Un ataque nuclear en Manhattan es una conjetura que se maneja desde la tragedia del 11 de septiembre de 2001. Con la crisis en Ucrania y la posibilidad de un enfrentamiento directo con Rusia las alarmas de una guerra termonuclear se encendieron de nuevo. Para el presidente estadounidence, Barak Obama, la posibilidad de un atentado terrorista en la gran manzana es aún mas preocupante que la amenaza de los eslavos. Tal vez tenga serias razones para sentirse ansioso.
Se detalla a continuación los casos de robo de material radioactivo en méxico en los últimos meses. Para luego ponerlos en contexto con las declaraciones del gobernante norteamericano y el supuesto de infiltración de yihadistas a ese país a través de su frontera sur.
Los hurtos de piezas radioactivas.
A principios de diciembre del año pasado, fue robado un cargamento de cobalto 60 para uso médico en el estado de Hidalgo limítrofe con el estado de México. 72 horas después el vehículo con el contenedor apareció abandonado en un descampado.
A mediados del mes de junio de esta año, un grupo armado robó un camión que transportaba una unidad de teleterapia en desuso. La misma contenía cesio 137 y americio, ambos elementos radioactivos. Tras una intensa búsqueda de dos días, el vehículo, el equipo médico y el material fueron hallados en una zona despoblada del municipio de Hueypoxtla en el estado de México.
La semana pasada, en la localidad de Atizapán, al suroeste del estado de México, fue robado un vehículo que transportaba material radioactivo utilizado en la industria. Se trataba de un contenedor con iridio 192, un radioisótopo altamente tóxico. Debido a este hecho la Coordinación de Protección Civil de México, emitió un alerta. Aún continua la búsqueda.
En México ocurren unos seis robos de material radioactivo industrial al año. En todos los casos, los contenedores con su carga, se recuperan en poco tiempo. Evidentemente, los delincuentes creen que los vehículos transportan alguna carga valiosa. Pero cuando descubren de que se trata, los abandonan. Sin embargo, llama la atención que después de casi una semana, nada se sepa del último robo. No es extraño entonces que las autoridades de Protección Civil en México emitan un alerta.
Un arma de destrucción masiva.
Si bien es cierto que con estos componentes industriales no podría construirse una bomba nuclear. Sí en cambio, se podría hacer una bomba sucia. Este tipo de artefactos explosivos diseminan el material radioactivo en la atmósfera contaminando el medio ambiente y volviéndolo inhabitable. Son fáciles de construir, transportables y económicos.
La idea de construir un arma de destrución masiva con elementos radiactivos de uso civil, sólo sería especulativa si no hubiera otros datos, que analizados en contexto, pueden dar un panorama distinto. Por un lado están las extrañas declaraciones del presidente estadounidence, Barak Obama, en la cumbre de seguridad nuclear el pasado mes de marzo en La Haya. Allí se refirió, de manera casi arbitraria, sobre la posibilidad de un ataque nuclear en Manhattan (ver vídeo mas abajo).
Por otro lado, según un exanalista del departamento de defensa de Estados Unidos, los yihadistas podrían entran al país norteamericano apoyados por los carteles del narcotráfico mexicano. Respalda su hipótesis en los éxitos del Estado islamico en Irak que lo consolidan como una plataforma para el extremismo a nivel global y en el caracter transnacional de los cárteles de la droga. Estos últimos manejan una sólida extructura de tráfico de personas y drogas por la frontera con Estados Unidos.
Conclusión.
¿Quién se anima a ponerle el cascabel al gato? Alguien podría suponer que así como los extremistas del Estado Islámico o los euromaidan en Ucrania, le hacen el juego al corporativismo energético. Bien pueden hacérselo también a los intereses armamentísticos. Otro ataque terrorista a Nueva York podría justificar, nuevamente, una operación militar a gran escala. Pero claro, a esa persona se la tildaría en seguida de conspiranoico. Como demostrar si hay conexiones entre los fanáticos árabes y los narcos mexicanos. Al fin y al cabo ya hubo robos de material radiactivo en México y nada pasó. Es además, muy difícil de imaginar semejante atrocidad. Una matanza de esa magnitud con los consiguientes daños ambientales sólo puede caber en la mente de un enfermo.
Desde este espacio se anima al lector a mantener el espíritu crítico y a usar el sentido común. Las dos herramientas que permiten disernir y evitar la manipulación. Sólo así, se podrá combatir a quienes lucran con la destrucción y la muerte.
Buenos Aires, 7 de julio de 2014.
Dedio