Hoy se cumplen 25 de la trágida pérdida de nuestro querido Luca Prodan. Hace 25 años abandonaba esta tierra de infieles para ir a rockear con los más grandes, con sus ídolos. Y se fue para enseñarles también un poco de música a todos sus maestros. Se fue, pero nos dejó lo mejor de él. Nos dejó su impronta tana-argenta, esa cultura que se llegó a impregnar en nuestros huesos como si de nuestra propia esencia se tratara.
Ese pelado alcóholico y drogadicto, mal vestido y siempre jodón ¿A quién no le gusta un ídolo así? ¿A quién no le gusta saber que detrás de esa mística melódica, había un simple borracho mal hablado, que apenas si podía pronunciar en castellano? A todos nos gusta. A todos nos fascina la idea del ídolo simple, mundano, sabio y de barrio.
Así era Luca, como una canción, que sopla en el viento del corazón. Perdón Ricardo, tu lírica es mejor que la mía, y te robé esa frase porque es la que mejor puede describir al fuelle tano que respirando pampas se aporteño.
Reggae, rock, punk, soul. Todo le venía bien a Luca. Y todo nos gustaba a nosotros. Al escuchar su música nos damos cuenta que no tenía escrúpulos en hacer de todo. Y mucho menos de mezclar inglés con castellano. Porque si hay algo que Luca no conocía eran las fronteras. De ningún estilo.
Y tampoco tenía límites en su imaginación. Cosa fácilmente comprobable. Música, poética, recitación. Todo eso era Luca, todo eso lo supo condensar en Sumo. Y todo eso supo convertirse en parte de nuestra cultura. Me gusta pensar que Sumo es un espejo de la Argentina. La cultura argenta que es casi imposible de describir. ¿Somos esto? ¿Somos aquello? ¿Qué queremos? No sabemos, pero lo queremos ya, como bien cantara nuestro eterno pelado.
Así era Luca. Así era y no le estoy haciendo Justicia ni de cerca, porque no existe palabra en ningún idioma para definir a Luca. La más cercana sea quizás PROCER. De la música, de la cultura. ¿Quizás el último prócer de Argentina? ¿Quizás el último caudillo importado? Díficil, hay tantos que nos gustan. Pero hoy recordamos a Luca. Hoy queremos estar con Luca, y con sus herederos. Divididos y Las Pelotas. Estoy seguro que ellos, los hijos pródigos, serán más justos en decir, que Luca no se fue, que está en el corazón.
Gracias, Luca. Gracias por tanta música, por tanto amor. Gracias por tu mensaje. Gracias!
Sólo la eternidad te hará Justicia.