Si asi como lo oyen, como encontrar oro,
MATERIALES:
*Sarten vieja
*Botella
*Iman(Opcional)
*Paciencia
Empezemos:
Ve a un arroyo o río donde hayas escuchado que hay oro. Ya sea un lugar familiar, o que hayas oído historias sobre cierto arroyo, o que simplemente tengas una corazonada; generalmente hay algo de verdad detrás de las historias familiares y leyendas. Aunque puedas pensar que debido a que se ha buscado oro en un lugar, ya no queda nada, ése no siempre es el caso. Los arroyos y ríos cargan pequeños copos y piedras de oro desde depósitos de agua ubicados corriente arriba. Cada invierno, las tormentas desentierran más oro, y ese oro puede ser tuyo.
Escoge un lugar al lado de un arroyo o río. En el lugar que escojas el agua debe tener al menos 15cm (6 plg) de profundidad. Si el agua tiene más de esa profundidad, podría ser demasiado turbia o podría estar llena de hojas u otros tipos de suciedad que te impidan ver tu sartén cuando lo sumerjas.
Escoge la sartén. Las sartenes normales son de metal o plástico. Las sartenes de plástico son mejores para los principiantes debido a que son a prueba de óxido, son más ligeras que las sartenes de metal, y vienen en color negro (lo cual permite ver el oro con más facilidad) además pueden ser texturizadas especialmente para atrapar el oro.
*Si utilizas una sartén de metal, asegúrate de eliminar cualquier rastro de aceite de la superficie. (Si utilizas una sartén nueva, no debes preocuparte por el aceite). Elimina el aceite sosteniendo la sartén sobre una fogata con un par de pinzas o guantes resistentes al fuego. Calienta la sartén hasta que obtenga un débil resplandor rojo y luego sumérgela en el agua. Este proceso elimina el aceite y le da a la sartén un color azul oscuro que te permite ver el oro más facilidad.
2
Lava las piedras más grandes y el moho
Llena la sartén hasta ¾ con grava. Sumérgela en el agua, justo por debajo de la superficie. Agita la sartén con fuerza varias veces. Muévela hacia atrás y adelante, de un lado a otro. Asegúrate de no agitar la sartén con demasiada fuerza, ya que los materiales pueden caer de la sartén.
Deja de mover la sartén y utiliza suaves movimientos circulares. La grava debe empezar a girar en círculo dentro de la sartén. Hacer esto hará que la mayoría de tierra y barro salgan de la sartén o se disuelvan. Enrolla cualquier raíz o trozo de musgo sobre la sartén con tus dedos, hacer esto te asegura que la sartén atrape cualquier suciedad que posiblemente tenga oro.
Saca las piedras grandes. Asegúrate de que estén limpias (deben estarlo después de seguir estos pasos). Repite estos pasos hasta eliminar las piedras más grande y dejar las concentraciones más pesadas (como el oro y la arena) reposando en el fondo de la sartén.
3
Lava la arena más liviana y la grava
Sostén tu sartén apenas por debajo del agua, asegurándote de que esté completamente sumergida. Inclina la sartén lejos de ti ligeramente, como si estuvieras intentando atrapar la corriente de agua.
gita la sartén de lado a lado. Utiliza un movimiento ligero de lanzamiento hacia adelante, como si estuvieras a punto de lanzar un panqueque (pero no voltees el contenido de la sartén). Sé cuidadoso, pero utiliza la fuerza suficiente para mover la superficie de la sartén y la grava más liviana fuera del extremo de la misma.
Nivela la sartén. Agítala hacia atrás y adelante, mientras la sartén todavía esté en el agua. Nivelar y agitar la sartén causa que el oro se asiente en el fondo de la misma, y que el material más ligero salga a la superficie.
Repite el proceso varias veces. Cuando termines esta parte, debe haber alrededor de dos tazas de material pesado en la sartén. Ya no debe quedar ninguna roca o piedra. Los materiales que quedaron en la sartén son los más pesados. Se componen de arena negra, o 'concentrados', y si tienes suerte, oro.
4
Lava la arena Negra
Levanta la sartén del agua. Asegúrate de que haya cerca de 2.5cm (1plg) de agua en la sartén. El agua es necesaria debido a que continuarás filtrando la arena del oro cuando saques la sartén del arroyo.
Inclina el sartén hacia ti ligeramente. Agita el agua y los materiales lentamente con un movimiento circular. Hacer esto, te permite revisar y observar si hay alguna pepita o trozo grande de oro que puedas recoger con la mano.
*Si encuentras pepitas de oro, colócalas en el recipiente donde vas a almacenar el oro. Éste podría ser un botella legitima para muestras de oro comprada en la tienda, o un frasco o botella de píldoras que hayas encontrado en casa.
Sumerge la sartén de nuevo en el agua. Repite los pasos de la parte tres (alternando hacia atrás y adelante entre mover la sartén en forma circular, nivelarla y agitarla). Asegúrate de ser extremadamente cuidadoso al realizar este paso, si agitas la sartén con demasiada fuerza, podrías perder algo de tu oro.
Utiliza un imán si tienes una sartén de plástico. Saca la sartén del agua, manteniendo la menor cantidad de agua posible. Coloca un imán en la parte inferior de la sartén y muévelo lentamente alrededor de la misma. La arena negra es magnética y es atraída por el imán. Este proceso separa rápidamente la arena negra del oro.
*Si decides utilizar un imán, puedes tirar la arena atrapada, o utilizar una botella para filtrar el oro. Las botellas para filtrar oro tienen un tubo de succión en la parte superior (igual que las botellas de gotas para los ojos, las cuales puedes utilizar). Cuando aprietas la botella, se crea un vacío. Cuando sueltas la botella, succiona cualquier cosa a la que esté apuntando (en este caso, oro y agua). Es así como tu oro estará seguro dentro de la botella.
Vierte el esto de la arena negra y oro dentro de una botella. Cuando hayas filtrado toda la arena negra que te sea posible del oro, lo mejor es verter la mezcla dentro de una botella. La manera más segura de verter el contenido de la sartén dentro de una botella, es colocar un embudo en la boca de ésta. Vierte el contenido de la sartén dentro de la botella.
Y lo mas importante: Siéntete libre de gritar '¡Eureka!' Una vez que hayas separado todo el oro. Ahora eres un auténtico buscador de oro.
MATERIALES:
*Sarten vieja
*Botella
*Iman(Opcional)
*Paciencia
Empezemos:
Ve a un arroyo o río donde hayas escuchado que hay oro. Ya sea un lugar familiar, o que hayas oído historias sobre cierto arroyo, o que simplemente tengas una corazonada; generalmente hay algo de verdad detrás de las historias familiares y leyendas. Aunque puedas pensar que debido a que se ha buscado oro en un lugar, ya no queda nada, ése no siempre es el caso. Los arroyos y ríos cargan pequeños copos y piedras de oro desde depósitos de agua ubicados corriente arriba. Cada invierno, las tormentas desentierran más oro, y ese oro puede ser tuyo.
Escoge un lugar al lado de un arroyo o río. En el lugar que escojas el agua debe tener al menos 15cm (6 plg) de profundidad. Si el agua tiene más de esa profundidad, podría ser demasiado turbia o podría estar llena de hojas u otros tipos de suciedad que te impidan ver tu sartén cuando lo sumerjas.
Escoge la sartén. Las sartenes normales son de metal o plástico. Las sartenes de plástico son mejores para los principiantes debido a que son a prueba de óxido, son más ligeras que las sartenes de metal, y vienen en color negro (lo cual permite ver el oro con más facilidad) además pueden ser texturizadas especialmente para atrapar el oro.
*Si utilizas una sartén de metal, asegúrate de eliminar cualquier rastro de aceite de la superficie. (Si utilizas una sartén nueva, no debes preocuparte por el aceite). Elimina el aceite sosteniendo la sartén sobre una fogata con un par de pinzas o guantes resistentes al fuego. Calienta la sartén hasta que obtenga un débil resplandor rojo y luego sumérgela en el agua. Este proceso elimina el aceite y le da a la sartén un color azul oscuro que te permite ver el oro más facilidad.
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Lava las piedras más grandes y el moho
Llena la sartén hasta ¾ con grava. Sumérgela en el agua, justo por debajo de la superficie. Agita la sartén con fuerza varias veces. Muévela hacia atrás y adelante, de un lado a otro. Asegúrate de no agitar la sartén con demasiada fuerza, ya que los materiales pueden caer de la sartén.
Deja de mover la sartén y utiliza suaves movimientos circulares. La grava debe empezar a girar en círculo dentro de la sartén. Hacer esto hará que la mayoría de tierra y barro salgan de la sartén o se disuelvan. Enrolla cualquier raíz o trozo de musgo sobre la sartén con tus dedos, hacer esto te asegura que la sartén atrape cualquier suciedad que posiblemente tenga oro.
Saca las piedras grandes. Asegúrate de que estén limpias (deben estarlo después de seguir estos pasos). Repite estos pasos hasta eliminar las piedras más grande y dejar las concentraciones más pesadas (como el oro y la arena) reposando en el fondo de la sartén.
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Lava la arena más liviana y la grava
Sostén tu sartén apenas por debajo del agua, asegurándote de que esté completamente sumergida. Inclina la sartén lejos de ti ligeramente, como si estuvieras intentando atrapar la corriente de agua.
gita la sartén de lado a lado. Utiliza un movimiento ligero de lanzamiento hacia adelante, como si estuvieras a punto de lanzar un panqueque (pero no voltees el contenido de la sartén). Sé cuidadoso, pero utiliza la fuerza suficiente para mover la superficie de la sartén y la grava más liviana fuera del extremo de la misma.
Nivela la sartén. Agítala hacia atrás y adelante, mientras la sartén todavía esté en el agua. Nivelar y agitar la sartén causa que el oro se asiente en el fondo de la misma, y que el material más ligero salga a la superficie.
Repite el proceso varias veces. Cuando termines esta parte, debe haber alrededor de dos tazas de material pesado en la sartén. Ya no debe quedar ninguna roca o piedra. Los materiales que quedaron en la sartén son los más pesados. Se componen de arena negra, o 'concentrados', y si tienes suerte, oro.
4
Lava la arena Negra
Levanta la sartén del agua. Asegúrate de que haya cerca de 2.5cm (1plg) de agua en la sartén. El agua es necesaria debido a que continuarás filtrando la arena del oro cuando saques la sartén del arroyo.
Inclina el sartén hacia ti ligeramente. Agita el agua y los materiales lentamente con un movimiento circular. Hacer esto, te permite revisar y observar si hay alguna pepita o trozo grande de oro que puedas recoger con la mano.
*Si encuentras pepitas de oro, colócalas en el recipiente donde vas a almacenar el oro. Éste podría ser un botella legitima para muestras de oro comprada en la tienda, o un frasco o botella de píldoras que hayas encontrado en casa.
Sumerge la sartén de nuevo en el agua. Repite los pasos de la parte tres (alternando hacia atrás y adelante entre mover la sartén en forma circular, nivelarla y agitarla). Asegúrate de ser extremadamente cuidadoso al realizar este paso, si agitas la sartén con demasiada fuerza, podrías perder algo de tu oro.
Utiliza un imán si tienes una sartén de plástico. Saca la sartén del agua, manteniendo la menor cantidad de agua posible. Coloca un imán en la parte inferior de la sartén y muévelo lentamente alrededor de la misma. La arena negra es magnética y es atraída por el imán. Este proceso separa rápidamente la arena negra del oro.
*Si decides utilizar un imán, puedes tirar la arena atrapada, o utilizar una botella para filtrar el oro. Las botellas para filtrar oro tienen un tubo de succión en la parte superior (igual que las botellas de gotas para los ojos, las cuales puedes utilizar). Cuando aprietas la botella, se crea un vacío. Cuando sueltas la botella, succiona cualquier cosa a la que esté apuntando (en este caso, oro y agua). Es así como tu oro estará seguro dentro de la botella.
Vierte el esto de la arena negra y oro dentro de una botella. Cuando hayas filtrado toda la arena negra que te sea posible del oro, lo mejor es verter la mezcla dentro de una botella. La manera más segura de verter el contenido de la sartén dentro de una botella, es colocar un embudo en la boca de ésta. Vierte el contenido de la sartén dentro de la botella.
Y lo mas importante: Siéntete libre de gritar '¡Eureka!' Una vez que hayas separado todo el oro. Ahora eres un auténtico buscador de oro.

