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Audi A6 3.0 BiTDI, un diesel intentando transmitir deport

Autos Motos1/30/2013
Audi A6 3.0 BiTDI, un diesel intentando transmitir deport
Deportividad contenida y discreta gracias a los opcionales y al kit S Line
Es cierto que este nuevo Audi A6, como casi todos los últimos modelos de la casa de Ingolstadt, mantiene una estética que ni rompe con lo anterior ni marca una considerable diferencia con modelos superiores e inferiores. Para muchos se trata de una estrategia errónea. A tenor de sus ventas Audi no necesita aventuras arriesgadas ni tampoco salirse de la homogénea línea estética actual para mantener la confianza de sus compradores. No obstante parece que en los próximos años asistiremos a un nuevo enfoque y a su apuesta por una mayor diferenciación de toda la gama.
Tras su aspecto clásico y casi atemporal encontramos detalles muy modernos y atractivos. La sugerente línea que forman los faros y la franja de LED para la iluminación diurna, la parrilla quasi-trapezoidal y el paquete deportivo S Line exterior al que podremos optar por 3.710 euros, hacen que el Audi A6 escogido para nuestra prueba luzca como un sugerente objeto de deseo por cualquiera que se cruce con nosotros.
Para rematar la faena unas llantas de 20” y diseño rotor, las mismas que podemos encontrar en muchos S y RS, hacen lo propio para aportar su granito de arena en la presencia de esta berlina. El tono grafito mate de estas llantas es un detallazo, pero no nos olvidemos que el juego de llantas costará otros 3.430 euros.

Diseño sobrio condimentado con tecnología y extras para el confort
audi
El salpicadero del nuevo Audi A6 mantiene, una vez más, como tónica dominante la sobriedad y el toque clásico. Los detalles más modernos los brinda una nueva pantalla del equipo multimedia y de navegación, ahora escamoteable y situada – con muchísimo acierto – en una posición predominante y a una altura muy cómoda para visionar sus indicaciones sin desviar la vista de la carretera. Los controles son pilotados desde la clásica interfaz giratoria de Audi y una superficie táctil que, entre otras cosas, nos permite introducir las indicaciones del navegador escribiendo las letras con el dedo.
Superficies de aluminio cepillado, el emblema quattro que nos revela la naturaleza de la tracción de este Audi A6, una gran consola central con la palanca selectora del cambio Tiptronic. Es un coche bien enfocado al conductor pero sobre todo al confort de todos los pasajeros. La calidad apreciada es realmente altísima.
Entre el equipamiento con que contamos para facilitarnos la vida a bordo, un techo corredizo de cristal (1.435 euros), cortinilla eléctrica para la luneta trasera (570 euros) que incluye también cortinillas manuales en las ventanillas laterales, programador con mando a distancia para la calefacción (1.880 euros), climatizador de cuatro zonas (825 euros), calefacción para asientos delanteros y traseros (915 euros), incluso climatización y masaje para los delanteros (1.970 euros).

3.0 BiTDI: con dos turbos secuenciales para lograr la máxima progresividad
Diesel
Empezaremos hablando por la naturaleza de este bloque de gasóleo. Partimos de la base de un 3.0 TDI V6 que ha alcanzado un nuevo nivel de prestaciones gracias a dos turbos secuenciales dispuestos de forma que la entrega de potencia se produzca de la forma más progresiva y técnicamente posible en un diésel. El primero entra en acción desde las 1.450 rpm hasta las 2.800 rpm, justo a tiempo para que la válvula accionada por depresión que los interconecta comience a abrirse y entregue el tirón final entre las 3.500 y las 4.000 rpm. Dos turbos nunca podrán ofrecer a un diésel la progresividad de un ocho cilindros de gasolina, pero hay que reconocer que el trabajo de Audi para con este motor ha sido excelente.
A bajas revoluciones este diésel cuenta con más par que un Audi S6 y se estira hasta las 5.200 rpm, un registro sorprendente para un motor de gasóleo. La constancia de su empuje y el rugido del motor que lo acompaña nos invita a circular a un regimen elevado pero tengamos en cuenta que este motor sigue sin ser un buen V8 de gasolina y como consecuencia de ello su empuje también se agota pronto. A un régimen alto tendremos mucho ruido y pocas nueces.
Por otro lado ni el turbo que actúa a un régimen bajo ha logrado solventar la necesidad de respuesta inmediata al acelerador. El lag existente hasta que entra a trabajar se nos antoja una eternidad y si circulamos en marchas largas se acumula al retardo del kick down del cambio automático por convertidor de par, pero eso sí, una vez que entra a trabajar la patada es contundente e ininterrumpida. Otro detalle a tener en cuenta es precisamente ese, que a diferencia del resto de TDI menos potentes, este 3.0 BiTDI cuenta de serie con un cambio automático Tiptronic por convertidor de par (el resto cuentan con S Tronic de doble embrague).

Ya sabemos que por dentro y por fuera el Audi A6 es relativamente discreto, que estéticamente no existen diferencias notorias respecto al resto de berlinas de Audi y que por dentro ha evolucionado para mejorar el nivel de confort y espacio de su predecesor, que ya era considerablemente alto.
Pero tras comprobar que el kit S Line, sus llantas de 20” y su encarnada carrocería lo disfrazan cual Audi S6 y también tras analizar a fondo su motor 3.0 BiTDI, con un rugido que no nos engaña pero nos convence y unas prestaciones de altísimo nivel, nos preguntamos: ¿El Audi A6 3.0 BiTDI es la berlina deportiva y diésel definitiva? ¿Colmará nuestras expectativas en este sentido?

Chasis del Audi A6 y sistema Audi drive select
deportivo

Bien es cierto que la tracción Quattro aporta agilidad, y esta mole de casi 5 metros se desenvuelve de maravilla en cualquier escenario posible, también las carreteras muy reviradas. El tacto del volante es óptimo gracias a la desmultiplicación variable de la dirección, pero las suspensiones pueden pecar de blandas, y en algún momento hubiéramos deseado un tarado más rígido que nos ayudase a lidiar con las fuerzas laterales que acusa.
A día de hoy este Audi A6 con suspensiones adaptativas es probablemente el coche de la marca en que mejor he apreciado la diferencia existente entre los modos del Audi drive select. En el modo Comfort lidia con cualquier irregularidad del terreno de forma soberbia, sin que lo sufran los ocupantes a bordo, incluso teniendo en cuenta las llantas de 20” que calza nuestro Audi A6 de pruebas y sus suspensiones rebajadas. Es el modo ideal para el día a día y para la ciudad, aunque en el momento en que exigimos un poco más, como tomar una curva a cierta velocidad, los balanceos son demasiado altos.
En ese momento entra en juego el modo Dynamic, que selecciona un tarado duro para los amortiguadores y se ve penalizado transmitiendo más incomodidades para los ocupantes. No obstante este modo es especialmente práctico en entornos revirados por lo bien que gestiona los balanceos.

¿Y a quién recomendaríamos este Audi A6 3.0 BiTDI?
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El que busque una berlina deportiva en toda regla tendrá que lanzarse, sin más preámbulos, a por un Audi S6, que precisamente fue concebido por ese fin. Quién no quede incluso satisfecho con este, que podría pasar, tendrá que saltar de categoría hacia el nuevo Audi RS7 Sportback o el Audi RS6 Avant, una maravilla práctica cual berlina y rápida como el mejor de los deportivos. Pero tampoco olvidemos que el precio de estos últimos superará con creces los cien mil euros.
El Audi A6 con este motor diésel de alto rendimiento se erige precisamente como la opción ideal para el que busca la berlina de representación versátil, para recorrer muchos kilómetros (de otra forma la elección del gasóleo carece de sentido alguno), con unas prestaciones a un nivel muy elevado, pero sin la verdadera deportividad que cualquiera buscaría en un verdadero S de Quattro GmbH.
Sus carencias deportivas pueden paliarse, en la medida de lo posible, con los kit S Line completos (exterior e interior), suspensión deportiva rebajada 30 mm S Line, las suspensiones adaptativas (2.475 euros) o el diferencial trasero deportivo quattro (1.335 euros). Incluso Audi ofrece la posibilidad de montar unos frenos cerámicos por 10.480 euros, una opción que según mi modesta opinión será exagerada para la mayoría de los clientes que se decanten por este coche.

Sonido con sabor a V8 gasolina de un 3.0 V6 BiTDI


Cuando te dicen que un motor diésel suena como un V8 de gasolina, primero se te escapa una risotada. Después probablemente te percatas de que tu interlocutor va en serio y te embarga el escepticismo. Y no es hasta que por primera vez lo escuchas que por fin te das cuenta de lo que de verdad te querían decir. Audi ha instalado un modulador de sonido en el escape con unas válvulas que acentúan los tonos más graves de la banda sonora que acompaña a este seis cilindros, de forma que replica fielmente ese rugido gangoso y grave tan característico de los V8.
No obstante, aunque me encantó el sonido de este Audi A6 3.0 BiTDI, sé de buena tinta que jamás llegará a engañar a nadie. Ni mucho menos alcanza el nivel de decibelios que se aprecia, por ejemplo, en un Audi S6 y el traqueteo propio de un diésel, aunque levemente maquillado, persiste.
Quise aprovechar la ocasión para grabar un pequeño y modesto vídeo para proporcionaros una leve idea de como suena este motor en una salida desde parado. El único truco que hemos empleado, para amplificar el sonido, es que dicha salida se produjese desde el interior un túnel.
Conclusión. ¿Puede un buen diésel biturbo dejar en ridículo a un V8 de gasolina? No, no puede.
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