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Planifica el diseño de tu jardín. Debe fluir con el resto de la casa. Esboza tus planes de jardinería o recorta algunas fotos para tener una mejor idea de lo que quieres y cómo se verá, para terminar un jardín que sea a la vez hermoso y único.
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Selecciona tus plantas. Mucha variedad puede ser difícil de manejar, dejándote un jardín menos deseable. Elige plantas que tengan las mismas instrucciones de cuidado. Tenga en cuenta criterios como el color, altura, tiempo de floración y resistencia. En lugar de varias, elige tres o cuatro tipos diferentes de flores en mucha cantidad, teniendo el cuidado de que cuando crezcan se complementen entre sí. Aprende las necesidades de las plantas, la cantidad de luz o sombra que necesitan, la cantidad de espacio que necesitan para crecer y las condiciones óptimas del suelo. Tomarte el tiempo para conocer a tus plantas hará más fácil mantener el jardín.
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Prepara el suelo con materia orgánica para darle empuje extra a tu jardín, sin importar con el tipo de suelo que estás trabajando. Necesitarás suficiente materia orgánica para cubrir de dos a tres pulgadas de la superficie del suelo. Mezcla lo que extendiste alrededor de seis a ocho pulgadas en el suelo. La paja, las ramas, las hojas, el musgo, el aserrín y la hierba son buenos ejemplos de materia orgánica. Agrégalos a la mezcla de fertilizantes para promover la descomposición. Más fertilizantes serán necesarios cuando empieces a plantar.
4
Rompe el suelo antes de empezar a plantar tus flores. Una herramienta de labranza permitirá que el aire circule alrededor de las raíces de tus plantas. Rompe el suelo hasta por lo menos ocho pulgadas de profundidad. Para esto puedes usar una herramienta de labranza, una pala o un tenedor.
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Determina el espacio entre las plantas en función de sus necesidades específicas. Coloca las plantas en la tierra para trazar el diseño. Una vez que hayas determinado en dónde van a ir, podrás retirar cuidadosamente la planta de su maceta. Usando una pala chica de jardinería, cava tan profundo como las raíces de la planta. Asegúrate de que la parte superior de la raíz se encuentre en el mismo nivel que la superficie del suelo.