Una broma simple que requiere ingredientes que se encuentran en cada casa.
Sólo vais a necesitar algodón común y corriente y ají.
Moléis ají, mucho ají. Remojáis el algodón en el ají molido, (preferiblemente que sean trozos de algodón redondos, no tan pequeños) . Lo remojáis un montón y luego lo dejáis secar al sol por unas horas. Esto provoca un ardor tremendo en los ojos, más que la cebolla o la caca. Metedlo en la mochila de alguno de vuestros amigos o metedlo dentro de una bolsa para luego asfixiar a alguno de vuestros amigos con esa bolsa lacrimógena.
Sólo vais a necesitar algodón común y corriente y ají.
Moléis ají, mucho ají. Remojáis el algodón en el ají molido, (preferiblemente que sean trozos de algodón redondos, no tan pequeños) . Lo remojáis un montón y luego lo dejáis secar al sol por unas horas. Esto provoca un ardor tremendo en los ojos, más que la cebolla o la caca. Metedlo en la mochila de alguno de vuestros amigos o metedlo dentro de una bolsa para luego asfixiar a alguno de vuestros amigos con esa bolsa lacrimógena.