Hay que desterrar el mito: la televisión no es el chupete electrónico de los chicos. Según un nuevo estudio, los que se pasan más horas frente a las “pantallas” –computadoras, videojuegos y televisor– duermen menos, porque demoran más en conciliar el sueño.
Son pequeños insomnes, estimulados por las imágenes y los sonidos. A esta conclusión arribó un grupo de científicos de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, que acaba de publicar sus hallazgos en la edición electrónica de la revista Pediatrics.
Louise Foley, líder del estudio, indicó al servicio de noticias Health Day, que “reducir el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas antes de dormir puede ser una buena estrategia para ayudarlos a acostarse más temprano”.
Los 90 minutos clave:
Desde hace tiempo se sabe que la televisión estimula a los chicos y a los adultos. De hecho, la primera recomendación que te dan cuando sufrís de insomnio es apagar la tele–, este estudio es el primero que ahonda en los detalles.
Foley y su equipo le pidieron a los participantes de la investigación que anotaran minuciosamente qué uso de las pantallas hacían y por cuánto tiempo, en los 90 minutos previos a irse a dormir. Así fue cómo descubrieron que al menos 1/3 de este lapso se dedicaba a ver tele, jugar con la Play o trabajar con la computadora.
Esto acaba perjudicando la salud de los chicos; las luces de las pantallas afectan el ritmo circadiano –nuestro regulador natural del sueño–, y provocan dificultades a la hora de dormir.
¿Por qué es importante?:
¿Cuál es la cantidad ideal de horas de sueño? De acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño de los Estados Unidos, los chicos en prescolar necesitan entre 11 y 13 horas de sueño, los que cursan la primaria, de 10 a 11, y los adolescentes, de 8.5 a 9.25.
Dormir menos que lo recomendado puede tener, a largo plazo, consecuencias graves sobre la salud y el comportamiento de los chicos. De acuerdo con varios estudios de los últimos años, el déficit de horas de sueño se asocia a un aumento de la agresividad y de la hiperactividad. Dormir es tan importante como comer para crecer sanos emocional, física y psíquicamente.
¿Cuál es, entonces, el desafío? Apagar la tele al menos dos horas antes de la hora de dormir. Pero no debería ser solamente un mandato para el chico, sino un propósito familiar. Es mucho menos probable que tu hijo vea tele si tu familia participa de una actividad que no involucre pantallas. Pueden revolver entre los viejos juegos de mesa, practicar un rato de ajedrez o jugar a las cartas. Dicen que armar un rompecabezas es un somnífero infalible…
En conclusión, no se trata ya solamente de acostar a tus hijos, sino de mandar a dormir también a la tecnología. ¡Hasta mañana!
Espero que les haya gustado y ojala sepan el esfuerzo de mi post asi que ojala reciba puntos y favoritos para mejorar y ayudarlos

