Para variar la popular pastafrola de membrillo, hoy preparé una versión con mermelada casera de damascos (albaricoques, chabacanos, apricot). La masa es muy simple, explicada con el paso a paso en imágenes y con la técnica utilizada para lograr que la base sea más suave y esponjosa y las tiras de la cubierta un poco más firmes.
La mermelada de damascos puede sustituirse por alguna de otra fruta (frutila, frambuesa, durazno, ciruela, etc.), o dulce de leche, siempre y cuando sean bastante consistentes, o bien por los tradicionales dulces de membrillo o de batata hechos puré y diluidos con un chorrito de agua caliente o licor.
Ingredientes:
100 g. de manteca (mantequilla)
120 g. de azúcar
2 huevos
1 cdita. de esencia de vainilla
370 g. de harina 0000 y algo extra para la mesada
1 cdita. de polvo para hornear
1 pizca de sal fina
450 g. de mermelada de damascos de buena consistencia
Un poco de huevo batido para pintar
Receta de la mermelada de damasco, click en la imagen:
Preparación:
Mezclar 100 g. de manteca blanda con 120 g. de azúcar, perfumar con 1 cdita. de esencia de vainilla y agregar 2 huevos. Integrar bien.
Mezclar aparte 370 g. de harina 0000 con 1 pizca de sal fina y 1 cdita. de polvo para hornear. Agregar a la preparación anterior y formar una masa tierna, que no se debe amasar.
Dividir la masa en dos partes, una un poco más grande que la otra, aplanadlas un poco y envolverlas en film adherente. Llevar a la heladera durante 20 minutos. Colocar la porción más grande sobre la mesada enharinada y formar un círculo con la ayuda de un rodillo. Doblar la masa para trasladarla con mayor facilidad a una tartera apenas enmantecada. La masa es muy tierna, no importa si se deshace un poco, ya que se terminará de dar forma con los dedos dentro de la tartera.
Una vez que se extendió cubriendo en forma uniforme la base y las paredes, rellenar con 450 g. de mermelada de damascos, formando una capa de aproximadamente 1 cm. de espesor. En caso de utilizar dulce de membrillo, se debe aligerar utilizando la proporcion de 350 g. de dulce + 100 c.c. de agua caliente.
Llevar la porción restante de masa sobre la mesada abundantemente enharinada y doblar sobre sí misma tres o cuatro veces para que absorba un poco de harina y sea más sencillo cortar y manipular las tiras del enrejado. Estirar con el rodillo, formando un círculo de superficie similar a la de la tartera. Cortar tiras de 1,5 cm. de ancho y trasladar sobre la mermelada con la ayuda de un cuchillo largo.
Disponer las tiras cruzadas en dos diferentes direcciones para formar un enrejado, asegurando los extremos al borde de las paredes de la masa. Incrustar los dientes de un tenedor a lo largo de todo el borde, para lograr una mejor terminación.
Pincelar con huevo batido las tiras y el borde de la masa. Llevar a horno precalentado a 140° C durante 40’, hasta que la masa se note un poco dorada.
Lamentablemente en casa no pudieron esperar y no dejaron que se enfriara antes de comerla, pero habría que hacerlo.
El resultado vale la pena, es una pastafrola algo más ácida y frutada que la que se come habitualmente, con ese dejo de frescura que otorga el sabor de los damascos y que nos remite al verano. El acompañamiento ideal? Un té Earl Grey. Pero se adapta bien al mate, al café y hasta a una copa de oporto.
Saludos!
Blanconegro