RESUMEN HISTÓRICO DE LAS OCHO ENTREGAS DE TERRITORIO
CHILENO A LA ARGENTINA ENTRE LOS AÑOS 1881 Y 1998
SEGUNDA PARTE
CHILENO A LA ARGENTINA ENTRE LOS AÑOS 1881 Y 1998
SEGUNDA PARTE
*******************************************
1ª entrega: Patagonia Oriental en 1881 (1.000.000 de km.2)
2ª entrega: meridiano de Tierra del Fuego en 1892 (773 km.2)
3ª entrega: Puna de Atacama en 1899 (60.000 km.2)
4ª entrega: valles andinos australes en 1902 (40.000 km.2)
5ª entrega: Alto Palena en 1966 (420 km.2)
6ª entrega: Canal de Beagle en 1984 (40 km.2 de tierra / 32.500 km.2 de mar)
7ª entrega: Laguna del Desierto 1994 (560 km.2)
8ª entrega: Campo de Hielo Sur en 1998 (1.300 km.2)
3ª entrega: Puna de Atacama en 1899 (60.000 km.2)
Terminada la Guerra del Pacífico, Bolivia se resistió tenazmente a ceder a los términos propuestos por Chile para fijar la paz definitiva entre todas las naciones que se enfrentaron en los desiertos y salitreras, especialmente en la zona de la Puna de Atacama, una meseta altiplánica de 80.000 km2 y de forma rectangular, ubicada al Este del Salar de Atacama, que permanecía ocupada por tropas chilenas.
Curiosa actitud la de Chile que, habiendo ganado aplastantemente la guerra, no era capaz de imponer su posición frente a un enemigo derrotado e incapaz aventurarse en una nueva experiencia bélica.
Cuando Chile incorporó este territorio ocupado a la Provincia de Antofagasta, Bolivia, en un "ejemplar" acto de madurez política y cultura soberana, le regaló la Puna de Atacama a Argentina buscando con ello desatar una nueva guerra de Chile y de mermar las pretensiones trasandinas sobre Tarija. Inmediatamente, Argentina comenzó a reclamar "derechos históricos" sobre este territorio que era sólo un regalo.
En un increíble acto de deslealtad, las autoridades argentinas volvieron a armarse frenéticamente y a prepararse para un conflicto militar contra Chile. La contienda estuvo al borde de estallar. Las fuerzas militares chilenas se prepararon. Importantes jefes militares como el General de División Emilio Körner, insistieron hasta el último momento en que la forma de resolver el asunto era con la guerra, pues estaban excelentemente preparadas las fuerzas tanto por el conocimiento de la zona, su ocupación y por la experiencia reunida en la Guerra del Pacífico.
Fue entonces que se hizo necesario un fallo de terceros. Tras difíciles conversaciones, Chile aceptó torpemente los términos impuestos por Argentina para involucrarse en lo que sería el Arbitraje norteamericano de 1899 (tercera entrega), bajo la representación del ministro W. Buchanan, quien cedió este enorme territorio de la Segunda Región a Argentina, ante la falta de peso e importancia internacional de Chile con relación a Argentina, nación donde Buchanan era representante diplomático de los Estados Unidos y un gran amigo del país, como lo demostró durante el proceso, en que rechazó prácticamente toda la argumentación chilena.
De los 80.000 km.2 de la Puna, 60.000 fueron cedidos a Argentina con el escandaloso Arbitraje de 1899, innecesariamente por cierto, pues el tiempo ha demostrado que la nación no tenía ningún interés auténtico en dichos territorios que hoy continúan en abandono y pobreza, además del problema de discriminación que pesa aún contra sus habitantes, de origen mayoritariamente indígena y mestizo.
La paciencia y el entreguismo volvían a jugar en contra de Chile. Aún así la llegada de la aparente paz y las buenas relaciones hicieron creer a sus autoridades que por fin se acababan las disputas territoriales, y que la histórica controversia se había terminado, para lo cual se organizó el emocionado, poco después, el "Abrazo del Estrecho", realizado entre los presidentes de Chile y Argentina (Errázuriz y Roca, respectivamente) y sus correspondientes delegaciones.
... Y en unos pocos años más, los chilenos estarían regalando territorio una vez más.

Puna de Atacama. La zona en oscuro corresponde a los 60.000 km.2 cuadrados de la misma que Chile debió regalar a Argentina, a pesar de haber sido conquistada con sangre de chilenos, durante la Guerra del Pacífico.
4ª entrega: valles andinos australes en 1902 (40.000 km.2)
El ingenuo cuerpo diplomático chileno creyó que el voraz apetito territorial de las autoridades de la Argentina había terminado allí, con la entrega de la Puna, pero no fue así.
El país platense ya había sumado a su pretensión sobre la Patagonia el deseo estratégico de lograr una salida al océano Pacífico, a pesar de lo firmado en el Protocolo de 1893, ambición que se acrecentaba con el poder y la influencia militar cada vez mayor en el sistema político argentino. Las insistencias para desconocer la frontera en la divisoria de aguas establecida en 1881 y exigir en cambio la línea orográfica de más altas cumbres con cortes de aguas, que significaban un nuevo y enorme avance argentino hacia el Pacífico, condujeron a la necesidad de solicitar a Su Majestad Británica un arbitraje en 1896.
Se llega así a las Actas de 1898, un estudio conjunto de la situación fronteriza que exponía de manos de los Peritos la posición sostenida por ambos países sobre la frontera en disputa. Los antecedentes serían puestos a disposición del árbitro internacional que resolviera el conflicto.
Representados por el Perito Francisco P. Moreno, los argentinos presentaron una serie de nuevas y controvertidas reclamaciones, inventadas en torno a los territorios chilenos de los valles lacustres y las comarcas cordilleranas australes, pues ya habían expresado públicamente su deseo de llegar más al Oeste, incluso hasta el monte San Valentín.
En tanto, el 28 de mayo de 1902 se suscribieron los "Pactos de Mayo", documentos complementarios al resultado del arbitraje del Rey de Inglaterra Edward VII. Uno de los acuerdos establecía mecanismos de arbitraje como alternativa obligatoria para resolver toda futura discrepancia entre ambos países, otro proponía la limitación de los armamentos además de un equilibro naval, y un tercero comprometía a Argentina a no involucrarse en asuntos políticos internos a países del Pacífico.
El Rey continuó estudiando el problema limítrofe, entregando finalmente a Argentina valles patagónicos como el de Lacar, 16 de Octubre y otros. Su Majestad tomó esta decisión no en favor de una legitimidad de la soberanía en la región por parte de Argentina, como se ha hecho creer, sino que dio prioridad al hecho de que estas zonas ya estaban pobladas por argentinos ("hechos consumados", al decir de Sarmiento) que habían emigrado hasta dichos valles. Sólo los valles que estaban poblados por chilenos se salvaron de caer en las nuevas posesiones del expansionismo argentino, como los de Cisnes y Aisén y el territorio de Última Esperanza.
Este arbitraje es el conocido como Laudo de Su Majestad Británica de noviembre de 1902 (cuarta entrega), el que resultó naturalmente desfavorable para Chile, como hemos visto. Revistió especialmente características polémicas por su desapego a los textos y principios del Tratado de 1881 y también porque los argentinos habían intervenido en 1898 el curso natural del río Fénix para variar el desagüe del lago General Carrera (llamado Buenos Aires del lado argentino) hacia el lado atlántico, para falsificar la geografía natural de la zona y forzar la caducidad de la divisoria de aguas reclamada por Chile en esta zona. La mitad del lago quedaría definitivamente como posesión Argentina después de este ilícito.
En consecuencia, Chile inicia el siglo XX con la partición de la mitad de cuatro grandes lagos, cuyo lado Este debió ser regalado a Argentina: el lago Palena (allá llamado General Vintter), el lago General Carrera (allá Buenos Aires), el lago Cochrane (allá Pueyrredón) y el lago O'Higgins (allá San Martín). Se cortaron una serie de lagunas, ríos y cuando accidente hidrográfico hubiera en el camino, obligando a Chile a entregar lagos de vertiente pacífica, como el Lacar y la mitad del O´Higgins, pues S.M.B. había dado pie al Criterio orográfico (división de más altas cumbres) por sobre el de divortium aquarum (divisoria de aguas).
Este Laudo de 1902 se juró respetar "con el honor" por ambas naciones. Argentina lo desconoció poco más de medio siglo más tarde, para fundar sus reclamos sobre Laguna del Desierto y, posteriormente, sobre Campo de Hielo Sur. Si nos adecuáramos a la lógica, para que Argentina hubiera podido renegar de este Laudo y formalizar su petición del territorio chileno de Laguna del Desierto en base a la divisoria de aguas (nuevamente puesta en vigencia), entonces debería haber renunciado en el acto a la posesión de las mitades orientales de los cuatro lagos sureños y de las tierras aledañas para devolvérselas al que fue siempre su legítimo dueño: Chile.

5ª entrega: Alto Palena en 1966 (420 km.2)
En la mitad del siglo empiezan otra vez las quejas y los llantos por nuevas tierras chilenas desde la X Región hasta el Estrecho. El punto más ácido de estas nuevas contiendas llegan a la invasión de Laguna del Desierto por parte de gendarmes argentinos en 1965, ocasión en la que dan muerte al Teniente Hernán Merino Correa.
La misma clase de invasión habría de tener lugar en la zona de Palena, X Región, reviviendo un viejo desacuerdo que los Argentinos habían intentado levantar en 1903, sobre la posición de vastos valles en el trazado del Hito 16 y 17. Los colonos chilenos eran hostigados y se les prohibió salir de la zona o sacar algunos de sus enseres.
En una increíble argucia, cuando el conflicto estaba pasando de castaño a oscuro, las autoridades argentinas solicitaron por su propia iniciativa el Arbitraje de Su Majestad Británica (a pesar de que el territorio era "cosa juzgada" en laudos anteriores) y falsearon en el proceso la posición de un monte de la frontera llamado "Picacho de la Virgen", superponiéndolo a otro más pequeño denominado "Cerro de la Virgen" en los mapas de la comisión de 1903, formada por los ingleses que colocaron los hitos de acuerdo al Laudo de 1902. Atendiendo esta nueva reclamación, se cambió totalmente la línea limítrofe.
A pesar del precario nivel de relaciones amistosas entre ambos países, dado el asunto de Laguna del Desierto, la nueva disputa artificial se resuelve en paz, nuevamente, con el Fallo de S.M.B. de 1966 (quinta entrega), dictado favorablemente para la nación Argentina. Chile debió entregar un amplio territorio formado por dos grandes valles y sólo pudo conservar uno.
La Corona, sin embargo, no aceptó otro fundamento de los argentinos, sobre la posición real del Río Encuentro, que ellos habían superpuesto al arroyo López, engaño que no fue aceptado y que quedó al descubierto.
Esta entrega se hubiese inscrito entre los más escandalosos hechos de la historia latinoamericana reciente, por el fraude en que se sustentaba, si no fuera porque los entreguistas y los infaltables escritores argentinistas han procurado mantener el grosero episodio en reserva y evitar detallar las vergonzosas características que tuvo.

Plano Oficial del Tribunal de Arbitraje de 1902, entregado por los argentinos en calidad de cartografía adjunta para trabajo. Lamentablemente, ha quedado en evidencia demasiado tarde que ESTE MAPA ESTABA FALSIFICADO por los representantes argentinos. Comparado con la geografía real, hoy se advierte que el río principal Engaño no es el que aparece en el mapa, y tampoco lo es el río Salto. Los montes marcados con círculos están adulterados. El de la flecha central corresponde al del Hito 16, mientras que el inferior es el lugar del hito según la información falsificada del mapa. Otra increíble evidencia de nuestras denigrantes relaciones con Argentina.

Continuará...