Dedico este post a los adolescentes, para que no caigan en las trampas y los intereses de los adultos y a todas aquellas personas que buscan mejorar su vida y las de aquellos que le rodean.
No deseo aguarte la fiesta y comenzar enumerando los males que reporta el tabaco: ¡bastante tienes con tu humo como para que echemos más leña al fuego!. Además, no hay día que pase sin que, como fumador, seas objeto de la recriminación de alguien, de algún debate televisivo quisquilloso o en la radio te describan los mil demonios del tabaco...
Creo que no necesitas para nada que te recuerden lo malo que es fumar, ¡ya lo sabes!. Probablemente deseas que te animen a dejar de fumar desde un ángulo positivo. Quizá quieras, mejor, que te cuenten las ventajas de abandonar el hábito tabáquico, y te den algunas pautas entusiastas
de cómo hacerlo, basado en el éxitologrado por otros fumadores empedernidos. De eso trata este post: “Cómo dejar de fumar y no morir en el intento”.
En primer lugar, aunque estés cansado de intentar dejar el cigarrillo, es posible, sólo tienes que desearlo y organizar un poco más el modo de llevar a cabo un nuevo ensayo. Desde luego, dejar de fumar es algo que a veces no se logra a la primera de cambio, sino tras un proceso que puede llevarte muchas intentonas. Ahora, lo único que te pido, mientras lees este post, es que te entusiasmes por dejar el tabaco, y busques una motivación para iniciar este proceso.
Luego, simplemente, entrénate para dejar de fumar a través de un cierto autocontrol. Finalmente, trata de lograr un mayor nivel de calidad en tu vida personal. ¡Piensa en positivo!. Evita que a tu cuerpo llegue el humo del tabaco impactándolo con sus 10.000 compuestos diferentes; sustancias algunas muy peligrosas como el Benzo -A- Pireno... Procura no arriesgar tu salud, que constituye una ventaja elemental por la que tienes que dejar de fumar. En realidad, lo más importante es la satisfacción personal de lograr una meta sobre un objetivo planificado.
Si has deseado dejar de fumar una sola vez en tu vida de fumador estás preparado para este proceso.
Posees ya una actitud positiva para erradicar ese hábito, aunque más tarde, deberías materializarlo en un proceso concreto. Mucha gente comete el error de creer que dejar de fumar debe ser un acto espontáneo y repentino, sin reflexión previa, que se puede hacer sin más; con ello corres el peligro de volver antes o después a fumar, y...
¿de qué te sirvió tanto esfuerzo?; es más probable que vuelvas a fumar el doble. Este es el problema de la recaída que presentan muchos ex-fumadores.
Puedes evitarlo preparándote. Así pues,cuando consideras que dejar de fumar es una decisión simple caes en un grave error.
Acababas de tener la misma idea obsesiva de siempre: dejar de fumar.
A simple vista puedes ver que no se trata sólo de un tema de salud.
Muchas veces te habrás dicho:
-Un día de estos lo dejo definitivamente -mientras aspiras el
humo del cigarrillo, profundamente hastiado.
-¡Dios mío!, que alienados estamos! - te reprochas -. Esto es
un asunto educativo. -Y te atusas el pelo y das una calada,
aún más honda, al cigarrillo.
-¡Menudo ejemplo para los niños -dices, si tienes hijos y sientes el calor del cigarrillo, ahora medio consumido, mientras lo giras entre los dedos.
- ¡Tengo que dejar de fumar! -repites varias veces-. ¡Tengo que dejar de fumar!...
- ¡Lo haré por mi mismo! -acabas decidiendote, por un noble motivo. Esta vez estás dispuesto a todo y calculas la dificultad que entraña esa decisión, y te viene a la cabeza las veces que lo has intentado.
- ¡Será definitivo! -te prometes. Planificarás cómo hacerlo, no deseas fallar por nada en el mundo. La decisión es firme. Recuerdas que fumaste en la adolescencia por una tontería. Deseabas ser mayor y deslumbrar. Y ahora miras resignado otro cigarrillo que acabas de encender y apagar en el cenicero, con cierta rabia.
- !Lo voy a dejar! -gritas mirándote a un espejo, para que todos lo oigan-. Siempre habías fumado cigarrillos negros, o quizá rubio.
- ¡Qué barbaridad!, con este paquete van dos.- dices, llevándote las manos a la cabeza. Durante la niñez habías visto fumar a tu padre, a tu tío, a tu abuelo... La garganta la tenías muy seca y fuiste a tomarte un vaso de agua a la cocina. Tu familia se queja de ti, y con razón:
-¡Qué olor dejas en el cuarto! ¡Qué olor dejas en el coche!- Protestan por el humo del tabaco. A lo mejor, estas ya acostumbrado a los reproches. Si tienes un hijo de seis años, puede que te suelte a la cara un:
- ¡Quiero ser como tú, papá! - mientras gesticulacomo un fumador , y esoacaba levantándote un insoportable dolor de cabeza. ¡Menuda responsabilidad!. Hay muchos motivos por los que no fumar y nada te impedirá realizar un nuevo intento para dejar el hábito. Por fin has encontrado tu motivación, lejos de las amenazas. Te pones manos a la obra. Lo primero que haces es fijar una fecha para dejar de fumar definitivamente. Estas contento. La barahúnda hogareña de los domingos anima tu sentido positivo de la vida.
- ¡Vamos! -exclamas, esta vez sin cigarrillo en las manos-.
- ¡Tengo que mentalizarme!, ¿durante tres días qué hacer antes de pasar a fumar menos?.
SE POSITIVO EN LOS PENSAMIENTOS
* Me sentiré más ágil.
* Desaparecerá o disminuirá mi tos persistente.
* Sentiré menos cansancio.. Gozaré de mejor salud.
* Tendré más resistencia para cualquier deporte.
* Sufriré menos refriados, gripes y otras enfermedades
* Mis pulmones y mi corazón funcionarán mejor.
* La piel del rostro rejuvenecerá.
* Desaparecerá el mal aliento de mi boca.
* Aumentaré la posibilidad de que mi hijo nazca sano. Seré un buen ejemplo para mis hijos y amigos.
* Ahorraré dinero.
* Respetaré el derecho al aire libre de quienes me rodean.
* Tendré la sensación de haber recuperado un poco la dirección de mi vida.
* Eliminaré manchas de mis dientes.
* Recuperaré el placer de saborear el gusto de los alimentos y el olfato.
Esos tres días dereflexión los llamaste Preparación. Desde la otra habitación contigua unos familiares te animan casi sin venir a cuento.
- ¡Es fabulosa tu decisión!, te dicen alegres, y todo vuelve a quedar en el barbullo que organizan los chicos por toda la casa. A lo largo de la semana has comprado varios libros de temas diversos, y trataste de relacionarlos con dejar de fumar:
-Haré relajación, deporte, control alimentario -planificas todo-. ¡Será omnipresente mi pensamiento de no fumar!. Te animaste a meditar mucho sobre la decisión de encender un cigarrillo.
-Escribiré y leeré el motivo por el que dejo de fumar.
Como he dicho, reiteradamente, no existen métodos fijos sino intentos y experiencias nuevas para dejar de fumar. Me consta, en todas las historias de ex-fumadores que sé; que uno lo logró a la tercera. ¡Dejar de fumar debes intentarlo tantas veces como sea necesario, hasta conseguirlo!.
Debes seguir tu propio proceso para dejar de fumar, y tener en cuenta para ello tu peculiar personalidad. Así que nadie puede darte un método mágico paradesarraigarte del tabaco. Tienes que provocarlo desde el interior de tu propio ser, a tu forma y manera, aunque es verdad que ciertos consejos generales puedan ayudarte, como son los que te damos en este post.
En una agradable cena a la que fui cortésmente invitado conocí a un cubano, de profesión ingeniero, y tres amigos más de ese país. Eran médicos: dos mujeres y un hombre. Este ingeniero corpulento y de buen talante fumaba como un carretero y los médicos le acusaban amistosamente de tener un
vicio peligroso.
Cada uno sacó a relucir los males más macabros de los que tenían conocimiento y experiencia, y el ingeniero reiteraba constantemente que eso a él no le hacía el menor efecto, y consignó
que seguiría fumando después de ver el pulmón más destrozado del mundo. Nos contó que había logrado estar sin fumar más de seis meses, y, de una forma tonta volvió al tabaco.
Nos dijo que podría dejar de fumar a su manera, sin presiones sobre enfermedades y sólo cuando encontrara una motivación, “su motivación”, que no era precisamente la de tener un pulmón canceroso delante de sus narices. Eso no le provocaba la necesidad de dejarlo.
Nos contó que mientras estuvo sin fumar, se ponía delante del espejo y se gritaba a sí mismo diciendo lo muy
estúpido que era. Esta fórmula le sirvió como apoyo en su intento antitabaco. Dejar de fumar puede incluir
muchos métodos y muchos intentos.
No dejarás de fumar por la información que obtengas sobre la salud, pero sí abandonarás el hábito del tabaco cuando te ataña directamente a ti o las personas que te rodean.
Mucha gente después de dejarlo no tienen razones para fumar de nuevo y están seguros de que si vuelven no quedarán atrapados, y encienden un cigarrillo para ver qué pasa; y sucede lo que sucede, probar les hace regresar, pero, ahora, aumentando la tasa de consumo de tabaco quizá al doble. ¡No caigas en esa imprevisión!. Esto es lo que le aconteció a nuestro ingeniero cubano cuando se rindió ante un puro habano.
Dejar de fumar supone no solamente tener buenas intenciones sino que estamos ante una consumación
de hechos. Debes planificar una serie de sucesos que te llevarán a aumentar la posibilidad de éxito en el intento que inicias. Cada vez que pruebes hazlo como si fuera definitivo o de otro modo caerás en eso que denominamos trampas psicológicas.
Tienes la posibilidad de dejar el tabaco únicamente de dos maneras. Quitándote de un modo gradual
o interrumpiendo abruptamente el fumar. Esas dos formas de dejar el tabaco tienen a su vez infinidad de posibilidades diferentes de ser ejecutadas. Para que sepas algo más sobre esas dos circunstancias, y echando mano de la estadística, la reducción gradual es menos efectiva que la interrupción abrupta.
Vamos a considerar ahora "cosas" que podrías hacer para dejar de fumar. A ti se te pueden ocurrir otras estrategias. La nuestra consiste en dividir un intento en dos fases: un período de preparación y un día para dejar de fumar. Es muy importante que recorras la primera fase como un camino de reflexión donde hay que tomar conciencia de lo que vas a realizar. La segunda etapa te llevará hacía el día en que ciertamente dejes de fumar. Ese momento lo hemos denominado como Día de Acción. Con este plan no dejas de fumar por las buenas, te preparas a conciencia. Le pregunté a una chica fumadora que me expresaba su propósito de dejar de fumar, cuándo comenzaría, y me dijo:
-¡Ya!. Cuando termine este paquete.
Y le rogué que no lo hiciera así, que antes se preparara. Efectivamente elaboró unplan como el que te exponemos aquí, al cabo de unas semanas dejó de fumar con una efectividad del 100% que dura hasta la actualidad y con pocas probabilidades de recaída. Antes lo había intentado varias veces de una manera espontánea.
Ahora tienes que establecer un objetivo temporal
concreto, fijar un día para dejar de fumar. Desde hoy hasta ese Día de Acción considéralo la Fase de Preparación. No importa el momento, puedes elegir un día cercano, o lejano. Pero, hasta la llegada de ese día, debes entrenarte, seguir un programa de preparación, cuya acción final será dejar de fumar totalmente y para un tiempo indefinido. Los días que estés preparándote no tienen que ser necesariamente algo complicado sino sencillo,
que logren condicionar a un pensamiento tu mentalidad de ex-fumador definitivo. Sobre el Día de Acción hay que magnificarlo mentalmente tratando de que ese momento signifique algo especial donde nuestro organismo.
Esa es una buena pregunta: “Después, ¿qué?...” Muchos fumadores dejan de fumar y sus reacciones son tan variadas como personas lo intentan. Por eso es bueno que realices, dentro del proceso antitabaco, una previsión planificada de actividades alternativas a la conducta de fumar, eso te va a permitir apoyar tu decisión fundamental de dejar el tabaco.
Cuando el fumador deja su hábito, la mente busca alternativas de suplantación de ese comportamiento. Surgen los mecanismos básicos de compensación por lo cuál se intenta psicológicamente sustituir el vacío que supone inhibir el tabaco. Es fácil ver a muchos exfumadores, principalmente durante las 72 primeras horas, dentro de rituales de comportamiento obsesivo. Pueden aparecer pensamientos negativos, sensaciones emotivas que te fuerzan a intentar volver a fumar, alteraciones del humor y del ánimo.
Contra esas tendencias psíquicas lo mejor es que te prepares para realizar actividades sustitutorias y controlar esas tendencias. Si yo no hubiera fumado una barbaridad, e intentado dejarlo varias veces, no podría decirte con certeza
que en una de esas ocasiones me dio por comer, y desestabilicé otro comportamiento: el alimentario. Cambió mi metabolismo y engordé bastante al cabo de un tiempo.
Relajarse con eficacia es algo que se aprende y que lleva cierto tiempo. Mediante tu mente puedes llegar a controlar innumerables procesos de orden psicológico y fisiológico. Así el ex-fumador puede llegar a controlar sus deseos nicotínicos. Durante cualquier fase del proceso sofrológico (de relajación) debes decirte interiormente de modo constante:
- ¡Me siento feliz sin fumar!.
Cárgate de emoción. Vive escenas imaginarias satisfactorias. Asocia no fumar con escenas altamente motivantes:
¿Quizás un color?. Traduce en un fuerte sentimiento positivo tu esfuerzo por no fumar. Debes tener la convicción de que tu relajación sea lo más intensa y perfecta posible.
Para iniciarte en su aprendizaje resulta recomendable que tengas en cuenta diversos factores ambientales como el que estés en una habitación de temperatura agradable, en semioscuridad, adoptando una postura corporal cómoda. Que tu ropa sea holgada. Intenta sumergirte en el silencio. Evita que te interrumpan. Comienza cerrando los ojos. Esto te aislará del entorno ya que los estímulos luminosos quedarán vetados, y el cerebro podrá obrar de un modo más atento en la penumbra.
Para profundizar en tu concentración deberás visualizar mentalmente un punto luminoso delante de tu frente. Así evitarás perderte en tus pensamientos, y disfrutarás de algo muy importante: la tranquilidad.
mucho más fácil lograr dejar el tabaco grupalmente
que de modo individual. Crea tu pequeño grupo de exfumadores
para aunar esfuerzos.
-Técnica de hidroterapia: Mediante sesiones relacionadas con el agua podemos hacer que nuestro estado físico y psicológico general mejore. Para momentos en que la ansiedad por no fumar pueda ser alta, o difíciles de llevar.
También simplemente para tonificarnos.
-Musicoterapia: Se pueden elegir muchos tipos de conducta alternativa para ayudarnos a dejar de fumar. La música, por su sentido inmediato y profundo con el cuerpo y con la mente, constituye una técnica de apoyo ideal para dejar de fumar.
-Masaje y reflexoterapia: Existen diversos procedimientos relacionados con el masaje general del cuerpo
Fumar, ¿para qué?
Pienso dejarlo
¿Morir en el intento?
Cómo dejar de fumar
Y después, ¿qué?
Pienso dejarlo
¿Morir en el intento?
Cómo dejar de fumar
Y después, ¿qué?

No deseo aguarte la fiesta y comenzar enumerando los males que reporta el tabaco: ¡bastante tienes con tu humo como para que echemos más leña al fuego!. Además, no hay día que pase sin que, como fumador, seas objeto de la recriminación de alguien, de algún debate televisivo quisquilloso o en la radio te describan los mil demonios del tabaco...
Creo que no necesitas para nada que te recuerden lo malo que es fumar, ¡ya lo sabes!. Probablemente deseas que te animen a dejar de fumar desde un ángulo positivo. Quizá quieras, mejor, que te cuenten las ventajas de abandonar el hábito tabáquico, y te den algunas pautas entusiastas
de cómo hacerlo, basado en el éxitologrado por otros fumadores empedernidos. De eso trata este post: “Cómo dejar de fumar y no morir en el intento”.
En primer lugar, aunque estés cansado de intentar dejar el cigarrillo, es posible, sólo tienes que desearlo y organizar un poco más el modo de llevar a cabo un nuevo ensayo. Desde luego, dejar de fumar es algo que a veces no se logra a la primera de cambio, sino tras un proceso que puede llevarte muchas intentonas. Ahora, lo único que te pido, mientras lees este post, es que te entusiasmes por dejar el tabaco, y busques una motivación para iniciar este proceso.
Luego, simplemente, entrénate para dejar de fumar a través de un cierto autocontrol. Finalmente, trata de lograr un mayor nivel de calidad en tu vida personal. ¡Piensa en positivo!. Evita que a tu cuerpo llegue el humo del tabaco impactándolo con sus 10.000 compuestos diferentes; sustancias algunas muy peligrosas como el Benzo -A- Pireno... Procura no arriesgar tu salud, que constituye una ventaja elemental por la que tienes que dejar de fumar. En realidad, lo más importante es la satisfacción personal de lograr una meta sobre un objetivo planificado.
Si has deseado dejar de fumar una sola vez en tu vida de fumador estás preparado para este proceso.
Posees ya una actitud positiva para erradicar ese hábito, aunque más tarde, deberías materializarlo en un proceso concreto. Mucha gente comete el error de creer que dejar de fumar debe ser un acto espontáneo y repentino, sin reflexión previa, que se puede hacer sin más; con ello corres el peligro de volver antes o después a fumar, y...
¿de qué te sirvió tanto esfuerzo?; es más probable que vuelvas a fumar el doble. Este es el problema de la recaída que presentan muchos ex-fumadores.
Puedes evitarlo preparándote. Así pues,cuando consideras que dejar de fumar es una decisión simple caes en un grave error.

Acababas de tener la misma idea obsesiva de siempre: dejar de fumar.
A simple vista puedes ver que no se trata sólo de un tema de salud.
Muchas veces te habrás dicho:
-Un día de estos lo dejo definitivamente -mientras aspiras el
humo del cigarrillo, profundamente hastiado.
-¡Dios mío!, que alienados estamos! - te reprochas -. Esto es
un asunto educativo. -Y te atusas el pelo y das una calada,
aún más honda, al cigarrillo.
-¡Menudo ejemplo para los niños -dices, si tienes hijos y sientes el calor del cigarrillo, ahora medio consumido, mientras lo giras entre los dedos.
- ¡Tengo que dejar de fumar! -repites varias veces-. ¡Tengo que dejar de fumar!...
- ¡Lo haré por mi mismo! -acabas decidiendote, por un noble motivo. Esta vez estás dispuesto a todo y calculas la dificultad que entraña esa decisión, y te viene a la cabeza las veces que lo has intentado.
- ¡Será definitivo! -te prometes. Planificarás cómo hacerlo, no deseas fallar por nada en el mundo. La decisión es firme. Recuerdas que fumaste en la adolescencia por una tontería. Deseabas ser mayor y deslumbrar. Y ahora miras resignado otro cigarrillo que acabas de encender y apagar en el cenicero, con cierta rabia.
- !Lo voy a dejar! -gritas mirándote a un espejo, para que todos lo oigan-. Siempre habías fumado cigarrillos negros, o quizá rubio.
- ¡Qué barbaridad!, con este paquete van dos.- dices, llevándote las manos a la cabeza. Durante la niñez habías visto fumar a tu padre, a tu tío, a tu abuelo... La garganta la tenías muy seca y fuiste a tomarte un vaso de agua a la cocina. Tu familia se queja de ti, y con razón:
-¡Qué olor dejas en el cuarto! ¡Qué olor dejas en el coche!- Protestan por el humo del tabaco. A lo mejor, estas ya acostumbrado a los reproches. Si tienes un hijo de seis años, puede que te suelte a la cara un:
- ¡Quiero ser como tú, papá! - mientras gesticulacomo un fumador , y esoacaba levantándote un insoportable dolor de cabeza. ¡Menuda responsabilidad!. Hay muchos motivos por los que no fumar y nada te impedirá realizar un nuevo intento para dejar el hábito. Por fin has encontrado tu motivación, lejos de las amenazas. Te pones manos a la obra. Lo primero que haces es fijar una fecha para dejar de fumar definitivamente. Estas contento. La barahúnda hogareña de los domingos anima tu sentido positivo de la vida.
- ¡Vamos! -exclamas, esta vez sin cigarrillo en las manos-.
- ¡Tengo que mentalizarme!, ¿durante tres días qué hacer antes de pasar a fumar menos?.
SE POSITIVO EN LOS PENSAMIENTOS
* Me sentiré más ágil.
* Desaparecerá o disminuirá mi tos persistente.
* Sentiré menos cansancio.. Gozaré de mejor salud.
* Tendré más resistencia para cualquier deporte.
* Sufriré menos refriados, gripes y otras enfermedades
* Mis pulmones y mi corazón funcionarán mejor.
* La piel del rostro rejuvenecerá.
* Desaparecerá el mal aliento de mi boca.
* Aumentaré la posibilidad de que mi hijo nazca sano. Seré un buen ejemplo para mis hijos y amigos.
* Ahorraré dinero.
* Respetaré el derecho al aire libre de quienes me rodean.
* Tendré la sensación de haber recuperado un poco la dirección de mi vida.
* Eliminaré manchas de mis dientes.
* Recuperaré el placer de saborear el gusto de los alimentos y el olfato.
Esos tres días dereflexión los llamaste Preparación. Desde la otra habitación contigua unos familiares te animan casi sin venir a cuento.
- ¡Es fabulosa tu decisión!, te dicen alegres, y todo vuelve a quedar en el barbullo que organizan los chicos por toda la casa. A lo largo de la semana has comprado varios libros de temas diversos, y trataste de relacionarlos con dejar de fumar:
-Haré relajación, deporte, control alimentario -planificas todo-. ¡Será omnipresente mi pensamiento de no fumar!. Te animaste a meditar mucho sobre la decisión de encender un cigarrillo.
-Escribiré y leeré el motivo por el que dejo de fumar.

Como he dicho, reiteradamente, no existen métodos fijos sino intentos y experiencias nuevas para dejar de fumar. Me consta, en todas las historias de ex-fumadores que sé; que uno lo logró a la tercera. ¡Dejar de fumar debes intentarlo tantas veces como sea necesario, hasta conseguirlo!.
Debes seguir tu propio proceso para dejar de fumar, y tener en cuenta para ello tu peculiar personalidad. Así que nadie puede darte un método mágico paradesarraigarte del tabaco. Tienes que provocarlo desde el interior de tu propio ser, a tu forma y manera, aunque es verdad que ciertos consejos generales puedan ayudarte, como son los que te damos en este post.
En una agradable cena a la que fui cortésmente invitado conocí a un cubano, de profesión ingeniero, y tres amigos más de ese país. Eran médicos: dos mujeres y un hombre. Este ingeniero corpulento y de buen talante fumaba como un carretero y los médicos le acusaban amistosamente de tener un
vicio peligroso.
Cada uno sacó a relucir los males más macabros de los que tenían conocimiento y experiencia, y el ingeniero reiteraba constantemente que eso a él no le hacía el menor efecto, y consignó
que seguiría fumando después de ver el pulmón más destrozado del mundo. Nos contó que había logrado estar sin fumar más de seis meses, y, de una forma tonta volvió al tabaco.
Nos dijo que podría dejar de fumar a su manera, sin presiones sobre enfermedades y sólo cuando encontrara una motivación, “su motivación”, que no era precisamente la de tener un pulmón canceroso delante de sus narices. Eso no le provocaba la necesidad de dejarlo.
Nos contó que mientras estuvo sin fumar, se ponía delante del espejo y se gritaba a sí mismo diciendo lo muy
estúpido que era. Esta fórmula le sirvió como apoyo en su intento antitabaco. Dejar de fumar puede incluir
muchos métodos y muchos intentos.
No dejarás de fumar por la información que obtengas sobre la salud, pero sí abandonarás el hábito del tabaco cuando te ataña directamente a ti o las personas que te rodean.
Mucha gente después de dejarlo no tienen razones para fumar de nuevo y están seguros de que si vuelven no quedarán atrapados, y encienden un cigarrillo para ver qué pasa; y sucede lo que sucede, probar les hace regresar, pero, ahora, aumentando la tasa de consumo de tabaco quizá al doble. ¡No caigas en esa imprevisión!. Esto es lo que le aconteció a nuestro ingeniero cubano cuando se rindió ante un puro habano.
Dejar de fumar supone no solamente tener buenas intenciones sino que estamos ante una consumación
de hechos. Debes planificar una serie de sucesos que te llevarán a aumentar la posibilidad de éxito en el intento que inicias. Cada vez que pruebes hazlo como si fuera definitivo o de otro modo caerás en eso que denominamos trampas psicológicas.
Tienes la posibilidad de dejar el tabaco únicamente de dos maneras. Quitándote de un modo gradual
o interrumpiendo abruptamente el fumar. Esas dos formas de dejar el tabaco tienen a su vez infinidad de posibilidades diferentes de ser ejecutadas. Para que sepas algo más sobre esas dos circunstancias, y echando mano de la estadística, la reducción gradual es menos efectiva que la interrupción abrupta.

Vamos a considerar ahora "cosas" que podrías hacer para dejar de fumar. A ti se te pueden ocurrir otras estrategias. La nuestra consiste en dividir un intento en dos fases: un período de preparación y un día para dejar de fumar. Es muy importante que recorras la primera fase como un camino de reflexión donde hay que tomar conciencia de lo que vas a realizar. La segunda etapa te llevará hacía el día en que ciertamente dejes de fumar. Ese momento lo hemos denominado como Día de Acción. Con este plan no dejas de fumar por las buenas, te preparas a conciencia. Le pregunté a una chica fumadora que me expresaba su propósito de dejar de fumar, cuándo comenzaría, y me dijo:
-¡Ya!. Cuando termine este paquete.
Y le rogué que no lo hiciera así, que antes se preparara. Efectivamente elaboró unplan como el que te exponemos aquí, al cabo de unas semanas dejó de fumar con una efectividad del 100% que dura hasta la actualidad y con pocas probabilidades de recaída. Antes lo había intentado varias veces de una manera espontánea.
Ahora tienes que establecer un objetivo temporal
concreto, fijar un día para dejar de fumar. Desde hoy hasta ese Día de Acción considéralo la Fase de Preparación. No importa el momento, puedes elegir un día cercano, o lejano. Pero, hasta la llegada de ese día, debes entrenarte, seguir un programa de preparación, cuya acción final será dejar de fumar totalmente y para un tiempo indefinido. Los días que estés preparándote no tienen que ser necesariamente algo complicado sino sencillo,
que logren condicionar a un pensamiento tu mentalidad de ex-fumador definitivo. Sobre el Día de Acción hay que magnificarlo mentalmente tratando de que ese momento signifique algo especial donde nuestro organismo.

Esa es una buena pregunta: “Después, ¿qué?...” Muchos fumadores dejan de fumar y sus reacciones son tan variadas como personas lo intentan. Por eso es bueno que realices, dentro del proceso antitabaco, una previsión planificada de actividades alternativas a la conducta de fumar, eso te va a permitir apoyar tu decisión fundamental de dejar el tabaco.
Cuando el fumador deja su hábito, la mente busca alternativas de suplantación de ese comportamiento. Surgen los mecanismos básicos de compensación por lo cuál se intenta psicológicamente sustituir el vacío que supone inhibir el tabaco. Es fácil ver a muchos exfumadores, principalmente durante las 72 primeras horas, dentro de rituales de comportamiento obsesivo. Pueden aparecer pensamientos negativos, sensaciones emotivas que te fuerzan a intentar volver a fumar, alteraciones del humor y del ánimo.
Contra esas tendencias psíquicas lo mejor es que te prepares para realizar actividades sustitutorias y controlar esas tendencias. Si yo no hubiera fumado una barbaridad, e intentado dejarlo varias veces, no podría decirte con certeza
que en una de esas ocasiones me dio por comer, y desestabilicé otro comportamiento: el alimentario. Cambió mi metabolismo y engordé bastante al cabo de un tiempo.
Relajarse con eficacia es algo que se aprende y que lleva cierto tiempo. Mediante tu mente puedes llegar a controlar innumerables procesos de orden psicológico y fisiológico. Así el ex-fumador puede llegar a controlar sus deseos nicotínicos. Durante cualquier fase del proceso sofrológico (de relajación) debes decirte interiormente de modo constante:
- ¡Me siento feliz sin fumar!.
Cárgate de emoción. Vive escenas imaginarias satisfactorias. Asocia no fumar con escenas altamente motivantes:
¿Quizás un color?. Traduce en un fuerte sentimiento positivo tu esfuerzo por no fumar. Debes tener la convicción de que tu relajación sea lo más intensa y perfecta posible.
Para iniciarte en su aprendizaje resulta recomendable que tengas en cuenta diversos factores ambientales como el que estés en una habitación de temperatura agradable, en semioscuridad, adoptando una postura corporal cómoda. Que tu ropa sea holgada. Intenta sumergirte en el silencio. Evita que te interrumpan. Comienza cerrando los ojos. Esto te aislará del entorno ya que los estímulos luminosos quedarán vetados, y el cerebro podrá obrar de un modo más atento en la penumbra.
Para profundizar en tu concentración deberás visualizar mentalmente un punto luminoso delante de tu frente. Así evitarás perderte en tus pensamientos, y disfrutarás de algo muy importante: la tranquilidad.
mucho más fácil lograr dejar el tabaco grupalmente
que de modo individual. Crea tu pequeño grupo de exfumadores
para aunar esfuerzos.
-Técnica de hidroterapia: Mediante sesiones relacionadas con el agua podemos hacer que nuestro estado físico y psicológico general mejore. Para momentos en que la ansiedad por no fumar pueda ser alta, o difíciles de llevar.
También simplemente para tonificarnos.
-Musicoterapia: Se pueden elegir muchos tipos de conducta alternativa para ayudarnos a dejar de fumar. La música, por su sentido inmediato y profundo con el cuerpo y con la mente, constituye una técnica de apoyo ideal para dejar de fumar.
-Masaje y reflexoterapia: Existen diversos procedimientos relacionados con el masaje general del cuerpo
