Producir tejidos para trasplante y tratar enfermedades actualmente incurables, como diabetes, Alzheimer y Parkinson, es una de las finalidades que persigue este procedimiento; sin embargo, debido a su naturaleza es rechazado por diversos sectores de la sociedad.
El potencial de la clonación terapéutica o multiplicación con fines médicos de células con el mismo código genético es muy amplio; tan sólo consideremos que al ponerla en práctica sería posible obtener células troncales a partir del desarrollo de embriones jóvenes (de aproximadamente seis días después de la fertilización) y diferenciarlas, es decir, guiar su desarrollo para que se conviertan en los tejidos que se requieran.
Cabe destacar que las células troncales, también llamadas madre, son indiferenciadas y tienen la capacidad de dividirse indefinidamente sin perder sus propiedades, además de que tienen la capacidad de producir células especializadas, como las que forman el sistema nervioso, piel e hígado, entre muchas otras.
“En este contexto es muy importante aclarar que la clonación terapéutica se encuentra en fase de investigación, por lo que hasta el momento se desconocen las aplicaciones prácticas a las que se podrá llegar”, acota el Dr. Rubén Lisker, quien se desempeña como director de Investigación del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) de la Secretaría de Salud (Ssa), localizado en la Ciudad de México.
El experto agrega que si el citado procedimiento resulta exitoso, representará extraordinario adelanto en el conocimiento generado en relación con los procesos de diferenciación (especialización) celular, amén de las trascendentes aplicaciones médicas. No obstante, reconoce que en muchos países existen grupos que, por motivos principalmente religiosos, se oponen a la obtención de células troncales embrionarias, porque al hacerlo se destruye el embrión y consideran que es equivalente a matar a una persona.
De acuerdo con el investigador, quien es profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la clonación puede considerarse forma de reproducción asexual en la que el cigoto (normalmente resultado de la fertilización del óvulo por un espermatozoide) obtiene toda su información genética del núcleo de una célula somática (aquellas que forman el conjunto de tejidos y órganos de todo ser vivo).
¿Cómo se realiza?, el Dr. Rubén Lisker refiere los siguientes pasos:
dijo:* Se extrae el núcleo de un óvulo.
* Se le quita el núcleo a una célula somática y se transfiere al óvulo previamente enucleado (sin núcleo).
* Estos “cigotos” se cultivan durante algunos días.
* Finalmente, se introducen en el útero de animales de la misma especie, los cuales se preparan hormonalmente para el “embarazo”. Esto sólo ocurre en casos de clonación reproductiva.
Si fuese posible obtener núcleos de células somáticas del paciente y diferenciarse mediante el proceso descrito, la Medicina sería capaz de curar, por ejemplo, la enfermedad de Parkinson (trastorno neurológico que genera rigidez muscular, dificultad para caminar, temblor y alteraciones en la coordinación de movimientos). Así, para aliviar los síntomas sería viable depositar sobre el cerebro del paciente una capa de neuronas jóvenes que produzcan dopamina (cierto neurotransmisor o sustancia que permite la comunicación entre neuronas), cuya carencia provoca el mal.
Cabe señalar que si este procedimiento se realizara con células de un donador, el sistema inmunológico (de defensa) del enfermo se encargaría de destruirlas; esto puede remediarse mediante la administración de medicamentos inmunosupresores, cuyo mecanismo consiste en evitar el rechazo, pero que también exponen al paciente a padecer infecciones u otras enfermedades.
En cambio, si fuera posible obtener neuronas del mismo paciente y se les obligara a reproducirse en laboratorio para después colocarlas en el cerebro, el problema del rechazo estaría resuelto al ser especie de “autodonación”. No obstante, en la actualidad esto todavía no es posible.
Entre los animales que se han logrado clonar, además de ovejas, están bovinos, ratones, cerdos, conejos, gatos y monos, pero en este último caso no se ha logrado con células adultas. En diciembre de 2001 se anunció la clonación del primer humano, pero lo que en realidad se logró fue la producción de embriones de unas cuantas células y todos fallecieron casi de inmediato; asimismo, “de manera muy reciente se informó del primer caso de lo que pudiera considerarse una clonación en nuestra especie, aunque, naturalmente, sin introducir el blastocisto en útero alguno”.
“Es contrario a lo que Dios ha dispuesto”, reza una de las frases que retumba en los oídos de la comunidad científica en lo concerniente a investigación en Genética, máxime cuando se trata de clonación y persigue como objeto de estudio al ser humano. Una más afirma que “no es procedimiento natural”; sin embargo, el hombre ha obrado así a lo largo de la historia, como ha sucedido con la agricultura y domesticación de animales, o la creación de vacunas, cirugía, trasplantes, antibióticos y muchos otros procedimientos que ahora tienen aceptación casi universal.
Las células troncales se pueden obtener de embriones formados específicamente para investigación o de aquellos sobrantes de fertilización asistida, “pero estas acciones son objetables para algunos grupos, que consideran que el cigoto (aun cuando el núcleo provenga de una célula de adulto) ya es un ser humano que debe protegerse, por su potencialidad de convertirse en persona. Del otro lado del espectro de opinión están quienes consideran que no se trata más que de un conjunto de células que no tiene mayor derecho que cualquier otro”, comenta el entrevistado.
En este sentido conviene mencionar que en la mayoría de las situaciones no se considera igual al producto terminado que al precursor; por ejemplo, un huevo no es una gallina, ni una semilla es una planta; de la misma forma, el blastocisto no tiene tejidos ni órganos; no piensa ni siente, y no es lógico considerarlo ser humano, pues éste es mucho más que la suma de sus genes: resulta de la interacción entre su estructura genética (presente en el cigoto) y su medio.
dijo:“Es viable realizar experimentos de clonación terapéutica (en ellos no se implanta el embrión en un útero) si existe algún problema importante que lo requiera y cuyo resultado beneficie a la humanidad. Sabemos que es factible, y debe legislarse de una vez con la idea de preservar la libertad de la investigación científica y contribuir al bienestar del hombre”.
dijo:“¿Qué es más falto de ética y más negativo, impedir la investigación que tiene la posibilidad de curar o cuando menos mejorar la calidad de vida de millones de personas que sufren devastadores padecimientos, o evitar el uso de, por ejemplo, embriones sobrantes de procesos de fertilización in vitro, cuyo destino es el basurero, por su ‘potencialidad’, por cierto, baja, de poder llegar a convertirse en humano?”.
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