Gente de T! Léanlo, esta bueno 



La Solución de Dios a las Preocupaciones del Hombre.
Lectura: Salmo 23, La Biblia.
Cuando declaramos la Palabra de Dios hay poder, se abren los cielos y el ambiente cambia. Nuestra batalla es espiritual y si nos mantenemos tomados de la mano de Jesús, entonces andaremos de victoria en victoria. Sin embargo, muchas veces en lugar de darle espacio a la confianza, le damos lugar a la preocupación. Repasamos una y otra vez en nuestra mente nuestros problemas y todo lo que se va de nuestro control. Hoy hablaremos acerca del antídoto de la preocupación y de cómo reaccionar cuando algo inesperado nos genera angustia.
Hoy es muy común vivir preocupado, es más el mundo va aumentando las presiones cada vez más. Pero esto debilita los compromisos sentimentales, va quebrando a las familias y produce aún más preocupación.
La preocupación es inútil
La preocupación es inútil puesto que no resuelve nada. Es como un motor V8 sumamente potente pero que fuera de la carrocería, más que humo y ruido no nos llevará a ningún lado. La preocupación no nos hace bien, nos daña físicamente y no soluciona el problema. Sino, muy por el contrario lo sobredimensiona. Cuando uno tiene una circunstancia que se le va del control, lo mejor es dejarlo en las manos de Dios.
La preocupación es dañina
La preocupación no es natural, ya que Dios no nos creó para preocuparnos. Es más, nos daña físicamente. La creación vive sin preocuparse, o ¿acaso las flores se preocupan por la visita de las abejas para la polinización? A veces uno vive pendiente del otro, del cuidado o del rechazo y no disfruta la vida. Sin duda, Dios espera que vivas confiando en su cuidado y protección.
La preocupación trae infelicidad
Una persona preocupada vive con una angustia a flor de piel. Todo lo relaciona y lo magnifica y lo hace extremadamente sensible. Es como un ahogo por las presiones que se van acumulando. Si observamos bien, un bebé nace sin preocupaciones. Por tanto podemos entender que uno aprende a preocuparse. Hoy es vital que aprendas a dejar las preocupaciones atrás. Si confiesas el Salmo 23 y declaras que Jehová es tu pastor estarás declarando una verdad que te confronta.
Para lo cual, necesitamos saber como librarnos de tan gran malestar. Por tanto el remedio para la preocupación es:
1) Creer que Dios cuidará de ti: Jehová es tu pastor. Esto también está ligado al Salmo 18. Los pastores proveían a sus ovejas, las protegían, las guiaban y corregían los caminos equivocados para que no se lastimen. Dios se compromete a ser tu pastor (Isaías 40:11) pues quiere protegerte. A veces un pensamiento de temor nos genera preocupación; es allí cuando tengo que ir a la Palabra de Dios y declararla por fe. En Filipenses 4:19 habla de que el Señor suplirá todo lo que nos falte (aquí es necesario entener la diferencia entre verdadera necesidad y un simple deseo). Y aunque a veces la respuesta de Dios será un “no” es porque quiere enseñarte algo. Dios suplirá tu verdadera necesidad y para ello te ayudará a madurar para que puedas mantenerte en victoria. Este es un motivo de alivio pues toda necesidad que tengas serán suplidas por Dios. Él es tu alto refugio (¡hay 7000 promesas donde Dios habla de su fidelidad!).
2) Hacer de Dios tu pastor: San Juan 10 vemos que las ovejas escuchan al pastor y lo siguen. Tienes que aprender a escuchar la voz de tu Pastor. Pablo escribió “Estad siempre gozosos” mientras estaba en una cárcel por predicar el evangelio. Él vivía confiado de que la mano del Señor estaba con él; esto era posible porque había aprendido a dejar las cargas en Dios. El Señor te quiere proveer, proteger, guiar y corregir. ¿Cómo sabes que eres realmente cristiano? Esto es visible si sabes escuchar su voz y lo sigues.
Debes aprender a romper las fortalezas y ser un guerrero espiritual para cumplir con el plan que Dios ha dispuesto para tu vida. ¡Dios está contigo!
El origen de la preocupación es la falta de control y esto causa temor. Sin embargo, el Señor sí está en control. Y cuando digas “El Señor es mi pastor, nada me faltará” le estarás dando el timón de tu vida al Único que puede controlarlo todo. ¿Qué el lo que hace a un gobierno o una empresa un buen gobierno o una buena empresa? Si la máxima autoridad actúa con una gestión eficiente, generará cambios positivos. ¿Cuánto más si confías en Dios y le entregas tu confianza? ¡Tu vida será prosperada!
Lo que supere tu capacidad no está por encima de Dios. Para Él no hay nada que escape de su control. Aunque veas que todo está mal sigue creyendo que todo está en control y aún de lo malo surgirá algo bueno. Esto quita la presión.
Cambia la preocupación por la oración
Invierte tu tiempo en contarle a Dios las preocupaciones más que en preocuparte y repasar mentalmente tus problemas. Busca relacionarte con gente de fe y actitud positiva. Deja las quejas de lado porque no te llevan a la solución. En cambio la oración te llevará de victoria en victoria porque produce que te acerques a Dios. Él es quien da la palabra y sale prosperidad desde donde menos te lo esperas.
Filipenses 4:6 Por nada estés ansioso sino que hoy le puedes entregar a Dios todo lo que te preocupa y déjalo allí, en el altar liberándote de la carga.
Un día a la vez
En Mateo 6:34 vemos que aunque muchas veces nos preocupamos por el futuro, el Señor te dice que hoy tomes la victoria. En Mateo 6:11 está la clave para poder vivir una vida en victoria y es viviendo un día a la vez. Si hoy tienes pan, mañana también lo tendrás. No abras el paraguas antes de tiempo, sino confía cada día en tu Dios. ¡Mañana seguirá siendo el mismo Dios de hoy!
Así como un bebé confía en su madre, ¿cuánto más deberíamos descansar en sus brazos? Los problemas pueden superarte pero no están por encima del Cristo victorioso que te levanta de cada batalla! Dios está contigo! Ora por tus preocupaciones y reposa, la oración cambia las cosas. Dios es tu Señor y tu pastor, nada te faltará.
Preguntas de reflexión:
1. ¿Qué es lo que más te preocupa?
2. ¿Qué dice la Biblia de la preocupación?
3. ¿Puedes vivir en victoria?
Espero que guste, sea de ayuda y bendición para toda la familia de T! 


