Nunca comer rico fue tan simple, esta lasagna no sólo se hace en un ratito, sino que tu cocina va a quedar como si nada hubiese pasado
Tengo debilidad por las pastas, y en especial por la lasagna. Sin embargo, rara vez podía hacerme el tiempo en la semana para prepararla... Hasta que descubrí esta receta.
No sólo es riquísima y fácil, también permite no ensuciar casi nada la cocina y me da tiempo para una linda sobremesa. ¿Me acompañás a preparla?

- 2 cebollas picadas
- 1 kg de carne molida especial
- 1 diente de ajo picado
- 1 lata de tomate perita cubeteado
- 1 paquetito de salsa filetto (de la que viene lista)
- 1 cajita de masa seca para lasagna
- 1 cucharadita de tomillo
- Sal y pimienta a gusto
- 2 vasos de agua
- 1 taza de queso tipo parmesano rallado
- 200 g de queso mozarella

Para comenzar nuestra receta, se colocan en una sartén con tapa (si no tenés tapa...¡¡¡No temas!!! podés fabricar una con un plato o una fuente) una cucharada de aceite, la carne molida y la cebolla.

Se saltea hasta que la cebolla esté doradita y la carne bien cocida. Se le añade el ajo picado y se remueve todo para integrar. Si no te gusta el ajo podés obviarlo.

Luego, se corta la masa para lasagna en cuadrados (ahí podés invitar a los niños a que te ayuden... ¡les encanta!) y se cubre con ellos toda la carne.

Se añaden los tomates perita y la salsa filetto.

Se revuelve y se condimenta con el tomillo, sal y pimienta. Mmm... Ya va tomando forma, ¿no?

Se añade el agua, se tapa y se cocina a fuego medio en la sartén durante 15 minutos, revolviendo de vez en cuando para que la cocción sea pareja.

Se destapa, se rectifica el sabor y si fuese necesario se condimenta más a piaccere.

¡Ahora empieza la mejor parte!
Se incorpora el queso rallado, revolviendo para distribuirlo por toda nuestra lasagna.

Se añaden los trocitos de queso mozzarella y se cocina un rato más hasta que el queso se derrita.

Se sirve rociada con aceite de oliva (¡si es que te gusta tanto como a mí!) y en buena compañía, no te olvides que la felicidad está compuesta de pequeños momentos...
¡Qué bueno es comer rico!
