Ford Sierra RS Cosworth De esa comparación sale ganador el automóvil que, dicho sea de paso, parte con una ventaja abusiva; los 204 caballos de su motor disparan al vehículo a una velocidad cercana a los 240 km/h., mientras el estupendo mamífero entrenado para la competición no supera los 60 km/h en sus instantes más veloces, aunque debemos tener en cuenta que es uno solo ... La colaboración entre Ford y Cosworth, como es sabido, viene desde antiguo. Dentro del programa conjunto elaborado por ambas empresas nació hace unos meses el nuevo Sierra Cosworth, que acaba de llegar a nuestro país. La baza más importante es su precio, mucho más competitivo que el del resto de los rivales que pudieran hacerle sombra en lo referente a prestaciones puras y comportamiento. El motor de este Sierra es obra de la prestigiosa marca Cosworth y se ha fabricado con avanzadas técnicas, entre las que se encuentran la utilización del ordenador y el rayo láser. Tanto el turbocompresor como la inyección y el encendido están controlados por sistemas electrónicos de alta precisión, que permiten una regulación muy exacta de la mezcla de combustible y una presión del turbo óptima en cada circunstancia, con lo que la respuesta al acelerador es sumamente rápida en todo momento. El bloque de este motor toma como base el del modelo de serie que emplean desde hace algún tiempo los Sierra dos litros, y donde se ha realizado un auténtico esfuerzo es en la culata que, con 16 válvulas y dos árboles de levas en cabeza, se parece mucho a la que llevan los Mercedes 190 2.3, también desarrollada por la empresa británica Cosworth. Al funcionamiento del motor no se le puede hacer el más mínimo reproche. Se mueve con una suavidad pasmosa y empuja con energía desde antes de las 3.000 revoluciones. Una vez alcanzadas las 4.000 vueltas, el tirón es todavía más fuerte -aunque, insistimos, sin brusquedades-, para llegar al límite en pocos instantes y sin rechistar. Los 204 caballos están siempre preparados para actuar al más ligero requerimiento y se consiguen velocidades elevadísimas, lo mismo saliendo desde parado que acelerando en marchas largas, como la cuarta o la quinta, circulando despacio. El ruido y las vibraciones se mueven en unos márgenes discretos, gracias a unos amortiguadores de rozamientos situados en los colectores y a la perfecta insonorización. Dos factores importantísimos a la hora de analizar un coche deportivo, como el que nos ocupa, son la estabilidad y las reacciones del mismo. En principio, el Sierra Cosworth no presenta problemas circulando con alegría, pero sin demasiadas pretensiones. La cosa se complica en el momento que decidimos emular a los grandes campeones y pisamos el acelerador con firmeza. En esas circunstancias, la carrocería apenas se balancea y se tiene una gran sensación de control sobre la máquina, pero, a medida que las curvas se suceden, nos damos cuenta de la dificultad que hay para hacer que la trompa del coche vaya por el camino deseado. Tiene una tendencia acusada a seguir recto en la entrada de los virajes, que se acentúa cuanto más cerrados son éstos. La solución no es nada fácil, ya que, para resolver el contratiempo, debemos de acelerar lo suficiente como para que el motor tenga fuerza y tire del eje trasero; pero si lo hacemos demasiado violentamente, el coche comenzará un derrapaje de la parte de atrás, que, aunque es noble y progresivo, tendremos dificultad de controlar por la cantidad de potencia que se transmite.
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