Hace mucho, mucho tiempo habia un pueblito en donde toda la gente vivian muy felices, todos se ayudaban entre todos, de vez en cuando se producian algunas desavenencias, pero por lo general habia armonia.
No muy lejos, vivia una bruja ermitaña que odiaba a la gente de ese pueblo. La bruja nunca habia conocido la felicidad, no le gustaba la gente que sonreia, no le gustaban los niños y maldecia cuando la gente la saludaba.
Asi que planeo envenenar a todo el pueblo con una de sus pociones. Pero su idea no era matarlos sino alterar totalmente la personalidad de esa gente.
Entonces, fue al pueblo cuando toda la gente dormia y enveneno el unico pozo que habia.
Al dia siguiente, la gente como de costumbre, despertaron muy temprano, fueron al pozo para sacar agua y tomar sus alimentos antes de ir al campo a trabajar.
El efecto fue inmediato, todos los hombres, mujeres y niños comenzaron a mirarse con rabia, discutian, se agarraban a golpes, se insultaban, etc.. Todos los dias era lo mismo, envidia, recelos. Ya no se ayudaban entre ellos, ya no habia paz ni armonia.
Todos se peleaban entre todos. Todos, menos uno. El dia del envenenamiento se habia quedado dormido, se levanto tarde y no tomo su desayuno. Era el unico que veia las cosas con claridad, el unico que notaba el cambio de la gente.
Trato de apaciguar las discusiones sin sentido, pero solo recibio insultos y amenazas.
Cansado de esa situacion y sabiendo que el origen del problema estaba en el pozo, se dirigio alli y bebio de esa agua.