

No es nada placentero. Esa sensación de hundimiento en el estómago que te dice que algo no anda bien. Aunque la emesis (vómito) es una herramienta biológica útil, seguramente no parece tener mucha utilidad cuando te sobreviene de repente. Por suerte, existen muchos trucos eficaces que te pueden ayudar a aguantar las ganas de vomitar. Aquí los tienes.
1
Toma frecuentemente pequeñas cantidades de líquidos claros Los líquidos claros son mucho más fáciles de digerir que otros alimentos, por lo cual no causan tanto daño al estómago. Aquí tienes una lista con algunos líquidos (y alimentos) claros:
El agua
El té
El caldo (toma caldo de pollo o caldo de verduras)
El jugo de arándano, la gelatina, e incluso las paletas de helado
2
Toma una bebida ligeramente dulce, como el ginger ale. De acuerdo con la opinión médica, las bebidas con azúcar pueden ayudar a calmar el estómago.Al mismo tiempo, evita las bebidas extremadamente ácidas, como el jugo de pomelo y el jugo de naranja.
3
Coloca una compresa fría en partes estratégicas del cuerpo. Coloca un paño frío y húmedo sobre tu frente.Esto sirve para reducir los aumentos repentinos de la temperatura corporal y envía la señal al cerebro de que no es necesario vomitar. Otras partes de tu cuerpo que se pueden beneficiar por el uso de una compresa fría incluyen:
La parte posterior del cuello
La articulación al interior de los codos (donde el antebrazo se une con los bíceps)
Detrás de las rodillas
En las muñecas
4
Mastica, chupa, o come jengibre. En varios casos, se ha demostrado que recibir un suplemento de jengibre es bastante efectivo para reducir las náuseas y las ganas de vomitar.
Los médicos incluso han empezado a prescribir jarabe de jengibre para las mujeres que sufren de náuseas en el primer trimestre del embarazo. En conclusión, el jengibre es un gran anti-emético de fácil acceso y con un precio económico. Aquí tienes algunas formas de disfrutar del jengibre en casa, incluso cuando no te sientes muy bien:
Dulces y pastillas para la tos de jengibre. Los dulces de jengibre son deliciosos, y las pastillas para la tos son como mentas que se pueden chupar (además pueden ser doblemente efectivas si tienes tos o resfriado y necesitas limpiar tu garganta).
Té de jengibre. Tritura 12 rebanadas de jengibre con un mortero (de cocina) y utiliza el pilón hasta que empieces a ver los granos. Hierve el jengibre en un recipiente con 3 tazas de agua. Reduce a fuego lento y deja que se cocina durante 20 a 25 minutos. Luego, cuela el jengibre y añade una cucharada de miel, revolviendo la mezcla para disolverla. Sirve caliente.
Jarabe de jengibre. Coloca 2 rebanadas de jengibre en un procesador de alimentos y actívalo hasta picar bien el jengibre. Colócalo en una olla grande. Añade 2 tazas de azúcar, 6 tazas de agua, y hierve. Reduce a fuego lento y cocina durante aproximadamente 1 hora, hasta que la cantidad de jarabe se haya reducido dos tercios. Cuela el jarabe utilizando una estameña (filtro de cocina utilizado para colar).Añade agua al jarabe o tómalo directamente.
5
Acuéstate, con tu cabeza por encima de la altura de los pies. Si empiezas a sentir náuseas, acuéstate de inmediato. Levanta tu cabeza con almohadas para elevarla por encima de tu pies. Esto ayuda a tu cuerpo a mantener el sentido del equilibrio, lo que conlleva a una reducción de las náuseas.
6
Intenta con el té. Los tés que contienen remedios a base de hierbas pueden ayudar a calmar el estómago, recubrir las paredes de los intestinos, y por lo tanto ayudar a reducir las ganas de vomitar. Cuando bebas el té, recuerda hacerlo sorbiendo en pequeñas cantidades. Pero, no puedes utilizar cualquier tipo de té. Prueba los siguientes tipos de té como medida de precaución cuando sientas venir las náuseas:
Té de manzanilla. Mezclado con un poco de miel orgánica, este agradable té sirve para calmar el estómago. Ligero, calmante, y reconfortante.
Té de raíz de regaliz. La raíz de regaliz (un laxante muy suave) te puede ayudar a eliminar cualquier constipación que pueda estar causando el vómito o las náuseas.También contiene una encima (glicirricina) que combate todo tipo de dolencias, pero que también le da un sabor muy dulce al té.
Té de hojas de frambuesas rojas. Muchas mujeres utilizan el té de hojas de frambuesas rojas para tratar la enfermedad de la mañana (vómitos por el embarazo) y para aliviar los músculos en las labores de parto. Debido a que el té de frambuesas rojas relaja los músculos, asegúrate de hablar con tu médico para que te indique la dosis apropiada si estás en labores de parto para evitar el aborto espontáneo.
Té de olmo resbaladizo. El té de olmo resbaladizo produce secreciones mucosas que recubren el estómago. Este revestimiento del estómago es beneficioso para tratar el malestar estomacal y también disipa las ganas de vomitar.
7
Come galletas secas en pequeñas cantidades. Comer galletas secas en pequeñas cantidades puede reducir las náuseas. Si esté método te funciona, puede que no estés enfermo, en realidad sólo tenías hambre. Ten en cuenta que la efectividad de este método, depende de la causa del vómito.
8
Si la comida de hacer vomitar, cambia tus hábitos alimenticios. Si sospechas que la comida es la culpable del vómito, no es algo negativo, porque existe una probabilidad muy alta de que puedes reducir las ganas de vomitar simplemente modificando tus hábitos alimenticios:
Come alimentos fríos si el olor de los alimentos calientes te hacen sentir náuseas.
Evita los alimentos difíciles de digerir. Los alimentos fritos, las comidas picantes, los fríjoles, los productos lácteos o con alto contenido en grasa, y las verduras ricas en fibra y nutrientes, son especialmente difíciles de digerir.
Ingiere comidas pequeñas más seguido en lugar de comidas grandes con menos frecuencia. Fija tu meta en 6 comidas pequeñas al día en lugar de 3 comidas grandes. Así vas a digerir más fácil los alimentos.
Toma suficiente líquido durante el transcurso del día, en lugar de tomar mucho líquido junto a las comidas. Toma entre 6 a 8 vasos de agua al día, pero no tomes mucha agua durante las comidas.
Si sufres de la enfermedad de la mañana, mantén un caja de galletas cerca a tu cama y come algunas antes de levantarte de la misma. Esto te puede ayudar a sofocar el vómito causado por la enfermedad de la mañana.
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Toma frecuentemente pequeñas cantidades de líquidos claros Los líquidos claros son mucho más fáciles de digerir que otros alimentos, por lo cual no causan tanto daño al estómago. Aquí tienes una lista con algunos líquidos (y alimentos) claros:
El agua
El té
El caldo (toma caldo de pollo o caldo de verduras)
El jugo de arándano, la gelatina, e incluso las paletas de helado
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Toma una bebida ligeramente dulce, como el ginger ale. De acuerdo con la opinión médica, las bebidas con azúcar pueden ayudar a calmar el estómago.Al mismo tiempo, evita las bebidas extremadamente ácidas, como el jugo de pomelo y el jugo de naranja.
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Coloca una compresa fría en partes estratégicas del cuerpo. Coloca un paño frío y húmedo sobre tu frente.Esto sirve para reducir los aumentos repentinos de la temperatura corporal y envía la señal al cerebro de que no es necesario vomitar. Otras partes de tu cuerpo que se pueden beneficiar por el uso de una compresa fría incluyen:
La parte posterior del cuello
La articulación al interior de los codos (donde el antebrazo se une con los bíceps)
Detrás de las rodillas
En las muñecas
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Mastica, chupa, o come jengibre. En varios casos, se ha demostrado que recibir un suplemento de jengibre es bastante efectivo para reducir las náuseas y las ganas de vomitar.
Los médicos incluso han empezado a prescribir jarabe de jengibre para las mujeres que sufren de náuseas en el primer trimestre del embarazo. En conclusión, el jengibre es un gran anti-emético de fácil acceso y con un precio económico. Aquí tienes algunas formas de disfrutar del jengibre en casa, incluso cuando no te sientes muy bien:
Dulces y pastillas para la tos de jengibre. Los dulces de jengibre son deliciosos, y las pastillas para la tos son como mentas que se pueden chupar (además pueden ser doblemente efectivas si tienes tos o resfriado y necesitas limpiar tu garganta).
Té de jengibre. Tritura 12 rebanadas de jengibre con un mortero (de cocina) y utiliza el pilón hasta que empieces a ver los granos. Hierve el jengibre en un recipiente con 3 tazas de agua. Reduce a fuego lento y deja que se cocina durante 20 a 25 minutos. Luego, cuela el jengibre y añade una cucharada de miel, revolviendo la mezcla para disolverla. Sirve caliente.
Jarabe de jengibre. Coloca 2 rebanadas de jengibre en un procesador de alimentos y actívalo hasta picar bien el jengibre. Colócalo en una olla grande. Añade 2 tazas de azúcar, 6 tazas de agua, y hierve. Reduce a fuego lento y cocina durante aproximadamente 1 hora, hasta que la cantidad de jarabe se haya reducido dos tercios. Cuela el jarabe utilizando una estameña (filtro de cocina utilizado para colar).Añade agua al jarabe o tómalo directamente.
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Acuéstate, con tu cabeza por encima de la altura de los pies. Si empiezas a sentir náuseas, acuéstate de inmediato. Levanta tu cabeza con almohadas para elevarla por encima de tu pies. Esto ayuda a tu cuerpo a mantener el sentido del equilibrio, lo que conlleva a una reducción de las náuseas.
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Intenta con el té. Los tés que contienen remedios a base de hierbas pueden ayudar a calmar el estómago, recubrir las paredes de los intestinos, y por lo tanto ayudar a reducir las ganas de vomitar. Cuando bebas el té, recuerda hacerlo sorbiendo en pequeñas cantidades. Pero, no puedes utilizar cualquier tipo de té. Prueba los siguientes tipos de té como medida de precaución cuando sientas venir las náuseas:
Té de manzanilla. Mezclado con un poco de miel orgánica, este agradable té sirve para calmar el estómago. Ligero, calmante, y reconfortante.
Té de raíz de regaliz. La raíz de regaliz (un laxante muy suave) te puede ayudar a eliminar cualquier constipación que pueda estar causando el vómito o las náuseas.También contiene una encima (glicirricina) que combate todo tipo de dolencias, pero que también le da un sabor muy dulce al té.
Té de hojas de frambuesas rojas. Muchas mujeres utilizan el té de hojas de frambuesas rojas para tratar la enfermedad de la mañana (vómitos por el embarazo) y para aliviar los músculos en las labores de parto. Debido a que el té de frambuesas rojas relaja los músculos, asegúrate de hablar con tu médico para que te indique la dosis apropiada si estás en labores de parto para evitar el aborto espontáneo.
Té de olmo resbaladizo. El té de olmo resbaladizo produce secreciones mucosas que recubren el estómago. Este revestimiento del estómago es beneficioso para tratar el malestar estomacal y también disipa las ganas de vomitar.
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Come galletas secas en pequeñas cantidades. Comer galletas secas en pequeñas cantidades puede reducir las náuseas. Si esté método te funciona, puede que no estés enfermo, en realidad sólo tenías hambre. Ten en cuenta que la efectividad de este método, depende de la causa del vómito.
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Si la comida de hacer vomitar, cambia tus hábitos alimenticios. Si sospechas que la comida es la culpable del vómito, no es algo negativo, porque existe una probabilidad muy alta de que puedes reducir las ganas de vomitar simplemente modificando tus hábitos alimenticios:
Come alimentos fríos si el olor de los alimentos calientes te hacen sentir náuseas.
Evita los alimentos difíciles de digerir. Los alimentos fritos, las comidas picantes, los fríjoles, los productos lácteos o con alto contenido en grasa, y las verduras ricas en fibra y nutrientes, son especialmente difíciles de digerir.
Ingiere comidas pequeñas más seguido en lugar de comidas grandes con menos frecuencia. Fija tu meta en 6 comidas pequeñas al día en lugar de 3 comidas grandes. Así vas a digerir más fácil los alimentos.
Toma suficiente líquido durante el transcurso del día, en lugar de tomar mucho líquido junto a las comidas. Toma entre 6 a 8 vasos de agua al día, pero no tomes mucha agua durante las comidas.
Si sufres de la enfermedad de la mañana, mantén un caja de galletas cerca a tu cama y come algunas antes de levantarte de la misma. Esto te puede ayudar a sofocar el vómito causado por la enfermedad de la mañana.






