
En lo más profundo de la selva tropical ecuatoriana, cuatro atletas suecos que estaban compitiendo en el Campeonato Mundial de Raid de Aventura se reunieron para comer, cuando un perro callejero se les acercó.

Los atletas le lanzaron algo de carne, y no le dieron más importancia. No tenían ni idea de lo que pasaría a continuación.

Porque, unos kilómetros más tarde, se dieron cuenta que el perro les estaba siguiendo. Simplemente se negaba a separarse de ellos. Le pusieron de nombre Arthur.

En otro momento uno de los miembros del equipo se deshidrató y requirió asistencia médica. Arthur montó guardia a su lado mientras esperaban a que llegase la ayuda.

Hacia el final se dieron cuenta de que tendrían que dejar a Arthur en la orilla del río, ya que iban a cruzarlo en canoa. Pero animal se lanzó y buceó para seguirlos, así que los atletas lo sacaron del agua para llevarlo a bordo.

Y, finalmente, el equipo formado por los cinco atletas cruzó la línea de meta.

Pero, ¿sabes qué pasó luego?

Lindord, quien recogió a Arthur y le permitió quedarse en el kayak, acabó adoptándolo.

En una publicación en Facebook, Lindord escribía que “casi lloró delante del ordenador al leer la decisión [que le permitía adoptar a Arthur] del Jordbruksverket [el Consejo de Agricultura] en Suecia”.

El equipo terminó en la duodécima posición. Pero, como explica Lindord: “Vine hasta Ecuador a ganar el campeonato mundial. En vez de eso he ganado un nuevo amigo”.

Aquí esta la historia al completo.
