Pancho, un maridito casi perfecto y con unos cuantos años de matrimonio a sus espaldas, llegó a su casa después de haber pasado dos semanas de viaje de trabajo en Nueva York en la nueva empresa multinacional en la que había conseguido por fin trabajo.
-¡María, cariño! Vengo que no me aguanto, ve preparándote que lo vamos a pasar de la mejor manera que tú y yo sabemos, mi amor, mi cielo, mi linda flor perfumada, que eres más linda que la sonrisa de Obama cuando le pide dinerito a los chinos. Te he extrañado tantísimo que mi mano derecha tiene más cayos que una isla en el Océano Índico.
Entraron en el dormitorio, se metieron en la cama y lo pasaron de maravilla, de manera brutal, escandalosa......
Fue tal el ajetreo y el ruido de la cama contra la pared, que al cabo de unos minutos escucharon unos golpes al otro lado de la pared, acompañados por las voces del vecino:
-Ya está bien, ¿No?
¡Qué llevamos toda la semana igual!
Moraleja: cuando una mujer se queja de las cosas de su pareja, es muy posible que esté a un paso de echar mano a un sustituto.
No hay nada mejor que un buen amigo de verdad
Gracias por tus comentarios