Eh, améu', re mafioso, vo'.
Como suelo hacer, con sólo leer las negritas alcanza para entender todo. Lo siguiente me pasó en la secundaria (ahora tengo 24 años). Iba a una escuela industrial.
Resumido: nos amenazaron con un arma, me vengué, el vice-director me odiaba y esperó a que me mande una cagada para echarme...
Aclaro antes de que salten los Robin Hood que básicamente esta es una historia de cómo me vengué de una injusticia contra dos victimarios. Lo digo porque en los comentarios ya apareció gente que se piensa que vengo a hacerme el pillo, ¡y no es así, carajo! (?), en esta historia nosotros éramos las fucking víctimas, no los chotos.
Ahora sí, sigo...
Me llevaba bien con prácticamente todos los profesores y compañeros, fui primer escolta de la bonaerense, casi siempre buenas notas, dirigí algunos proyectos, me daban las llaves del laboratorio para que me llevara a mi casa y lo abriera al otro día... hasta acá un nerd.
Este es un PLC "Logo!", con el que programé un lavarropas, lo hice automático.
También cagué a piñas a un par cuando tenía 13 y 14 años, a los 15 me amenazaron con una navaja por quedarme donde no era bienvenido, jaja (lo buchoneé y lo amonestaron, nunca más me jodió), me compré una manopla, siempre fui el que hablaba en nombre del curso y algunos quilombos más.
(Soy el de celeste con cara de gil, el que tiene una cinta en la napia con un corte abajo u.u).
Cuestión que no era quilombero, sólo me defendía.
En 2007 tenía 17 años, último año de la secundaria (3ro de polimodal), ya nadie me jodía (hice boxeo 2 años y rugby 8 años, así que...). Todo bien.
Cursábamos taller a la mañana y teoría a la noche.
Una vuelta éramos 7 u 8 chabones esperando para entrar a gimnasia, que cursábamos a la tarde. Estábamos sentados frente a la escuela contra la pared de una casa. Hablábamos boludeces, faltaban 10 min para entrar.
Desde adentro de la casa se escucha un "¡eh, cállense que quiero dormir!", nos reímos tapándonos (el clásico "¡jjjjjjjmm!" ) y seguimos hablando en voz baja, susurrando y gesticulando.
Sale de la casa un tipo de unos 60 años con un rifle (NO de aire comprimido, ni escopeta), nos apunta a las caras y nos dice "¡eh, les dije que se fueran!, ¡dale, dale!".
Mientras nos levantábamos despacio y nos íbamos:
Mi amigo (el de la foto, el rubio con la remera de La Bersuit):
Bueno, hey, tranquilizate.
El tipo:
¡¿Qué tranquilizate?!, ¡dale, rajá, dale!
Mi amigo, muy diplómatico el boludo:
¡Esto no va a quedar así!
El tipo:
¡¿Qué dijiste?! ¡Vení acá, ¿qué dijiste?!
Mi amigo, muy vivo, desde la vereda de en frente (yo el único gil todavía al lado del viejo):
¡Que esto no va a quedar así, va a ver!
Y acá una serie de puteadas del tipo, que no vale la pena que recuerde, mientras nosotros entrábamos a la escuela.
La foto del ojo es medio colgada, es de una vez que ahí en la secundaria me corté el ojo con mi propia uña. Sí: "ay, lcdtpm".
Todos subimos a la oficina del vice-director. Mi amigo y yo entramos (el resto apoyando desde afuera...), y hablo yo, le cuento lo que pasó.
Vice-director:
Bueno, pero no puedo hacer nada, yo no vi lo que ustedes me dicen.
Yo:
Pero... estamos diciéndole que pasó así, y están los pibes acá afuera y van a decir lo mismo que yo.
Vice-director:
Pero no, no hay pruebas, en todo caso que sus padres llamen a la comisaría, yo no voy a hacer nada.
Yo, medio frutrado:
Pero a ver... cuando alguien se agarra a piñas a cinco cuadras de acá, usted va con el auto y los amonesta. Un vecino frente a la escuela apunta con un arma a sus alumnos... ¡¿y no va a hacer nada?!
Vice-director:
Sin pruebas no.
Yo, mi frustración ya se transformaba en enojo:
Está bien, hagamos algo. Quédese mirando por la ventana a la vereda de en frente. Ahora yo bajo, me siento de nuevo ahí y va a salir el viejo a apuntarme con el rifle, ¡y usted ve todo desde acá, ¿le parece bien así?!
Vice-director preocupado:
¡No, ¿cómo vas a hacer eso, estás loco?! No, no, no, es muy peligroso.
Yo enojado:
¡Entonces es porque sabe que ese viejo de mierda va a salir con un arma!
Vice-director:
No, bueno... vaya a clase, basta.
Bajamos todos con cara de orto, corremos unas vueltas al patio y, cuando terminamos, voy a contarle a un profesor del taller (bastante compinche el tipo) lo que pasó.
Me dice que le tire aceite quemado (el viejo tenía piedras a la vista en el frente de la casa), y me explica que si se absorbe, no sale más.
También me cuenta que siempre TODOS tenían quilombo con ese tipo. Que hacía dos años, le había pegado con un caño en la cabeza a una alumna de la escuela y que pasó lo mismo: como no habían pruebas, nadie hizo nada.
Ya con esto dije "ajá, ¡con que viejo de mierda!". Hasta acá, yo no me decidía a hacer nada, pero que encima el tipo tuviera estos "antecedentes"...
ESTO es aceite quemado de motor.
Así que salimos de gimnasia y, solito y boludito, fui a un lubricentro a pedir aceite quemado:
Yo:
Buenas... ¿tendrás para darme aceite quemado?
Empleado:
Sí... ¿para?
Yo:
Para lubricar un motor de bombeador (obviamente me lo dijo el profesor, yo ni idea qué excusa ponerle).
Empleado:
Sí, tengo... pero es de un motor diesel, está re sucio, ¿eh?
Yo escondiendo mi felicidad:
¡Ah!... em... bueno, no pasa nada, dale.
Empleado:
Bueno. Ah, no, pará, tengo uno más limpio.
Yo intentando disimular:
¡Como te quede más cómodo, ya fue, dame el que me dijiste primero!
Empleado:
No, no, ahora te doy el otro que está más limpio.
Yo para adentro:
Me cago en la puta madre u.u
Llevo el bidón y lo escondo a la vuelta de la escuela. Obviamente todo el curso se enteró de mi vengativo plan, mua ha haaa.
Ese día salimos un rato antes porque faltó un profesor. Voy a buscar el bidón y, con todo el curso (entre 15 y 20) haciéndome carpa, vacío el bidón con aceite quemado en la pared del viejo pistolero.
Ya va a tener sentido que haya puesto esta foto.
Al día siguiente, no fui al taller a la mañana, me quedé re dormido. Mi amigo me cuenta que el vice-director había interrogado a todo el curso, ¿por qué?
Ni bien nos fuimos, el tipo parece que nos escuchó, así que salió y, después de manguerear brevemente el frente de su casa, cruzó a pegarle con un palo a las rejas de la escuela y a putear a los gritos, cuando aún no habían salido todos los alumnos (como dije, nosotros salimos un rato antes).
Sale la portera preocupada a ver qué le pasaba, EL VIEJO CAGA A BIFES Y A PUTEADAS A LA PORTERA, el vice-director los separa:
Vice-director:
¡Pare un poco, ¿qué le pasa?!.
El tipo:
¡Hijos de puta, me tiraron aceite quemado a mi casa, salvajes!
Vice-director:
Tranquilícese, hablemos.
El tipo:
¡Acá no educan a los chicos, de acá salen animales, bestias!
Así que imagínense que el vice-director seguro que ahí estaba re contento con nosotros.
Todos mantuvieron fácil el relato: salimos y nos fuimos a nuestras casas.
10 minutos después de que yo entrara a cursar teoría, me llama la coordinadora para que vaya a hablar con el vice-director (y me pregunta qué pasó, qué hice... yo me hago el boludo y le digo que nada).
Acá en 2004, cuando fui 1° escolta de la Provincial (buena peluca, papá). Y atrás la coordinadora mirándome con cara de "forro, ¿cómo es que estás ahí?".
Entro a la oficina del vice-director:
Yo tranquilo:
Buenas...
Vice-director reteniendo las ganas de morderme el cuello:
Grinner... ¿por qué faltó hoy a la mañana?
Yo tirando "boludo" al 2020:
Me quedé dormido. ¿Me dijeron que está interrogando a todos, qué pasó?
Vice-director reteniendo las ganas arrancarme el cuero cabelludo:
¿Se habrá enterado lo que pasó anoche?
Yo:
Sí, más o menos, ¿qué pasó?
Sí, acá hice que el vice-director me relate lo que pasó.
Vice-director después de contar lo que pasó:
Así que... ¿no sabe quién habrá sido que hizo esto?
Yo:
Qué cagada... no, ni idea.
Vice-director:
¿Qué hizo anoche, cuando salió del curso?
Yo:
Nos fuimos todos caminando a la estación.
Vice-director conteniéndose de nuevo:
Mmm... ¿y no le parece sospechoso que JUSTO ayer usted vino a quejarse acá del viejo de en frente, y JUSTO unas horas después le tiran aceite quemado a la casa?
Yo asintiendo cómplicemente:
Ah, sí, que no habían pruebas y todo eso.
Vice-director enojándose:
¡Eso mismo, ¿no es SOSPECHOSO?!
Yo sonriendo con cara de "tomá, hijo de puta":
Sí, es sospechoso... pero tampoco hay pruebas, ¿no?
Creo que acá al vice-director le dió un pequeño ACV o algo así. El flaco respira fuerte, aprieta los dientes, apreta el escritorio:
Vice-director enojado y frustrado (como yo el día anterior =3 ):
¡PUEDE RETIRARSE!
Me dijeron en una parrilla a la vuelta (donde siempre íbamos a comer) que el viejo avisó que, si se enteraba quién le había tirado el aceite, "le iba a tirar kerosene y lo iba a prender fuego". Qué amable.
Y como soy un sorete (como ya demostré acá arriba), voy a contar en otro post cómo hizo para echarme, qué hice yo, y cómo carajo hice para terminar la secundaria y tener el título.
Así que seguime, lince, así te enterás cuando lo suba.
Actualización:
.
Mientras, acá podés leer cuando .
O si no, leé
Como suelo hacer, con sólo leer las negritas alcanza para entender todo. Lo siguiente me pasó en la secundaria (ahora tengo 24 años). Iba a una escuela industrial.
Resumido: nos amenazaron con un arma, me vengué, el vice-director me odiaba y esperó a que me mande una cagada para echarme...
Aclaro antes de que salten los Robin Hood que básicamente esta es una historia de cómo me vengué de una injusticia contra dos victimarios. Lo digo porque en los comentarios ya apareció gente que se piensa que vengo a hacerme el pillo, ¡y no es así, carajo! (?), en esta historia nosotros éramos las fucking víctimas, no los chotos.
Ahora sí, sigo...
Me llevaba bien con prácticamente todos los profesores y compañeros, fui primer escolta de la bonaerense, casi siempre buenas notas, dirigí algunos proyectos, me daban las llaves del laboratorio para que me llevara a mi casa y lo abriera al otro día... hasta acá un nerd.
Este es un PLC "Logo!", con el que programé un lavarropas, lo hice automático.
También cagué a piñas a un par cuando tenía 13 y 14 años, a los 15 me amenazaron con una navaja por quedarme donde no era bienvenido, jaja (lo buchoneé y lo amonestaron, nunca más me jodió), me compré una manopla, siempre fui el que hablaba en nombre del curso y algunos quilombos más.
(Soy el de celeste con cara de gil, el que tiene una cinta en la napia con un corte abajo u.u).
Cuestión que no era quilombero, sólo me defendía.
En 2007 tenía 17 años, último año de la secundaria (3ro de polimodal), ya nadie me jodía (hice boxeo 2 años y rugby 8 años, así que...). Todo bien.
Cursábamos taller a la mañana y teoría a la noche.
Una vuelta éramos 7 u 8 chabones esperando para entrar a gimnasia, que cursábamos a la tarde. Estábamos sentados frente a la escuela contra la pared de una casa. Hablábamos boludeces, faltaban 10 min para entrar.
Desde adentro de la casa se escucha un "¡eh, cállense que quiero dormir!", nos reímos tapándonos (el clásico "¡jjjjjjjmm!" ) y seguimos hablando en voz baja, susurrando y gesticulando.
Sale de la casa un tipo de unos 60 años con un rifle (NO de aire comprimido, ni escopeta), nos apunta a las caras y nos dice "¡eh, les dije que se fueran!, ¡dale, dale!".
Mientras nos levantábamos despacio y nos íbamos:
Mi amigo (el de la foto, el rubio con la remera de La Bersuit):
Bueno, hey, tranquilizate.
El tipo:
¡¿Qué tranquilizate?!, ¡dale, rajá, dale!
Mi amigo, muy diplómatico el boludo:
¡Esto no va a quedar así!
El tipo:
¡¿Qué dijiste?! ¡Vení acá, ¿qué dijiste?!
Mi amigo, muy vivo, desde la vereda de en frente (yo el único gil todavía al lado del viejo):
¡Que esto no va a quedar así, va a ver!
Y acá una serie de puteadas del tipo, que no vale la pena que recuerde, mientras nosotros entrábamos a la escuela.
La foto del ojo es medio colgada, es de una vez que ahí en la secundaria me corté el ojo con mi propia uña. Sí: "ay, lcdtpm".
Todos subimos a la oficina del vice-director. Mi amigo y yo entramos (el resto apoyando desde afuera...), y hablo yo, le cuento lo que pasó.
Vice-director:
Bueno, pero no puedo hacer nada, yo no vi lo que ustedes me dicen.
Yo:
Pero... estamos diciéndole que pasó así, y están los pibes acá afuera y van a decir lo mismo que yo.
Vice-director:
Pero no, no hay pruebas, en todo caso que sus padres llamen a la comisaría, yo no voy a hacer nada.
Yo, medio frutrado:
Pero a ver... cuando alguien se agarra a piñas a cinco cuadras de acá, usted va con el auto y los amonesta. Un vecino frente a la escuela apunta con un arma a sus alumnos... ¡¿y no va a hacer nada?!
Vice-director:
Sin pruebas no.
Yo, mi frustración ya se transformaba en enojo:
Está bien, hagamos algo. Quédese mirando por la ventana a la vereda de en frente. Ahora yo bajo, me siento de nuevo ahí y va a salir el viejo a apuntarme con el rifle, ¡y usted ve todo desde acá, ¿le parece bien así?!
Vice-director preocupado:
¡No, ¿cómo vas a hacer eso, estás loco?! No, no, no, es muy peligroso.
Yo enojado:
¡Entonces es porque sabe que ese viejo de mierda va a salir con un arma!
Vice-director:
No, bueno... vaya a clase, basta.
Bajamos todos con cara de orto, corremos unas vueltas al patio y, cuando terminamos, voy a contarle a un profesor del taller (bastante compinche el tipo) lo que pasó.
Me dice que le tire aceite quemado (el viejo tenía piedras a la vista en el frente de la casa), y me explica que si se absorbe, no sale más.
También me cuenta que siempre TODOS tenían quilombo con ese tipo. Que hacía dos años, le había pegado con un caño en la cabeza a una alumna de la escuela y que pasó lo mismo: como no habían pruebas, nadie hizo nada.
Ya con esto dije "ajá, ¡con que viejo de mierda!". Hasta acá, yo no me decidía a hacer nada, pero que encima el tipo tuviera estos "antecedentes"...
ESTO es aceite quemado de motor.
Así que salimos de gimnasia y, solito y boludito, fui a un lubricentro a pedir aceite quemado:
Yo:
Buenas... ¿tendrás para darme aceite quemado?
Empleado:
Sí... ¿para?
Yo:
Para lubricar un motor de bombeador (obviamente me lo dijo el profesor, yo ni idea qué excusa ponerle).
Empleado:
Sí, tengo... pero es de un motor diesel, está re sucio, ¿eh?
Yo escondiendo mi felicidad:
¡Ah!... em... bueno, no pasa nada, dale.
Empleado:
Bueno. Ah, no, pará, tengo uno más limpio.
Yo intentando disimular:
¡Como te quede más cómodo, ya fue, dame el que me dijiste primero!
Empleado:
No, no, ahora te doy el otro que está más limpio.
Yo para adentro:
Me cago en la puta madre u.u
Llevo el bidón y lo escondo a la vuelta de la escuela. Obviamente todo el curso se enteró de mi vengativo plan, mua ha haaa.
Ese día salimos un rato antes porque faltó un profesor. Voy a buscar el bidón y, con todo el curso (entre 15 y 20) haciéndome carpa, vacío el bidón con aceite quemado en la pared del viejo pistolero.
Ya va a tener sentido que haya puesto esta foto.
Al día siguiente, no fui al taller a la mañana, me quedé re dormido. Mi amigo me cuenta que el vice-director había interrogado a todo el curso, ¿por qué?
Ni bien nos fuimos, el tipo parece que nos escuchó, así que salió y, después de manguerear brevemente el frente de su casa, cruzó a pegarle con un palo a las rejas de la escuela y a putear a los gritos, cuando aún no habían salido todos los alumnos (como dije, nosotros salimos un rato antes).
Sale la portera preocupada a ver qué le pasaba, EL VIEJO CAGA A BIFES Y A PUTEADAS A LA PORTERA, el vice-director los separa:
Vice-director:
¡Pare un poco, ¿qué le pasa?!.
El tipo:
¡Hijos de puta, me tiraron aceite quemado a mi casa, salvajes!
Vice-director:
Tranquilícese, hablemos.
El tipo:
¡Acá no educan a los chicos, de acá salen animales, bestias!
Así que imagínense que el vice-director seguro que ahí estaba re contento con nosotros.
Todos mantuvieron fácil el relato: salimos y nos fuimos a nuestras casas.
10 minutos después de que yo entrara a cursar teoría, me llama la coordinadora para que vaya a hablar con el vice-director (y me pregunta qué pasó, qué hice... yo me hago el boludo y le digo que nada).
Acá en 2004, cuando fui 1° escolta de la Provincial (buena peluca, papá). Y atrás la coordinadora mirándome con cara de "forro, ¿cómo es que estás ahí?".
Entro a la oficina del vice-director:
Yo tranquilo:
Buenas...
Vice-director reteniendo las ganas de morderme el cuello:
Grinner... ¿por qué faltó hoy a la mañana?
Yo tirando "boludo" al 2020:
Me quedé dormido. ¿Me dijeron que está interrogando a todos, qué pasó?
Vice-director reteniendo las ganas arrancarme el cuero cabelludo:
¿Se habrá enterado lo que pasó anoche?
Yo:
Sí, más o menos, ¿qué pasó?
Sí, acá hice que el vice-director me relate lo que pasó.
Vice-director después de contar lo que pasó:
Así que... ¿no sabe quién habrá sido que hizo esto?
Yo:
Qué cagada... no, ni idea.
Vice-director:
¿Qué hizo anoche, cuando salió del curso?
Yo:
Nos fuimos todos caminando a la estación.
Vice-director conteniéndose de nuevo:
Mmm... ¿y no le parece sospechoso que JUSTO ayer usted vino a quejarse acá del viejo de en frente, y JUSTO unas horas después le tiran aceite quemado a la casa?
Yo asintiendo cómplicemente:
Ah, sí, que no habían pruebas y todo eso.
Vice-director enojándose:
¡Eso mismo, ¿no es SOSPECHOSO?!
Yo sonriendo con cara de "tomá, hijo de puta":
Sí, es sospechoso... pero tampoco hay pruebas, ¿no?
Creo que acá al vice-director le dió un pequeño ACV o algo así. El flaco respira fuerte, aprieta los dientes, apreta el escritorio:
Vice-director enojado y frustrado (como yo el día anterior =3 ):
¡PUEDE RETIRARSE!
Me dijeron en una parrilla a la vuelta (donde siempre íbamos a comer) que el viejo avisó que, si se enteraba quién le había tirado el aceite, "le iba a tirar kerosene y lo iba a prender fuego". Qué amable.
Y como soy un sorete (como ya demostré acá arriba), voy a contar en otro post cómo hizo para echarme, qué hice yo, y cómo carajo hice para terminar la secundaria y tener el título.
Así que seguime, lince, así te enterás cuando lo suba.
Actualización:
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Mientras, acá podés leer cuando .
O si no, leé