerio local.
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Gracias por pasar
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