El miedo a fallar o el temor a quedar mal frente a la mujer que tú has idealizado toda tu vida, provocan lo que comúnmente conocemos como angustia o ansiedad, lo cual no es más que el estado emocional de incertidumbre acerca del futuro o del propio funcionamiento sexual, extendiéndose desde la preocupación, la inseguridad, la irritabilidad y la aprehensión, hasta el miedo abrumador. Un hombre que este angustiado durante una relación sexual puede presentar lo siguiente: su corazón palpitando muy rápido y fuerte, sudoración excesiva, frialdad de manos y pies, sequedad de la boca, tensión muscular que puede producir dolores de cabeza o de espalda y un excesivo “estar pendiente” de que todo salga bien. En el área sexual la ansiedad puede provocar ausencia de deseo, baja excitación e imposibilidad de abandono al placer.
Mi recomendación es que si vuelves a tener relaciones con ella y estas ansioso debes analizar la causa de tu ansiedad ¿qué te preocupa y qué piensas sobre esa relación sexual? Intenta relajarte, concéntrate en los preliminares (besos, caricias) y disfruta de las sensaciones, evitando pensamientos que te distraigan.
Lo más importante es hacer frente a toda situación que genere angustia y no dejar que ese miedo se apodere de ti. Recuerda siempre esta reflexión: “Quien no pasa por la ansiedad de lo desconocido, jamás tendrá la satisfacción del descubrimiento”.
Ahora es tu turno,

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