Cerveza de jengibre. Era lo que siempre bebían los protagonistas de Los Cinco, de Enid Blyton, en sus aventuras por la campiña inglesa. En aquellos tiempos de infancia lo leías y, como las camas que hacían con brezo o los pasteles y puddings que comían en granjas, imaginabas que sería algo británico.
Y lo cierto es que así es: Su origen se remonta a la Inglaterra del S.XVIII. La popularidad de la cerveza de jengibre se extendió más tarde hasta llegar a Estados Unidos y Canadá, pero es ahora, a comienzos del S.XXI, cuando está triunfando de nuevo en Europa.
La Ginger Beer no tiene alcohol, es un refresco ligeramente carbonatado y azucarado al que el jengibre aporta un gusto picante. Su sabor es muy fuerte e intenso, pero refrescante y original. Puede tomarse tanto sola como en cócteles.
Thomas Henry Ginger Beer
En Alemania es el último grito en los bares. Pedirse una Thomas Henry es lo más trendy; sola, como refresco sin más, o como ingrediente clave del cóctel de moda: el Moscow Mule. Este cóctel, que hizo enormemente popular al vodka en los años 50 en Estados Unidos, es ahora la estrella de la noche berlinesa: combina Ginger Beer con vodka y lima. Toda una experiencia de sabor ácida, amarga y picante a la vez.
En España el boom del gin-tonic ha popularizado la tónica como refresco premium, pero la Ginger Beer también lo es y las combinaciones que ofrece son mucho más amplias. La cerveza de jengibre, además de con vodka, puede ser mezclada con cerveza, con whisky o ron. Otro cóctel famoso en el que es primordial es el Dark & Stormy: una combinación originaria de las Bermudas con ron negro, Ginger Beer y lima.
Fentimans Ginger Beer
En España ya se puede probar de la mano de Fentimans o Fever-Tree. La Fentimans Ginger Beer se obtiene mediante la fermentación de raíz de jengibre molida procedente de los bazares de Shangai, mientras que la Fever-Tree Ginger Beer se elabora a partir de tres tipos distintos de jengibre provenientes de Nigeria, India y Costa de Marfil.
Fever-Tree Ginger Beer
De color amarillo anaranjado y levemente turbia (se recomienda invertir la botella ligeramente antes de abrirla, para activar los ingredientes dormidos al fondo), es tan peculiar que sólo hay dos opciones: o la odias o te encanta.
Y lo cierto es que así es: Su origen se remonta a la Inglaterra del S.XVIII. La popularidad de la cerveza de jengibre se extendió más tarde hasta llegar a Estados Unidos y Canadá, pero es ahora, a comienzos del S.XXI, cuando está triunfando de nuevo en Europa.
La Ginger Beer no tiene alcohol, es un refresco ligeramente carbonatado y azucarado al que el jengibre aporta un gusto picante. Su sabor es muy fuerte e intenso, pero refrescante y original. Puede tomarse tanto sola como en cócteles.
Thomas Henry Ginger Beer
En Alemania es el último grito en los bares. Pedirse una Thomas Henry es lo más trendy; sola, como refresco sin más, o como ingrediente clave del cóctel de moda: el Moscow Mule. Este cóctel, que hizo enormemente popular al vodka en los años 50 en Estados Unidos, es ahora la estrella de la noche berlinesa: combina Ginger Beer con vodka y lima. Toda una experiencia de sabor ácida, amarga y picante a la vez.
En España el boom del gin-tonic ha popularizado la tónica como refresco premium, pero la Ginger Beer también lo es y las combinaciones que ofrece son mucho más amplias. La cerveza de jengibre, además de con vodka, puede ser mezclada con cerveza, con whisky o ron. Otro cóctel famoso en el que es primordial es el Dark & Stormy: una combinación originaria de las Bermudas con ron negro, Ginger Beer y lima.
Fentimans Ginger Beer
En España ya se puede probar de la mano de Fentimans o Fever-Tree. La Fentimans Ginger Beer se obtiene mediante la fermentación de raíz de jengibre molida procedente de los bazares de Shangai, mientras que la Fever-Tree Ginger Beer se elabora a partir de tres tipos distintos de jengibre provenientes de Nigeria, India y Costa de Marfil.
Fever-Tree Ginger Beer
De color amarillo anaranjado y levemente turbia (se recomienda invertir la botella ligeramente antes de abrirla, para activar los ingredientes dormidos al fondo), es tan peculiar que sólo hay dos opciones: o la odias o te encanta.