Aleccionando ateos
Muchos creyentes pretenden desmerecer al ateísmo etiquetándolo como una moda o rebeldía.
Ser creyente estuvo de moda por milenios y eso no pareció molestarles en lo absoluto. Aunque para ser mas realista ser creyente nunca fue una moda, sino algo peor: un acostumbramiento, un adoctrinamiento.
No se puede negar que algunas personas optan por el ateísmo como una manifestación de rebeldía ante su familia o sociedad de la que no se siente parte. Pero esto no es representativo ni un común denominador de los ateos, sino casos aislados.
Pero, por el contrario, muchas personas optan por creer en dios por el sólo hecho de creer, o porque desde niños les inculcaron la creencia de un ser superior y creador.
Sucede que hoy en día el es más fácil el acceso a la información desde todas partes del mundo, de distintas civilizaciones, culturas, religiones, entre tantas cosas.
Dicha información nos permite comparar, analizar, estudiar y sacar conclusiones.
Así nos damos cuenta que dios fue inventado cuando la humanidad no desconocía el origen de los eventos naturales e incluso el origen de la vida misma; y por ello daba a “dios” como respuesta.
El acceso a la información hace que seamos mas objetivos, que tengamos mas bases para sustentar nuestras posturas y nos hace menos ignorantes.
Esto, sin duda, molesta mucho a quienes sólo prefieren creer y sostienen la existencia de dios.
Si ser ateo fuese una moda (cosa que no lo es), sería una moda sana, digna de implementar en nuestras vidas.
Sería una moda que no condena eternamente al prójimo por no compartir la misma postura en la vida.
El ateísmo no asesina ni tortura para convertir al mundo. Sería una moda donde prevalece el libre pensamiento, la lógica, la objetividad y, por sobre todo, una relación con la realidad.