Si no creo en Dios tengo un problema?
Creer en Dios es fácil. Tenemos la guía del Espíritu. Su mensaje en la Biblia. Tenemos el sacrificio de la muerte y la resurrección de su hijo único para salvarnos. Por causa de esto muchos han dado la su vida en vez de renegar del Creador.
Creer en Dios es fácil. Abres la ventana y respiras hondo. El aire fresco te recuerda su presencia. Ves los colores de las flores y sabes que la obra de Dios está en ellas, colmando su naturaleza viva. Ves el sol, la luna, las estrellas. Miras a tus amigos y ves la guapura del Señor en sus rostros, en sus palabras y comportamientos.
A pesar de las malas circunstancias, a pesar de la inteligencia que cada uno posea, creer en Dios sin verle resulta fácil. Nuestra necesidad nos ayuda a ello. Acudimos a pedir más que agradecer y no dudamos de que nos oye. Creer conlleva esperanza. La esperanza trae gozo. El gozo calidad de vida. La calidad de vida, alegría. Nos maravillamos. Nos anima a caminar.
Creer en Dios es fácil. Le necesitamos. Nos hace falta. Él mismo nos regala el don de la fe. Lo difícil y sorprendente es que Dios crea en ti, en mí y apueste por nosotros.
Creer en Dios es fácil. Tenemos la guía del Espíritu. Su mensaje en la Biblia. Tenemos el sacrificio de la muerte y la resurrección de su hijo único para salvarnos. Por causa de esto muchos han dado la su vida en vez de renegar del Creador.
Creer en Dios es fácil. Abres la ventana y respiras hondo. El aire fresco te recuerda su presencia. Ves los colores de las flores y sabes que la obra de Dios está en ellas, colmando su naturaleza viva. Ves el sol, la luna, las estrellas. Miras a tus amigos y ves la guapura del Señor en sus rostros, en sus palabras y comportamientos.
A pesar de las malas circunstancias, a pesar de la inteligencia que cada uno posea, creer en Dios sin verle resulta fácil. Nuestra necesidad nos ayuda a ello. Acudimos a pedir más que agradecer y no dudamos de que nos oye. Creer conlleva esperanza. La esperanza trae gozo. El gozo calidad de vida. La calidad de vida, alegría. Nos maravillamos. Nos anima a caminar.
Creer en Dios es fácil. Le necesitamos. Nos hace falta. Él mismo nos regala el don de la fe. Lo difícil y sorprendente es que Dios crea en ti, en mí y apueste por nosotros.