“De hoy, no pasás”
La violencia de género no disminuye a pesar de la sanción de leyes cada vez más estricta. ¿Por qué?
Un informe recientemente aparecido en España dice que diariamente se calcula que entre 20 y 25 hombres acarician la idea de asesinar a su mujer. Imaginariamente están cavilando al modo en que la alejarán de sus vidas: planean cómo acuchillarla, asfixiarla, pegarle un tiro, atropellarla, envenenarla. Los más fríos suelen expresarlo impunemente cuando ven dar cuenta de un caso similar en las noticias: "Así vas a acabar tú, a donde yo voy se sale, pero a donde vas tú, no" -frase extraída de un caso juzgado-. Lo peor es que muchas de ellas, tras el proceso de aniquilación total que supone el maltrato, están indefensas y atenazadas por el miedo y no son conscientes del riesgo.
Ellos no están locos, no es el alcohol ni las drogas ni el estrés, no son crímenes pasionales. Es violencia de género.
Ni siquiera las leyes han podido revertir el número víctimas. La media en los países europeos no baja de cincuenta mujeres muertas al año a manos de sus parejas.
¿Cuáles son las causas de este aumento?
¿puede estar detrás la crisis, culpable de casi todo?
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