Es evidente que mucha gente no puede aceptar que mucho tiempo después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, los submarinos alemanes estuvieron rondando las costa argentinas. Veamos lo siguiente:
En el año 1958, la Armada Argentina tomo contacto con un submarino extranjero en aguas propias, en el Golfo Nuevo. Este contacto fue totalmente casual, ya que en ese momento se estaban haciendo ejercicios antisubmarinos. Por 24 horas este submarino fue detectado por medios electrónicos y visuales, se le lanzaron 22 cargas de profundidad, fue visto su periscopio y posiblemente snorkel y se detectaron varias veces manchas de aceite en su ubicación. No obstante haber estado "encerrado" en un Golfo con una salida estrecha, y ser perseguido por un grupo de destructores y aviones, este submarino logró aguantar toda la presión de sus perseguidores y escapar. Sin duda que su comandante, oficiales y tripulación tuvieron nervios a toda prueba que debemos valorar - aunque hayan invadido nuestras aguas - ¿Qué nacionalidad puede haber tenido? Se pueden hacer muchas conjeturas, seguramente si hubiera sido un país amigo hubiera dado alguna señal de ello para que no se lo ataque más, ¿o no? Por supuesto todos los diarios de la época, Argentinos y extranjeros, tomaron la noticia, con los comentarios y versiones más diversas. Aquí se detallan los hechos hora a hora, según el estudio hecho por el CN Pablo Arguindeguy en su obra "Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina".
La llamada "Operación Golfo Nuevo" - detección, persecución y ataque a un submarino no identificado por buques de la Armada Argentina en aguas de dicho Golfo - dio lugar en su momento a una serie de conjeturas que iban desde la negación del hecho en sí como parte de una campaña efectista de la Marina para obtener medios modernos, hasta la utilización política de estos argumentos, en pro o en contra de las Autoridades Nacionales.
Quienes negaban la existencia del submarino, aducían cualquier argumento pueril -presencia de ballenas o de otros cetáceos o simplemente el dolo- que no admitía las pruebas irrefutables de los sistemas de armas utilizados en la detección del buque. Quienes participaban de la verdad, es decir, de la real existencia de un buque de guerra extranjero, navegando sumergido dentro del Golfo, se dividían en grupos, cada cual de ellos determinaba una u otra nacionalidad del sumergible perseguido, y hasta tal vez hundido.
Allí están las pruebas.
En el año 1958, la Armada Argentina tomo contacto con un submarino extranjero en aguas propias, en el Golfo Nuevo. Este contacto fue totalmente casual, ya que en ese momento se estaban haciendo ejercicios antisubmarinos. Por 24 horas este submarino fue detectado por medios electrónicos y visuales, se le lanzaron 22 cargas de profundidad, fue visto su periscopio y posiblemente snorkel y se detectaron varias veces manchas de aceite en su ubicación. No obstante haber estado "encerrado" en un Golfo con una salida estrecha, y ser perseguido por un grupo de destructores y aviones, este submarino logró aguantar toda la presión de sus perseguidores y escapar. Sin duda que su comandante, oficiales y tripulación tuvieron nervios a toda prueba que debemos valorar - aunque hayan invadido nuestras aguas - ¿Qué nacionalidad puede haber tenido? Se pueden hacer muchas conjeturas, seguramente si hubiera sido un país amigo hubiera dado alguna señal de ello para que no se lo ataque más, ¿o no? Por supuesto todos los diarios de la época, Argentinos y extranjeros, tomaron la noticia, con los comentarios y versiones más diversas. Aquí se detallan los hechos hora a hora, según el estudio hecho por el CN Pablo Arguindeguy en su obra "Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina".
La llamada "Operación Golfo Nuevo" - detección, persecución y ataque a un submarino no identificado por buques de la Armada Argentina en aguas de dicho Golfo - dio lugar en su momento a una serie de conjeturas que iban desde la negación del hecho en sí como parte de una campaña efectista de la Marina para obtener medios modernos, hasta la utilización política de estos argumentos, en pro o en contra de las Autoridades Nacionales.
Quienes negaban la existencia del submarino, aducían cualquier argumento pueril -presencia de ballenas o de otros cetáceos o simplemente el dolo- que no admitía las pruebas irrefutables de los sistemas de armas utilizados en la detección del buque. Quienes participaban de la verdad, es decir, de la real existencia de un buque de guerra extranjero, navegando sumergido dentro del Golfo, se dividían en grupos, cada cual de ellos determinaba una u otra nacionalidad del sumergible perseguido, y hasta tal vez hundido.
Allí están las pruebas.