CAPÍTULO VII
Kriya Yoga
¿Casualidad o causalidad? Toda está entrelazado, así dice el Tantra.
Mis intensas indagaciones por escuelas y filosofías diversas habían llegado a un límite. Las últimas exploraciones en el pensamiento occidental habían abordado los escritos de Gurdjieff y los discursos de su discípulo dilecto Ouspensky. Muy interesantes.
Compartamos un pequeño extracto de las enseñanzas centrales de Gurjieff, centradas en lo que él mismo denominó: el cuarto camino:
Tiene las siguientes fuentes de donde se nutre éste filósofo/místico: el budismo, el sufismo, el hinduismo y el cristianismo ortodoxo oriental. Dice que hay tres caminos: el camino del fakir, el del monje y el del Yogi. Más allá de estos tres caminos, hay un Cuarto Camino. Según Gurdjíeff, esta idea data de tiempo inmemorial y no es una idea original suya. El Cuarto Camino nunca empieza en un nivel inferior al de un buen padre de familia, porque requiere la responsabilidad de una persona que vive en el mundo y se enfrenta a los quehaceres cotidianos sin la necesidad de abandonar el mundo, como sucede en los otros tres caminos. El Cuarto Camino requiere que la persona trabaje sobre el intelecto, las emociones y el cuerpo físico. En el Cuarto Camino, la función sexual es la más importante. Según Gurdjíeff, la energía sexual es la más poderosa que produce el organismo, sin la sublimación de la cual no se puede lograr nada.
..................................... Gurdjieff ............................................................ Ouspensky ................ .
Sin embargo, el occidente solo podía ofrecer, a mi entender una visión EXOTÉRICA de la realidad, en oposición a mis búsquedas más profundas de corrientes ESOTÉRICAS. Digamos que me había hastiado de tanta lectura y ya estaba en condiciones de pasar a la práctica. De hecho, ya hacía tiempo que practicaba técnicas de Yoga a mi manera.
Pasar a la práctica de la mano de un verdadero Maestro. Ese era el real desafío. ¿Pero cuál?
Las oraciones y pedidos se sucedían día a día. Necesitaba un Maestro, y serio.
Así fue como, de inmediato, mi atención recayó en un fascinante libro "Autobiografía de un Yogui".
" ¡Por fin! ", me felicité, yo quería desde hacía mucho tiempo tener una visión de primera mano sobre la vida de un Yogui de verdad. Como todos, pensaba que un Yogui era un ermitaño que pasaba su vida escondido en alguna remota cueva de los Himalayas. Yogananda -que de Él trataba el libro- en sus relatos hacía ver que no era tan así. Más aún, en los tiempos actuales, y ante la imposibilidad de las sociedades empobrecidas de alimentar santos mendicantes en la India, los espirituales santos de hoy en día insisten en una mayor adaptación, y ven con buenos ojos laborar para obtener el sustento. La vida familiar tampoco llega a constituir un impedimento para aquellas almas sinceras en busca de realización.
Paramahansa Yogananda
Yogananda, de inmediato me fascinó (igual que a muchos). Era un tipo real, con problemas y desafíos reales, inserto en una sociedad moderna que pudo llegar a realizarse. Los relatos contaban situaciones de la vida normal de una persona.
Me gustó.
Así le contaba a A., un compañero de trabajo y buen amigo, hombre más grande que yo. A. debería haberse jubilado ya hacía unos años, pero por algunas incomprensibles situaciones administrativas todavía no lo había hecho. Tal vez, si se hubiese jubilado en el momento en que tenía que ser, jamás hubiéramos tenido la charla que tuvimos.
Mi amigo me escuchaba atentamente a diario hablar del Yoga y de Yogananda. Y sonreía.
Yo compartía estas cosas con él porque sabía que tenía un título de Instructor de Yoga y este tema seguramente iba a ser de su interés.
Un día me dijo: "tenés que charlar con N. , mi señora. Creo que se van a entender muy bien".
Eso me extrañó. Aunque no demasiado.
Así que un día tomé el tren y me bajé en la estación de M. y caminé unas pocas cuadras hasta la casa.
Era una hermosa casa de una delicada belleza, simple y sobria, con un jardín en el fondo.
Abrí muy grande los ojos cuando, luego del cordial saludo de bienvenida, una enorme foto de Yogananda me recibió en el Hall de entrada.
"¡Ah, pero a vos también te interesa Yogananda!" - pregunté sonriendo.
"Claro"- contestó- "además soy Kriyabán".
"... Eso significa que estoy iniciada en el Kriya yoga de éste Maestro" -Se adelantó.
Charlamos mucho, y nos seguimos viendo en otras ocasiones. Finalmente N. me acompaño hasta la sede de SRF, una filial del Monasterio que se encuentra en California, para tramitar mi filiación y recibir las lecciones y posteriormente la iniciación en Kriya Yoga.
El día que ingresé al local que está por la calle Caseros, (en la Ciudad de Buenos Aires) los pájaros que estaban sobre el enorme plátano de la entrada me recibieron con un fenomenal escándalo de trinos. "¡qué recepción!" -pensé- Y así comenzó todo.
Cada 15 días recibía el par de lecciones que diligentemente me ponía a practicar. Y sentía cosas.
Pasado el año de práctica, o algo más, no me acuerdo ahora, ya estaba listo para la iniciación.
La iniciación en Kriya consiste en una ceremonia, y la entrega de una poderosa técnica de yoga que, doy fe, le lleva a uno rápidamente a notables alturas de desarrollo interno.
Formas de iniciación hay muchas, dependiendo de las escuelas. Algunas te entregan un nombre, otras un mantra. En el caso del Kriya es una técnica y una especial bendición del Swami que oficia el ritual. En mi caso me tocó un Maestro muy significativo : Swami Anilananda.
Swami Anilananda
No puedo contar nada más, porque no se permite revelar más cosas. Tampoco puede uno filmar ni fotografiar durante el transcurso de la ceremonia. Es lógico.
Pero para acortar el relato, diré que fue el momento más feliz de mi vida. Salí, de noche ya, del salón que se había alquilado para la ocasión -ubicado por el centro - de la Sociedad de Beneficencia italiana con una alegría inmensa.
Ahora sí, ya era un Kriyabán. Un yogui iniciado en la técnica del Kriya.
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BIBLIOGRAFÍA
Hata Yoga Pradipika, Swami Swatmarama.
Gheranda Samhita, Gheranda y Chanda Kapali. Versión Swami Maitreyananda.
Autobiografía de un Yogui, Paramahansa Yogananda, Ed Kier.
La vida es real cuando yo soy, Gurdjieff
Uspenski, P.D., Fragmentos de una Enseñanza desconocida, Buenos Aires
ENLACES
http://www.yogaintegral.biz/GHERANDA.pdf