Como siempre se aprovechan de la necesidad que hay en todo el mundo
Maricel es una chica tímida, atractiva, y aparenta menos edad que sus 15 años. Pero en su corta vida ya ha tenido que lidiar con experiencias que marcarían a muchos adultos.
Hace dos años, su tía le habló de un trabajo en la ciudad de Olongapo, a varias horas de distancia de su casa.
"Me dijo que iba a trabajar como empleada doméstica y niñera", explica Maricel. "Pero cuando llegué allí, me dijo que me disfrazara y me pusiera frente a la computadora".
Ella incluso me mostró cómo hacerlo. Así que no tuve más remedio que seguir sus instrucciones".
Maricel se había convertido en lo que se conoce aquí como "una chica de chat de cibersexo".
Su amiga Kim cayó muy pronto en la misma trampa, y trabajó junto a ella.
"Hacíamos un show frente a la cámara, usando una cámara web y un teléfono", dice Kim.
"Cuando los clientes nos pedían que les mostráramos nuestro cuerpo nos quitábamos la ropa. Si quedaban satisfechos con nuestro show, nos pedían otro más".
Se hace una Redada
El cibersexo -o el chat sexualmente explícito a través de internet- es una industria creciente en muchas partes del mundo, y uno de los países donde el negocio está en auge es Filipinas.
Un comercio sexual ya establecido, sumado a los altos niveles de pobreza y una población que habla inglés básico, significa que hay oferta de niñas.
Ni la policía ni la Oficina Nacional de Investigaciones (NBI, por sus siglas en inglés) tienen estadísticas precisas, pero calculan que podría haber miles de chicas trabajando en los cuartos traseros y apartamentos pequeños que suelen albergar a los antros del cibersexo.
En Filipinas cualquier tipo de sexo por internet es calificado como pornografía y por tanto ilegal.
http://amorycitas.blogspot.com/2011/07/las-ninas-y-la-trampa-del-cibersexo.html
Test para Ateos
Maricel es una chica tímida, atractiva, y aparenta menos edad que sus 15 años. Pero en su corta vida ya ha tenido que lidiar con experiencias que marcarían a muchos adultos.
Hace dos años, su tía le habló de un trabajo en la ciudad de Olongapo, a varias horas de distancia de su casa.
"Me dijo que iba a trabajar como empleada doméstica y niñera", explica Maricel. "Pero cuando llegué allí, me dijo que me disfrazara y me pusiera frente a la computadora".
Ella incluso me mostró cómo hacerlo. Así que no tuve más remedio que seguir sus instrucciones".
Maricel se había convertido en lo que se conoce aquí como "una chica de chat de cibersexo".
Su amiga Kim cayó muy pronto en la misma trampa, y trabajó junto a ella.
"Hacíamos un show frente a la cámara, usando una cámara web y un teléfono", dice Kim.
"Cuando los clientes nos pedían que les mostráramos nuestro cuerpo nos quitábamos la ropa. Si quedaban satisfechos con nuestro show, nos pedían otro más".
Se hace una Redada
El cibersexo -o el chat sexualmente explícito a través de internet- es una industria creciente en muchas partes del mundo, y uno de los países donde el negocio está en auge es Filipinas.
Un comercio sexual ya establecido, sumado a los altos niveles de pobreza y una población que habla inglés básico, significa que hay oferta de niñas.
Ni la policía ni la Oficina Nacional de Investigaciones (NBI, por sus siglas en inglés) tienen estadísticas precisas, pero calculan que podría haber miles de chicas trabajando en los cuartos traseros y apartamentos pequeños que suelen albergar a los antros del cibersexo.
En Filipinas cualquier tipo de sexo por internet es calificado como pornografía y por tanto ilegal.
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