"No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta..." -Eduardo Galeano- La vida está hecha de costumbres. Nos acostumbramos desde pequeños a cepillarnos los dientes al despertar, a decir "buenos días" o "buenas noches" (dependiendo de la hora), a dar la mano derecha cuando nos presentan a alguien, y así sucesivamente. Las costumbres no se van, de hecho, siguen estando después de grandes, sobre todo cuando nos enamoramos de alguien y empezamos a convivir con esa persona. Nos acostumbramos al olor de su perfume, al roce de pies durante la noche, a los besos sorpresas, a la comida mal preparada y hasta a su simple silueta. Sin embargo, hay "costumbres" despreciables e intolerables a las cuales jamás logramos adaptarnos. El perder a un amigo, las discusiones con algún familiar o con la pareja, la nostalgia de recordar a alguien, y también, la sensación de tener el corazón roto. Es extraño, porque todas tienen que ver con el sufrimiento interno e irónicamente a muchos nos han acusado de estar "acostumbrados al dolor- o al sufrir-". Siempre duele y seguirá doliendo. No importa por cuál motivo estas cosas ocurran, ya sea "sin querer" o porque la vida simplemente "es así”. Nadie está -ni estará- preparado para acostumbrarse a las heridas internas, no importa si se ha pasado por lo mismo cientos de veces o la experiencia nos enseña las maneras de soportar el cuchillazo al corazón, porque definitivamente el ser humano está hecho para ser feliz y no sufrir.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
11visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos: