Bienvenido, estimado lector.
En esta ocasion, le dejare de nuevo a su disposicion 3 creepypastas que espero sean de su agrado.
Los titulos son:
— Invocar Al Diablo Puede Tener Consecuencias
— El Angel
— El Bisabuelo Moises
Pues bien, sin mas contratiempos, empezemos...
Cuando tenía unos 15 años, no recuerdo por qué, me enganché a la tabla ouija. Una amiga se la compró como quien compra un Monopoly y así fue como empezamos. Un día y otro hasta estar totalmente enganchadas. No recuerdo ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez (etc.) que lo hicimos. Pero recuerdo bien que parecía un vicio.
Todos los días nos pasábamos de seis a siete horas con la tabla, invocando espíritus y demás. Yo lo tomaba como un juego y me parecía divertido e inocuo. Pero un día aquello empezó a ser monótono... siempre lo mismo, saludar al Ente, preguntarle las mismas cosas de siempre y adiós. Así que decidimos invocar a Satanás, algo muy fuerte que, ahora que lo recuerdo en la distancia, sé que fue una locura grande que jamás volveré a hacer.
La historia fue así. Fuimos a casa de mi amiga, la dueña de la tabla, pero en vez de ir las seis o siete habituales, sólo nos atrevimos cuatro de nosotras. Lo preparamos todo bien, luces apagadas, velas negras y blancas, un sitio ampli o y limpio, etc. Y empezamos...
Al principio no pasaba nada, de hecho, tardaba más que los otros espíritus y empezamos incluso a aburrirnos. Entonces empezó a oler raro en la casa (No puedo describir ese olor) y corría un airecillo fresquito (Era un caluroso día de verano y estábamos a 45°). Entonces, el puntero empezó a moverse. Se fua a las letras, una por una, hasta decirnos que era Satanás y que no saldríamos vivas. Ya con leer esto se me pusieron todos los pelos de punta. Entonces fue como si abriera los ojos y me diera cuenta de lo que estaba haciendo, estaba metida en aquella casa y de allí no podíamos salir sin cerrar la sesión... me di cuenta de lo peligroso que era.
Tras varios minutos en los que se dedicaba a amenazarnos nos atacó con sonidos, las puertas de la casa se abrían y se cerraban, las persianas lo mismo, los espejos estaban empapados en vapor y las velas se apagaron. Recuerdo que una de las tres amigas tenía un collar el cual empezó a retorcerse hasta presionar. La estaba ahogando y aquello le quedó físicamente marcado hasta un par de años después.
Queríamos cerrar aquella sesión y salir por piernas pero no nos dejaba; nos decía que nos atormentaría toda nuestra vida hasta acabar con ella, y, sinceramente, conmigo lo logró durante mucho tiempo.
Nos pasamos unas tres intensas horas luchando para que nos dejara en paz y se largara, después de todo lo ocurrido se largó y tuvimos una crisis de pánico. Yo salí de la casa disparada (Aún me pone los pelos de punta... perdona que sea tan breve) y desde aquel día no pegué ojo en unos 5 ó 6 años. Todos los días escuchaba susurros, unos pasos detrás de mí al caminar, golpes de llamada en el hombro, pisadas por mi casa, llamadas a la puerta... Igual eran cosas de mi mente, algo que yo provocara a causa del miedo, no lo sé, el caso es que me tenía aterrorizada.
Y hoy, después de unos 8 ó 9 años, he vuelto a oir esas pisadas, esos susurros pronunciando mi nombre, esos golpecitos en el hombro... y realmente me aterra…
En los inicios de la Primera Guerra Mundial, las tropas británicas en apoyo de Francia defendieron la frontera belga de la ofensiva alemana; pero la fuerza del ataque hizo a los aliados retroceder en dirección a París a través del Mons, en un movimiento desesperado antes que fueran aniquilados por los germanos.
La retirada del Mons fue dura y sangrienta. Entre los combatientes estaba el regimiento de Coldstream, cuyos hombres serían partícipes de uno de los episodios más misteriosos de la historia militar en el mes de agosto de 1914. Con la mochila en las espaldas y arma en mano, los soldados tuvieron que retroceder rápidamente a sabiendas que eran los últimos en partir teniendo a los alemanes tras ellos. De repente, y obligados por las circunstancias, entraron en un tupido bosque justo cuando la neblina cayó ante ellos. Habían sido víctimas de una trampa que podría ser mortal.
Cuando se hizo de noche habían perdido contacto con el resto de su ejército. El comandante ordenó detener la marcha y esperar hasta el día siguiente; aunque se enviaron a dos patrullas a buscar una salida, pero sin éxito. El regimiento de Coldstream necesitaba de un milagro para que los alemanes no los encontraran, sino serían presa fácil de sus armas.
Es aquí cuando surge la leyenda. Los soldados McAllister y Brown conversaban quejándose de la mala suerte que tenían y de lo que les esperaba. De pronto, detrás de los hombros de Brown, McAllister vio un gran resplandor en el cielo. Ambos observaron la luz, que empezaba a tomar forma humana. Una figura alta y delgada de largos cabellos, con una cinta dorada en la frente y una túnica blanca le cubría el cuerpo. Calzaba sandalias, y lo más notorio, llevaba dos alas. Era un ángel.
McAllister mandó a Brown llamar al comandante; éste camino sin poder sacar la vista del resplandor. El ángel levantó su brazo y apuntó al regimiento haciéndole señas para que lo sigan. Al llegar, Brown le contó sobre la aparición al comandante, y aunque éste no le creyó decidió acompañarlo junto con otros oficiales hacia donde estaba McAllister. El comandante miró la imagen totalmente absorto, mientras ésta le hacía la misma seña para que sus tropas lo acompañaran.
El oficial le ordenó al ángel que se identificara, pensando que podía ser una trampa. Éste no respondió, siguiendo con la seña de seguirlo. Sin nada que perder, el comandante ordenó al regimiento levantarse y seguir la luz. Era el mismo camino que la patrulla había recorrido sin encontrar nada. Sin embargo, decidieron seguir la marcha con el aliento del mismo ángel... hasta que encontraron la salida. Antes de que los soldados terminaran de ver el horizonte o de creer lo que había ocurrido, el ángel desapareció.
El regimiento de Coldstream pudo reunirse con su ejército para la defensa del Marne, en septiembre de ese mismo año. Nunca se pudo hallar aquel camino de nuevo ni se pudo explicar de forma lógica de aquel suceso. Si fue producto de la histeria colectiva o una aparición divina, lo cierto es que aquellos soldados que estaban condenados a morir, vivieron para contar esta historia.
Mi nombre es Matias Gonzalez, miembro del grupo de investigacion paranormal “7 De Copa”. No digo que soy un espiritista ni mucho menos. Simplemente soy una persona con muchas ganas de aprender todo lo que se pueda sobre una tópica tan oculta y que, sin embargo, todos en algún momento hemos comentado. ¿Existen los espiritus, los demonios y todos los demás seres paranormales? ¿Es verdad lo que sucede en el juego de la copa? Estos son los principales interrogantes que buscaremos resolver mediante la experimentacion.
La primera experiencia del grupo fue realizada en mi casa. Recientemente tuve la posibilidad de tener la casa para mi solo por unos días, y al no haber organizado bien, no pude hacer la gran fiesta con la cual cualquiera soñaría. Sin embargo, pude conseguir que mis amigos del club vinieran por lo menos a pasar un rato. Entre anécdotas y risas, le propongo a Maxi jugar al "Juego de la Copa". No se de donde saque el valor necesario ni las ganas de hacerlo, pero en cuanto me puse a pensar ya estaba todo armado. La mesa con los correspondientes papelitos prolijamente cortados y la copa, por el momento inmóvil, en el centro de la misma. Como era verano y la luz del sol comienza a hacer estragos a las 5 de la mañana, no contabamos con un ambiente que nos satisfaciera y nos hiciera ponernos en clima para lo que estabamos por hacer. Logramos oscurecer medianamente mi cuarto, con un toallón en la ventana y decidimos empezar antes de que resultara más difícil.
Maxi, al ser el más experimentado, comenzó contado algunas de sus experiencias en cuanto a fenómenos paranormales. Espero que en algún momento pueda transcribir algunas de ellas porque realmente merecen una leida. Volviendo al tema, luego de las anécdotas estabamos incluso más entusiasmados y, decididos a documentar el hecho con mi celular. Comenzamos la sesión.
El cuarto cerrado, solo iluminado por la debil llama de dos velas usadas y la risa nerviosa de Martin, uno de los participantes, anunciaba una experiencia que sería recordada por mucho tiempo. Lo que no sabíamos era lo mucho que iba a costar conseguir algún resultado al principio. Eramos cinco en el cuarto (Maxi, Martin, Pablo, Peter, y quien les habla) y ninguno de nosotros podía despegar los ojos de la copa rozada levemente por cuatro dedos temblorosos mientras Maxi recitaba una y otra vez “¿Hay algún espiritu presente?” o “¿Hay algún espiritu que se quiera comunicar con nosotros?”
Durante los primeros cinco minutos, lo único que logró sobresaltarnos fueron los ladridos de mi perra, pero la copa seguía inmutable. Luego de probar cuanta variable a la frase anteriormente citada se le ocurrió, Maxi decidió pasar la posta y dejar que El Zurdo (Martin) probara suerte. No pensabamos que hiciera algún cambio y en cuanto nos descuidamos algo pasó.
No se cuanto habrá tardado, pero en lo que para mi fueron horas, la copa se movió lenta pero constantemente hacia el "SÍ". Lo primero que hicimos fue lo normal, mirarnos entre todos y decir al unisono frases como “Boludo, ¿Viste eso?” o “No jodas, boludo. ¡Dale!”. Al comprobar que la copa se movía por si sola continuamos.
Emocionados, pero cautelosos, comenzamos a realizar las que usualmente son las primeras preguntas, datos personales, fechas y esa clase de cosas a lo cual el espiritu, todavia desconocido para nosotros, respondia sin apuros pero acertadamente. Luego, nos empezamos a preocupar más por la identidad de nuestro compañero del más allá y descubrimos luego de varias preguntas que era pariente de uno de los que estaba en el cuarto. Al ser mi casa, las miradas cayeron en mi, y debo decir que esas miradas no eran del todo buenas. Debo decir que Pablo parecía tener un grano en el culo del tamaño del obelisco, y Maxi parecía tan preocupado por esta nueva informacion como el gobierno de E.E.U.U. por el supuesto violador sueco, creador de “Wikileaks”. Rapidamente pedimos la inicial de su nombre y nos indicó la letra “M”. No podía creerlo... Pero no había otra posibilidad. A menos que el espiritu estuviera mintiendonos, estabamos en plena comunicación con mi bisabuelo Moises.
De ahí en más el orden de las preguntas me es confuso, pero las respuestas me pegan una tras otra cual granizo a techo de un auto. Dificilmente puedo emitir palabras mientras miles de ideas pasan por mi cabeza a toda velocidad. Imaginense, estaba hablando con la persona con la cual pasaba casi todo mi tiempo libre desde los 4 a los 9 años aproximadamente. Era una situacion dificil de describir. Más allá de esto, debo decir que no pasó nada extraordinario como apariciones o señales importantes. Moises seguía diciendonos que no a nuestros pedidos de señal.
No entendi muy bien como pasó todo, pero el espiritu pidio por otra persona, es decir, que debia llamar a otro de mis compañeros, en este caso a Nicolas, para que se sumara al juego. Pero aparentemente no resultó lo mejor, ya que al minuto el espiritu pidió que se fuera de la pieza. No sabemos exactamente porque pero es mejor no hacer enojar a alguien que no ves y que puede... Mejor ni siquiera pienso en eso, porque yo quiero dormir tranquilo por las noches.
Eventualmente, pidio por más gente a lo cual se unio Pedro, antes “camarógrafo” de la sesión, y en la pieza ya se respiraba un aire tenso y bastante viciado. Para ese momento ya habían entrado todos.
Continuamos con la sesión llegando al momento más duro para mi, y el más duro para los que no participaban que eran dos, Nicolas y Francisco. Los que jugabamos ascendiamos a 6 lo cual hacia que estuvieramos más apretados pero no parecía interferir con la comunicación. El nuevo integrante era el hermano de Nico, Julian, cuya presencia era aceptada por Moises.
El momento crucial, para mi fue cuando pregunte “¿Nos extrañas?” haciendo referencia a mi familia, especialmente a mi. La copa se movió lentamente en dirección al “SÍ”, pero no estuve seguro de esa respuesta hasta que freno casi tocando el papel. En ese momento pedí dejar de jugar, porque la emoción que sentía no me dejaba hablar y no podía quedar como un maricón enfrente a mis compañeros.
El otro momento fuerte de la sesión, fue cuando el espiritu dió con exactitud un dato que solamente yo conocía, la inicial del perro de mi bisabuelo que era su compañero de vida, Romeld. Esto comprobó la veracidad de la conexion y para mí cerró el juego. ¿Qué más podía pedir?
Esto fue la primer experiencia, y claramente no la ultima del grupo de investigacion paranormal “7 De Copa”, prometemos seguir trayendoles material de lectura e incluso los videos de las sesiones en cuanto consigamos una buena camara.
Antes de finalizar, me gustaría dejar en claro cual es nuestro objetivo, que es lo que buscamos lograr con este blog. Nuestro objetivo es demostrar que estas cosas realmente existen (O no) y mostrarle a la gente un mundo nuevo. No buscamos incentivar a la gente a que vaya al negocio “rarito” del barrio, se compre velas negras, una tabla de Ouija y trate de buscar a su bisabuelo, porque lo que probablemente pase no sea algo bueno. Sabemos el peligro que corremos, pero estamos dispuestos a correrlo para poder descubrir la verdad.
Hasta la proxima...
En esta ocasion, le dejare de nuevo a su disposicion 3 creepypastas que espero sean de su agrado.
Los titulos son:
— Invocar Al Diablo Puede Tener Consecuencias
— El Angel
— El Bisabuelo Moises
Pues bien, sin mas contratiempos, empezemos...
Invocar Al Diablo Puede Tener Consecuencias

Cuando tenía unos 15 años, no recuerdo por qué, me enganché a la tabla ouija. Una amiga se la compró como quien compra un Monopoly y así fue como empezamos. Un día y otro hasta estar totalmente enganchadas. No recuerdo ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez (etc.) que lo hicimos. Pero recuerdo bien que parecía un vicio.
Todos los días nos pasábamos de seis a siete horas con la tabla, invocando espíritus y demás. Yo lo tomaba como un juego y me parecía divertido e inocuo. Pero un día aquello empezó a ser monótono... siempre lo mismo, saludar al Ente, preguntarle las mismas cosas de siempre y adiós. Así que decidimos invocar a Satanás, algo muy fuerte que, ahora que lo recuerdo en la distancia, sé que fue una locura grande que jamás volveré a hacer.
La historia fue así. Fuimos a casa de mi amiga, la dueña de la tabla, pero en vez de ir las seis o siete habituales, sólo nos atrevimos cuatro de nosotras. Lo preparamos todo bien, luces apagadas, velas negras y blancas, un sitio ampli o y limpio, etc. Y empezamos...
Al principio no pasaba nada, de hecho, tardaba más que los otros espíritus y empezamos incluso a aburrirnos. Entonces empezó a oler raro en la casa (No puedo describir ese olor) y corría un airecillo fresquito (Era un caluroso día de verano y estábamos a 45°). Entonces, el puntero empezó a moverse. Se fua a las letras, una por una, hasta decirnos que era Satanás y que no saldríamos vivas. Ya con leer esto se me pusieron todos los pelos de punta. Entonces fue como si abriera los ojos y me diera cuenta de lo que estaba haciendo, estaba metida en aquella casa y de allí no podíamos salir sin cerrar la sesión... me di cuenta de lo peligroso que era.
Tras varios minutos en los que se dedicaba a amenazarnos nos atacó con sonidos, las puertas de la casa se abrían y se cerraban, las persianas lo mismo, los espejos estaban empapados en vapor y las velas se apagaron. Recuerdo que una de las tres amigas tenía un collar el cual empezó a retorcerse hasta presionar. La estaba ahogando y aquello le quedó físicamente marcado hasta un par de años después.
Queríamos cerrar aquella sesión y salir por piernas pero no nos dejaba; nos decía que nos atormentaría toda nuestra vida hasta acabar con ella, y, sinceramente, conmigo lo logró durante mucho tiempo.
Nos pasamos unas tres intensas horas luchando para que nos dejara en paz y se largara, después de todo lo ocurrido se largó y tuvimos una crisis de pánico. Yo salí de la casa disparada (Aún me pone los pelos de punta... perdona que sea tan breve) y desde aquel día no pegué ojo en unos 5 ó 6 años. Todos los días escuchaba susurros, unos pasos detrás de mí al caminar, golpes de llamada en el hombro, pisadas por mi casa, llamadas a la puerta... Igual eran cosas de mi mente, algo que yo provocara a causa del miedo, no lo sé, el caso es que me tenía aterrorizada.
Y hoy, después de unos 8 ó 9 años, he vuelto a oir esas pisadas, esos susurros pronunciando mi nombre, esos golpecitos en el hombro... y realmente me aterra…
El Angel
En los inicios de la Primera Guerra Mundial, las tropas británicas en apoyo de Francia defendieron la frontera belga de la ofensiva alemana; pero la fuerza del ataque hizo a los aliados retroceder en dirección a París a través del Mons, en un movimiento desesperado antes que fueran aniquilados por los germanos.
La retirada del Mons fue dura y sangrienta. Entre los combatientes estaba el regimiento de Coldstream, cuyos hombres serían partícipes de uno de los episodios más misteriosos de la historia militar en el mes de agosto de 1914. Con la mochila en las espaldas y arma en mano, los soldados tuvieron que retroceder rápidamente a sabiendas que eran los últimos en partir teniendo a los alemanes tras ellos. De repente, y obligados por las circunstancias, entraron en un tupido bosque justo cuando la neblina cayó ante ellos. Habían sido víctimas de una trampa que podría ser mortal.
Cuando se hizo de noche habían perdido contacto con el resto de su ejército. El comandante ordenó detener la marcha y esperar hasta el día siguiente; aunque se enviaron a dos patrullas a buscar una salida, pero sin éxito. El regimiento de Coldstream necesitaba de un milagro para que los alemanes no los encontraran, sino serían presa fácil de sus armas.
Es aquí cuando surge la leyenda. Los soldados McAllister y Brown conversaban quejándose de la mala suerte que tenían y de lo que les esperaba. De pronto, detrás de los hombros de Brown, McAllister vio un gran resplandor en el cielo. Ambos observaron la luz, que empezaba a tomar forma humana. Una figura alta y delgada de largos cabellos, con una cinta dorada en la frente y una túnica blanca le cubría el cuerpo. Calzaba sandalias, y lo más notorio, llevaba dos alas. Era un ángel.
McAllister mandó a Brown llamar al comandante; éste camino sin poder sacar la vista del resplandor. El ángel levantó su brazo y apuntó al regimiento haciéndole señas para que lo sigan. Al llegar, Brown le contó sobre la aparición al comandante, y aunque éste no le creyó decidió acompañarlo junto con otros oficiales hacia donde estaba McAllister. El comandante miró la imagen totalmente absorto, mientras ésta le hacía la misma seña para que sus tropas lo acompañaran.
El oficial le ordenó al ángel que se identificara, pensando que podía ser una trampa. Éste no respondió, siguiendo con la seña de seguirlo. Sin nada que perder, el comandante ordenó al regimiento levantarse y seguir la luz. Era el mismo camino que la patrulla había recorrido sin encontrar nada. Sin embargo, decidieron seguir la marcha con el aliento del mismo ángel... hasta que encontraron la salida. Antes de que los soldados terminaran de ver el horizonte o de creer lo que había ocurrido, el ángel desapareció.
El regimiento de Coldstream pudo reunirse con su ejército para la defensa del Marne, en septiembre de ese mismo año. Nunca se pudo hallar aquel camino de nuevo ni se pudo explicar de forma lógica de aquel suceso. Si fue producto de la histeria colectiva o una aparición divina, lo cierto es que aquellos soldados que estaban condenados a morir, vivieron para contar esta historia.

El Bisabuelo Moises
Mi nombre es Matias Gonzalez, miembro del grupo de investigacion paranormal “7 De Copa”. No digo que soy un espiritista ni mucho menos. Simplemente soy una persona con muchas ganas de aprender todo lo que se pueda sobre una tópica tan oculta y que, sin embargo, todos en algún momento hemos comentado. ¿Existen los espiritus, los demonios y todos los demás seres paranormales? ¿Es verdad lo que sucede en el juego de la copa? Estos son los principales interrogantes que buscaremos resolver mediante la experimentacion.
La primera experiencia del grupo fue realizada en mi casa. Recientemente tuve la posibilidad de tener la casa para mi solo por unos días, y al no haber organizado bien, no pude hacer la gran fiesta con la cual cualquiera soñaría. Sin embargo, pude conseguir que mis amigos del club vinieran por lo menos a pasar un rato. Entre anécdotas y risas, le propongo a Maxi jugar al "Juego de la Copa". No se de donde saque el valor necesario ni las ganas de hacerlo, pero en cuanto me puse a pensar ya estaba todo armado. La mesa con los correspondientes papelitos prolijamente cortados y la copa, por el momento inmóvil, en el centro de la misma. Como era verano y la luz del sol comienza a hacer estragos a las 5 de la mañana, no contabamos con un ambiente que nos satisfaciera y nos hiciera ponernos en clima para lo que estabamos por hacer. Logramos oscurecer medianamente mi cuarto, con un toallón en la ventana y decidimos empezar antes de que resultara más difícil.
Maxi, al ser el más experimentado, comenzó contado algunas de sus experiencias en cuanto a fenómenos paranormales. Espero que en algún momento pueda transcribir algunas de ellas porque realmente merecen una leida. Volviendo al tema, luego de las anécdotas estabamos incluso más entusiasmados y, decididos a documentar el hecho con mi celular. Comenzamos la sesión.
El cuarto cerrado, solo iluminado por la debil llama de dos velas usadas y la risa nerviosa de Martin, uno de los participantes, anunciaba una experiencia que sería recordada por mucho tiempo. Lo que no sabíamos era lo mucho que iba a costar conseguir algún resultado al principio. Eramos cinco en el cuarto (Maxi, Martin, Pablo, Peter, y quien les habla) y ninguno de nosotros podía despegar los ojos de la copa rozada levemente por cuatro dedos temblorosos mientras Maxi recitaba una y otra vez “¿Hay algún espiritu presente?” o “¿Hay algún espiritu que se quiera comunicar con nosotros?”
Durante los primeros cinco minutos, lo único que logró sobresaltarnos fueron los ladridos de mi perra, pero la copa seguía inmutable. Luego de probar cuanta variable a la frase anteriormente citada se le ocurrió, Maxi decidió pasar la posta y dejar que El Zurdo (Martin) probara suerte. No pensabamos que hiciera algún cambio y en cuanto nos descuidamos algo pasó.
No se cuanto habrá tardado, pero en lo que para mi fueron horas, la copa se movió lenta pero constantemente hacia el "SÍ". Lo primero que hicimos fue lo normal, mirarnos entre todos y decir al unisono frases como “Boludo, ¿Viste eso?” o “No jodas, boludo. ¡Dale!”. Al comprobar que la copa se movía por si sola continuamos.
Emocionados, pero cautelosos, comenzamos a realizar las que usualmente son las primeras preguntas, datos personales, fechas y esa clase de cosas a lo cual el espiritu, todavia desconocido para nosotros, respondia sin apuros pero acertadamente. Luego, nos empezamos a preocupar más por la identidad de nuestro compañero del más allá y descubrimos luego de varias preguntas que era pariente de uno de los que estaba en el cuarto. Al ser mi casa, las miradas cayeron en mi, y debo decir que esas miradas no eran del todo buenas. Debo decir que Pablo parecía tener un grano en el culo del tamaño del obelisco, y Maxi parecía tan preocupado por esta nueva informacion como el gobierno de E.E.U.U. por el supuesto violador sueco, creador de “Wikileaks”. Rapidamente pedimos la inicial de su nombre y nos indicó la letra “M”. No podía creerlo... Pero no había otra posibilidad. A menos que el espiritu estuviera mintiendonos, estabamos en plena comunicación con mi bisabuelo Moises.
De ahí en más el orden de las preguntas me es confuso, pero las respuestas me pegan una tras otra cual granizo a techo de un auto. Dificilmente puedo emitir palabras mientras miles de ideas pasan por mi cabeza a toda velocidad. Imaginense, estaba hablando con la persona con la cual pasaba casi todo mi tiempo libre desde los 4 a los 9 años aproximadamente. Era una situacion dificil de describir. Más allá de esto, debo decir que no pasó nada extraordinario como apariciones o señales importantes. Moises seguía diciendonos que no a nuestros pedidos de señal.
No entendi muy bien como pasó todo, pero el espiritu pidio por otra persona, es decir, que debia llamar a otro de mis compañeros, en este caso a Nicolas, para que se sumara al juego. Pero aparentemente no resultó lo mejor, ya que al minuto el espiritu pidió que se fuera de la pieza. No sabemos exactamente porque pero es mejor no hacer enojar a alguien que no ves y que puede... Mejor ni siquiera pienso en eso, porque yo quiero dormir tranquilo por las noches.
Eventualmente, pidio por más gente a lo cual se unio Pedro, antes “camarógrafo” de la sesión, y en la pieza ya se respiraba un aire tenso y bastante viciado. Para ese momento ya habían entrado todos.
Continuamos con la sesión llegando al momento más duro para mi, y el más duro para los que no participaban que eran dos, Nicolas y Francisco. Los que jugabamos ascendiamos a 6 lo cual hacia que estuvieramos más apretados pero no parecía interferir con la comunicación. El nuevo integrante era el hermano de Nico, Julian, cuya presencia era aceptada por Moises.
El momento crucial, para mi fue cuando pregunte “¿Nos extrañas?” haciendo referencia a mi familia, especialmente a mi. La copa se movió lentamente en dirección al “SÍ”, pero no estuve seguro de esa respuesta hasta que freno casi tocando el papel. En ese momento pedí dejar de jugar, porque la emoción que sentía no me dejaba hablar y no podía quedar como un maricón enfrente a mis compañeros.
El otro momento fuerte de la sesión, fue cuando el espiritu dió con exactitud un dato que solamente yo conocía, la inicial del perro de mi bisabuelo que era su compañero de vida, Romeld. Esto comprobó la veracidad de la conexion y para mí cerró el juego. ¿Qué más podía pedir?
Esto fue la primer experiencia, y claramente no la ultima del grupo de investigacion paranormal “7 De Copa”, prometemos seguir trayendoles material de lectura e incluso los videos de las sesiones en cuanto consigamos una buena camara.
Antes de finalizar, me gustaría dejar en claro cual es nuestro objetivo, que es lo que buscamos lograr con este blog. Nuestro objetivo es demostrar que estas cosas realmente existen (O no) y mostrarle a la gente un mundo nuevo. No buscamos incentivar a la gente a que vaya al negocio “rarito” del barrio, se compre velas negras, una tabla de Ouija y trate de buscar a su bisabuelo, porque lo que probablemente pase no sea algo bueno. Sabemos el peligro que corremos, pero estamos dispuestos a correrlo para poder descubrir la verdad.

Hasta la proxima...