Oscuros Amigos
Esta es la historia que cuenta el papel del crimen organizado dentro de la política nacional americana. Las tres “ramas” del gobierno se dividen hoy día en sistema financiero y bancario, el gobierno como la gorila protectora y, el crimen organizado. La ley del orden ha dejado de existir en ese sistema. Lo que si existe, es la ley del dinero. Demostraremos en este artículo que los beneficios financieros generados por el ilegal negocio de las drogas forman parte indispensable del sistema de recaudación para todos los partidos políticos.
Según la DEA, los estados de California, Texas, Florida y Nueva York son, de lejos, los estados por donde la cantidad abrumadora de drogas ilegales entran los EEUU. California, Texas, Florida y Nueva York también son los estados que de forma abrumadora son responsables de lavar la gran parte de los entre US$ 200-400 mil millones del dinero de la droga que se lava a través de la economía estadounidense y el sistema bancaria cada año. Otro dato de interés: 80% de las donaciones a los partidos políticos provienen de los estados de California, Texas, Florida y Nueva York.
A fines de los 90s vcon el clan Bush en control de los estados de Texas y Florida, los Demócratas no podían (desde que Bill Clinton llego a la presidencia) permitirse el lujo de no controlar Nueva York y California. Alguien se ha preguntado ¿por que Hillary Clinton insistió tanto en representar el estado de Nueva York, cuando ella no tenía ninguna relación con este estado antes de convertirse en la Senadora?
En un brillante libro titulado La conexión Irán-Contra, los autores Jonathan Marshall, Peter Dale Scott y Jane Hunter demuestran de forma abrumadora que el aparato de financiación de la victoria de Ronald Reagan durante las elecciones de 1980 resultó posible gracias a las donaciones extranjeras que han sido canalizados a través de la empresa de las relaciones públicas de Mike Deaver y Craig Fuller. Fuller, a propósito, ha sido el asistente principal de Reagan entre 1981-1985 y el jefe del equipo de Vicepresidente George Bush padre desde 1985 hasta final de su mandato en 1989.
El sistema americana, si no juegas con el dinero procedente de la droga, nunca podrás jugar en las grandes ligas. Puedes jugar en la tercera división regional, pero nunca el la primera división. ¿Por qué? Porque el sistema es Crimen Organizado, organizado por los lobbies todopoderosos relacionados con el aparato logístico de los principales partidos y relacionados con los principales traficantes de las drogas. Esto se llama jugar en la primera división. Cuando Al Gore decidió presentarse a las elecciones presidenciales del año 2000, el dinero de la droga jugó el papel primordial en su campaña, más que nada como contrapeso al dinero de la droga que estaba recaudando la campaña de Bush hijo.
La Presidencia de Bill Clinton
El partido Demócrata se encontró con un grave problema a los principios de los años 90. Con el partido republicano en el poder más de una década, beneficiándose de las drogas como elemento principal de financiación, los demócratas no podían competir en las elecciones de 1992 en igualdad de condiciones. El problema se solucionó cuando la nueva guardia del partido demócrata se encontró con dos, hasta entonces, desconocidos – Tony Coelho, que más tarde se convertiría en el principal consejero de la campaña de Al Gore y, Charles Manatt, un abogado de Los Ángeles, hasta entonces, igual de desconocido. Sus historias y su relación con el crimen organizado lo contaremos en otro reportaje. Sin embargo, el “milagro” demócrata se explica de forma bastante sencilla.
Con Clinton en la Casa Blanca las cosas cambiaron de noche a la mañana. Uno de los primeros actos del nuevo presidente ha sido la excarcelación del narcotraficante colombiano y el fundador del Cartel Medellín, Carlos Lehder. Bush padre le encarceló con una condena de 99 años, por tráfico de drogas, asesinatos, secuestros, etc. Sin embargo, Clinton le excarceló. ¿Por qué? Porque, Carlos Lehder era el mejor estratega del mundo en planificar rutas clandestinas de las drogas, rutas que evitaban la detección y, además recortaban el tiempo de entrega de la mercancía. Recortando el tiempo de entrega, bajaba los costes de las operaciones y, por supuesto, aportaba mucho más dinero a las arcas de los partidos y de los narcotraficantes. Así que, de haber excarcelado a Carlos Lehder, Clinton a la vez dejaba entender que las operaciones de las drogas, a partir de este punto, se cambiaban del propietario. Pasaban del partido Republica y George Bush padre al partido demócrata y Bill Clinton.
El objetivo de Clinton: crear una estructura del trafico de la droga mucho más eficaz en cuanto a coste/beneficios que además estaría centrado en los centros políticos controlados por el partido demócrata, principalmente en la costa Este y Noreste en vez de en el Sur y Suroeste, el feudo de los Republicanos. Y, Carlos Lehder, ha sido el encargado de diseñar estas rutas en beneficio del partido Demócrata. California, como el estado más grande estaba repartido entre los dos partidos principales del país.
La isla de Hispaniola
La isla de Hispaniola esta dividido en la parte francófona, Haití y, la parte hispano parlante, Republica Dominicana. Estos dos países, comparten la distinción de ser de los más pobres, analfabetos y corruptos del mundo. También, comparten una frontera sin apenas efectivos que lo controlan. Es una de las fronteras más fáciles de esquivar para los traficantes. También, la posición geográfica de la isla juega un papel importantísimo entre los países productoras de las drogas de América Latina, sobre todo Colombia y, el centro más importante del mundo de importación de las drogas ilegales – Nueva York.
Sin embargo, entre Haití y la Republica Dominica, ha sido este último que llego a ser el punto principal en el mundo de alta política y su relación con la droga. ¿Por qué? Porque la Republica Dominica que ocupa la parte oriental de la isla estaba solamente 120 kilómetros del Commonwealth estadounidense de Puerto Rico. Las drogas sudamericanas introducidas como contrabando en Puerto Rico podían viajar a Nueva York sin la interferencia de las aduanas americanas porque ya estaban dentro del territorio legal de los Estados Unidos. Además, las mafias Dominicanas están muy bien organizadas. También, son la minoría más grande de Nueva York y varios otros estados de este como es el caso de Nueva Inglaterra. Por fin, después de muchos años dedicados al narco negocio, los Dominicanos disponen de las redes de distribución más importantes de la costa Este del país.
La realidad demasiado sensible
Día 12 de abril del año 2000, Michael Vigil, por aquel entonces agente especial responsable de la división Caribe de la DEA, declaró antes del subcomité del Congreso sobre la “Justicia criminal en la política del país sobre la droga.” En su declaración Vigil llamó la isla de Hispaniola como “el cruce de caminos en el negocio de la droga del Caribe.” Destacando su papel, Vigil explicó que “de solo 650 kilómetros del punto más cercano de Colombia, la isla de Hispaniola es el punto idóneo para cualquier avión de dos motores llevando una carga de cocaína de entre 500 y 700 kilos. Ofrece un punto idóneo como escala para trasporte de las drogas. Además, no existen controles de frontera entre los dos países.”
Un informe súper confidencial destacado solo por el número de archivo, No. 97-E0209-001, de junio de 1997 titulado “La amenaza Dominicana: La Evaluación estratégica del narcotráfico Dominicano,” del Centro de Inteligencia Nacional de la Droga (NDIC por sus siglas en inglés) decía lo siguiente: “…las estadísticas más recientes de la Agencia del control de cocaína indica que aproximadamente 15% de cocaína que entra en los EEUU utiliza como escala Haití o la Republica Dominicana. Upper West Manhattan de la ciudad de Nueva York es el epicentro de las actividades de la Mafia de la droga Dominicana en el territorio Americano.”
La policía y la pista de la droga: La mafia dominicana y Al Gore
En los años 80, un policía valiente Americano con raíces italianos, Joe Occhipinti, creó un equipo de policías honrados para hacer frente de negocio del lavado de dinero que se llevaba a cabo en los mini mercados en Nueva York, en la zona dominada por los dominicanos. Inicialmente, la labor del equipo de Occhipinti daba unos resultados espectaculares. En poco más de dos meses, más de 160 pequeños traficantes y lavadores de dinero han sido arrestados y encarcelados. Hasta que los esfuerzos del equipo de Occhipinti se chocaron con un Muro de Piedra. Este Muro de Piedra era una institución financiera Seacrest Ltd., que más tarde descubrió que formaba parte de empresas clandestinas de la CIA. También formaba parte del aparato de recaudación de fondos de los “contribuyentes” dominicanos.
En vez de ser alabado por el trabajo espectacular, Occhipinti se encontró con una querella criminal por parte de fiscal general del estado por supuestamente violar los derechos civiles de los dominicanos. Como pruebas, el fiscal, relacionado con el aparato logístico del partido demócrata, utilizó los testimonios de los narcotraficantes dominicanos. Occhipinti, al que ni siquiera le acusaron de fuerza excesiva, ha sido condenado a la cárcel. La misma cárcel donde varios de los detenidos dominicanos le estaban esperando. Sobrevivió de milagro, cuando las fuerzas de la FBI, a través de los canales extraoficiales dejaron entrever a Clinton que la vida de Presidente correría peligro si algo le pasara al poli valiente y honrado Occhipinti.
Occhipinti y otro policía honrado del Filadelfia, John McLaughlin, empezaron a partir del año 1995 desarrollar fuentes secretos dentro de la Mafia dominicana. Estos contactos secretos les llevaron directamente al corazón del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), un grupo de marxistas fanáticos. Lo que les dejó atónito a Occhipinti y al John McLaughlin era que todos los líderes del PRD en los EEUU eran importantes traficantes de drogas. Tan importantes que la DEA, tenia asignado a todos ellos un número especial de identificación, que se llama número DEA NADDIS. McLaughlin, pensaba que era su deber en informar a la CIA y al Departamento de estado de sus investigaciones y sus conclusiones y pruebas. Así que, McLaughlin se puso en contacto con el gobierno.
La CIA vino a verle a McLaughlin más de una vez. Varios informes de la CIA recogen las actas de las reuniones y los asistentes. Uno de los informes, enviado del jefe de la CIA en la Republica Dominicana indica que PRD era el partido elegido y aprobado tanto de Bill Clinton como del Departamento del Estado y de la CIA. Y, no solo eso. Los documentos obtenidos por los abogados de Occhipinti y McLaughlin demuestran que alrededor de diciembre de 1994 (Clinton fue elegido en 1992), el sub secretario de estado Alex Watson viajó a la Republica Dominicana para reunirse con el líder del PRD, Jose Francisco Pena-Gomez, ¡el principal traficante de drogas y, el sospechoso numero uno de McLaughlin!
Al Gore y la recaudación de fondos
Una noche de septiembre de 1996 varios VIPS se reunieron en el Bar Coogan en Upper West Manhattan en Nueva York, el feudo de los dominicanos, para recaudar fondos para la futura campaña presidencial de Al Gore. Entre los presentes, según las grabaciones de la DEA y de la FBI, se encontraban la jefatura de PRD – Simon A. Diaz, Vicepresidente de la comisión ejecutiva del PRD (NADDIS #3164850 – lavado de dinero) y Pablo Espinal de la comisión ejecutiva y Presidente de la Zona (NADDIS #1289859 File # ZL-79-0017 – lavado de dinero). Momentos más tarde llego Al Gore. Varios miembros de la delegación dominicana presente en el acto de la recaudación de fondos tenían antecedentes criminales como narcotráfico, trafico de armas, lavado de millones de dólares en dinero procedente de la droga.
Pregunta a los lectores inteligentes: ¿Es posible que los servicios de inteligencia como la CIA, DEA, FBI responsables de vigilar y proteger al Vicepresidente de los EEUU, Al Gore, no sabían que la mayoría de los presentes en el Bar Coogan tenían antecedentes criminales, estaban relacionados con el negocio de la droga y estaban asignados números NADDIS? ¿Sabía la FBI? ¿Sabía la DEA sin decir nada a la CIA? A propósito, es absolutamente obligatorio según la ley estadounidense, que los servicios secretos comprueban los historiales de todos que acuden a un acto donde estarán presentes Presidente y Vicepresidente del país. Como regla general, la CIA y el FBI buscan con lupa todos los registros del país y de INTERPOL la información necesaria.
El drogaducto (droga y oleoducto)
Las principales figures del partido demócrata llevando a cabo el negocio sucio de la droga con los traficantes de las drogas más descarados del mundo no es ninguna sorpresa para la CIA o la DEA. Un agente de la CIA relacionado con Irán-Contra me dijo que Richard Ben Veniste, uno de los abogados más importantes del aparato del partido Demócrata en 1982 creo una empresa, Trinity Oil para narcotraficante y ex miembro de las fuerzas especiales, americano Barry Seal con el objetivo de lavar y esconder los beneficios multimillonarios procedentes del negocio de la droga. Una parte importante de estos beneficios se iba a parar a las arcas del partido demócrata.
Una búsqueda de CIA-Base ©, una herramienta de búsqueda desarrollada por el jubilado ex agente de la CIA Ralph McGehee, ofrece otra pista más. Según esta búsqueda, Charles Manatt, el desconocido abogado de Los Ángeles que resucito las arcas de los Demócratas en los años 90, era director del Instituto Nacional Demócrata de Asuntos Internacionales, (NDI por sus siglas en inglés). NDI esta subvencionado por la CIA.
Es el Clima, estupidos
En su primer informe, en 1990, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático consideraba «poco probable» un claro aumento del efecto invernadero para «las próximas décadas o más allá». En 1995, un segundo informe de este órgano político se hace eco de la ideología de la Cumbre de Río y «sugiere una influencia detectable de la actividad humana en el clima planetario».
(Margaret Thatcher, precursora de la teoria del cambio climatico antropogenico)
Al ritmo de una al año, se suceden entonces una serie de conferencias de la ONU sobre el cambio climático. La de Kyoto, en Japón, elabora en diciembre de 1997 un Protocolo en el que los Estados firmantes se comprometen de forma voluntaria a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente las de dióxido de carbono (CO2) así como las de otros 5 gases: el metano (CH4), el protóxido de nitrógeno (N20), el hexafluoruro de azufre (SF6), los fluorocarburos (FC) y los hidroclorofluocarburos.
El presidente estadounidense Bill Clinton firmó con gran pompa el Protocolo de Kyoto, pero instruyó discretamente a los parlamentarios demócratas para evitar su ratificación en el Congreso. En la medida en que el Protocolo de Kyoto incita a los firmantes a hacer un mejor uso de los recursos energéticos no renovables, su firma parece positiva incluso a los Estados que no creen en la existencia de una influencia significativa de la actividad humana sobre el clima. Pero parece muy difícil que los Estados en vías de desarrollo logren modernizar sus industrias para hacerlas menos consumidoras de energía y menos contaminantes.
Señalando que esos Estados, cuyas industrias se encuentran en estado embrionario, producen pocos gases de efecto invernadero pero necesitan ayuda financiera para poder dotarse de industrias limpias y poco consumidoras, el Protocolo de Kyoto instituye un Fondo de Adaptación administrado por el Banco Mundial y un sistema de autorizaciones negociables.
Cada Estado recibe autorizaciones para la producción de ciertos volúmenes de gases de efecto invernadero que pueden repartir entre sus industrias. Los Estados en desarrollo que no utilicen la totalidad de sus permisos pueden revenderlos a los Estados desarrollados que contaminan más de lo autorizado. Con el producto de la venta [de los permisos que no utilizan] pueden financiar entonces la adaptación de sus industrias.
La idea parece llena de virtudes. El problema está en los detalles. La creación de un mercado de autorizaciones negociables abre el camino a una financierización adicional de la economía y, partir de ahí, a nuevas posibilidades para proseguir el saqueo del que ya eran objeto los países pobres.
De forma totalmente hipócrita, el presidente estadounidense Bill Clinton firma el Protocolo de Kyoto. Pero instruye a los parlamentarios del Partido Demócrata para que no lo ratifiquen. El Senado estadounidense lo rechaza de forma unánime.
Durante el periodo de ratificación del Protocolo de Kyoto, Estados Unidos se dedica a organizar el mercado de autorizaciones negociables, a pesar de que su intención es de no someterse a las exigencias comunes hasta el último momento.
Una organización caritativa, la Joyce Foundation, subvenciona varios estudios preparatorios. La dirección de dichos estudios está a cargo de Richard L. Sandor, economista republicano que ha desarrollado una doble carrera como corredor (Kidder Peabody, IndoSuez, Drexel Burnham Lambert) y universitario (Berkeley, Stanford, Northwestern, Columbia).
El entonces desconocido jurista Barack Obama redactó los estatutos de la Bolsa Mundial de Derechos de Emisión de gases de efecto invernadero. Bajo el estatuto de firma establecida según el derecho británico y la denominación de Climate Exchange [bolsa de valores sobre el clima], se crea un holding correspondiente a la modalidad Public Limited Company, lo cual implica que partes de dicha empresa pueden venderse a través de una oferte pública y que la responsabilidad de sus accionistas se limita a los aportes. El redactor de sus estatutos es un administrador de la Joyce Foundation, un jurista totalmente desconocido para el público llamado Barack Obama.
Entonces el ex vicepresidente estadounidense Al Gore y David Blood, ex director del banco Goldman Sachs, hacen un llamado público en busca de inversionistas.
Como resultado de dicha operación, Gore y Blood crean en Londres un fondo de inversiones de carácter ecológico denominado Generation Investment Management (GIM).
Para ello se asocian a Peter Harris (ex director del equipo de trabajo de Al Gore), a Mark Ferguson y Peter Knight (dos ex adjuntos de Blood en Goldman Sachs) así como a Henry Paulson (en aquel entonces director general de Goldman Sachs, puesto que dejará para convertirse en secretario del Tesoro de la administración Bush).
Climate Exchange Plc abre Bolsas en Chicago (Estados Unidos) y Londres (Reino Unido), con filiales en Montreal (Canadá), Tianjin (China) y Sydney (Australia).
Al reunir las acciones bloqueadas en el momento de la creación del holding con las que posteriormente adquiere, después del llamado público, Richard Sandor llega a poseer cerca de la quinta parte de todas las acciones.
El resto se reparte esencialmente entre fondos especulativos millonarios, como Invesco, BlackRock, Intercontinental Exchange (donde el propio Sandor funge también como administrador), General Investment Management y DWP Bank. Su capital bursátil sobrepasa actualmente los 400 millones de libras esterlinas. Los dividendos que percibieron los accionistas en 2008 se elevaron a 6,3 millones de libras.
Ingenuamente, los miembros de la Unión Europea son los primeros en adoptar la teoría del origen humano del calentamiento climático y en ratificar el Protocolo de Kyoto. Pero necesitan a Rusia para ponerlo en vigor. Este último país no tiene nada que temer en la medida en que el límite que se le fija no puede perjudicarlo, dado su retroceso industrial posterior a la disolución de la URSS.
Sin embargo, no lo acepta fácilmente, para exigir a cambio el apoyo de la Unión Europea a su admisión en la Organización Mundial del Comercio.
En definitiva, el Protocolo de Kyoto no entra en vigor hasta 2005.
2002: cuarta «Cumbre de la Tierra» en Johannesburgo La cumbre de Johannesburgo, en Sudáfrica, no presenta para Estados Unidos mayor interés que la de Nairobi. La agenda estadounidense está orientada exclusivamente hacia la guerra global contra el terrorismo. Por lo tanto, las cuestiones medioambientales tendrán que esperar.
El presidente estadounidense George W. Bush ni siquiera asiste a la cumbre y solamente envía al secretario de Estado Colin Powell, quien pronuncia un breve discurso en lo que su avión calienta los motores para emprender el viaje de regreso.
En Johannesburgo, la conferencia abandona el ambiente festivo que había primado en Río y se concentra en temas precisos: el acceso al agua y a la salud, el agotamiento previsible de las fuentes de energía no renovables y el precio de esta última, la ecología de la agricultura y la diversidad de las especies animales. El clima es un tema entre tantos otros.
En Johannesburgo, el entonces presidente francés Jacques Chirac se pronuncia por un cambio de prioridades. Lo urgente no es la búsqueda de Ben Laden sino el desarrollo libre de contaminación. La cumbre se convierte bruscamente en terreno de confrontación cuando el presidente francés Jacques Chirac declara: «Nuestra casa está en llamas y nosotros estamos mirando hacia otro lado. La Naturaleza, mutilada y sobreexplotada, no logra reconstituirse y nosotros nos negamos a admitirlo.
La humanidad está sufriendo. Está enferma de maldesarrollo, tanto en el Norte como en el Sur, y nosotros nos mantenemos indiferentes»
Su discurso suena como una acusación contra Estados Unidos. No, la prioridad no es perseguir a Osama Ben Laden. Es el desarrollo de los países pobres y el acceso de todos a los bienes esenciales.
Furiosos, los altos funcionarios de la delegación estadounidense sabotean las negociaciones. Enfrascada en la instalación del centro de tortura de Guantánamo y de prisiones secretas en 66 países, la administración Bush tiene sin embargo el descaro de dar lecciones al resto del mundo y condiciona todo compromiso estadounidense a la obtención de concesiones de los países del Sur en materia de derechos humanos y de lucha contra el terrorismo.
No se obtiene la adopción de ningún documento final de real importancia.
Copenhague, en espera de la Cumbre de la Tierra de 2012
2012 será el año de la quinta Cumbre de la Tierra y de la revisión del Protocolo de Kyoto. Pero Washington y Londres han decidido convertir la 15ª conferencia sobre el cambio climático en una gran cita intermedia.
La cuestión es que la nueva política anglosajona pretende utilizar el calentamiento climático para avanzar hacia la obtención de sus dos objetivos esenciales:
salvar el capitalismo y
apoderarse de la capacidad de la ONU de establecer el derecho internacional.
No hay más remedio que reconocer que la economía estadounidense está en baja y que no logra rebasar su crisis interna.
Los estadounidenses ya no producen prácticamente nada importante, con excepción del armamento, mientras que los bienes que ellos mismos consumen se fabrican en una China cada día más próspera.
La principal solución es un cambio del capitalismo. Es hora de reactivar la especulación orientándola hacia las autorizaciones negociables para contaminar, de reactivar el consumo con productos ecológicos y de reactivar el trabajo con los empleos verdes
Por otro lado, como la resistencia a la globalización forzosa se hace cada día mayor es conveniente presentarla de otra manera para obtener su aceptación. Habrá que decir que las cuestiones medioambientales exigen una administración global cuyo liderazgo tiene que estar en manos de los estadounidenses. Y para lograrlo hay que demostrar la ineficacia de la ONU en ese sector.
Convertido en consejero especial de la Corona de Inglaterra, el ex vicepresidente estadounidense Al Gore obtuvo el premio Nóbel por su filme de propaganda «An Inconvenient Truth» Una larga y poderosa campaña de propaganda precedió la conferencia de Copenhague, comenzando por el filme de Al Gore An Inconvenient Truth, (en castellano esta película lleva el título de: Una Verdad Incómoda) presentado en el Festival de Cannes de 2006, documental que le valió a Gore el premio Nóbel de la Paz correspondiente al año 2007.
El vicepresidente estadounidense, cuyo doble juego ante el Protocolo de Kyoto ya nadie parece recordar, se presenta ahora como un convencido militante que defiende su noble causa dedicándole benévolamente su tiempo libre.
En realidad, fue en calidad de consejero de la Corona británica, la verdadera promotora de la operación, que Al Gore realizó el documental y emprendió una gira promocional.
Aparentemente, la conferencia de Copenhague debía resolver la cuestión de los gases de efecto invernadero estableciendo límites para las emisiones y ayudas destinadas a los países en desarrollo.
La realidad es que Londres y Washington pretendían llevar a los europeos a reducir por sí mismos los límites establecidos en el Protocolo de Kyoto para aumentar así la cantidad de permisos negociables, y por consiguiente la especulación bursátil, y hacer fracasar la conferencia como medio de preparar a la opinión pública mundial para la adopción de una solución fuera del marco de la ONU.
El presidente ruso Dimitri Medvedev, perfectamente cómodo en medio de toda esta farsa, preparó una maniobra que puede resultar muy productiva para su país.
Decidió subir las apuestas eligiendo un compromiso espontáneo y radical. Anuncia entonces a los países de Europa occidental que Moscú apoya lo que ellos exigen y que reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero de un 20 a un 25% de aquí al año 2020 en relación con las emisiones registradas en 1990. ¿Quién da más? ¡Nadie!
El detalle es que entre 1990 y 2007 las emisiones rusas de gases de efecto invernadero se redujeron en un 34% como consecuencia al colapso industrial que se produjo en tiempos de Yeltsin. O sea, el supuesto compromiso del Kremlin [para la reducción de las emisiones] le deja margen… ¡para un aumento del 9 al 14%!
En violación de las reglas de las Naciones Unidas, Nicolas Sarkozy utiliza la urgencia climática para conformar un directorio encargado de redactar la declaración final de la conferencia de Copenhague en sustitución de la Asamblea General de la ONU. De forma nada sorprendente, los anglosajones mueven sus peones utilizando al presidente francés Nicolas Sarkozy, enteramente satisfecho este último de verse en el papel de deus ex machina.
Sarkozy llega en medio de los debates, denuncia la falta de voluntad de sus homólogos y convoca una reunión no programada entre varios jefes de Estado y de gobierno [5].
Sin traductores, sentados en sillas incómodas, unos cuantos personajes se prestan para la maniobra. Garabatean en un pedazo de papes unas cuantas líneas de buenas intenciones y las presentan como la panacea.
«El planeta» ha sido salvado y… ¡cada uno para su casa!
El verdadero objetivo de esa farsa no es otro que preparar a la opinión pública mundial para las decisiones que habrá que imponer en la «Cumbre de la Tierra» de 2012.
¿Un mentiroso Patológico?
Para comprender lo que significa los trabajos del Grupo de Expertos Intergubernamentales sobre la Evolución del Clima (GIEC) —la instancia de la ONU que ha elaborado este conjunto de opiniones aceptados actualmente sin ninguna discusión previa, y que ha recibido a pesar de todo el Premio Nobel de la Paz conjuntamente con Al Gore [ex vicepresidente de los EEUU bajo la administración de Bill Clinton]. Hay que observar también, que es la segunda vez que una organización compuesta de expertos designados por los Estados es creada en el seno de la ONU para hablar y decirnos de Ciencia.
IY2KCC
La primera experiencia de este tipo de organización fue el Centro de Cooperación Internacional para el Año 2000 (IY2KCC). Su historia puede enseñarnos mucho sobre lo que está ocurriendo actualmente en Copenhague.
Desde 1996, la idea que los programas informáticos (software) tendrían un fallo en el año 2000 comenzó a circular. El senador republicano [de EEUU] Bob Bennett advirtió a sus colegas sobre las implicaciones dramáticas que esto podría engendrar en los mercados financieros, en una época donde las transacciones bursátiles (en la Bolsa de Valores) están ritmadas por programas informáticos que reaccionan al milésimo de segundo, es decir a la menor variación o cambio de los cursos de valores.
El hecho que el señor Bennett sea una importante y alta personalidad de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (más conocidos como «los mormones»), dejaba pensar que el peligro evocado no era más que un simple miedo [religioso] milenarista por el cambio del siglo. Sin embargo, el senador fue rápidamente apoyado por «expertos».
Pronto la Federal Financial Institutions Examination Council (FFIEC), que reagrupa las diferentes instancias federales de EEUU regulando y controlando los mercados financieros, decidió de armonizar sus sistemas informáticos en vista de afrontar el año «bug» o falla informática del 2000.
En noviembre de 1997, Bob Bennett y su colega demócrata Christopher Dodd presentaron e hicieron adoptar el Computer Remediation and SHareholder Protection Act (literariamentel ley sobre la reparación de computadoras y la protección de accionarios [de la bolsa de valores], pero lo importante y curioso es que con estas frases se forma el acrónimo, es decir las iníciales o siglas de: CRASH Protection Act). Ellos escribieron al presidente Bill Clinton para que tome el liderazgo mundial a fin de resolver este problema.
El vice-presidente Al Gore se apodera del caso. Y él se va dar la reputación, con razón o error, la imagen de un millonario que se ha comprometido a equipar el país con «las autopistas de la información» (es decir de las redes de comunicación dando sobre todo acceso a Internet).
Al Gore instala en la Casa Blanca un Consejo Presidencial para adaptarse al cambio del año 2000 (President’s Y2K Conversion Council) [1].
La dirección fue confiada a un tal Josh Koskinen, hombre hasta entonces encargado de elaborar la política fiscal para la industria informática. La denominación o equipo de este Consejo utiliza una palabra ambigua «Conversión» (que yo he traducido por «adaptación»). En este contexto de fin de siglo del año 2000, dicha persona evoca también la necesaria conversión que los cristianos fundamentalistas deben operar para conjurar el final de los tiempos.
Simultáneamente, el Senado decide crear una comisión parlamentaria temporal sobre los problemas técnicos del año 2000 [2].
El Consejo de la Casa Blanca exige a cada agencia federal y a cada departamento ministerial que nombre un responsable para la adaptación al año 2000. Pero sobre todo, el Consejo de la Casa Blanca maniobró eficazmente para sensibilizar al Consejo Económico y Social de la ONU, hasta que este, por boca de su presidente de turno, el embajador del Pakistán, señor Ahmed Kamal, deponga una moción [pedido] ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este texto, que habría inquietado à más de uno si habría sido propuesto por Washington, fue adoptado en Sesión Plenaria de la Asamblea el 26 de junio de 1998 [3].
El asunto se vio facilitado con la creación —siempre a iniciativa de la Casa Blanca, de un fondo especial del Banco Mundial para financiar la adaptación al año 2000. En otros términos, asociándose a esta resolución, los países más escépticos al «defecto de software» (computer bug en inglés), no tenían nada que perder y postulaban para recibir las subvenciones financieras y dólares del Banco Mundial destinados a modernizar sus sistemas informáticos.
Mostrando orgullosamente su liderazgo, el presidente Bill Clinton y el vice-presidente Al Gore comunicaron el 14 de julio de 1998 un mensaje alarmista al mundo, durante una sesión de aspecto solemne en la Academia Nacional de Ciencias en Washington.
Una primera reunión de contacto, organizada en la ONU por el embajador Ahmed Kamal, reunió 120 delegaciones. Se decidió entonces de crear una agencia temporaria de las Naciones Unidas, el IY2KCC, cuyo presupuesto fue inicialmente financiado, únicamente y copiosamente por los Estados Unidos, sea indirectamente vía el Banco Mundial, o bien, tomando a su cuenta los gastos.
Contrariamente a las costumbres, no hubo discusión sobre el lugar donde tendría sede esta agencia, ni la manera de cómo serían seleccionados sus funcionarios. El personal era elegido y enrolado por Washington, la Casa Blanca designó su director, el señor Bruce W. McConnell, quien era hasta entonces el encargado de la seguridad informática de la administración Clinton. Su segundo brazo no era otro que Art Warman, un antiguo responsable del USAID.
El éxito del IY2KCC fue tal, que fueron en definitiva 170 países que adhirieron. Cada uno designa sus expertos. Cada delegación teniendo interés en participar en los trabajos, a la vez para informarse y para recoger el dinero de los subsidios del Banco Mundial, la Asamblea de la ONU sobre el IY2KCC concluyó con un consenso general sobre el peligro del «defecto de software» (ver el capitulo de los simpsons sobre el tema).
No es necesario de seguir explicando para ir más lejos. Este relato histórico tiene como finalidad de demostrar que un consenso de personalidades científicas en el seno de una Asamblea política, es un consenso de intereses políticos y no tiene nada que ver con la ciencia.
El móvill
Algunos años más tarde, la ONU y el gobierno de los EEUU han hecho desaparecer los sitios internet consagrados al «bug» del año 2000. Pero se puede consultar siempre en las bibliotecas una montaña de informes oficiales sobre el «defecto de software».
Casi todos los países y todas las organizaciones intergubernamentales han publicado estos informes. Y el 1ro de enero de 2000 en la mañana, cada uno podía saber que esto era una farsa o algo nulo, peligro que nunca se concretizó, que el peligro del milenio no era más un monstruo mitológico, muy lejos de nuestra realidad.
En realidad este asunto había sido minuciosamente montado y preparado. El senador Bob Bennett es también un contacto conocido de la CIA, para la cual ha trabajado durante su juventud. Bruce W. McConnell está igualmente ligado a los servicios de inteligencia. Incluso, acaba de ser nombrado por el presidente Obama para supervisar las cuestiones de seguridad de los sistemas de comunicación en el Departamento de Seguridad de la Patria. Su ex-ayudante adjunto, Art Warman, dirige hoy Vega, una estructura permitiendo a la CIA de infiltrar las ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) y ofreciendo programas para un «desarrollo verde» y ecológico en el Tercer Mundo.
La fantasiosa historia del año 2000 permitió a Washington de imponer una armonización y uniformizar mundialmente los programas informáticos y de crear una red global de comunicación entre los Estados y países. Del punto de vista de los administradores a quien este asunto concierne, fueron los esfuerzos del IY2KCC que permitieron posteriormente de coordinar la lucha anti-terrorista después del 11 de septiembre.
Por otro lado esta armonización ha permitido a los Estados Unidos de imponer sus propios programas informáticos y de hacer, entre otro, la fortuna de Bill Gates. Estos programas han sido todos validados por la National Security Agency, es decir permeables o que dejan acceder cualquier intrusión o piratería de los servicios secretos de los EEUU.
Para los inocentes u otros ingenuos que se han dejado manipular, esta operación ha costado según diversas fuentes, entre 300 a 600 billones de dólares, pero solamente, es decir menos de 40, han sido a la cuenta de los Estados Unidos. ¡Una hermosa estafa!
Al Gore, el GIEC y Copenhague
La prensa comercial no teniendo memoria, a nadie se le ha ocurrido preguntar al Premio Nobel de la Paz, señor Al Gore, si sus alertas sobre el recalentamiento climático son más sinceras que sus alertas sobre el año 2000.
Nadie tampoco ha preguntado al GIEC (co-laureado del Premio Nobel de la Paz) sobre su verdadera naturaleza. La presencia de algunos climatólogos en medio de diplomáticos no hacen de esta conferencia política una academia científica.
PD: ya subire las fuentes