Brasil avisa: aplicará trabas a productos argentinos y los expertos ya hablan de la "Ley del Talión"
"Dilma no es Lula" recuerdan empresarios locales, tras conocerse la implementación de licencias no automáticas a una docena de productos de todo tipo. Y temen que la presidenta brasileña vaya por más fije más medidas en respuesta al "cerrojo" de Moreno
En plena tensión comercial por las crecientes medidas proteccionistas impuestas por la Argentina, el gobierno de Dilma Rousseff dio un "aviso", demostrando el malestar y la inquietud que generan en ese país el "cerrojo" generalizado aplicado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
En concreto, fuentes oficiales brasileñas adelantaron que en cuestión de horas, una serie de productos pasarán a estar bajo el alcance de las llamadas licencias no automáticas, un trámite burocrático autorizado por la Organización Mundial del Comercio que permite monitorear el flujo de importaciones con un plazo de hasta 60 días para ser aprobado.
Cabe destacar que esta es, justamente, una de las herramientas más utilizadas por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que, según vienen alertando desde distintas cámaras empresarias,puede demorar las autorizaciones más allá de 180 días.
La medida aplicada por Brasil alcanza a una decena de productos perecederos, tales como uvas, vinos y quesos. Y si bien dichas licencias no automáticas serán aplicadas a todos los países del mundo -dado que no se pueden implementar medidas concretas de este tipo a una única nación, ya que serían consideradas discrminatorias y contrarias a las leyes de la OMC- un dato no menor es que la Argentina es uno de los mayores proveedores en esos rubros.
En otras palabras, las empresas albicelestes serán de las más perjudicadas frente a la decisión tomada por la administración de Rousseff.
Incluso, la agencia Reuters consignó que altas fuentes oficiales de ese país aseguraron bajo estricto off the record que "las restricciones fueron diseñadas para la Argentina".
Cabe destacar que este trascendido se conoció ayer por la noche, a pocas horas de que el canciller Héctor Timerman inicie su visita a Brasilia, en el marco de las reuniones regulares que mantiene con su par Antonio Patriota.
Temor entre empresarios
La noticia corrió como reguero de pólvora y generó alerta entre empresarios y analistas, quienes temen que el país vecino comience a aplicar la "Ley del Talión".
En este contexto, Gustavo Segré, analista y CEO de la consultora Center Group, aseguró aiProfesional.com desde sus oficinas en San Pablo que "estas medidas claramente son represalias".
"Esto va a obligar a la Argentina a sentarse a negociar. Estas restricciones, si bien no impactan en los grandes números del comercio bilateral, son una pequeña muestra del poderío de Brasil", destacó Segré.
El experto aseguró que "hoy es una trabita más, pero hay que fijarse más en el significado: Brasil está avisando que tiene poder de fuego. Y no sería raro que, en caso de no tener respuestas positivas, vuelva a trabar el ingreso de autos argentinos, como ya lo hizo en una oportunidad".
En la misma línea un reconocido dirigente empresario del sector importador y que accedió a dialogar off the record, coincidió con que "éste podría ser un indicio de que Brasil va a comenzar a aplicar la Ley del Talión, tal como veníamos temiendo desde hacía varios meses".
La fuente agregó que "no es ilógico pensar que nos van a empezar a dar de nuestra propia medicina, aplicando justamente las licencias, de las que tanto se venían quejando los empresarios brasileños".
"Por ahora parece estar limitado a productos frescos, pero habrá que estar atentos y esperar que no se extienda a otros productos industriales, porque ahí sí nos veríamos muy perjudicados", alertó el directivo.
Por su parte, Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA), destacó que, en caso de confirmarse la aplicación de estas medidas proteccionistas, y que efectivamente terminen impactando en productos argentinos, "va a dejar un sabor amargo, más cuando hace una semana hubo una misión de empresarios argentinos a Brasil que tuvo una muy buena receptividad por parte de los empresarios de ese país".
El referente de los importadores aseguró que "primero habrá que ver si la Argentina recibió el comunicado por parte del Gobierno de Rousseff de que se tomarían medidas de este tipo y, luego, conocer si fue una reacción tipo espejo, para mostrar su malestar, o si fue una decisión pensada en función de su propia balanza comercial, que se vino achicando en el último tiempo".
Santisteban recalcó que, si finalmente se aplican estas licencias y se confirma que son represalias, "sería una sorpresa, porque más allá de las declaraciones de algún funcionario del gabinete de Rousseff, el presidente de la Federación de Industrias de San Pablo, Paul Skaf, apoyó la misión empresaria argentina y hubo un muy buen clima en general. Y esto seguro fue advertido por Itamaraty", en referencia a la cancillería brasileña.
Sectores en alerta
Cabe destacar que el jueves pasado Brasil ya había comenzado a dar algunas señales con el aviso de que aplicaría licencias no automáticas a las manzanas, un dato no menor, habida cuenta de que ese país es el principal destino de las exportaciones nacionales de esa fruta.
El año pasado hacia ese mercado se exportaron algo más de 220.000 toneladas de manzanas y peras por un valor cercano a los 205 millones de dólares. Ya en el primer cuatrimestre del año, estos productos le habían generado a la Argentina un ingreso de casi u$s50 millones.
En este contexto, empresarios rionegrinos habían advertido que los importadores brasileños decidieron frenar todas las compras hasta que el gobierno no autorizara las primeras licencias, para ver así las demoras que se iban a tomar los funcionarios en aprobar estos documentos.
Este conflicto tuvo lugar días después de que Brasil también frenara el ingreso de uvas argentinas y chilenas, si bien las autoridades del país vecino aseguraron que era por cuestiones sanitarias y no se trataba de una represalia.
Números en baja
El mes pasado, las importaciones de productos brasileños se desplomaron un 23% en comparación con el mismo período de 2011, una consecuencia que la consultora Abeceb.com atribuyó a las medidas de control.
De esta forma, en abril la balanza comercial con Brasil se mostró equilibrada y permitió incluso una contracción del rojo de casi el 30% en el primer cuatrimestre. Es decir, números más beneficiosos para la Argentina, que viene padeciendo años de déficit.
Al respecto, en 2011 la balanza comercial bilateral fue totalmente desfavorable, con un déficit de u$s5.800 millones, sobre un intercambio global de casi u$s40.000 millones, según datos oficiales del país vecino.
En este contexto, hubo numerosos sectores verdeamarelos que venían sufriendo las restricciones y que estarían motorizando esta nueva avanzada brasileña.
A mediados de abril, Brasil ya se había hecho escuchar a través de su ministro de Agricultura, Mendes Ribeiro Filho, quien había amenazado con frenar la entrada de artículos nacionalessi Moreno no levantaba las restricciones a las exportaciones de cerdo.
En concreto, el funcionario había dicho que si no se liberaban los embarques, "vamos a empezar a dificultar la entrada de productos argentinos y eso no le hace bien a Brasil ni a Argentina".
El problema se inició a partir de la aplicación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que provocaron un desplome de las exportaciones brasileñas a la Argentina de carne de cerdo del orden del 87%, lo que desató el alerta entre empresarios del país vecino.
Sin embargo, y pese a que durante los días subsiguientes las autoridades de Brasil habían asegurado tener la promesa por parte de sus pares argentinos de que los cargamentos iban a ser liberados, días atrás se conoció que esto estuvo lejos de suceder.
Esto llevó a que el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Carne de Cerdo (Abipec), Pedro de Camargo Neto, saliera a pedir que los funcionarios de Rousseff metieran presión a la adminstración kirchnerista.
Otro de los sectores que están sufriendo el "cerrojo" albiceleste es el del calzado, dado que las barreras impuestas por Argentina generaron que en la Aduana haya retenidos unos 2,2 millones de pares de origen brasileño por un valor cercano a los u$s48 millones.
Según dio a conocer los primeros días de mayo la Asociación Brasileña de Industrias del Calzado (Abicalçados), el tiempo medio para la liberación de licencias es de casi 140 días, cifra que, tal como se mencionó, supera ampliamente los 60 días permitidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"Esta situación demuestra que estamos perdiendo, poco a poco, uno de los principales mercados para los zapatos brasileños", había alertado en un comunicado el director ejecutivo de la entidad, Heitor Klein.
"Dilma no es Lula" recuerdan empresarios locales, tras conocerse la implementación de licencias no automáticas a una docena de productos de todo tipo. Y temen que la presidenta brasileña vaya por más fije más medidas en respuesta al "cerrojo" de Moreno
En plena tensión comercial por las crecientes medidas proteccionistas impuestas por la Argentina, el gobierno de Dilma Rousseff dio un "aviso", demostrando el malestar y la inquietud que generan en ese país el "cerrojo" generalizado aplicado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
En concreto, fuentes oficiales brasileñas adelantaron que en cuestión de horas, una serie de productos pasarán a estar bajo el alcance de las llamadas licencias no automáticas, un trámite burocrático autorizado por la Organización Mundial del Comercio que permite monitorear el flujo de importaciones con un plazo de hasta 60 días para ser aprobado.
Cabe destacar que esta es, justamente, una de las herramientas más utilizadas por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que, según vienen alertando desde distintas cámaras empresarias,puede demorar las autorizaciones más allá de 180 días.
La medida aplicada por Brasil alcanza a una decena de productos perecederos, tales como uvas, vinos y quesos. Y si bien dichas licencias no automáticas serán aplicadas a todos los países del mundo -dado que no se pueden implementar medidas concretas de este tipo a una única nación, ya que serían consideradas discrminatorias y contrarias a las leyes de la OMC- un dato no menor es que la Argentina es uno de los mayores proveedores en esos rubros.
En otras palabras, las empresas albicelestes serán de las más perjudicadas frente a la decisión tomada por la administración de Rousseff.
Incluso, la agencia Reuters consignó que altas fuentes oficiales de ese país aseguraron bajo estricto off the record que "las restricciones fueron diseñadas para la Argentina".
Cabe destacar que este trascendido se conoció ayer por la noche, a pocas horas de que el canciller Héctor Timerman inicie su visita a Brasilia, en el marco de las reuniones regulares que mantiene con su par Antonio Patriota.
Temor entre empresarios
La noticia corrió como reguero de pólvora y generó alerta entre empresarios y analistas, quienes temen que el país vecino comience a aplicar la "Ley del Talión".
En este contexto, Gustavo Segré, analista y CEO de la consultora Center Group, aseguró aiProfesional.com desde sus oficinas en San Pablo que "estas medidas claramente son represalias".
"Esto va a obligar a la Argentina a sentarse a negociar. Estas restricciones, si bien no impactan en los grandes números del comercio bilateral, son una pequeña muestra del poderío de Brasil", destacó Segré.
El experto aseguró que "hoy es una trabita más, pero hay que fijarse más en el significado: Brasil está avisando que tiene poder de fuego. Y no sería raro que, en caso de no tener respuestas positivas, vuelva a trabar el ingreso de autos argentinos, como ya lo hizo en una oportunidad".
En la misma línea un reconocido dirigente empresario del sector importador y que accedió a dialogar off the record, coincidió con que "éste podría ser un indicio de que Brasil va a comenzar a aplicar la Ley del Talión, tal como veníamos temiendo desde hacía varios meses".
La fuente agregó que "no es ilógico pensar que nos van a empezar a dar de nuestra propia medicina, aplicando justamente las licencias, de las que tanto se venían quejando los empresarios brasileños".
"Por ahora parece estar limitado a productos frescos, pero habrá que estar atentos y esperar que no se extienda a otros productos industriales, porque ahí sí nos veríamos muy perjudicados", alertó el directivo.
Por su parte, Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA), destacó que, en caso de confirmarse la aplicación de estas medidas proteccionistas, y que efectivamente terminen impactando en productos argentinos, "va a dejar un sabor amargo, más cuando hace una semana hubo una misión de empresarios argentinos a Brasil que tuvo una muy buena receptividad por parte de los empresarios de ese país".
El referente de los importadores aseguró que "primero habrá que ver si la Argentina recibió el comunicado por parte del Gobierno de Rousseff de que se tomarían medidas de este tipo y, luego, conocer si fue una reacción tipo espejo, para mostrar su malestar, o si fue una decisión pensada en función de su propia balanza comercial, que se vino achicando en el último tiempo".
Santisteban recalcó que, si finalmente se aplican estas licencias y se confirma que son represalias, "sería una sorpresa, porque más allá de las declaraciones de algún funcionario del gabinete de Rousseff, el presidente de la Federación de Industrias de San Pablo, Paul Skaf, apoyó la misión empresaria argentina y hubo un muy buen clima en general. Y esto seguro fue advertido por Itamaraty", en referencia a la cancillería brasileña.
Sectores en alerta
Cabe destacar que el jueves pasado Brasil ya había comenzado a dar algunas señales con el aviso de que aplicaría licencias no automáticas a las manzanas, un dato no menor, habida cuenta de que ese país es el principal destino de las exportaciones nacionales de esa fruta.
El año pasado hacia ese mercado se exportaron algo más de 220.000 toneladas de manzanas y peras por un valor cercano a los 205 millones de dólares. Ya en el primer cuatrimestre del año, estos productos le habían generado a la Argentina un ingreso de casi u$s50 millones.
En este contexto, empresarios rionegrinos habían advertido que los importadores brasileños decidieron frenar todas las compras hasta que el gobierno no autorizara las primeras licencias, para ver así las demoras que se iban a tomar los funcionarios en aprobar estos documentos.
Este conflicto tuvo lugar días después de que Brasil también frenara el ingreso de uvas argentinas y chilenas, si bien las autoridades del país vecino aseguraron que era por cuestiones sanitarias y no se trataba de una represalia.
Números en baja
El mes pasado, las importaciones de productos brasileños se desplomaron un 23% en comparación con el mismo período de 2011, una consecuencia que la consultora Abeceb.com atribuyó a las medidas de control.
De esta forma, en abril la balanza comercial con Brasil se mostró equilibrada y permitió incluso una contracción del rojo de casi el 30% en el primer cuatrimestre. Es decir, números más beneficiosos para la Argentina, que viene padeciendo años de déficit.
Al respecto, en 2011 la balanza comercial bilateral fue totalmente desfavorable, con un déficit de u$s5.800 millones, sobre un intercambio global de casi u$s40.000 millones, según datos oficiales del país vecino.
En este contexto, hubo numerosos sectores verdeamarelos que venían sufriendo las restricciones y que estarían motorizando esta nueva avanzada brasileña.
A mediados de abril, Brasil ya se había hecho escuchar a través de su ministro de Agricultura, Mendes Ribeiro Filho, quien había amenazado con frenar la entrada de artículos nacionalessi Moreno no levantaba las restricciones a las exportaciones de cerdo.
En concreto, el funcionario había dicho que si no se liberaban los embarques, "vamos a empezar a dificultar la entrada de productos argentinos y eso no le hace bien a Brasil ni a Argentina".
El problema se inició a partir de la aplicación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que provocaron un desplome de las exportaciones brasileñas a la Argentina de carne de cerdo del orden del 87%, lo que desató el alerta entre empresarios del país vecino.
Sin embargo, y pese a que durante los días subsiguientes las autoridades de Brasil habían asegurado tener la promesa por parte de sus pares argentinos de que los cargamentos iban a ser liberados, días atrás se conoció que esto estuvo lejos de suceder.
Esto llevó a que el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Carne de Cerdo (Abipec), Pedro de Camargo Neto, saliera a pedir que los funcionarios de Rousseff metieran presión a la adminstración kirchnerista.
Otro de los sectores que están sufriendo el "cerrojo" albiceleste es el del calzado, dado que las barreras impuestas por Argentina generaron que en la Aduana haya retenidos unos 2,2 millones de pares de origen brasileño por un valor cercano a los u$s48 millones.
Según dio a conocer los primeros días de mayo la Asociación Brasileña de Industrias del Calzado (Abicalçados), el tiempo medio para la liberación de licencias es de casi 140 días, cifra que, tal como se mencionó, supera ampliamente los 60 días permitidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"Esta situación demuestra que estamos perdiendo, poco a poco, uno de los principales mercados para los zapatos brasileños", había alertado en un comunicado el director ejecutivo de la entidad, Heitor Klein.