¿Suponés que en cuestiones eróticas tiene que existir “algo más” que tu repertorio habitual? Estás en lo cierto. En este sex informe, los expertos en la materia te cuentan las técnicas más originales (¡y hot!) para disfrutar una y otra vez.
“Ya está todo inventado, no hay nada nuevo bajo el sol” es la frase de cabecera de los cómodos y de los aburridos. Y esto también es válido para los conformistas entre las sábanas. Por eso, cada tanto salimos a investigar qué novedades hay en materia de sexo. Esta vez, los especialistas nos contaron trucos, técnicas y secretos para que tu intimidad sea mucho menos convencional y más excitante. Te lo advertimos: estas movidas son solo aptas para chicas audaces.
Calentá motores
Siempre se dijo que el órgano sexual más importante de los seres humanos no está ubicado en los genitales sino mucho más al Norte: es el cerebro. En él se traman todas las fantasías y se esconden los deseos (especialmente los que no podemos contar en voz alta). “Pensar en el sexo es la mejor manera de lograr una sexualidad más plena. Cuando nos damos el permiso de estimularnos con toda clase de pensamientos y de fantasías, renovamos nuestra intimidad. Ciertas ideas son una fuente inagotable de placer y deberíamos sacar provecho de esto”, afirma la especialista en erotismo Paola Kullok, directora de PK, Escuela de Sexo, y autora del libro Sexo ¡Ponele ganas!
Es fundamental que tu mente esté en “modo sexy” (se trata de sintonizar tus pensamientos con el placer): evocá imágenes, recuerdos y fantasías que te pongan en llamas. Como no todas respondemos a los mismos estímulos, vas a tener que descubrir qué es lo que funciona mejor con vos. ¿El cuento de Caperucita y el lobo? ¿Ser espiada? ¿Una situación de dominación? “Las fantasías son absolutamente personales. Por eso resulta tan interesante investigar en pareja qué funciona en cada uno. Hay que tener en cuenta ciertas diferencias de género: las mujeres, por ejemplo, son más sensibles que los varones a lo contextual, y quizá necesitan detalles muy precisos del ambiente para ‘actuar’ una fantasía”, explica el sexólogo Ezequiel López Peralta (www.sexoterapiaonline.com).
¿Y si no se te ocurre nada? Podés tomar prestadas algunas ideas de la literatura erótica. En la Web tenés muchos sites con relatos de todo tipo. Consultá en www.adultrelatos.com o en www.todorelatos.com. Una aclaración fundamental: que te excites con algunas situaciones perversas (como el sadismo o el exhibicionismo) no quiere decir que quieras concretarlas.
Para incentivar tus ratones, Kullok recomienda: “Pensá una minihistoria erótica que responda a alguno de estos disparadores: hacerlo con otra pareja, formar parte de un harén, ser (o recibir) un regalo de Reyes, convertirte en una prostituta de la Antigua Roma, hacerlo a ciegas o estar con el macho dominante”.
Pero no solo tenés que encender tu mente: también debés sintonizar tu cuerpo en modo erótico. Para disfrutar de nuevos estímulos, durante el día usá lencería de satén o de seda, en vez del habitual conjunto de algodón. Otra sugerencia: “olvidate” de llevar puesto algún ítem (como el corpiño o la tanga), ya que esa desnudez te hará estar más alerta ante ciertos estímulos. Hacelo partícipe a tu chico de estas novedades: sacate fotos y enviáselas o llamalo y contale lo que experimentás en ese momento.
“Otra forma muy eficaz de motivarse de a dos a la distancia es jugar a la profesional del sexo. Enviale un mensaje avisándole qué clase de servicios ofrecés y cuáles son los costos. Para que esta fantasía funcione, te conviene elegir un seudónimo sexy y manejar cierto vocabulario ‘técnico’. Por ejemplo: un servicio convencional se refiere a la penetración vaginal, mientras que uno ‘completo’ incluye la puerta trasera. Podés ofrecer ‘participación libre’: tiene que pagar un plus cada vez que alcance el clímax. Él tiene que abonarte la suma base por adelantado (antes de que empiecen a besarse). La idea es que durante el tiempo que hayan acordado vos realmente estés a su disposición para complacerlo. Si pagó por media hora de sexo oral, se lo vas a tener que dar”, propone Kullok.
Si manejar dinero en relación con el sexo te resulta muy chocante, elijan otra forma de “moneda”: tus servicios pueden ser retribuidos de la forma que más les guste. Otra situación muy ratonera: “En la calle o en un bar, finjan no conocerse y concreten un levante (obviamente, tienen que terminar en la casa de alguno de los dos o en un hotel). Te vas a sentir más libre, por lo que vas a actuar de una manera más creativa”, asegura la especialista.
Prohibido no enloquecer
Ya lo sabemos: lo que más se desea generalmente es aquello que no se tiene. En términos sexuales, esto significa que los ratones crecen al compás de la prohibición. Para comprobarlo, negate por algún tiempo a alguna instancia placentera y fijate qué sucede. Un clásico: matarte a besos y caricias con tu chico, sin permitir que la situación pase a mayores (¿te acordás de lo hot que eran las sesiones de mimos durante tu adolescencia?).
La propuesta de los especialistas es que impongas alguna prohibición. Por ejemplo: no pueden sacarse la ropa. “Lo que en realidad resulta excitante es la sensación de urgencia o la ansiedad erótica que esto genera. Además, tener sexo vestidos estimula las fantasías sobre las partes del cuerpo que no se exhiben y resulta una estrategia muy estimulante”, asegura López Peralta. Una variante consiste en desvestirse a medias. Los dos deben quedarse en ropa interior y nunca, bajo ningún concepto, se la pueden quitar.
La prohibición de usar las manos es ideal para parejas audaces: para asegurarse de cumplirla, átenselas con una pashmina o con una cuerda de seda. Después, vos y tu chico tienen que darse mutuo placer, a la vez o por turnos. Vale usar la boca, las lolas, el pene o cualquier parte del cuerpo que se te ocurra. Te garantizamos que, en la desesperación por tocar al otro, van a volverse muy creativos.
Kullok propone que inmovilices a tu chico. “Desnudalo y atalo a una silla. Vos debés lucir la lencería más sexy y los stilettos más altos que tengas (el estímulo visual es clave para él). Durante algunos minutos, sumergí un cubito de hielo en una taza con agua caliente, para que pierda los filos y las partes ríspidas. Después, ponelo en la boca de tu hombre y acercá tu pezón a ella. Él tiene que jugar con esta situación: puede succionar el hielo (y tu lola) o deslizarlo por toda el área, con ayuda de la lengua. Después de un rato, llevá el cubito hacia tu pubis. Colocá uno de tus pies sobre una rodilla de él e introducí el hielo en tu zona V. Inmediatamente, sentate arriba del miembro de tu chico. No tengas miedo: tu vagina no va a congelarse”, asegura Kullok. Esta movida genera sensaciones que garantizan un orgasmo explosivo.
Devórame otra vez
Ya sabemos que el beso es el arma erótica por excelencia. Eso sí: tenés que dejar de lado lo rutinario y animarte a nuevas variantes. Aunque casi siempre son los grandes olvidados durante una sesión erótica, los pies pueden depararte sorpresas muy placenteras. Sucede que estas extremidades están llenas de terminaciones nerviosas y, sibesás y lamés la pielcita que hay entre los dedos, podés generar en tu enamorado algo muy parecido al éxtasis. Tené en cuenta, además, que “las caricias realizadas con los pies pueden resultar sumamente excitantes, tanto por lo tactil como por lo visual”, asegura López Peralta. Frotá tu clítoris contra su dedo gordo, su empeine o su talón: vas a derretirte de placer. Y a él esta escena va a resultarle ultra hot. Un dato secreto: los besos en las axilas son muy estimulantes. Tu chico puede iniciar un camino de besos en esa área, para luego rodear la lola y finalizar el recorrido en el pezón. Pedile a él que rompa un par de cubitos de hielo y que introduzca algunos fragmentos en su boca (de esta manera, el frío no va a “quemársela”). Después tiene que besarte el clítoris. Vas a ver: lo glacial puede ser muuuy hot.
Ahora mando yo
Únicamente vos sabés qué es lo que de verdad te estimula entre las sábanas. Muchas veces no disfrutamos el sexo 100% porque somos incapaces de expresar con pelos y señales nuestros deseos y necesidades. “Tenés que aprender a hacerlo y también, a tomar el mando en la escena erótica. Empezá a dirigir a tu compañero y empujalo a que se esmere tanto como vos lo hacés con él”, dice Kullok. Esta especialista propone que, en una versión soft del juego de la ama y el esclavo, lo conviertas por una noche en tu sex toy. Podés, incluso, elevar la apuesta y fingir que es un taxy boy. Organizá un encuentro en tu casa y pedile que te haga todo lo que se te ocurra. Podés ordenarle que te dé sexo oral durante 15 minutos o prohibirle que llegue al orgasmo a menos que vos lo autorices. Mostrate algo distante: no uses apodos cariñosos ni abandones en mitad de la sesión tu rol de clienta exigente. ¿No ves la hora de probar estas nuevas estrategias? Entonces, no esperes más: llamá ya mismo a tu hombre.
Fuente:www.cosmoonline.com.ar